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lunes, 17 de marzo de 2014

Los Lunes Día del Espectador: La Gran Estafa Americana

Bajo este título tan largo os traigo la crónica rancia (a estas alturas) de una de las películas con más nominaciones a los Óscar este año, diez en concreto y se han llevado un rosco, cero; con la película La Gran Estafa Americana y que se podría resumir en una única palabra, megatocomocho.
 
El argumento es sencillo facilón complejo, Irving Rosenfeld (Christian Bale) un estafador de créditos bancarios y obras de arte falsificadas conoce a Sidney Prosser (Amy Adams), se enamoran y empiezan a estafar a diestro y siniestro entre los dos. En una de sus operaciones son pillados infraganti, y el agente del FBI, Richie Dimaso (Bradley Cooper) un poco necesitado de un éxito que catapulte su carrera, aprovecha que tiene a los timadores cogidos por los mismísimos para preparar un timo a gran escala en el que se vean implicados políticos locales y nacionales, congresistas, senadores y distintas redes mafiosas, lo que pretendía ser un segundo caso Watergate a finales de los años setenta se convierte por arte de estos timadores en un tocomocho brutal, ese clásico de las estafas dónde te ofrecen el oro y el moro, y pretendiendo timar tú a los timadores, sales esquilmado por todas partes. De eso va la película. Ya os podéis imaginar un poco quién termina ganando.
 
No os voy a decir que la película es un truño, que no lo es, está bien, pero tampoco os voy a decir que es como para tirar cohetes, una película algo larga que a mi en ocasiones me ha recordado ligeramente a El Golpe y en otras ocasiones a Los Timadores (1959) cuyo protagonista era el gran Tony Leblanc vendiendo estampitas. Pero así como os digo una cosa también os digo que seguir la película a mi se me hizo algo complicado, muchos personajes, muchas personas a las que estafar, muchas tramas dónde no sabes cuándo los estafadores están siendo ellos mismos o interpretando sus papeles perfectamente para llevarse el botín esperado. Claro, no lo sabes, pero también te lo imaginas, pues confías en que las argucias de los timadores saldrán adelante, porque damos por hecho que un estafador suele ser alguien inteligente. Y de entre todos los papeles, hay uno que me parece encantador, la mujer de Christian Bale, tan aparentemente ingenua y a la vez, tan dominadora de la situación. Pero os desgranaré a los personajes a continuación, que son sin lugar a dudas uno de los platos fuertes de la película.
 
Christian Bale, como protagonista está genial, yo no sé si para un Óscar, también os lo digo, pero inmenso con su asqueroso pelo con cortinilla para disimular una calva, una fachada falsa de una persona que vive una vida de falsedad, para tapar sus miserias, el que para muchos será conocido por sus papeles en Batman, y que otros tenemos interiorizado ya como un genial actor desde que nos sorprendió a muchos con El Maquinista. Brutal, así os lo digo en ocasiones, un personaje que baila entre dos mujeres, su actual esposa y su compañera de timos. Amy Adams, un papel que bien podría haber protagonizado también Nicole Kidman, tremendamente sexual la chica, guapa que incluso despista al espectador, porque casi te fijas más en sus curvas y encantos en general que en el papel de timadora que hace. Bradly Cooper, otro que está bien, que hace el papel de agente del FBI ambicioso, se ve un poco que van a intentar timarlo, está muy gracioso con los rulos puestos en el pelo, otro que ofrecía una imagen que no era. Jennifer Lawrence, también nominada (como los anteriores) a mejor actriz de reparto, cuyo papel es el que más me ha gustado, la que parece despistada, la que parece tontísima de remate y que en el fondo utiliza también sus armas para vivir bien a costa de su todavía marido, al que tiene cogido por los mismísimos también a costa de un hijo que en su momento Bale había adoptado. Me gusta como mueve al protagonista que, creyéndose un supertimador también termina siendo una marioneta de la mujer, vamos, lo que la mayoría de mujeres hacen con nosotros, por otra parte.
 
Me gusta mucho el aspecto rancio de la película de los años setenta, las gafas grandes, los pelor rizados afro, las pajaritas setenteras, los grandes escotes, las bolas de discoteca y la banda sonora, que me ha parecido genial, sobre todo en la escena discotequera cuándo comienza a sonar el I Feel Love de Donna Summer. En ese sentido la película está grandiosamente ambientada en ese final de los años setenta. Y finalmente, y ya para terminar este post de lunes, también decir que tiene una cosa que me gusta, es rancia, dicen que apesta a naftalina, y sin embargo es más actual de lo que parece (y quizá ahí nos expliquemos por qué no se ha llevado estatuilla alguna), políticos corruptos mezclados con mafias seguimos viendo todos los días, políticos populistas, timadores de todo tipo a los que poco les importa a quién se vaya a estafar con tal de alcanzar avariciosamente ingentes cantidades de dinero. Nada que no veamos hoy en día.
 
Anécdota: Se dice que cuándo presentaron a Bale y De Niro (que hace un pequeño papel de mafioso asesino) en la película, el segundo no reconoció a Bale con tantos kilos y tan cambiado, a quién le ha costado reconocer a De Niro ha sido a mi, que hasta que he escuchado su voz por el actor que siempre lo dobla en España no lo tenía yo muy claro.
 

sábado, 4 de agosto de 2012

El aceite de Redondela

Hace unos días aparecía por este blog un bloguero que no me tiene ningún cariño, así os lo digo, un bloguero rencoroso que ha metido en mi la semilla de la inquietud al mencionar el extraño caso del aceite de Redondela, y no es que la inquietud de por sí sea mala, es que sabía que tarde o temprano iba a publicar algo sobre dicho aceite, uno de los mayores escándalos económicos del franquismo y que terminó con la desaparición de miles de folios de la instrucción del caso y algunas muertes y desapariciones misteriosas. Así que, Anónimo, si me ocurre algo, tú eres el culpable, qué lo sepas.

Los hechos se destaparon en los años setenta, en el tardofranquismo, en la ciudad de Vigo. Ante la escasez de aceite de oliva, se repartieron por parte del territorio español una serie de depósitos, bien públicos o bien alquilados a empresas privadas para almacenar el oro líquido, y en períodos dónde el aceite subía mucho de precio o cuando las cosechas eran malas se utilizaba dicho aceite. En Vigo, la empresa REACE (Refinería de aceites y grasas) disponía de unos cuantos bidones en la zona de Guixar donde se almacenaba y cuya extracción se hacía mediante levantamiento de acta y de un precinto que los bidones tenían. En un momento dado se hizo necesario utilizar dicho aceite. La sorpresa se la llevó D. José María Romero, director general de REACE al comprobar la falta de unos 4.000 millones de kilos de aceite. En ese momento interpuso la denuncia y el escándalo estaba servido un 25 de marzo de 1972.

Y todo se sucedió en las fechas próximas de forma muy vertiginosa. Cuatro días después de la denuncia, uno de los principales accionistas de REACE era detenido en un tren Madrid - Bilbao, Isidro Suárez como principal imputado. El caso lo llevó José María Gil Robles, el que fuera político derechista en la segunda república, ahora en labores de abogado en el que sería su gran fracaso frente a la justicia y es que, no en vano, había por detrás de todo este asunto, mucho dinero que se había estafado con el aceite estatal y muchos implicados que llegaban directamente a la familia Franco, en concreto, al hermano del dictador, Nicolás Franco Bahamonde.

Seis meses después de poner la demanda, aparece sospechosamente muerto José María Romero, el que interpusiera la denuncia. Aparece muerto él en su piso en Sevilla junto con el cadáver de su mujer y de su hija. En una carta de despedida del asesino-suicida afirmaba tener la conciencia tranquila por no tener nada que ver con el desfalco de REACE. El suicidio fue más que dudoso. El 27 de marzo de 1974 aparecía muerto en la prisión de el que fuera uno de los mayores accionistas de REACE y principal imputado, en lo que las versiones oficiales definieron como un accidente al resbalarse en las duchas de la carcel y darse un golpe en la nuca, lo típico cuando aparece un cadáver totalmente vestido y seco. Por esas fechas también fallece en extrañas circunstancias un empresario vigués de una conservera que, supuestamente, compraba este aceite de REACE en el mercado negro, las causas, un ajuste de cuentas por un asunto de faldas. ¿curioso, no? Pero no se vayan todavía, aún hay más. Un taxista que era el encargado habitual de transportar a toda esta gente por la ciudad olívica apareció muerto en su taxi en las inmediaciones de lo que hoy se conoce como el Museo del Mar con tres impactos de bala. Y ya, unos cuantos años después fallecería Luis Mañas, el ex representante de los acreedores de REACE. Toda una serie de muertes en extrañas circunstancias que no hicieron más que calentar a la opinión pública.

Sin embargo, el principal sospechoso de este turbio asunto, Nicolás Franco Bahamonde, fallecería plácidamente en 1977 sin haber llegado a declarar por decisión del juez que se negó a que el hermanísimo del Generalísimo fuese procesado.

El caso se cerró como empezó, sin que aparentemente ocurriese nada, sin culpables, sin actos delictivos, sin problemas, sin que los Franco se viesen involucrados, sin que se investigasen las sucesiones de muertes en torno a este asunto. Vamos, lo que en España llamamos ¡Dispersense, aquí no ha pasado nada!

Claro que en estas cosas el poder mueve todos los hilos posibles, y hasta la justicia está pringada. ¿Y quién era el Presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra dónde se llevaba todo el caso? Efectivamente, un tal Mariano Rajoy Presedo, padre de nuestro ínclito presidente del gobierno, Mariano Rajoy Brey. ¿Y cuál fue el papel de este hombre? Nada, algo sencillo, perder, o hacer desaparecer por arte de birli birloque todo el sumario, que ya son papeles y papeles, pues desaparecieron. Actuaba como fiscal Cándido Conde Pumpido, padre del que fuera Fiscal General del Estado Cándido Conde Pumpido.

Ahora sacad vuestras conclusiones, el desfalco, los fallecidos, los implicados y las recompensas de los que en su día actuaron en el proceso. Solo espero no tener problemas por culpa de ese bloguero anónimo y la exposición de los hechos.