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viernes, 25 de abril de 2014

FNF Nº 198

La he mencionado con ocasión del post de hoy, ese 40 aniversario de la Revolución de los Claveles en Portugal. Grandola, Vila Morena es el tema elegido por los MFA para iniciar el golpe de estado que terminaría con la dictadura más larga de Europa. La canción fue emitida por Radio Renascença, una cadena católica portuguesa como señal, a las 00:25 horas del 25 de abril de 1974. Enseguida fue convertida en símbolo de la revolución y la democracia.
 

Compuesta por José Zeca Afonso, sirvió como homenaje a la Sociedad Musical Fraternidad Operaria Grandolense en 1964, y que fue incluida en el álbum Cantigas de Maio publicado a finales de 1971. Su primera interpretación en vivo fue el 10 de mayo de 1972 en Santiago de Compostela. El objetivo de la canción era claramente revolucionario, por ello fue censurada, junto con otras cuatro canciones por el régimen salazarista. Cantada el 29 de marzo en Lisboa como cierre de un concierto de Amalia Rodrigues con miembros de las MFA en el público que decidieron que esa canción sería la ideal, jamás se imaginó Zeca Afonso el éxito de este tema. Hoy os la dejo como homenaje, porque la canción tiene una letra cortita pero muy contundente, y más que nada, porque impresiona el uso que de ella se hizo en su momento.

La Revolución de los Claveles

Hoy se conmemora un aniversario importante en el país vecino, Portugal, la Revolución de los Claveles, que cumple 40 años y que terminó con la caída de la dictadura que el país padecía desde 1926 dando paso al maravilloso país que es ahora. Un cambio de gobierno sin derramamiento de sangre.
 
Si bien, podríamos pensar que a lo largo de este siglo XX la historia de España y Portugal ha sido un caminar por rutas paralelas, hay diferencias que han hecho especial cada caso, ni la dictadura española fue como la de Portugal, ni en Portugal hubo una guerra civil. En ambas se instauró una república y en ambas se derrocó una monarquía. Ambos países entraron juntos en la Unión Europea, y en los dos países había ganas de un cambio de gobierno sin que llegase la sangre al río.
 
Portugal venía de una situación de inestabilidad tras el derrocamiento de la monarquía, claro que, esa inestabilidad era ya un mal endémico, una economía pobre heredada del régimen anterior. Se sucedieron en Portugal distintos gobiernos, muchos presidentes de la república, muchos primeros ministros, cambios continuos de equipos de gobierno, y lo que se avecinaba no era nada bueno. El por aquel entonces Presidente de la República encargó a un tal Antonio de Oliveira Salazar, un abogado y político de origen humilde, que recondujese la situación económica, y éste solicitó para llevar su empresa a tal fin, ciertas libertades. Pero ya se sabe como son los dictadores. En cuánto la situación del país comenzó a mejorar ligeramente, Salazar empezó a subirse más a la parra del poder, y constituyó una república al más puro estilo bolivariano, es decir, un presidente omnipotente y omnipresente con una constitución para si mismo y perpetuar su poder durante décadas. Mientras en Portugal las pasaban canutas, en España llevábamos una carrera similar, derrocada la dictadura de Primo de Rivera se terminó proclamando una república que fue totalmente ingobernable, por unas u otras causas y que derivó en guerra civil por el alzamiento militar del general Franco. Pasaron ambos países a ser gobernados por dictadores de derechas. En el caso español por la ultraderecha y el fascismo al más puro estilo Musolini, y en Portugal también, pero quizá algo más suave. En ambos países se recortaron las libertades del pueblo, se recurrió a la censura y la policía hacía limpias de aquellos no afectos al régimen. Salazar siempre temió que Franco decidiese invadir el país vecino, sobre todo en el contexto de la segunda guerra mundial, por eso fue uno de los principales valedores para que ambos países se mantuviesen neutrales, a su forma.
 
En 1968, Salazar se dió un topetazo doméstico, una caída en el baño o algo similar que dió con un hematoma tan grande en el viejo dictador que tuvo que ser apartado del gobierno porque aquello ya no le regulaba correctamente. Le sustituyó Marcelo Caetano al frente del régimen, impidiendo cualquier tipo de protesta o cambio del mismo, a través de la Policía Internacional e de Defensa do Estado (PIDE) que no eran más que las SS portuguesas, salvando diferencias. Con un régimen envejecido y aislado prácticamente del mundo occidental, inmerso en distintos frentes que se habían levantado en las colonias portuguesas en África y alguna que otra de Asia, el país vecino estaba avocado a un nuevo desastre, pero no fue así.
 
En medio de los conflictos coloniales, comienza a surgir en el propio ejército la opinión de que la política colonial aplicada no es la correcta, y surge, tras la destitución del general Spínola (contrario al régimen), un movimiento que se conoció como Movemento das Forças Armadas (MFA), su intención, crear una revolución para derrocar al régimen y con ellos la gran preocupación de Marcelo Caetano. Tras un intento frustrado de golpe de estado en marzo de 1973 cuya finalidad era marchar sobre Lisboa, Caetano decide una operación masiva de espionaje dentro del ejército. Los ocultos líderes del MFA temen que sus intentonas deriven en una Guerra Civil, y planean algo para evitarlo, entre otras cosas amplian sus círculos.
 
El 24 de abril a las 22:55 la emisora de radio Emissores Associados de Lisboa retransmitía la canción "E Depois do Adeus", era la primera de las señales para arrancar con el golpe pacífico. Ya el 25 de abril a las 00:25 horas, la emisora Radio Renascença emitía la canción "Grándola, Vila Morena", prohibida por el régimen. Esta segunda canción era la señal para que se ocupasen los distintos puntos estratégicos del país, toda una operación dirigida por Otelo Saraiva de Carvalho desde el cuartel militar de Pontinha en Lisboa. A las pocas horas, los principales puntos estaban ocupados, así como emisoras de radio y televisión que pedían a los ciudadanos que se quedasen en sus casas y a la policía del régimen que no actuasen. Vamos, un golpe de estado en toda regla, que se diría. Los portugueses en general no hicieron mucho caso a las advertencias, así os lo digo. Pocas horas después caía el régimen salazarista ahogado, con una policía que se había rendido y unos militares que se habían sumado al golpe de estado, ocupando aeródromos y aeropuertos.
 
Los portugueses salieron masivamente a la calle, iniciaron una serie de manifestaciones hacia el centro de sus ciudades. Llama la atención la calma que hay en la capital, dónde los militares discurren entre la gente sin que se produzcan altercados. Son varios los militares que paran en el puesto de una florista y le piden una flor de época, los claveles, que compran y ponen después en la boca de sus fusiles, silenciando las balas que nunca llegaron a salir. Con un gobierno cercado en el Barrio do Carmo en el centro de Lisboa, rodeados por manifestantes y militares del MFA, lograron negociar la rendición que se produciría horas después, siendo transportados los miembros del gobierno en un blindado y poniendo rumbo a Brasil dónde permanecerían exiliados.
 
Fueron en total cuatro las víctimas civiles de dicha revuelta, pese a las órdenes de la MFA de no derramar sangre, los disparos de miembros del PIDE sobre manifestantes civiles pondría la nota triste. Un balance sin embargo positivo que terminaría con el régimen más antiguo de Europa.

domingo, 9 de diciembre de 2012

La Raya

Aunque este sea un post cultural transfronterizo, no pretendo con ello hacer un post sobre el contrabando en la zona fronteriza entre España y Portugal, que sería un juego de palabras muy apropiado de alguien tan culto y tan juguetón con las palabras como yo, y por supuesto, alguien tan multicultural como yo, casi rozando lo renacentista. Pero no, el post de hoy va precisamente sobre la famosa raya que divide la península ibérica, entre España y Portugal, y todo debido a que el pasado domingo viendo las efemérides (para que veáis qué culto soy), leí que un 2 de diciembre de 1906 se firma el acta por el que se delimita la frontera entre España y Portual.
 
Puente de Ajuda
Esta frontera que separa a los dos paises es una de las más antiguas de toda Europa, y probablemente de las más grandes con 1290 kilómetros, viene de los tiempos de María Castaña, que podría decirse o de cuando se crearon el Reino de Portugal y el de Castilla, o algo así, tampoco me hagáis mucho caso, más concretamente de 1267, con la firma del Tratado de Badajoz entre Alfonso III de Portugal y Alfonso X el Sabio de Castilla. Aunque siempre hubo disputas sobre unos kilómetros aquí o unos kilómetros allí, distintos conflictos entre ambos paises, el último enfrentamiento serio por un conflicto de fronteras con Portugal fue en 1801 en la Guerra de las Naranjas como se le conoció, y que terminó con España apropiándose de varias plazas portuguesas, entre ellas la de Olivenza, principal fruto de polémicas entre España y el pais vecino. Los tratados anteriores fijaban más o menos las líneas teóricas que separaban ambos paises, por el norte el Río Miño hacía de frontera y por el sur, el río Guadiana. España, poco después devolvió todas las plazas que se había apropiado en 1801. ¿Todas? No, una población conocida como Olivenza, al este del río Guadiana no fue devuelta. Situada en un lugar muy apetecible para los españoles, que podríamos definir como "de nuestro lado del río", la población cambió de manos en varias ocasiones, ahora portuguesa, ahora española, pero desde el siglo XVII pertenecía a Portugal, unida por un puente, el Puente de Ajuda por el que se suministraba la defensa de la población, que con los años fue fortificándose.
 
Tras la no-devolución de Olivenza, en 1801 se firma el Tratado de Badajoz, por el cual España se quedaba con la localidad pacense. Años después, tras la expulsión de los franceses de España, se entendió que el tratado de Badajoz era nulo de pleno derecho por lo cual Olivenza debería formar parte del entonces Reino de Portugal. El acuerdo de 1814 anulaba el de 1801 pero no instaba a que España devolviese Olivenza, si no que pedía que se solucionase la cuestión fronteriza. Como era de esperar, España dijo que nones, que Olivenza era española. Y entre tiras y aflojas ha estado dicha plaza hasta 1926, basándose en las fronteras de 1864. Aunque sigue siendo un punto discordante entre los dos paises, una cuestión no zanjada con el paso de los años que  ha creado diversas situaciones diplomáticas entre ambos países, aún hoy en día, como ocurrió hace unos pocos años con la creación de una presa sobre el Guadiana que afectaba a Olivenza, y cuyo estudio medioambiental no llegaba a reconocer a Olivenza como española.
 
Claro, para los españoles esta disputa, a día de hoy carece de sentido, nos lo dicen a nosotros que no dejamos de llorar por nuestro peñón de Gibraltar, y sobre una población que a día de hoy se siente totalmente española, aunque hayan movimientos que pretenden recuperar al menos la cultura lusa que todavía atesora la ciudad. Cuestiones políticas al margen, siempre hay soluciones para dichos conflictos, una de ellas es la mencionada en alguna ocasión de la hipotética unión entre España y Portugal, otra sería la devolución de Olivenza a los portugueses, y otra sería el reconocimiento, por cuestiones meramente geográficas de Olivenza español. Claro que, todos somos europeos ¿no? El tema es todavía candente, no os vayáis a pensar, que hay muchos defensores de unas teorías de otras, nos lo vayan a decir a los gallegos, que estamos siempre a dos aguas entre España y Portugal, dos aguas que separa el río Miño, pero a los que en muchas ocasiones, sentimos como hermanos, y en otras ocasiones, como odiados hermanos pobres.
 
Bicos Ricos

miércoles, 3 de agosto de 2011

Una de Portugal

Tengo que decirlo, si no reviento. Estas vacaciones están convirtiéndose por el momento en un poco truño. Eso que yo quería de descanso, casa, playa y estar con los amigos empieza a aburrirme. Me aburre porque, como dije ayer, playa poca, y amigos, lo justo, quien más o quien menos está a sus cosas, la mayoría trabajando, otros desaparecidos. El tiempo, aunque no es malo, es indefinido y eso no ayuda a que yo me decida por ir a la playa o no. Así que, he decidido, que antes de que me llegue el final de las vacaciones, tendré que hacerme un planning de las mismas, contando con algún tipo de actividad para días nublados, por que llover, tampoco llueve.

Bien, hoy era una de esas tardes de indefinición, ¿Playa si o playa no? Estaba decidido a ir a la playa, y al final mi madre con cara de pena me pidió que la llevase a Portugal. ¿Y a qué se va a Portugal normalmente? Pues a comprar ropa de cama y toallas. Básicamente eso. El destino, normalmente es Valença de Minho, justo en la frontera, pasando la histórica localidad de Tui, muy bonita por cierto, y ya, a través de un puente que ha dejado obsoleto al antiguo con su aduana, creado por Eiffel, entras en un país extranjero que está a muy pocos kilómetros de mi pueblo. El pueblo es precioso, y yo siempre lo incluyo en las excursiones que les hacemos a las visitas ansiosas por ver las zonas más bonitas. Valença es una ciudad amurallada, llena de iglesias y con todo el sabor portugués donde puedes sacar unas fotos preciosas. Mi madre y yo nos pusimos manos a la obra, directamente, comprar el juego de sábanas y algo más, un pastón, y vuelta a España.

Por el camino, venía yo haciendo mentalmente mi planning, mi acampada en las Islas Cíes, una vieja pretensión que parece, por fin cumpliré este año, mi visita a Z que ya la ha exigido en un par de comentarios en este blog, las fiestas de mi pueblo, esa fiesta del agua donde los bomberos te riegan de arriba a abajo y la fiesta del pueblo de Billy Sive, otra de las fiestas obligadas.

No os escribo más, que casi se me pasa el día sin escribir nada. Además, tengo que llamar a Fabián, a ver qué está haciendo por Madrid, que lleva varios días sin llamarme y empieza a tenerme con la mosca detrás de la oreja.

Bicos ricos