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lunes, 5 de mayo de 2014

Historias de Chueca 3. Telón.

La mejor forma de celebrar el día del libro, aunque sea una semana después es leyendo, y yo no he parado de leer estos días, por eso os traigo hoy una reseña de un libro, gayer en esta ocasión. Ohhh, he terminado la trilogía mariconil de Abel Arana de Historias de Chueca con esta tercera novela, perdón, novelita también muy cortita en el que daba carpetazo a la historia y nos ponía a cada personaje con un final, o al menos esa era su intención. Y cómo me alegro de haberlo terminado, así os lo digo, porque esta tercera parte me ha parecido la más floja de las tres, que ya es decir. Me pregunto cómo a estas alturas aún no he publicado yo un libro, y me pregunto también por qué no tengo un blog o una columna de éxito, serán cosas del karma.
 
El libro continúa dónde el segundo, aunque empieza de forma misteriosa contando una alucinación del protagonista dónde aparecen Lady Gaga, Madonna y Kylie Minogue, claro. Aclara Arana, en la introducción del mismo, que le ha dado el final que él consideraba más justo, y no quizá el que fuese más feliz. En ese sentido pues ha sido honesto, y tampoco le ha dado un final de príncipes gayer, aunque casi. Vuelven las peripecias surrealistas de Ale que encuentra al que fuera el amor de su vida en la juventud (súper spoiler), su mejor amigo Miguel y su Felipe (unos muermos de tomo y lomo desde que se hicieron pareja al final de la primera novela), Stephan el niño con más pluma que Kevin de Up y que resulta no ser gay ante la sorpresa de los protagonistas del libro, de los lectores y del mismo Abel Arana; vuelve la locaza de JuanGa, que yo creo que es el indiscutible protagonista de la trilogía porque es la mari que todos tenemos en mente de Chueca, ni más ni menos, la supernena más brutal de la novela. Aparece Matilde con su marido bombero, sus gemelitas, su amiga Celeste la profesora de fitnes (o como se escriba) y demás fauna de un grupo de amigos maravillosos, con unos trabajos estupendos, con poco dinero como todo el mundo pese a codearse con lo más de lo más del mundo famosil, trabajos bonitos, y vuelta con la promoción de divas, porque en esta novela, Arana no podía dejar de hablar de su Marta Sánchez, de su Mónica Naranjo, de las mechas y tintes de unas y otras, de su Kylie, de Roser y Merche a las que no deja muy bien paradas. Vuelve a eso que él debe dominar tanto, que es el backstage de la música, de cómo lanzar carreras de artistas y vendérselas al público gayer. Por cierto ¿Qué manía tiene Arana a Alaska? Es que es casi la gran olvidada en sus novelas, teniendo en cuenta que de ella es prácticamente el himno gay por excelencia, y que es adorada por al menos un 65% de los gayer. Así es que embarca a los protagonistas en la promoción de unas nuevas artistas gayer, repitiendo tema en la novela.
 
Sigue gustándole mucho el marujeísmo, el telecinqueo, y en ocasiones tiene alguna crítica brutal hacia algún que otro personaje, en ocasiones, crítica bastante bien encubierta, en ese sentido, ironía no le falta al autor que prácticamente no deja títere sin cabeza. Sin embargo, tiene un puntito que sí me ha gustado, el desmitificar Chueca, claro, nuestro protagonista se muda, aunque no muy lejos de Chueca, pero te da a entender que en el ciclo vital de una marica provinciana tiene que haber también ese período en el que te cansas del Disneyland Gayer para vivir un poco más lo que es tu vida sin exponerte a ser un escaparate, dónde un poco la superficialidad del barrio pasa un poco a un segundo plano, porque a fin de cuentas, lo que todo el mundo busca es la felicidad interior. Nota: Hay quiénes están anclados todavía a vivir a expensas de lo que opine el resto de uno en lugar de procurar ser felices con lo que uno hace.
 
Flojo, muy flojo me ha parecido, así os lo digo. Y sin embargo, el hecho de haberme leído las otras dos novelas, el interés por saber cómo termina la vida de una marica de provincias en la capital me ha hecho terminarlo. Todo demasiado bonito, ya os lo digo, hay gente en el paro pero nuestras maricas deluxe viven como en el mundo de fantasía. Solo espero que se esmere un poco para la próxima novela del género, que lengua fina no le falta, y tampoco escribe mal, solo se le pide un poco de profundidad y menos caspa, aunque claro, en Chueca también hay bastante caspa, no lo vamos a negar.

jueves, 3 de abril de 2014

Historias de Chueca

Llevo unos días muy cultureta, leyéndome todo lo que cae en mis manos, o lo que yo mismo he buscado, también os lo digo, y entre ellos he vuelto a leer un libro gay, Historias de Chueca, de Abel Arana.

Sobre Abel Arana, la información que hay en Internet es que es un comunicador, que ha trabajado como productor de Kylie Minogue, Cher, Santana, Mónica Naranjo o Marta Sánchez, y que en televisión ha participado en algún programa de Cuatro y Telecinco, además de llevar un blog con más de 125.000 visitas diarias, que para Pimpfiadas ya quisiera yo, aunque aquí somos pocos pero muy majos todos, muy buena gente, que no digo que los suyos no lo sean, o que compartamos fanses, que a mi no me importa. Poco más, pero lo que hay en su biografía se puede ver fácilmente en estas Historias de Chueca.

Historias de Chueca cuenta la historia, como Arana dice, de dos maricas provincianas que pretenden triunfar en Madrid, Ale y Miguel, que se conocen al poco de llegar a Madrid y forjan una amistad de por vida. El libro, básicamente cuenta el periplo de Miguel, un chico mono-monísimo, que pretende llegar a convertirse en marica 10, de lo que le acontece con sus pretendientes a hombres de su vida y de alguna peripecia más, hilariante y divertida. Esta es la línea argumental del libro. Yo os voy a ser sincero. Lo he leído porque el libro es muy chiquitín, me lo he leído en una tarde, así que tampoco es que me haya supuesto un esfuerzo sobrehumano, y aparte de engancharme el final de la historia, que ya os lo digo tiene un final feliz, te queda la intriga de qué ocurrirá a los personajes en el futuro, pero poco más.
 
El libro es una sucesión de chistes fáciles (alguno incluso gracioso), muy marica-elitistas, telecinqueo, famoseo casposo, mucha Belén Esteban, Carmina Ordóñez, Marta Sánchez, Mónica Naranjo y Kylie. ¡Si prácticamente ha ignorado a Madonna, esa diosa de los gayers! Eso si, Arana se maneja como pez en el agua en el mundillo musculoca, las maris de gimnasio que se ciclan para estar perfectas. Y no he encontrado nada más en el libro. Se queda tristemente en el final de la primera década de los 2000, y el paso del tiempo se nota, y mucho, chistes que hoy en día no los verían, un libro que envejecerá y que será para los jóvenes lectores de dentro de unas décadas algo sobre la prehistoria de Chueca. También os lo digo, la acción se desarrolla por Chueca, pero podría ser incluso Barcelona, también os lo digo. Los protagonistas, monos, monísimos excepto Ale, que en ocasiones se pone mono monísimo, normalmente cuándo hay algún chulazo al que ligarse, y los novios que se van echando también, muy guapos, claro que es una novela, y aquí los personajes imaginarios son también como uno quiere, como mi Fabián. Bueno, como mi Fabián no, que mi Fabián es la perfección en imaginaciones. Todos tienen unos trabajos geniales, todos manejan pasta, todos tienen pocas luces en general (y debo decir que me parece un auténtico reflejo del ambiente). Las situaciones, esperpénticas en ocasiones, llegan a niveles surrealistas lo que le da al libro ese toque fantástico que tanto me ha recordado en ocasiones al Orgullo Z de Juan Flahn.
 
En definitiva, un libro flojo, o bastante flojo, y que sin embargo, solo por la inercia de saber qué les ocurrirá a unos personajes a los que les coges cariño, me hará estar pendiente de la segunda parte, Historias de Chueca: Más, que ya os anuncio, chuchis, estoy leyendo.

viernes, 14 de marzo de 2014

Looking

Esta semana me he zampado la serie Looking de la que ya había leído algún que otro post, una serie gay estadounidense que se estrenó en enero de este año y ya se ha acabado, claro es que son 8 capítulos nada más.
 
La serie que traducida al español sería algo así como "Buscando" te va a contar la historia de tres gayers de San Francisco, esa ciudad gay por excelencia. Estos tres gayers tienen cada uno su trama, y si os soy sincero, muy bien todavía no me he enterado de cuál es la trama de todos ellos. Su protagonista, Patrick es un joven de 29 años diseñador de videojuegos, otro de sus protagonistas Agustín es un cubano de 31 años dedicado al arte, y Dom, el mayor de los tres, un camarero de 39 años. Ni frío ni calor, así os lo digo, la serie comienza con el cubano yéndose a vivir con su novio, y no es por espoilear, pero ya os imagináis cómo termina al octavo capítulo, de hecho es el personaje más antipático de los tres, sin lugar a dudas. Dom es el camarero, como os había dicho cuya trama todavía no he podido vislumbrar bien del todo en esta primera temporada, da pequeñas pinceladas pero creo que lo tienen más por chico mono madurito con bigote que por otra cosa. Y finalmente está Patrick, el que si tiene miga en la serie, soltero y mono, conocerá a un mexicano Richie y tendrá también un compañero-jefe de trabajo gayer. Y hasta ahí puedo leer.
 
Los chicos son monos, menos el cubano, eso es lo más importante con lo que os podéis encontrar. Las tramas son en general bastante frescas, algo más actualizado que Queer As Folk, claro que, los temas de Queer son universales del todo, algo exagerados pero a fin de cuentas, lo que un gay más o menos ve día si y día no. Estos son un poco más finolis. Tratan temas de sexo sin complejos, como uno los trata a diario, y es algo que se agradece en la serie, pero son un poco pijolas, también os lo digo. Pero la serie dice poco, la ves venir desde el segundo capítulo, porque el primero lo necesitas para aterrizar, de hecho, es posible que no te enganches en el primer capítulo, o a lo largo de toda la serie, porque a esta serie lo que le falta es un puntito en el que digas ¡joder! Ese punto que tienen muchas series que te enganchan mil y que hacen que estés pendiente del televisor esperando un segundo, tercer o cuarto capítulo, de los que esperas la segunda temporada antes de que termine la primera. En este caso, si, esperas una segunda temporada, claro, porque más que nada, esta primera parece que es una temporada piloto, te lo presenta todo, no pasa casi nada, pero te va dejando hacia el final con el "vale, ya conozco a los protagonistas y sus tramas, ¿y ahora qué?". Incluso la banda sonora flojea un poco hasta el capítulo en que aparece la música de los grandes Erasure.
 
Lo que sí me ha gustado es el punto de vista del madurito. No porque el mayor de sus protagonistas tenga 39 años, que cuándo uno se muere a los 39 años, las esquelas todavía dicen "el joven", es que uno de los hombres en los que éste protagonista se fija sí es madurito, y madurito interesante, las cosas como son, pero de estos que tienen ya sesenta y pico años y están de buen ver. Me ha gustado mucho el papel del Richie este, el mexicano, seriote, romántico y con bastantes matices. El chico es mono también, para que nos vamos a engañar, aunque es más mono con barba, y no es por espoilear de nuevo, pero el capítulo en el que se afeita... vale, hasta ahí puedo leer. Sobre uno de los temas que trata la película, me llama la atención que una serie de 2014 tenga como uno de sus ejes la diferencia de clases, o la supuesta diferencia de clases. No lo sé, no sé si en el ambiente LGTB hay tanta diferencia de clases, al menos en España no, porque estamos todos más o menos igual de jodidos, pero ahí si, como que en Estados Unidos todavía se comen un poco el tarro con estas cosas, en este sentido casi prefiero Queer As Folk, y no es que yo haga la comparación a la limón, es que según sus guionistas, se han inspirado en esa ya clásica serie.
 
Así que nada, a esperar esa segunda temporada, y tú, si no la has visto ¿A qué esperas?

martes, 25 de febrero de 2014

Se me pasaba por alto

Os voy a ser sincero, no es que el tema del post de hoy se me haya pasado por alto, es que tenía programados mis post de la semana pasada, así os lo digo, pero también reconozco mi culpa por no haber mencionado en este blog, y ahora hacerlo un poco a destiempo el día internacional contra la homofobia en el fútbol. Y si lo he hecho así, no es solamente por descuido, es un fiel reflejo de lo que este día ha supuesto para los futboleros, y también para las maricas, así os lo digo también. Un fracaso absoluto.
 
Resulta que cada 19 de febrero se viene celebrando el día internacional contra la homofobia en el fúbtol, haciendo coincidir esta fecha con el suicidio de Justin Fashanu, que me dirás tú, ¿Y quién es este Fashanu? Bien, este chico era un futbolista del Nottingham Forest, por el que se pagó en su momento un pastón. Salió del armario al final de su carrera, y poco después fue acusado de agresión sexual y aunque no hubo pruebas sobre esta acusación, no tardó en suicidarse porque, según él, ya había sido condenado.
 
Pues bien, si Fashanu se suicidó en 1998, hasta el día de hoy se puede decir que poco o nada se ha avanzado en el mundo del fútbol en este aspecto. Pocos por no decir ningún jugador de ningún equipo puntero ha salido del armario, y mira tú que no nos vendría mal el ejemplo que podría dar Cristiano Ronaldo. Pero lo que sí está claro es que el fútbol es un ambiente homófobo y solamente por eso, Cristiano Ronaldo no hará nada, no moverá un dedo y seguirá como muchos de nosotros, armarizadas de por vida.
 
Por Europa en adelante, en algunos clubes han celebrado este día, pero en España se ha preguntado a los jugadores sobre este extremo y si, ellos apoyan que no tiene que haber homofobia en el mundo del fútbol, pero dar pasos serios adelante no. Vamos, que se la trae entre floja y muy floja el tema este de la aversión a los homosexuales. Al menos es lo que los pocos jugadores han dicho sobre este día, aunque no lo han dicho así de literal, y también se han cortado por no decir "el día de los maricones en el fútbol", que también es de agradecer.
 
Desde el gobierno también se han pasado por el arco de Trajano este asunto, no os vayáis a pensar. En su día sacaron la Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, y ahí se han quedado. Y pese a recoger entre los supuestos la discriminación por razón de sexo y orientación sexual, no se queda más que en una serie de buenas intenciones. Nunca es suficiente, caris. En España no hay medidas que luchen contra la homofobia. En España se sanciona a los clubes cuándo a un jugador negro le llaman mono, y es que lo de la xenofobia y el racismo está muy mal visto, de hecho, en la Champions han hecho una campaña publicitaria muy chula en la que jugadores de renombre aparecen dándole cera a los xenófobos, pero... ¿Quién nos ayuda a dar vaselina cera a los homófobos? Es que no tienen ni huevos de hacer una campaña así. Y mientras, lo más socorrido es llamar maricón a Cristiano Ronaldo en todos los campos por los que va. Ni os quiero contar lo que en su día tuvo que sufrir Guti, y la esposa de éste.
 
Y no lo tenemos nada claro, porque en otros deportes esto de la homosexualidad pasa un poco más desapercibido, sobre todo en deportes individuales dónde no se suele hacer saña con el tema. Y esto también daría para hablar de los juegos olímpicos de Sochi 2014 (a los que Pimpfiadas ha hecho cero caso hasta el día de hoy que ya han terminado como protesta por las políticas homófobas de Putin). Y aquí todos se han callado también como putas, que poca o nada importancia le han dado los mismos deportistas, y los pocos que han hablado sobre la homosexualidad ha sido para meter la gamba, como el ejemplo de nuestro patinador Javier no sé qué, al que el karma le ha devuelto en forma de diploma su consejo a los gays diciéndoles que se cortasen un poco en los juegos. Aunque luego ha habido tímidísimos guiños, como una marca de esquíes conocida, que ha hecho unos esquíes que en la parte de abajo, cuándo ponías o quitabas el pie aparecían los colores de la bandera gayer.
 
Pues nada, así nos va, cuándo ni las autoridades que son las que deben hacer las campañas contra este tipo de actitudes intolerantes hacen nada, o cuándo los propios homosexuales desde dentro del deporte tampoco tienen ganas de exhibir banderas, pero... qué os voy a decir yo, si sigo armarizado.

jueves, 2 de enero de 2014

Caída Libre

He empezado el año muy cinéfilo y multicultural, os lo advierto, y no es broma. He estado aprovechando que en Galicia hace un tiempo de mil pares de demonios para ver alguna película que otra, por internet o cine. Pero hoy nos toca una película de temática gayer, así os lo digo.


Caída Libre es una película alemana de este 2013 que aborda básicamente lo que es una caída libre y en picado, que se traduce en una relación entre dos policías, de los pegahostias en manifestaciones, usease, hombretones de tomo y lomo, y germanos, que le da un plus. Uno de ellos inicialmente heterosexual, con novia embarazada por él mismo, y el otro un gayer de tomo y lomo, masculino, eso si. Y se lían, y la lían parda, claro. A raíz de esta relación oculta entre ambos se desatan todos los truenos. Las sospechas de la novia, el enamoramiento de los chicos, el no querer aceptar que se es gay, la homofobia de los compañeros y familiares. Vamos, el para qué te metes en una relación así con lo destructiva que es y lo sabes, y lo ves, y sabes que no llevará a buen puerto, y que aunque los chicos se quieran, van a acabar en una clarísima caída libre que da el título a la película. Pero claro, está el gusanillo del que prueba y le gusta, y no puede dejar de probar más veces, y de seguir liándola y mintiendo. Mintiendo y mintiéndose. Yo no os quiero destripar mucho más de la película, que luego me acusáis de espoileador, eso que hago tan de maravilla como destripar finales. Supongo que me he ganado la fama al decir que el Titanic se hundía en la película de Cameron, pero es que eso mismo ocurría en una versión anterior de la misma.

Haré como hace un buen bloguero. ¿Por qué ver la película? Porque es un drama acuático, y lo de acuático es por un polvo bajo la lluvia que hay. Porque los alemanes ya sabéis como hacen las cosas, bien, hasta el cine. No gastan un minuto de metraje de forma innecesaria, todo dice algo, todo significa algo, todo tiene que ver. Porque los chicos son monos, y porque os podéis sentir identificados con algunas de las situaciones que vive el protagonista. También la podéis ver porque se ve alguna churrilla en alguna escena de ducha, o si os gusta algo la violencia, porque otra cosa no, pero los protagonistas llevan hostias por todos lados, sin ser la película sobre violencia.


¿Por qué no verla? Pues porque quizá estéis liados con las rebajas, porque no tengáis ganas de un dramón. Aunque yo, si os soy sincero, la vería, total...

viernes, 22 de noviembre de 2013

FNF Nº 179

Aunque había prometido estar un tiempo sin pisar esto, no he podido reprimir las ganas de dejaros un tema musical para el fin de semana, qué sé que siempre lo agradecéis, bueno, no siempre, la semana pasada os ha hecho mucha gracia mi pachangueo. Lo siento, pero esta semana vuelvo otra vez, no con pachanga pero casi, con una de estas divas americanas de los 90 que yo tanto he odiado. 

¿Su éxito? No sé dónde radica, ni de dónde le salen tantos fans, porque la chica no es un portento de voz, aunque físicamente esté muy bien. Quizá su imagen de putilla, algo que explota como siempre en este video, este Work Bitch. Britney Spears aglutina millones de fans en el mundo, y caris, desde ahora ya os digo que yo no la trago especialmente, pero a mi esta canción me da sensación de fiesta, de fiestón, me recuerda a esas ganas de salir que tengo estos días y que tanto echo de menos cuándo no puedo, porque si he nacido de alguna forma, es golfo, y sobre todo, golfo nocturno. Pero no llego al nivel de perro de Britney, así os lo digo.



Yo la veo sobrevalorada, siempre la he visto, a años luz de Madonna (que tampoco es que sea otro portento) pero es más o menos un producto similar, mucho más asentado. Canciones pegadizas que no son propias, coreografías estudiadas y perreo, mucho perreo, y quizá esta sea la parte de la misma que más me gusta.

martes, 15 de octubre de 2013

Quién Quiere Casarse con mi Hijo

Chuchis, ¿Tenéis en mente a los candidatos gayers de esta tercera edición de Quién Quiere Casarse con mi Hijo? ¿No hay ninguna cara conocida?¿Recordáis que en el Orgullo hice un super especial de fotos impresionantes como solo un fotógrafo de mi calidad puede hacer?
 
Bah bah, claro, necesitaba estos segundos de gloria en los que me decís lo bueno que soy. Pues si recordáis subí varias fotos de super hombretones, ("empotradores" como he leído por ahí), también de super maricas, cuerpazos, lesbianas impresionantes, no tan impresionantes, y tres fotos de nuestro Mister Gay España 2013. Si, un chico muy mono de barba.
 
 
Efectivamente, este que me rogaba para que le hiciese alguna foto, pero de él no quería hablar hoy, esto solo era para poner los dientes a algún bloguero al que le gusten las barbas. Y para reafirmarme en mi maldad innata, cuelgo otra foto en la que posa para mi este chulazo de dentadura perfecta. Pues bien, que me repito, no quería hablar de él, como podéis ver en el título del post.

 
 
Hoy le toca el turno a Quién Quiere Casarse con mi Hijo, ese programa de entretenimiento en el que cinco chicos buscan candidatas para casarse con ellos, bajo la supervisión de la que será la futura suegra, que ayuda al chico en cuestión a elegir al príncipe azul que se llevará a su hijo. Desde la primera edición, este programa ha incluido entre sus concursantes a un chico gay que busca marido. En aquella primera temporada, pretendiente era Luis Ángel, un chico bilbaino, un poco pijolas y maniático del orden al que sus candidatos le salieron rana, y la noche anterior a tener que elegir a uno de ellos para casarse, éstos se liaron entre ellos. En la segunda edición el candidato fue el gallego Pedriño, una moderna de mierda muy estirada que finalmente decidió quedarse con su madre, porque los candidatos que le pusieron no estaban a la altura de tal diva. Y en esta tercera edición han repetido el modelo, gayer gallego, también de la provincia de A Coruña, y si Pedriño era una moderna estirada, el de este año, Roi es todavía más moderna, más estirada y más pija (si es que todo ello era posible en una sola persona).
 
Pues bien, aunque creo que debería hacerle un post a los candidatos de Roi, y al propio Roi, hoy vamos a fijarnos en uno de los candidatos, Raúl, joven, barba, cuerpazo, un poco horterilla, ex soldado, romanticón al que llaman "el Ricky Martin". Una muñequita, vamos, pero a mi su cara me sonaba. Solo tenía que intentar recordar de qué me sonaba esa cara, y efectivamente, entre mis fotos, había fotos de Raúl, uno de los Mister Gay de este año, en concreto, Mister Tarragona que es el joven de barba que aparece en las siguientes fotos que he subido, y que en su día quedaron descartadas de mis super fotos del Orgullo. Hombre, si le hice varias fotos es porque es mono, pero si quedó descartado para subirlo al blog, es porque tampoco era tan impresionante. En cualquier caso ahí os queda la muestra de este chico del que ya os adelanto, aunque a mi no me guste nada hacer espoilers de esos, pero tengo la facilidad innata de estropear libros, películas y demás cosas de las que hablo., que deja a Roi en su local, tras regalarle una foto grandísima suya y de llamarle "egocéntrico" unas cuántas veces. Algo que todos los que veíamos el programa estábamos pensando y moríamos de ganas por hacer lo mismo.







lunes, 23 de septiembre de 2013

Supernanny

"Se acabaron las rabietas, los enfados y los berrinches". Así reza el eslogan de este programa de entretenimiento del canal Cuatro en el que una psicóloga de niños (o lo que sea) trata de ayudar a unos padres desesperados ante los distintos problemas en la educación de sus hijos. Pues a mi este fin de semana me ha tocado ser una auténtica supernanny. Y cuándo digo esto me refiero sencillamente a que me ha tocado trabajar de niñero, en Madrid, pero en lugar de ser un niño, un joven de 19 años y con mucho peligro.

No seáis mal pensados cuándo digo que he tenido que hacer de niñero de un chico de 19 años, es que se trata de un primo de esa edad que ha venido a pasar el fin de semana a Madrid. Aunque inicialmente no ha venido a dormir a mi casa, porque se queda en casa de una familiar que tenemos en un barrio de la zona norte de la capital. El chico, en su afán por conocer las bondades turísticas de Madrid ha decidido (y así se han dado las circunstancias) que pasarse el sábado conmigo sería buena idea, por mi proximidad al centro de la ciudad. Mi primo es gay. El chico apuntaba maneras desde pequeño, y no hace mucho, por cauces que no contaré por aquí confirmé que era gay. Pero solo a modo de resumen, decir que las noticias vuelan, así me ha llegado esa confirmación, eso, y un poco de I+D, claro, que las lenguas son malas, pero no tanto si no son azuzadas.

Así que, el niño y yo, una noche de sábado solos en Madrid. ¿Qué hacer con él? ¿A dónde llevarlo? ¿Turismo nocturno? Lo invité a cenar en un bar cercano a mi casa, mientras yo maquinaba algo con que tenerlo entretenido. Iríamos a mi casa a beber algo. Lo que es normalmente un autobotellón, solo que esta vez en compañía (y ya no es el primero este mes), y de ahí, a conocer la noche madrileña. Porque está en la edad en la que salir es fundamental para adquirir esas malas costumbres de la vida de los próximos años. ¿A dónde llevarlo? Gay, su primera vez en Madrid, por la noche ¿A Chueca, no? Allá nos fuimos a tomar esos maravillosos (por decirlo de alguna manera) cubatas de litro, a un precio razonable. Su primera impresión al entrar en el barrio fue de estar entrando en territorio comanche, un parque temático de hombres, de hacerle los ojos chirivitas. A los ojos de la gente, la impresión sería un poco distinta, chico mayor con jovencísimo por la calle, pensarían que éramos "tío y sobrino". Las miradas se disparaban, en ambas direcciones, pero sobre todo en la de él. Qué exito, qué salvajes somos los hombres que olemos la carne fresca al instante. Travestis, drags, maricas con pluma, modernas de mierda, musculocas, chicos guapísimos, bollos de todo tipo, abuelos, osos y rumanos robacarteras. Todo para él era novedad. Y no es que fuera su primera vez en el ambiente, el de Galicia lo conoce, pero no tiene nada que ver.

Allí nos encontramos a una conocida del pueblo que me pretende, estuvimos con un amigo mío un rato, y tras un par de vasos decidimos que era buena hora para cambiar de lugar, que no de ambiente. El chico quería discoteca. Así me lo llevé a la OHM. Unas copas más, música, gente de todo tipo, y él encantado, y cada vez más suelto. Allí nos encontramos con un chico de Galicia que ambos conocíamos, yo de vista, él de proposiciones deshonestas. Y en un descuido mío (intencionado o no) llego a la pista de baile y allí me lo encuentro dándose el lote con un tipo, de por lo menos mi edad. Mono, majo pero a fin de cuentas, dándose el lote con mi primo pequeño. Y mi primo pequeño sin cortarse un pelo, no os vayáis a pensar. No tardó en decirme que no se venía a dormir a casa, y ante mi la disyuntiva de ser un primo majo y la responsabilidad de tener al niño a mi cargo. Lo dejé ir que es ya mayor de edad. He sido el primo moderno y comprensivo que él esperaba. Cambié el teléfono con el chico ese y le exijí que a las 12 de la mañana me lo entregase en una boca de metro cercana a mi casa. Y allí aparecieron. Mi primo me saludó con un simple "buenos días, jajaja". Yo apenas había dormido, inquieto por no saber si estaría bien o no, él había dormido menos, aunque por otras razones distintas.

No me hizo falta preguntarle si era gay, él sin cortarse un pelo me lo confirmó de cuerpo presente, nos evitamos el mal trago de preguntas obvias. Él tampoco me preguntó nada a mi, y que piense lo que quiera, esa sigue siendo mi filosofía de vida, aunque haya quién no lo haya querido aceptar. No me gusta hablar de mi vida privada, eso ya lo sabéis los que leéis este blog. Me importaba que pudiese confiar en mi, y creo que lo ha hecho. Lo vi feliz y me hizo feliz, me hizo despejar la mente tras estos días complicados y tras tantas y tantas horas de estudio.
 
Me hizo mucha gracia por la mañana, desayunando cuándo me preguntó si sabía lo que era el Bender, me explicó que era una aplicación de teléfono "en el que la gente según tus gustos sabe más o menos dónde estás para quedar y esas cosas". Me comentó que no le paraba de sonar, por la cantidad de mensajes que le escribía la gente. Me hice el sordo y me acordé de cierta persona que había jugueteado con ella en su momento, aunque a mi no me había dicho nada, probablemente desde noviembre, o antes quizá. Una cosa es que yo sepa o no cuál es la aplicación, y otra que le vaya a decir a mi primo que lo tengo bloqueado en la misma, por prudencia y estas cosas.
 
Me reí mucho con él, y por el camino pensamos qué decirle a nuestra prima sobre la noche anterior. "En tu familia sois todos iguales", me comentó Billy.

sábado, 27 de julio de 2013

Maricas por el mundo. Oporto

Ya os lo digo yo, si sois unas maricas que buscáis ambiente tipo Sitges o Maspalomas, o incluso Chueca, iros olvidando de ir a Oporto, aunque también os digo que es la segunda ciudad más importante de Portugal y esto significa que algo de ambiente siempre hay, pero todo en una fase todavía prehistórica.
 
Soy un apasionado de Oporto, siempre lo he sido y es una ciudad pequeña que te enamora desde la primera vez que la visitas, con este post de maricas por el mundo no pretendo hacer una guía de Oporto, de estas hay muchas por internet, una ciudad perfecta para visitar en una escapada de un fin de semana, hay mucho que ver y la ciudad tiene mucha vida. Yo he ido en innumerables ocasiones por la cercanía que tiene con el sur de Galicia, sin embargo los viajes no fueron para salir de ambiente, aunque en alguna ocasión si pude disfrutar de esa noche gay portuense.
 
Oporto es todavía una ciudad del norte de Portugal, tremendamente conservadora y religiosa, sin embargo, la ciudad comienza a despegar en cuanto a ambiente gay. Desde 2001 celebran la semana del orgullo y desde 2006 desfilan el día del orgullo por la avenida principal de la ciudad, síntoma de que poco a poco la ciudad se va abriendo al mundo. La visita de estudiantes Erasmus de gran parte de Europa ha hecho que esto poco a poco se fuese consiguiendo. Y sin embargo, Oporto no tiene una zona gay por excelencia, tan solo distintos locales dónde el ambiente va desde mixto a algunos más especializados.
 
Es habitual encontrarse en Oporto algunos fines de semana con muchos gallegos que hacen su escapada, porque ya os digo que para ir en pareja es una ciudad perfecta, aunque estos gallegos a los que me refiero suelen ser grupos de varios gallegos que, cansados del ambiente gallego hacen su escapada marica de fin de semana.
 
Comenzamos la noche en uno de los restaurantes de la zona de la desembocadura del Duero, el centro antiguo de la ciudad repleto de callejuelas laberínticas muy estrechas llenas de extranjeros. Allí se  puede disfrutar de unas buenas sardinas asadas y de alguna actuación de fado en directo, nada marica por supuesto pero algo que es de agradecer, y saboreando un buen vino de la zona uno se va poniendo a tono para lo que será la gran noche gay de Oporto. El orden de los factores no altera el producto, puedes empezar en el Boys 'r'us situado por la zona de la Torre de los Clérigos o puedes hacerlo por el café Lusitano, ya dependiendo de la cantidad de gente que haya en uno u otro, el segundo se encuentra próximo a la Avenida Aliados, la avenida principal de la ciudad. El Boys r'us es el típico bar de ambiente, algo oscuro, modernas portuguesas (que no son muy modernas), maricas clásicas y por las noches algún que otro gogó, aprendiz de gogó y también algún drag, música pop actual. Pero para mi gusto, el café lusitano que es un lugar mixto que abre desde las diez de la mañana es de lo mejorcito en ambiente, también os lo digo. Gente muy normal, chicos guapos, bien vestidos, masculinos, y un ambiente un poco de pose inicialmente, una vez dentro es muchísima fiesta. La ventaja del Lusitano es que es un lugar dónde puedes desayunar por la mañana, tomarte la primera copa a primera hora de la noche o bailar también con música comercial del momento hasta una hora prudencial de madrugada o mismamente disfrutar de una sesión de tango o fado, cualquier cosa puede ocurrir en este local que parece haberse detenido a principios del siglo pasado. Ahí se encontró Pimpf con un chico muy guapo con el que se había liado una vez, casualidades de la vida. Solo tengo una duda, y es que no sé si confundo el Lusitano con otro local de la zona... tendré que volver a comprobarlo.

Tampoco es que conozca mucho más el ambiente, aunque hay más locales para poder disfrutar del ambiente (no muchos, no os penséis, en todo Oporto debe haber 10 como mucho). Aunque por lo que he leído, hay otros locales como el Labirinto, que pese a lo que pueda parecer por el nombre no es un laberinto de esos oscuros dónde a uno le meten mano, es un local con música y actuaciones bastante normal, o el más nuevo, el Pride, por la zona de Bonjardim, que este si muestra abiertamente la bandera arcoiris en la puerta, para música también y actuaciones drags.  Para los que gustéis ya de sensaciones más fuertes, podéis ir a saunas, que hay entre dos y cuatro, por lo que me han dicho y que tienen un público variopinto, desde señores portugueses con los huevos peludos hasta jóvenes muy fogosos, o gallegos perdidos. Y esta información, para que no penséis mal me la ha dado un buen amigo gallego.
 
Ya a mayores, o muy mayores hay algún after por la zona de Gonzalo Cristovao o Guedes de Azevedo, y lo sé porque a esas horas, yendo yo a desayunar me encontré con algún que otro juerguista muy puesto que entraba en un portal por el que salía la música electrónica estridente... y eso solo significa que la fiesta no ha terminado.
 
Siento no poder hacer un Oporto más genial, pero caris... tampoco me dedico a salir por ambiente... si alguien me acompaña... para la próxima completamos información.

miércoles, 3 de abril de 2013

Conversaciones de urinario

Los hombres tenemos la capacidad innata de poder ir solos a cualquier servicio, sin compañía de nadie muy al contrario que las mujeres, solo necesitamos un urinario y los amigos para toda la vida, llegan por si solos.
Tomando un café, dos niñas jugaban en una cafetería, le pregunté a una amiga si eran hermanas, y me dijo que no, que acababan de conocerse allí, hacía cinco minutos. Se habían hecho amigas para toda la vida, los hombres en los urinarios no tenemos esa necesidad de hacer amistades eternas, pero el rato lo pasamos bien, y he aquí Pimpf descubriendo uno de los grandes secretos masculinos de la historia.
Así sucedió el pasado viernes santo, fría noche de copas a última hora de la madrugada, el último local y las ganas de orinar para depurar el riñón, o lo que sea, los cuatro urinarios en fila, urinarios de esos que te permiten cotillear discretamente lo que hay en los alrededores. Si, es una costumbre que solemos  tener los hombres, y el que diga que no, miente, porque ya no digo que sea necesario que uno sea homosexual para fijarse en esas cosas. Me he encontrado de todo, y con esto quiero decir, todo tipo de rabos, y todo tipo de personas. Como decía, un baño vacío, los cuatro urinarios, eliges, y aunque por probabilidades tener todos vacíos haría pensar que me colocaría en el medio, Pimpf en un alarde de máxima agudeza visual se sitúa en uno de una esquina, desabrocha el pantalón y comienza a orinar, con calma, tampoco hay prisas. Dos urinarios más allá se coloca un chico, giro un poco la cabeza, por ver su cara, y sigo a lo mío, disimulando, claro está, esa es la palabra clave, el disimulo. Y entran los nervios. No es un chico cualquiera, es ese chico guapísimo en el que te fijas desde hace mucho tiempo, uno de esos de tu lista de "los más guapos de tu mundo mundial". ¿Qué habrá ahí? ¿Cómo será el secreto mejor guardado? Es entonces el momento de volver a echar un ojo, disimulando como he dicho. Vale, incógnita despejada, una cosa morena, como él, pero nada llamativo, nada de otro mundo, una pequeña desilusión pero, bien vista, bien vista está muy bien, coqueta que se podría decir. Te relajas con tu pis, que va para largo, y en el momento que subes el ojo, su mirada está posada en lo que tú tienes entre las piernas, disimulas, y continúas a lo tuyo. Las comparaciones mutuas ya están hechas, y sin mediar palabra.
Llega un tercero, un amigo de ese chico. El amigo gracioso que se coloca en el medio de ambos. No te tapa la visión, te la complementa, y aunque éste no es ni un cuarto de guapo, ni de interesante, disimulas y te fijas en lo que se trae entre manos. Bien, este supera a tu estrella en ese momento, en las comparaciones sigue sin ganar, por supuesto, le das un aprobado alto, pero tampoco nota. Pero como ya dije, el amigo gracioso es el que habla cuando está bebido, y/o enfarlopado. Se dirige a ti, porque es tu amigo de toda la vida de esos últimos segundos en el baño, ya que no lo conoces de nada más y te dice:
- Pues mira a David, así como lo ves (y tu mente piensa en lo que has visto), este chico se folla a todas las de este pueblo, a todas las que puede, claro, que no son pocas.
Asientes, porque tampoco tienes nada que añadir a un comentario tan, tan intenso, y porque tú estás pensando en cómo se beneficia a tu vecina, o a la amiga de la vecina, no por lo que tiene, si no por lo guapo que es. Entonces, David se suelta un poco más.
- No, si tu tampoco te puedes quejar, seguro que te has tirado tú a más chicas de este pueblo que yo.
A lo que el otro le contesta:
- Si, bueno, unas cuantas si, no sé si más que tú, pero a bastantes sí.
Piensas en las afortunadas, o desafortunadas, piensas en que puedes decir de ingenioso para no soltarles un comentario del tipo ¿y con eso os las folláis? Entonces se te ocurre la ingeniosa frase
- Es que las mujeres de este pueblo, son mucha mujer, son de armas tomar.
Fin de la conversación. Fin de la amistad para toda la vida del baño. Y es una pena, porque a ti no te importaría mantener esa amistad, al menos esto de conocerse agarrándose el pito como hasta el momento, durante cinco minutos más.
Esas son las conversaciones impresionantes que uno puede tener en los baños de una discoteca.

lunes, 25 de marzo de 2013

Los lunes, día del espectador... Los Amantes Pasajeros

Podría ser la noticia del post que después de tres años he conseguido ir al cine con D., sin embargo no vamos a hacer leña del árbol caído, pues a Fabián esta noticia no le sentaría nada bien, la noticia es que una vez más he vuelto al cine para ver una película de Pedro Almodóvar, su último trabajo, Los Amantes Pasajeros.

Almodóvar dicen, vuelve al cine clásico con el que triunfó en los años ochenta, el cine de humor que mezcla entre sus numerosos gags muchos otros dramas, claro que en esta ocasión, melodramas hay muchos menos, y casi toda la película se desenvuelve en clave de humor. ¿Me remonto?

La historia narra las peripecias de un vuelo con destino Ciudad de México que por la negligencia de Antonio Banderas y Penélope Cruz (aunque es culpar mucho a Penélope) se dejan unos tacos en el tren de aterrizaje del avión, motivo por el cuál este sobrevuela cielo español mientras le dan autorización para aterrizar en un aeropuerto español que tenga los suficientes medios de seguridad ante lo que se prevé un aterrizaje complicado. Los protagonistas serán los tres azafatos de la clase bussiness de dicho avión, sus ocho o nueve pasajeros en dicha clase, piloto y copiloto de avión. El resto de la película es un ir y venir de gags de los nuevos chicos Almodóvar, Javier Cámara (aunque no tan nuevo), Raúl Arévalo y Carlos Areces, este último se come la pantalla y todo lo que se ponga por delante, los tres azafatos homosexuales que acompañan a unas cuantas caras muy conocidas del cine español y almodovariano, Cecilia Roth, Lola Dueñas, Hugo Silva, Miguel Ángel Silvestre, Guillermo Toledo, Carmen Machi o Blanca Suárez.

Si algo demuestra Almodóvar es no perder su buen gusto en cuánto a los hombres, con un humor muy gay, zafio en muchas ocasiones, como a él le gusta, no se corta un pelo si hay que mostrar el paquetón de El Duque, o comerse con la cámara a Hugo Silva. Y para mi, la mayor de las sorpresas ha sido encontrarme con mi niño en el cine, con D. no, con Nasser Saleh, no porque estuviese allí, si no porque Almodóvar le reserva un pequeño papelillo, casi presencial al jovencito al que yo veía todas las mañanas en el instituto enfrente de mi trabajo, que ya he dicho en muchas ocasiones, que como actor, ni fú ni fá, pero guapo, guapo hasta decir basta. Pero esto son los comentarios físicos. Quizá deberíamos centrarnos en los interpretativos. El trío formado por Cámara, Arévalo y Areces lo borda, tres actores haciendo de supermaricas sin que resulte forzada su actuación, nada que no se vea en Chueca en cualquier momento. Areces, del que ya he hecho mención de su papelón, acaparará sin lugar a dudas la atención de todos los espectadores, muy por encima de un perfecto Javier Cámara. Brutal la escena musical con el I'm So Excited de las Pointer Sisters.




Si eres fan del Almodóvar más divertido la película no te va a fallar, pero no es de extrañar caras raras al salir del cine, no todo el mundo está acostumbrado a oir hablar de pollones, mamadas, paquetones y culos, que es lo que quizá haga la película difícil de digerir para algunos públicos más selectos. Mención tiene también el cameo de Penélope Cruz y Antonio Banderas, y es que ya lo he comentado en otro post, pero para mi su presencia sobra en la película. 

Ale, todos al cine!

miércoles, 20 de marzo de 2013

El miércoles, día del espectador... The Line of Beauty

Me he pasado un puente de San José desconectado del blog, algo liado y algo enfermo, por decirlo de alguna forma, pero he tenido tiempo para ver alguna película, y muchas series, entre ellas la película de hoy, una tv movie, una miniserie, una serie pequeña en tres episodios de la BBC británica, The Line Of Beauty.
Conste que lo titulo así en inglés, y no en español, que fue como llegué a ella, La Linea de la Belleza. Basada en la novela homónima del escritor inglés Alan Hollinghurst. Yo siempre he dicho que esto de hacer adaptaciones de novelas para series de televisión no sale siempre bien, como ocurrió con Un Mundo Sin Fin, pero por otra parte se agradece hacerse una imagen de lo que uno lee, y para aquel al que no le guste leer, un verdadero alivio. Pero yo creo que aquí o bien falla la novela, o bien la serie, porque hay algo que no llega a cuajar.
Nicky es un joven estudiante de 20 años que recién terminados sus estudios prepara su tesis, deja el lugar en el que estaba estudiando para irse a vivir a Londres con Toby Fedden, su compañero de estudios. Nicky es muy bien acogido por los Fedden, una familia de clase alta conservadora, concretamente del partido conservador en el Reino Unido de Margareth Thatcher, quedándose primero un verano cuidando a la hija más joven del matrimonio y después definitivamente a vivir con ellos. Nicky es gay, y aunque no lo oculta también cuida sus formas, se relaciona con lo más florido de la sociedad política londinense, con ricos empresarios colaboradores del partido conservador, toda una lección de la hipocresía de la derecha inglesa (¿solo inglesa?). El final es quizá lo más destacado de la serie, los escándalos políticos del final del gobierno de Tatcher, la prensa amarilla, el adulterio, las drogas, el SIDA y finalmente la hipocresía son los elementos más destacados.
Quizá pudieron haber hecho una película larga y evitarnos los tres capítulos, que no voy a decir truños, pero que se podrían haber resumido simplemente en el capítulo final, lo realmente más intenso, el desenlace que básicamente nos cuenta todo. Tiene mérito haberla visto en su versión original doblada, que ya sabéis que a mi me cuesta muchísimo, y más con un sonido regular, y un inglés totalmente "puro" que lo llamo yo, el inglés de los ingleses. Me ha gustado mucho la forma de presentar a los Fedden, una familia aparentemente conservadora aunque lo suficientemente abierta, las diferencias con otros superconservadores no tan abiertos, la forma de mostrarnos a esa clase alta política, su ritmo de vida, sus lujos, sus secretos, y es que claro, la imagen y las formas en estas ocasiones son siempre muy importantes.
¿Si la recomiendo? Claro, que a mi siempre me gusta recomendar de todo. La historia es interesante, pese a querer meterse en demasiados embolados y resolver o ahondar poco en algunas ocasiones, en esa posibilidad de dejar un final abierto para que te imagines tú como sería la segunda parte de esta historia que al final se queda en poco más que los preciosos ojos azules del protagonista. En cierto modo me ha recordado a Maurice, aunque en otra época, dónde se supone ya la sociedad, al igual que ahora, está más avanzada. ¿O no tanto?

lunes, 28 de enero de 2013

Los Lunes día del espectador... Prayers For Bobby

La hemos visto cuidando gorilas en el interior de África como la bióloga Dian Fossey, también destruyendo un terrible alienígena que se apodera de una nave espacial armada hasta los dientes como la teniente Ripley, como agorafóbica en Copycat, y ahora como madre ultracristiana presbiteriana, homófoba y también luchadora en defensa de los derechos LGTB, se trata de la siempre genial Sigourney Weaver.
 
Sigourney Weaver escogió un papel agradecido para esta TV movie multipremiada a la que le falta el punch necesario para ser una película, porque sigue todas las pautas, comenzar con el "Basado en hechos reales", banda sonora melodramática, enganche instantáneo, argumento totalmente lineal y lágrimas, muchas lágrimas garantizadas. Gracias a la terrible historia de la familia Griffith y a la interpretación de la propia Sigourney han conseguido llegar a un gran público y conseguir un buen número de nominaciones a premios tan importantes como los Globos de Oro.
 
La película empieza con el suicidio del joven Bobby Griffith, así que tampoco es que os vaya a descubrir el final con este comentario. Sin embargo, la línea argumental retrocede tres años atrás, a finales de los años 70, cuando Bobby, el hijo perfecto en una familia tradicional, confiesa a su hermano mayor que quizá sea homosexual. Y mientras el chico se debate en todo tipo de inseguridades mientras no acepta su propia sexualidad, su madre se reafirma en su papel de protectora madre ultracristiana presbiteriana que ve en la homosexualidad el pecado. Entre los miedos de Bobby al afrontar una nueva realidad que ronda la condena eterna pese a que él es consciente de no estar haciendo nada malo, y la preocupación de su madre por llevar hacia la rectitud a su hijo; se mueve la película en la primera parte, sin lugar a dudas la parte más brutal y desgarradora. Bobby, que quiere quedar bien con Dios y su familia, no duda en acudir con su madre y su padre a una consulta de una psiquiatra que cura la homosexualidad, siempre y cuándo esté totalmente convencido de querer curarse. Pero estas cosas no se curan, y Bobby empieza a ser consciente de ello, y decide vivir su propia vida, buscando la comprensión de un Dios que le ha dejado ir por un camino alejado de la salvación. En su difícil camino hacia la felicidad desiste de su propia madre y se va Portland a vivir un tiempo con una prima suya. En Portland se reconocerá definitivamente en lo que a él le gusta, David, un chico del que se enamora, la vida nocturna de la ciudad y la libertad de sentirse homosexual sabiendo que no hace daño a nadie. Sin embargo su felicidad no dura demasiado, su fracaso amoroso con David y la presión de su madre, la terapia, la diatriba mental que se le plantea entre Dios y su sexualidad terminarán por hacer flaquear las fuerzas de Bobby quién decide tirarse de un puente.
 
Mary Griffith comienza una doble lucha, la interior y la exterior. La interior luchando contra su propia homofobia, contra sus creencias religiosas, contra lo que ha aprendido siempre de que la homosexualidad es una abominación, y sobre todo, el peso de la culpa por haber arrastrado a su hijo hasta el punto de suicidarse. Por otro lado, cuando comienza a aceptar la homosexualidad de Bobby (ya demasiado tarde), la lucha es externa, en favor de los derechos del colectivo LGTB, luchando por conseguir un día festivo para conmemorar el del Orgullo Gay.
 
La TV movie está basada en una novela homónima de Leroy Aarons que a su vez está basada en los hechos reales de la vida de Bobby Griffith cuyo sueño era ser escritor y que dejó algunas notas sobre sus pensamientos más íntimos, quizá por eso, por reflejar tan bien su dolor es por lo que la película engancha, porque estar en el armario le da a la película un valor mucho más importante, porque estar en una sociedad dónde la iglesia católica ataca día si y día también al colectivo LGTB y sus derechos la sigue haciendo una película actual y que no os debéis perder. Claro, también os digo una cosa. Pensaba que iba a llorar en cualquier momento y no ha sido así, uno que es un insensible pero al que le ha llegado la película muy al fondo.
 
Mary y Bobby Griffith
 
La auténtica Mary Griffith

lunes, 14 de enero de 2013

Los Lunes día del espectador... Brotherhood

Y esta semana volvemos con nuestro día del espectador tras las vacaciones. Si, ya lo sé, uno que ha estado vagueando durante las vacaciones, pensando en otras cosas más que en culturizar esta blogosfera, así que hoy os traigo una película, violenta y sobre neonazis. Así que, hoy, otra vez en horario normal de lunes, tenéis Brotherhood (Hermandad).
 
Brotherhood (Hermandad) es una película danesa de 2009 que no ha sido doblada al castellano, y que me he tenido que tragar en danés, o alemán, ya no sabría decir subtitulada, pero que vale la pena. Lars es un exmilitar que frustrado por no conseguir un ascenso se acerca de a un grupo neonazi. Este grupo es algo más que una panda de neonazis, son parte de un entramado político de extrema derecha, o nacionalsocialista en un país que vivió duramente la segunda guerra mundial, y que no ven en Lars un joven agresivo descerebrado, más bien, la admiración de su cabecilla es lo que lo atrae al grupo, más por su sentido crítico que por su capacidad para dar palizas a inmigrantes u homosexuales. Y entre Lars y Jimmy, uno de los manos derechas de su líder surje una relación sentimental tras una convivencia de iniciación al grupo que ambos viven en una cabaña cerca de la playa. Lo que inicialmente era recelo que sentía Jimmy hacia Lars, se termina convirtiendo en una relación de amor oculta en un mundo neonazi.
 
Y aquí, en medio de un ambiente eminentemente violento discurre la trama de esta película. Por un lado muestra la actividad política de este grupo, perteneciente a un partido politico, su ideología sobre la superioridad de la raza aria, su doctrina basada en el pensamiento hitleriano, y la aparente normalidad que el partido pretende mostrar, unas ideas firmes y pura ideología, y por detrás, el grupo neonazi que pone en práctica lo que el partido propugna, la violencia constante, las palizas, las peleas, las borracheras, la estética skin que hace este título imprescindible si eres admirador de las cabezas rapadas, las bomber, botas altas y tatuajes. Por detrás de todo ello, de la actividad política, y muy por detrás de la violencia está la relación de amor que surge entre ambos, un tipo relación que se da más a menudo de lo que parece en lo que significa una incongruencia de estas que se dan en la vida, apalear a homosexuales cuando tú también lo eres. Y en todo momento el temor a que todo se desvele de un momento a otro temiéndote un final duro, como dura es también la película.
 
 
Brotherhood es un poco la hermana pobre de muchas películas que te vienen a la cabeza, desde la oscarizada Brokeback Mountain por esa relación preciosa a la vez que abocada al más profundo de los fracasos, a American History X, por lo violento de los personajes y su facilidad para ahostiar a "diferentes". Un cine danés que muestra sin tapujos la dirección que pueden tener los fanatismos, la violencia y la clase política que mantiene las sombras y los trapos sucios muy en la oscuridad.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Los Lunes, Día del Espectador: No se lo digas a nadie

Ya lo cantaban los mismísimos Barricada, "Problemas. Problemas. Problemas. Quién roba, quién miente que entre la corriente a ver a quién se lleva.". Pues algo similar sería el resumen que podríamos hacer de esta película peruana de Francisco J. Lombardi, siendo esta la primera película llevada al cine de contenido homosexual en dicho país.

Yo no me he leído el libro en el que está basada la película, del mismo título "No se lo digas a nadie" de Jaime Bayly, publicada en 1994. La película parte de la idea y vida de Joaquín Camino, y poco más se parece al libro, exceptuando algunos capítulos del libro, pequeños detalles aunque en distinto orden. Y la película, que es bastante floja, muestra vacíos de contenido, saltos temporales inexplicados y unos aconteciminetos que tejen un nuevo universo.
 
Joaquín Camino es un niño conflictivo ya desde su infancia en una familia bien, muy religiosa. Pronto comienza a ser consciente de su homosexualidad, ya desde pequeño, en algún campamento Boy Scout del Opus Dei, y los primeros acercamientos. Su padre, un hombre adinerado se lo lleva de caza, le enseña a pelear, se lo lleva de putas con tal de sacar ese lado hetero que Joaquín debería tener según sus creencias, pero todo es imposible con él. Mal estudiante, se va de casa y se instala en otra ciudad dónde sus padres lo mantienen y le pagan sus estudios. Conoce a una chica de su entorno de la cual cree estar enamorado y con quién intenta mantener relaciones sexuales. Es en este momento cuándo comienza a reconocer su homosualidad, pública e internamente. Mientras está con esta chica tiene varias relaciones con hombres, destacando una con el novio de la mejor amiga de su chica, una historia que termina como solo suelen terminar las historias de maricas malas, uno se enamora, pretende una vida con él en el futuro, deja a su novia, y se lo cuenta a la novia del otro. Vamos, como el rosario de la aurora. Tiempo después Joaquín aparece viviendo en Miami, un Joaquín preso de su adicción a la cocaína, un Joaquín que continua metiéndose en problemas y que se reencuentra años después con la que había sido su novia. Y todo para un final pseudo feliz, un Joaquín aparentemente curado de su homosexualidad de cara a la galería y maricón perdido a escondidas.
 
Joaquín es una máquina de hacer problemas, de añadir problemas a los problemas, si ya de por si, en su entorno (país, familia, amigos) la homosexualidad es un gran problema, el protagonista tiene la capacidad de reconocerlo siempre pero de meterse en más problemas, todos asociados a la homosexualidad, momento en que mientras ves la película piensas que quizá todos esos problemas se habrían evitado si fuese heterosexual, claro que estas cosas no se pueden elegir, lo que sí se puede elegir es la forma en que sobrellevas tu complicada situación, drogas, agresiones, peleas, infidelidades, sacar del armario a la fuerza a quién no te corresponde y en general el rumbo a la deriva que va tomando su vida. Joaquín es un personaje que en ningún momento te infunde el más mínimo sentimiento de pena, a excepción de cuando de pequeño, reza pidiendo "no ser así".
 
Tampoco todo es malo, a los españoles nos hará gracia reconocer a algunos actores paisanos entre el reparto, entre ellos destacando el papel de Lucía Jiménez, otrora conocida por su papel en Al Salir de Clase, y su acento peruano. Que eso también es algo que a los españoles nos puede llamar la atención.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Weekend, lo que puede dar de sí...

El fin de semana puede dar muchísimo de sí, ya os lo digo como adelanto del post, aunque, los que me leéis a menudo sabéis que a mi en este blog si no me gusta hablar de algo es de política, mucho menos de mi vida privada claro, y menos si no hay ninguna exclusiva por el medio (que es la intención final de esta muletilla que suelo utilizar). Aunque los fines de semana tengan dos días, o tres si contamos los viernes, estos bien aprovechados se te pasan volando y cunden. Tanto es que cunden que he aprovechado para ver los capítulos que me quedaban de la serie "Un Mundo Sin Fin", basada en la obra homónima de Ken Follet, y digo basada porque entre el libro y la serie (a la que se le nota que la crisi ha afectado y mucho a su presupuesto) hay una diferencia abismal.
 
Claro, este post no es para contar que me pasé parte del fin de semana viendo una serie, que tendría poco atractivo para un post. El caso es que he revisado el reparto de la serie, y de entre los protagonistas, destacaba uno, un hombretón concretamente, en el papel de Wulfric de Wigleigh y no por su interpretación también os soy del todo sincero, aunque en esta serie no destaca nadie por este aspecto. Y ya puestos me puse a hacer una pequeña I+D sobre este actor. Y sí, aparecen varias imágenes de este guapo guapísimo actor. También hay que aclarar que si teníais en mente a Fabián, ese novio imaginario que tengo, este es su vivo retrato. Pero a lo que íbamos. De entre las imágenes llamaba la atención de Tom Cullen, que así es su nombre, besándose con otro chico, en una cama, y más I+D, se trataba de la película Weekend, del director británico Andrew Haigh. Solamente hubo que conseguirla y ponerse a verla.
 
La película es de 2011, y obtuvo varias nominaciones en distintos festivales, apareciendo en varias de ellas, Tom Cullen como mejor actor novel. También os digo, la película es rara, el nuevo cine inglés, supongo.
 
Russell vive una tranquila vida en Nottingham, acude un viernes noche a una fiesta en casa de sus amigos, y a la salida de esta fiesta decide pasarse por un club gay. Conoce allí a Glen, y comienza aquí una verdadera historia de amor de fin de semana. Que os pensaréis que eso es imposible y realmente no es tan imposible, ocurre más a menudo de lo que pensamos. Pasan la noche juntos. Un desayuno en la cama, y se conocen un poco por la mañana, Russell se va a trabajar y Glen a su casa, quedan a la salida del trabajo de Russell como socorrista en una piscina, pasan parte de la tarde juntos, vuelven a quedar por la noche en la que será la fiesta de despedida de Glen, que, al día siguiente partiría hacia Estados Unidos a estudiar un par de años. Esa noche siguen conociéndose, y lo que en principio era un rollo de una noche, comienza a intensificarse, y pronto afloran los sentimientos por ambas partes en lo que se intuye una apasionada, romántica y fugaz historia de amor. Una noche de fiesta y drogas que termina en discusión y sexo. Y otro desayuno en la cama el domingo por la mañana. La despedida, y bueno, más no voy a contar, que si no perdería parte de la gracia si es que tenéis a bien ver la película.
 





Tom Cullen aparece guapísimo en toda la película, el papel de Chris New, el coprotagonista, con un personaje mucho más seguro de si mismo tiene quizá menos matices que el de Cullen, que muestra sus sentimientos minuto a minuto en esta lenta película que condensa un amor en menos de 48 horas. La felicidad, la satisfacción, el deseo, el enamoramiento, los sentimientos, la culpabilidad por ser gay en una sociedad que parece no aceptarlo del todo, la homofobia que hay todavía en un país tan conservador a la par que moderno como el Reino Unido, la necesidad de conocerse y el pretexto de lo fugaz del encuentro como excusa para no continuar una posible relación, la sensación de soledad de un gay, y aunque la película podría tratarse de una relación heterosexual, esta adquiere una perspectiva mayor sobre los encuentros pasajeros por tratarse de una relación homosexual, de lo efímero de las relaciones y cómo estas se enmarcan en una realidad dónde lo público y lo privado sobre las relaciones afectivo-sexuales está presente frente a una historia de amor heterosexual dónde estos temas suelen ser menos tabú.
 
 
Yo la recomiendo, y mucho, porque me ha encantado, porque me ha enamorado, porque te hace revivir muchos momentos de tu vida en los que has conseguido un rollo de una noche y has llegado a pensar que aquello podría llegar a tener futuro, en esos momentos en que permites abrir tu corazón a una persona totalmente desconocida pero que te infunde esa serenidad en un momento tan jodido, en el que no sabes si planteártelo como algo pasajero o si el peso de la soledad es la que te empuja a creer en esa relación, aún cuándo sabes que ésta no será posible. Toda una mezcla de sentimientos en el que muchos os veréis identificados.
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 17 de noviembre de 2012

No puedo con... La marica mala

He hecho ejercicio de investigación por internet buscando información sobre las maricas malas, y no es que no las conozca, las conozco muy bien, pero he querido corroborar mis teorías y he encontrado un post muy interesante sobre este fenómeno de las maricas malas en el blog Laudanus de Hairy4ever.


Hairy4ever distingue entre dos tipos de maricas malas, yo soy más básico y solo distingo una a la que le hago una doble separación. Según Hairy4ever, hay una definición básica de marica mala, "En femenino, pues así se autodenomina y gusta ser llamada. Predecible y reconocible en sus carencias –intelectuales y físicas, aunque se agazape tras la pantalla del ordenador- intenta, con malas artes, llamar la atención sin abandonar ese espacio de marginalidad en el que, tan voluntaria como ricamente, decidió guarecerse." Y yo aquí solo distingo entre las maricas malas cultas y las incultas, aunque las cultas normalmente no llegarán nunca al nivel de renacentistas, centrándose solamente en su campo de conocimientos laboral y poco más allá. Luego, Hairy4ever ya profundiza más en su definición "Su vida es simple, como ella", "se pretende brillante, locuaz, ácida y mordaz, atrapada bajo el síndrome de Peter Pan". Sigue añadiendo "Egoísta, ególatra y egocéntrica, el centro del universo es ella. Le importa un rábano la cultura. Sólo viaja allá donde haya chulazos o pollones que contemplar, pues probarlos no le dejan. Son los únicos monumentos que le interesan. En eso, al menos, es honesta.", "Aglutina una corte de palmeros lameculos a su alrededor que la adulan sin cesar –el aplauso es su único alimento, que ingiere con voracidad bulímica. Su megaego necesita de todos; mas todos le importan un rábano. Menos ella misma, claro. Siempre a la burla ajena, todo el mundo es feo, viejo y gordo menos ella, autodechado de perfección. Es la marica de guión: la que enerva y satura con su constante demanda de atención, hasta el punto que su vida podría, perfectamente, titularse: “Ella, Sólo Ella y Nada Más que Ella.
Y creedme, que yo hablo con conocimiento de causa pues en más de una ocasión me he topado con personajes similares. Pues que lo sepáis, no puedo con ellas, y mirad que yo no soy de basarse en tópicazos, pero vaya que si se cumplen. ¿No os habéis topado vosotros con alguna? Seguramente, a medida que íbais leyendo el post estábais pensando en alguien en concreto, efectivamente, se las ve venir, te das cuenta casi al momento, a los pocos días, te advierten sobre ellas y tú, que ya sabes de qué pie cojean asientes. Mantenerse alejado de ellas, es la mejor forma de evitarte problemas. Sé como Pimpfito, di no a las maricas malas.
PD.: Como bien dijo Pedriño en ¿Quién quiere casarse con mi hijo? (y de esto él debe saber mucho, muchísimo), la peor combinación posible es la de marica mala y despechada.
PD2.: Jamás confundir una bicha con una marica mala.
Feliz sábado.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Ni puta idea de Cuenca

Salgo de trabajar, ansioso por llegar a casa como cada día, pensando que se han pasado más o menos rápidas las horas de tortura y aburrimiento en el trabajo, jueves fuera y ya nos queda solo el viernes. Conecto el móvil y empiezo a leer vuestros comentarios (pocos por cierto) a los post. Veo hacia atrás, en una costumbre muy buena que tengo que evita que me roben el bolso en plan tirón, aunque si lo pienso bien, yo no utilizo bolso; y veo aproximarse a dos jóvenes en edad casi universitaria, los chicos del Preu, que le llamarían en tiempos de Franco.
 
El más alto, alto, altísimo, era un joven muy moreno, con gafas y pelo rizado. Y su altura era directamente proporcional a su delgadez, muy muy delgado, más que mi D., más que una prima mía que dice que no engorda porque en el trabajo no se lo permiten para desfilar en la Pasarela Cibeles, un chandal de colegial, y una cazadora vaquera ¿cazadora vaquera con chandal? (haré como que no he visto ese detalle, o eso, o pensaré que no soy lo suficiente moderno), los brazos estirados por delante, portando una carpeta que tapaba sus partes pudendas, como mostrando timidez, como joven enamorado. Y claro, era un joven enamorado. Su nacionalidad, pakistaní o india.  A su lado otro joven quizá un año mayor que él, bajito, en chandal también, pero un chandal de estos bien puestos, su actitud al caminar, chulesca, piernas arqueadas, mochila en la espalda, un aro en una oreja y ese toque macarrilla que a muchos nos gusta en cualquier momento, fumaba.
 
El chico alto le comentaba algo que yo no podía escuchar bien, el otro respondía. Las voces fueron aproximándose, Si, Cuenca, y por la noche vamos a tal sitio, y luego nos juntamos en el otro, vamos a la discoteca tal, lo pasamos muy bien, ¿sabes? El otro respondía, hacía algún comentario, y el último comentario antes de despedirse a la llegada del paso de cebra fue "Pues yo, de la marcha en Cuenca ni puta idea, que no he ido nunca, así que, no sé". El semáforo se puso en verde y el chico indio comenzó a cruzar sin separar su carpeta de delante. El macarrilla se paró en un paso de cebra al lado. Llevaban caminos distintos, y ese había sido el momento de separarse.
 
Yo pensaba, mientras atendía a los comentarios del blog y de los chicos. Este chico, el indio, que a mi me ha parecido algo amanerado, está enamorado del macarrilla, se lo he notado, vaya que si se lo he notado, se lo intenta camelar con lo marchoso que es, con llevárselo algún día a Cuenca y dejarse sodomizar por él. Giré la cabeza, para ver al chico indio y cerciorarme de lo que pensaba, no sé, alguna última pista que se me pasase por alto en mi radar. El chico indio giró también su cabeza fijándose en su amigo macarrilla mientras esbozaba una sonrisa de enamorado que hacía mucho tiempo que no veía. Vi al macarrilla, pendiente de su paso de cebra, a lo suyo. Y pensé, en el indio. Vaya si está enamorado, lo he clavado, pues anda que no le queda nada a este de sufrimientos por amor, porque lo que se dice este, el macarra, ni está enamorado, ni es gay, ni se le ha pasado por la cabeza nada relacionado con el indio.
 
¿A que le doy un montón de vueltas a la cabeza?
 
PD.: Angelillo, que conste, que cuando mencionó Cuenca, esa maravillosa ciudad manchega que tampoco he visitado, en una fracción de segundo pensé en ti.