Supongo que a estas alturas de blog no será la primera vez que me escucháis mencionar la palabra bicha, yo mismo me he reconocido en muchas ocasiones como una auténtica bicha. Pues bien, hoy quiero hacer un repaso exhaustivo de esta acepción y es que el mundo marica está lleno de este tipo de personajes, cuya principal cualidad es la de utilizar el aguijón causando una leve molestia para acto seguido dejar que el veneno se expanda lentamente, y si es preciso dan más de un picotazo para que el veneno se expanda más rápidamente.
Hay muchas formas de denominar a un gay, desde el clásico homosexual, al marica, maricón, bujarra o curiosamente, e investigando por la red llegas a la conclusión de que "bicha" es por norma general cualquier homosexual. Se identifica popularmente a los homosexuales masculinos con animáles simbólicos de la feminidad, por eso del portugués viene el uso de este término "bicha" así como otros derivados "bichoa", "bicharoca" o "bichona", el uso tradicional que se daba a las bichas era para designar a la serpiente básicamente a otras especies como la lombriz o la sanguijuela. El diccionario de la RAE recoge el término bicha sin hacer alusión a la homosexualidad, tiene varias acepciones, desde bicho, diablo, otra forma de hacer alusión a las culebras, figuras fantásticas con medio cuerpo de mujer y el otro medio de cualquier otro animal, o en algunos países centroamericanos, para referirse a una niña o mujer.
Sin embargo, las bichas a las que estamos acostumbrados por aquí son una mezcla de todo ello, pero sobre todo, sigue las pautas de una serpiente. De sangre bastante fría. Son animales bastante apacibles y poco agresivos que en general huyen del hombre. Bueno, obviemos esto de que huyen del hombre, en este caso suelen perseguirlos, pero a otros hombres. Y cuando muerden a alguien lo hacen normalmente en defensa propia, casi siempre en su hábitat y lo hacen bien porque alguna persona se interpone en su camino o bien porque se las molesta de algún modo. Su mordedura puede ser mortal y destaca por la presencia de pequeños orificios sangrantes o a veces uno solo. Una bicha si puede rematar la jugada la rematará, no suelen dejar a las víctimas hasta conseguir su objetivo.
Así pues me he encontrado yo últimamente con alguna bicha en el camino. Te tratan muy bien, con muy buenas artes, buenos modales, educación ante todo, una sonrisa de oreja a oreja de amabilidad y en el momento que te das la vuelta su ojo derecho brilla como el de Transfer, el de la Vuelta al Mundo en 80 Días. Temes que te haya mordido y días después comienzas a ver los primeros síntomas de su mordedura. Te los esperas, pero viendo que el efecto no es el esperado vuelve a inocular más veneno, cada día en pequeñas dosis expandiendo su mierda por todo tu cuerpo, el de aquellos a los que quieres y todo aquello que te rodea.
Me repugnan las bichas, merman mi estabilidad física y emocional. Y sin embargo, jamás me ha mordido alguna cuyo veneno fuese mayor que el que yo pudiera devolverles.
P.D.: Claro, que estaréis pensando que me he vuelto un defensor de la fauna española con este post tan extraño que no es más que desahogo personal ante alguna persona cuya actitud es más que reprobable. Ya está bien hombre, ya está bien, y es que si cometes algún error, este puede ser mortal.