No voy a descubrir una gran novela, El Padrino es de por si una obra maestra de la literatura negra, todo un clásico de Mario Puzo que inspiró la oscarizada saga de películas homónimas de Francis Ford Coppola de los años 70.
La novela ya os lo advierto es muy parecida a la película, una adaptación cuasi perfecta y ambas valen la pena siempre y cuando os guste el género de los gangsteres. Incluye algún capítulo que sería insertado en la segunda parte del film, en lo concerniente a la llegada de Vito Corleone a Nueva York a finales del siglo XIX.
Tener la suerte de leer el libro conociendo la película es un añadido, porque en cada escena te haces con la imagen de Marlon Brando, le pones la genial banda sonora de Nino Rota, y ves como Al Pacino se va creciendo en su papel hasta convertirse en Padrino.
Vito Corleone, o Don Corleone como se le conoce en el libro impregna toda la filosofía de la novela, la importancia de la familia, de los negocios, la lealtad y la amistad. Se le respeta nada más leerlo y te hace coger cariño a este villano-bueno, por llamarlo de alguna forma. Lógicamente, cualquier gangster, cualquier capo de la mafia no será nunca digno de alabar, y mucho menos un Don, sin embargo la forma de ver la vida que tiene Don Corleone es lo que lo hace ser un villano especial. Imponente en todos los capítulos en los que se tiene siempre presente ¿Qué pensaría el Padrino? ¿Cómo actuaría El Padrino?
Un atentado que casi cuesta la vida de El Padrino es el giro necesario que tiene la novela para desarrollar toda su acción, la guerra entre las Familias que manejan el mundo del hampa en Nueva York por el dominio hegemónico del juego, prostitución, droga y demás negocios ilegales. El atentado posterga al Don y mientras se busca el traspaso de poderes entre sus hijos. Santino, su hijo mayor y heredero es asesinado y finalmente queda el tercero de sus hijos, Michael Corleone, el que será su digno sucesor que poco a poco irá aprendiendo a moverse en el arriesgado mundo al otro lado de la ley, preparando entre ambos lo que será la justicia final, en una serie de escenas que encumbran a Michael Corleone como jefe de todas las familias de Nueva York.
Entre medias, cuenta como cada persona acude al Padrino para pedirle distinto tipo de favores, como si Vito Corleone fuese el mismísimo Dios a la hora de concederlos. El poder de El Padrino es inmenso, y realmente es Dios, después el mismísimo Don solicitará algún favor a cambio de lo concedido, favores qeu por otra parte no suelen ser difíciles de realizar pero a los que todo el mundo teme aunque suelen ser beneficiosos para ambas partes.
Os dejo un par de trailers sobre la película, por si alguno de vosotros no la ha visto, pero qué sepáis que no tenéis perdón de Dios.
Y otro más
