La abu está de cumpleaños, el mismo día que fallecía Napoleón aunque ciento y pico años después, cuando todavía España vivía en una república y las cosas eran de otra forma.
Y nació en una casita de campo, allá en mi pueblo, una casa con una buena finca, grandes viñedos y muchas tierras para labrar, sería la mayor de cinco hermanos, y sería la que se quedaría a vivir en aquella casa con su abuela Dolores y el abuelo José. Y llegó la guerra civil que no llegó a estallar en Galicia, si no que se quedó en una sublevación y muchísima represión, eso, y que muchos chicos jóvenes debían partir al frente por el resto de España, pero a ella no le afectó en nada, su vida en el campo alejada a un par de kilómetros del centro, con alimentos abundantes no le hicieron pasar el hambre que pasaron muchos de sus contemporáneos. Tampoco fue al colegio más que los primeros años, lo justo para aprender a leer y escribir. Y poco después se enamoró de mi abuelo, un tipo fuerte aunque flaco que trabajaba en la mar. Se casaron y vivieron en aquella casita con recursos, donde no había hambre, ni luz, ni agua corriente y los establos de la planta baja hacían de desagüe. Tuvieron seis hijos y se mudaron a algo más céntrico, más moderno, a unas viviendas sociales.
Y aquí está ella, cumpliendo 78 años. Yo como cada 5 de mayo la llamo por teléfono, que sé que le hace muchísima ilusión que me acuerde siempre de ella. ¿Cómo no me iba a acordar de ella si es una de las personas que más quiero en este mundo? La felicito y le pregunto que cuántos años son. Todos en la familia fingimos no recordar cuantos años cumple. Y ella con sinceridad en esta ocasión contesta que 78. ¿78 años otra vez? Le respondo yo con guasa. ¿No llevas tres años cumpliendo 78? Ella responde que no, que lo que lleva cumpliendo tres años son los 75. Se hace un mini silencio, ella está esperando que le diga que aparenta tener 75, y yo, que soy su nieto preferido, el mayor, le digo que de 75 nada, que aparenta 70 como mucho. Le encanta. Y es que la abuela nos ha salido presumida, muy presumida, y hay quién en la familia ha heredado esta caraterística, no yo.
Entonces le pregunto qué qué piensa hacer para celebrar su cumpleaños, que si ha hecho alguna tarta, o si piensa hacer alguna comilona, entonces me dice que no, que ella hoy se va a la peluquería, que es lo que toca que tiene que estar guapa, que al día siguiente tiene una comunión. Charlamos un poco más y me despido de ella hasta la próxima semana, que le iré a hacer una visita y entonces me obligará a comer cualquiera de sus postres, que siempre son los mejores del mundo y que nadie se lo discuta "los de tu madre están muy buenos, pero como los de tu abuela...". Los postres, el actimel, la fruta, la manzana golden, un plato de pasta que le sobró del mediodía, y al final me dirá que soy su nieto preferido, nada que no le haya dicho a sus otros 8 nietos.
¡Ay! Abu, que ganas de darte un beso muy grande la próxima semana, y estar muchos años para desearte un feliz cumpleaños, y no solo eso, si no, llevarlos tan bien.