jueves, 17 de abril de 2014

Historias de Chueca. Más.

Estoy hecho un gafapasta, me duran nada los libros en mis manos, excepto Danza de Dragones, así os lo digo, que no es que se me haya atragantado, es que siempre me pillan mil cosas de por medio antes de terminarlo, entre otras cosas este pequeño libro de Abel Arana, que a Celso no le gusta nada, y a mi, ya os lo digo, tampoco.

Y sin embargo, pese a mi crítica de la primera parte de esta trilogía, me he zampado en cero coma la segunda, y ya veréis lo que tardo en leerme la tercera. y es que cuándo un libro no es un gran libro, se agradece la brevedad (y no estoy hablando de mi blog), motivo por el cual me lo he leído enseguida y sin esperar muchos días, advirtiendo que ya me he empezado la tercera y final. Y lo peor de todo, engancha.

En Más, Arana vuelve a contarnos las aventuras y desventuras de Alejandro, un gay de provincias que se viene a Madrid a vivir, claro que, en esta ocasión ya tiene una familia postiza montada, sus amigos en la capital. Así es que vuelve con él su mejor amigo, Miguel, esa marica 10 que conseguía el título al final de la primera parte, con su novio Felipe y el hijo de éste, Stephan. No pueden faltar en las historias de maricas, las mariliendres, Matilde, la que había sido su mejor amiga y que ahora está felizmente casada con Juanjo, un bombero y que ha tenido gemelas; y la mariliendre Celeste, una chica un tanto particular que vive con las dudas del lesbianismo o la heterosexualidad. Se suma a este elenco de locas, JuanGa, el vecino locaza y maquillador de Ale, Pablo un nuevo compañero del gimnasio cuya mayor habilidad es meter objetos por el culo a la gente, y entre tanta locura de historia aparecen los hombretones Joserra e Iker, dos vascos que se mudan al mismo edificio en el que vive Ale. y ya están todos los ingredientes para la nueva novela.
 
Más continúa en el punto dónde termina Historias de Chueca, aproximadamente, y vuelve con una trama que a mi en esta ocasión debo decir que incluso me ha intrigado, sobre todo en lo relacionado a Joserra, el hombretón del que cae rendido Ale. Si, hasta casi la mitad del libro no me he imaginado cuál o cuáles eran los misterios que rodeaban a tal personaje, pero, no voy a hablar más del tema que es mucho adelantar.
 
Una vez más, Arana vuelve a meternos a sus divas de la música, como no, de las que ya hizo gala y campaña en la anterior novela. Chuchi, sigo sin entender lo de Marta Sánchez y esa fijación por ella, a fin de cuentas es Muerta Sánchez, que incluso las maricas en Chueca no le tienen ni en consideración, así te lo digo. Pero él erre que erre con la Sánchez, la Naranjo, la Spears, la Madonna (si, en esta ocasión aparece mucho más, recordando la importancia que la reina del pop tiene entre las maricas mundiales), y otra de sus musas, Kylie Minogue. Reparte para todas, eso si, pero no deja como de metérnoslas con calzador. Más sigue la misma tónica, en el lenguaje de Alejandro, en el que no para de meter ese humor telecinquero en el que todos los personajes casposos de la pantalla aparecen una y otra vez, amén de las menciones a La Divina y La Más Grande. Deja de lado un poco a las musculocas del libro anterior.
 
Sí, siguen apareciendo, no lo dudéis, pero menos. Vuelven historias delirantes, casi surrealistas, como no podía faltar en un libro sobre Chueca, y lo más curioso es que probablemente a ti nunca te pasen, pero no dudes de que tu vecino seguro que ha vivido alguna similar, si vives en dicho barrio, claro, porque si algo es Chueca, es un barrio monotemático de lo LGTB, y un parque de atracciones, allí dónde los sueños de las maricas provincianas se hacen realidad, y en ocasiones, se convierten en pesadillas.
 
Coincido con el autor (o con el protagonista, según se vea) en algunas cosas, léase el poco cariño hacia Celine Dion, es que caris, no puedo con ella. Y somos polos diametralmente opuestos con el tema osos a los que Arana se ve tiene cero cariño, o las bollos, con las que Arana sí comparte más y yo las veo, con miedo, mucho miedo, así os lo digo. Y pese a todo, pese a que no me ha gustado tampoco, ahí estoy esperando leerme Telón, el desenlace final y terminar así con estos demonios internos que no hacen más que llevarme la mente a preguntarme qué les habrá ocurrido a los protagonistas del libro.

miércoles, 16 de abril de 2014

La Cabecera de la Quincena (LXIII)

Solución al concurso ¿Dónde te escondes Carmen SanDiego? de la quincena anterior: Caris, que se nos ha escapado viva Carmen SanDiego, es ponerlo un poco difícil y nadie ha intentado adivinar dónde está Carmen, ahora si, os ponemos un puente destruido en una guerra civil y os avalanzáis. Pues bien, que sepáis que Carmen había vuelto al país vecino, ya os lo digo así, a un lugar artificial, un parque temático de geología, concretamente Saint Our Les Roches Vulcania, al lado de Clermont. Sigue pues el concurso vacío y acumulamos bote para la próxima, mientras la dirección de este blog intenta dirimir cuál será el premio que a este paso ni la Ciemillonaria de la ONCE.


Y sin embargo, la vida sigue, y Carmen SanDiego continúa delinquiendo, así os lo digo, todo un peligro arqueológico. Ni los nazis buscando tesoros de la humanidad al lado de nuestra Carmen que en esta ocasión se nos ha ido a pasar la semana santa a un lugar verde y fresco, tal y como os lo cuento. La cabecera es un clásico primaveral, como se puede ver, nuestro chicarrón en blanco y negro y un fondo con letras en verde, algo que va muy en consonancia con lo que estamos viviendo por aquí por España.
 
Esta quincena celebramos los días internacionales contra la esclavitud infantil, de la madre tierra, del diseño gráfico, de la danza y del jazz, los días mundiales de la voz,  de la hemofilia, del libro, de la propiedad intelectual, de la seguridad y la salud en el trabajo,  el europeo de los pacientes y de la solidaridad y cooperación entre generaciones, el día de la lengua inglesa y de la china (que suponen gran parte del planeta) y no os quiero aburrir mucho más con esto, solo decir que allí dónde se encuentra Carmen SanDiego no son de la Unión Europea por lo que no sé si celebrarán lo de la solidaridad entre generaciones. También decir que allí dónde se encuentra nuestra Carmen tienen un pueblecito que ya he citado en numerosas ocasiones en el texto de este post.
 
Venga, a por Carmen, que no se nos puede escapar, imaginaos que os compráis un cuadro famoso en una gran subasta y que viene esta malincuente y se la lleva por el morro. ¿Os gustaría?

martes, 15 de abril de 2014

No se me pasa el aniversario

Ay, chuchis, supongo que os esperábais un post precioso sobre una pareja, su día de aniversario, uno que se acuerda del otro, que si unas flores por aquí, unas alianzas, un regalito, una cena romántica y todas esas cosas, pero no. Aunque con un día de retraso hoy os traigo un aniversario que nunca pasa desapercibido, el aniversario de la proclamación de la II República Española. Cada 14 de abril se celebra el aniversario de aquel día en que se instauró en España por segunda vez una república, una república que terminó mal, así os lo digo, aunque nos duró más que la primera, eso también es cierto.
 
Enero de 1931. Dimisión de Primo de Rivera, el dictador con el consentimiento de Alfonso XIII. Acto seguido nombra el rey un nuevo presidente, Dámaso Berenguer.
 
Febrero de 1931, el rey ve el fracaso de Berenguer en su intento de traer al régimen monárquico por la senda constitucional y nombra a Juan Bautista Aznar, que presidiría un gobierno de concentración con miembros de los viejos partidos dinásticos, conservadores y liberales.
 
12 de abril de 1931. Elecciones municipales en España, que se convierten en un pulsómetro de la voluntad española. Vencen en las elecciones los miembros de partidos clásicos y de tradición monárquica, sin embargo, en 41 de las capitales de provincias y ciudades más importantes se llevan un varapalo, saliendo ganadores aquellos que pretendían la caída de Alfonso XIII.
 
13 de abril de 1931. Reuniones al más alto nivel. Los ministros y altos cargos del gobierno de Aznar ven tras la "pérdida" de esas elecciones que España está más a favor de la República que otra cosa.
 
14 de abril de 1931. El rey pacta su salida de España sin derramamientos de sangre. Se proclama la Segunda República.
 
El resto de la historia ya la conocéis, que si gobiernos de izquierdas que no lo hacen bien, que si gobiernos de derechas que tampoco lo hacen bien, España sumida en un caos, que si vuelve a gobernar la izquierda pero la derecha no lo ve bien y dedicen sublevarse, que si un golpe de estado que termina con una guerra civil de tres penosos años, que si llega el señor bajito que tuvo aterrorizada y atrasada a España durante 40 años en una dictadura. El caso es que estamos en 2014, y tras la muerte de Franco a los españoles se nos impuso una nueva monarquía, algo que fue visto en su momento como un mal menor, viniendo de dónde veníamos, en lugar de haber aprendido de los portugueses que habían venido de una situación similar el año antes y reinstauraron la república. Queda por lo tanto esa vieja reivindicación de que debemos encaminarnos hacia la tercera república, y aquí ya no tiene nada que ver con lo bien o mal que lo haya hecho Juancar, su esposa, su hijo, si éste se ha casado con una plebeya, si la niña Cristina se nos ha liado con un chorizo de tomo y lomo pero ella dicen que no es choriza aunque algo de choriza sí tenga probablemente. Aquí se trata de que alguien gobierne España y que este derecho a gobernarnos no proceda de la iluminación divina, que sea por elección del pueblo español, y para aquellos super monárquicos que defienden que Juancar está ahí porque el pueblo español así lo ha querido, pues me parece incluso bien, oiga, pero que este derecho a ser jefes de estado de España no sea hereditario. Vamos, una república en toda regla.
 
Y a estas alturas de la película, siempre tiene que haber un villano, pero en nuestro caso nos encontramos con un meapilas directamente. Hace su aparición Rafael Hernando, portavoz adjunto del Partido Popular en el Congreso de los Diputados haciendo gala de su incultura y falta de tolerancia, y por qué no, sus simpatías hacia el régimen anterior. Hernando, en Las Mañanas de Cuatro, un programa del canal de televisión Cuatro, asegura que "las consecuencias que tuvo la república condujeron a un millón de muertos". Y acto seguido, insiste en que partidos como el PSOE deberían expulsar de su formación política a aquellos miembros que exhiban banderas republicanas porque a su juicio son tan inconstitucionales como las del régimen franquista, y que "estas banderas ofenden los sentimientos de muchos españoles, no son legales y tienen connotaciones de tragedias afortunadamente superadas".
 
Y sobre esto tengo un post escrito desde hace tiempo que publicaré como relleno esta semana, sobre los símbolos preconstitucionales. Efectivamente, la bandera republicana no es constitucional, es anterior al período constitucional, así como el régimen franquista es preconstitucional, e incluso si me apuráis, la fundación del Fc. Barcelona y del Real Madrid son preconstitucionales, o Sara Montiel (QEPD) también era preconstitucional, porque todos son anteriores a la aprobación de la actual Constitución de 1978. Y sin embargo, Hernando ignora (o lo dice pese a no ignorarlo, consciente de que su mensaje puede llegar a gente) que exhibir banderas republicanas no es ilegal, no es constitucional pero no es ilegal, es como aquel que exhibe una bandera del Pato Donald, o una bandera pirata, o la bandera del orgullo, no son constitucionales pues nuestra Constitución no las recoge, pero de ahí la la ilegalidad hay un abismo. Hay una sentencia que así lo dice, que es totalmente legal exhibir estas banderas mientras no sea en instituciones públicas, entre otras cosas porque recogen un sentimiento democrático, de paz y libertad. Dicha sentencia permitía a un chiringuito de Izquierda Unida exhibir dicha bandera en Torrelodones, tras el intento de su alcalde de que la sacasen de allí. Por el contrario, el fascismo, representado en España con la bandera del águila precisamente no recoge estos requisitos que la hacen legal, y de hecho, recientemente se ha publicado una nueva ley que las prohibe expresamente. Por lo tanto, la conclusión es que la bandera republicana es legal.
 
Mientras esperamos la venida de la tercera, que nos dejen celebrar el día de la segunda república, y es que ya lo dice el dicho, no hay dos sin tres.

lunes, 14 de abril de 2014

Los Lunes día del espectador. 300 El Origen de un Imperio

He visto la película esta de los torsos, yo también me sumo a esa marea bloguera que considera que 300 El Origen de un Imperio no es más que una sucesión de músculos, torsos, barbas y rostros bonitos, pero tiene también algo más como desgranaré a continuación. Vaya por delante que a mi la película no me ha gustado, como en su momento tampoco me gustó 300.
 
Conste que la película mantiene esa estética tan... tan gris, tan de cómic, resaltando el rojo de la sangre y las capas, una película muy oscura, seguramente basada en la idea de Frank Miller, que fue el que creó originalmente 300, pero aparte de ser una super batalla la película defrauda. Tras el exitazo taquillero de la primera parte dónde los espartanos liderados por Leónidas I caen tras la traición del jorobado Efialtes en el paso de las Termópilas ante el ataque de las tropas del rey persa Jerjes, llega la segunda parte dónde los persas continúan con su intentona de someter la zona de Grecia intentando atacar Atenas. Se mantienen pues los personajes de la primera parte y se añade un protagonista Temístocles, guapérrimo, también os lo digo.
 
La reina Gorgo, la viuda de Leónidas cuenta a los espartanos la historia de cómo surgió la deidad del rey Jerjes, de cómo Temístocles se carga al rey persa Darío, y la lugarteniente (una mala malísima, una lagarta de tomo y lomo que parece hija de Marilyn Manson) Artemisia convence a su hijo Jerjes para que se crea que es un dios y así atacar Grecia. De esas aguas vienen estos lodos, y ya con un Jerjes hecho rey, y una flota increíble de barcos atacan a las tropas atenienses. Temístocles pide ayuda a los espartanos (que en la primera parte solo tenían 300 soldados y ahora se sacan una tropa que para sí ya quisiera Felipe II cuándo envió la Armada Invencible), pero los espartanos que no se llevan desde nunca nada bien con Atenas y se hacen de rogar un poco. Temístocles entra pues en batalla contra los persas.
 
Y la película es una sucesión de ataques, que pudieran ser rings de lucha. Los barcos de Atenas y los de Persia se enfrentan una y otra vez entre sí. Pero chuchis, me váis a perdonar mis maldades, la película no es que sea fantástica, es que es una fantochada, así os lo digo. Una sucesión de arengas, es la conclusión que saco yo de la película después de la observación de los torsos, una sucesión de topicazos dónde el líder intenta subir la moral de sus soldados (a los que dice que son campesinos y comerciantes que luchan por lo suyo), que si prefieren morir de pie que vivir arrodillados (lo que Castelao diría "Denantes Mortos que Escravos"), que si el honor, que si nuestro país ¿nuestro país? Que si Grecia ¿Grecia? Yo no sé que opinaría la reina Sofía de esto, porque antes no existía Grecia como tal, aún tardó un poco en constituirse, no había país, eran ciudades estado, y en este caso defendían la ciudad estado de Atenas, se llevaban fatal con Esparta, que era otra ciudad estado, no tenían esa visión de país que tenemos ahora, con lo que podrían haber sacado una bandera americana y habríamos tragado igual. Y después de las arengas, mucha sangre, muchos efectos, todos ellos muy bien hechos e impresionantes, en el fragor de las batallas estas fantásticas de las cuales yo no tengo nada que criticar. Sobre las arengas, los americanos han cogido una mala manía, quizá para que la gente apoye sus cruzadas contra el islam, o vaya usted a saber si es algún tipo de reprimenda por lo de Vietnam a estas alturas, pero les gusta mucho, desde que en Braveheart, el héroe escocés daba la chapa a los suyos (que otra cosa será otro día destripar esta película). Aburridos hasta la saciedad, que a mi me ha recordado muchísimo a mi padre cada vez que le llevaba las notas del colegio y me hacía el discurso "del día de mañana" (porque si no estudias, el día de mañana... bla bla bla).
 
Después está la mala malísima, Artemisia, que ya os lo digo, es la reencarnación de Damian el de la Maldición de Damian, pero también os lo digo, es una mala "porque el mundo la hizo así porque nadie la ha tratado con amor". Una mala con excusa perfecta que decide que tiene que vengarse de los griegos que encima, pone cara de ser más mala aún. Y para que en medio de todo esto haya una escena tórrida, van y juntan en una escena sin sentido a Artemisia y a Temístocles, para negociar una rendición, o un parón de la guerra o lo que sea, y en medio de la negociación, terminan echando un kiki. Nos han jodido, un kiki más salvaje que el de El Cartero Siempre Llama Dos Veces. Un kiki que no viene a cuento pero que da mucho juego en la película. ¿Hola? Y luego dicen que en el cine español salen tetas por salir, y que hay polvos por todas partes, al menos son kikis lógicos, así os lo digo. Y tras el polvazo así agresivo este, deciden que, por follar mal no habrá paz. Pues ale, la conclusión es que tras un polvo mal echado, la venganza de Artemisia será más cruel si cabe (pues cualquiera se la tira y la deja insatisfecha). ¿Alguna lógica?
 
En fin, a mi la que me ha gustado y me ha parecido que está guapísima es la reina Gorgo, interpretada por Lena Headey, la reina Cersei de Juego de Tronos, en un papel intrascendente que quizá nos depare una tercera parte de la película. Vamos, que la película para pasar el rato está bien, pero poco más, no os vayáis a pensar. Y el resumen básico, torsos, torsos, torsos, mucha sangre y arengas mil.

domingo, 13 de abril de 2014

Crónicas Borbónicas. María Cristina Me Quiere Gobernar (II y final)

Habíamos dejado a la regente María Cristina en Paris, exiliada, mientras asumían la regencia en nombre de su hija Isabel II, Espartero, y otros políticos que fueron turnándose a tal fin. Sin embargo, la situación en España era cada vez más ingobernable. Desde el exilio francés, no tardó ni un mes en crear un gobierno paralelo en dicho país, y de conspirar para el derrocamiento de Espartero. Decidieron conceder la mayoría de edad a Isabel II con trece años para evitar males mayores.
 
El General Espartero
Con el reinado de Isabel II, su madre, María Cristina consigue volver en 1844 a España. Vive con su marido Agustín Muñoz en el Palacio de Vistalegre, en Carabanchel. Su autentica pasión era la música y el canto, porque ella lo que se dice buena estudiante no había sido jamás, se traen a lo mejor de la música italiana a España, y mangonea todo cuanto quiere en su hija Isabel. Es en esta época cuándo ella y su marido tienen numerosos negocios en cualquier tema industrial que se moviese en España, especialmente en lo referente a la sal, al ferrocarril o el comercio negrero, porque sí, nuestra María Cristina sacaba pingües beneficios con la venta de esclavos. Se decía que la reina madre tenía intereses en todos los negocios que había en el país. Durante esos años, se pactó también el matrimonio de Isabel II con Francisco de Asís, algo que ni su hija le perdonaría jamás a su madre, ni Francisco de Asís. Se había creado un nuevo enemigo, por si no tuviese ya pocos. Otra enemiga acérrima suya era su hermana, la que la había traído de Nápoles, y que también tenía sus intereses puestos en el gobierno de España, ésta, liberal, consideraba que su hermana le había fallado.
Agustín Muñoz, Duque de Riansares
Pese a su odio hacia Francisco de Asís, no dudó en acercarse a él en más de alguna ocasión para intentar declarar imposibilitada para gobernar a su hija, ambos con interés común en manejar si cabe todavía más el país. Finalmente, y tras varias intrigas palaciegas por controlar a la reina, deciden enviar nuevamente al exilio a la reina madre, desposeyéndola de la paga vitalicia que le habían concedido, y aún así, yéndose con una gran fortuna.
 
Del exilio volvió en contadas ocasiones. Ella intentó volver más de una vez, y manejar el país, pero los sucesivos gobiernos que su hija ponía al frente de España ignoraban su voluntad de volver. Claro, otra de sus enemigas fue su propia hija que jamás le perdonó su matrimonio con el afeminado Francisco de Asís, sin lugar a dudas, el mayor quebradero de cabeza de la reina. Solo volvería, María Cristina en contadas ocasiones y muy puntuales a España. Una de ellas cuándo fue nombrado rey de España su nieto, Alfonso XII, entre otras cosas porque era algo doloroso para su hija Isabel II a la que iba a suceder su hijo. Vio con malos ojos el matrimonio de Alfonso XII con María de las Mercedes (la de la coplilla), algo que le distanció un poco de su nieto.
 
María Cristina, años antes de morir
Su marido, Agustín Muñoz fallecería en Le Havre, Francia, en 1875. Le permitieron volver a María Cristina para su sepultura en Tarancón. Y volvería a España una vez más, para la boda de su nieto, Alfonso XII con María Cristina de Habsburgo-Lorena (que llegaría a ser también regente de España). Pocos meses después de la boda, fallecería la reina madre, también en Le Havre, que por expreso deseo suyo, debería ser enterrada con su marido Muñoz en Tarancón. Sin embargo, sus restos reposan, desde siempre en el Monasterio de El Escorial, junto a su primer esposo, Fernando VII.
 
Quedaba España ya un poco más tranquila, sin esta representante del antiguo régimen. Finalizaba definitivamente la pesadilla que ella y su marido provocaron a lo largo del siglo XIX en España, claro que, ¿Quién ha dicho que algún país gobernado por los Borbones tuviese un futuro tranquilo?

sábado, 12 de abril de 2014

Chulazos Temáticos. Pelirrojos (I)

Chuchis, hoy os traigo algo muy especial, algo que seguramente os dará suerte y un post que debéis ver desde ya, así os lo digo, con una mano en un botón blanco, que es la forma de quese cumplan vuestros deseos, porque si hay algo que dicen que da suerte son los pelirrojos. Yo nunca he estado con uno, y deben ser realmente cuirosos, por aquello del vello púbico color zanahoria, una rareza de la naturaleza, porque aunque en el mundo hay unos cuántos pelirrojos, por aquí por España tampoco es que sean de lo más abundante, siempre son algo que llama mucho la atención. Por eso os he querido dejar unos chulazos de este tipo esta semana, y no me preguntéis el motivo, pero fue empezar a verlos e imaginarme ya un post, estaba cantado. Espero que los disfrutéis.

El chico de los calzones largos
 
Dos pelirrojos por el precio de uno

Para contar las pecas

Si Marta Sánchez dice ser rubia, este es pelirrojo

Madurito zanahoria

Buscando una zanahoria en el horizonte
El de la camiseta rasgada
Entre rubio y pelirrojo
El pelirrojo del tatuaje
Pelirroja en blanco y negro

Y ya de cara a la próxima semana, que será sábado santo, a unas horas del domingo de Pascua de Resurrección, os dejo con la intriga de cuáles serán nuestros chulazos temáticos próximos.

¿Gafas de sol? ¿latinos? ¿sombreritos?¿puros habanos?
 

viernes, 11 de abril de 2014

FNF Nº 196

Ya sé yo que no os voy a traer una novedad musical, ya me gustaría a mi, pero chuchis, la noticia musical de la semana es el anuncio de que en noviembre actuará en España Elton John, y por eso me he decidido a poner una canción de él, que ya os lo digo, por norma general no es santo de mi devoción, pero hay que reconocerle que el señor este tiene algunas canciones que son bien.
 
He rescatado una canción de 1970, que ya ha llovido, así os lo digo, Song For a Guy/Your Song, vamos, una canción en toda regla. Fue compuesta conjuntamente por Taupin y el propio Elton John. Ambos han colaborado desde siempre en la mayoría de canciones del solista británico. Taupin que es poeta, se encarga normalmente de hacer letras, Elton les pone algo de música, y así han funcionado la tira de años, y no les ha ido mal, pues las canciones más importantes de Elton John han sido creadas así.





En concreto, esta la compusieron en un desayuno, en un abrir y cerrar de ojos. Mientras vivían juntos y desayunaban unos huevos con bacon, eso tan típicamente anglosajón, y Taupin se puso a escribir, y al poco, Elton ya le tenía la música. Dicen que el original de la letra tiene incluso las manchas de grasa del desayuno. Repulsivo, lo sé, pero nos lo venden como genialidad y ya está.
 
Si, muchos de vosotros, al leer que Taupin y John vivían juntos habéis pensado que Taupin escribió la letra pensando en John, y que su amor era maravilloso, el de una pareja gay semi hippie de los sesenta británicos. Pues nada de eso, chuchis, aunque la canción si es muy gay, Taupin es hetero, y ya va por su tercer matrimonio, hijos incluidos. Vamos, que no hay indicios de gaycidad de su autor. Esto es puro cotilleo, como podéis ver, que no he podido reprimirme.
 
Os dejo con esa pedazo canción que es tan del estilo Elton John, que si piano, que si romanticón, que si lento, que si siempre las mismas notas y melodías, si, eso es Elton John, y al que le guste bien, podrá disfrutarlo en Madrid en noviembre.

Berlusconi y las discapacitadas

Lo de Berlusconi no tiene nombre, yo ya os lo digo, de mayor (de más mayor) quiero ser como él, y a poder ser estar rodeado de Mamachichos o de los bailarines del programa de José Luis Moreno (que han hecho sus intentos para trabajar en series, normalmente las producidas por el propio ventrílocuo).
 
Berlusconi, el viejo empresario y político italiano de 77 años ha sido recientemente condenado a un año de prisión por fraude fiscal, y yo en esto no me quiero parecer a Il Cavaliere, que conste. El caso es que es muy probable que el que fuera presidente de la república italiana no vaya a ir al truyo por su edad. ¿Por su edad? ¡No me jodáis si parece que tiene 51 años, y no más! Que ya me gustaría a mi llegar casi a ser octogenario con pelo, negro y sin una sola arruga de expresión en su rostro. Aunque más bien el italiano lo que no tiene es ningún gesto de expresión, chico, que está muy estirado, y digo yo que si tiene salud para entrar en un quirófano para que le estiren la piel también tiene edad y salud para entrar en prisión.
 
Pero si hay algo que tienen en común España e Italia es que ambos son paises latinos, ambos tienen hombretones, ambos chicas impresionantes, ambos, políticos corruptos y en ambos países, éstos corruptos se van de rositas de sus delitos. En esto consiste lo de tener sangre latina, y seguro que mis amigos blogueros del otro lado del charco pueden decir que en sus países lo que también sobra es la sangre latina. Un mal con el que debemos convivir.
 
El caso es que Berlusconi ha tenido 38 procesos penales, y por el momento no le están saliendo muy bien, concretamente, ahora tiene varios frentes abiertos, el del caso Ruby por abuso de poder e inducción a la prostitución de menores y por el que ha sido condenado en primera instancia a 7 años, otro por comprar senadores para derrocar al gobierno de Romano Prodi en 2006, y uno más por corrupción de testigos entre los que destacan los de comprar a unas prostitutas para que testificasen a su favor cuándo iban a su casa, y otro por intentar comprar a 32 testigos, que ya no son uno o dos testigos, si compras, mejor al por mayor, digo yo, que te sale más barato. Y en principio se había librado de ir al trullo por estas cuestiones de inmunidad, que también os lo digo, es tema de un post pero a lo español (por aquello de inmunidad para la reina, el príncipe y la princesa de Asturias), o bien por un indulto concedido por Romano Prodi. La llegada al poder de Mario Monti y la aprobación de la ley Severino, una ley que anula la inmunidad, y la negativa de Napolitano para que en esta ocasión Berlusconi se vaya de rositas tiene a Il Cavaliere entre las cuerdas.
 
Y esta situación judicial insostenible ha llevado a los abogados de Berlusconi a pedir que cumpla su condena con trabajo social, con personas discapacitadas, que ya me parece un cachondeo, porque me imagino a Berlusconi rodeado de chicas jovencitas (si es que no las pide menores) discapacitadas, una siciliana de 19 años con un pecho 120, morenaza pero sordomuda, una milanesa de 18 años con una cadera a distinta altura que cojea un poco al caminar, también con una 120 de pecho, una brasileña inmigrante ilegal que está en un centro de acogida, 21 años mulata que en su día tuvo un accidente y no tiene la suficiente movilidad en el brazo derecho pero que te baila la samba encima sin despeinarse, una joven rumana (que hay libertad de movimientos en la Unión Europea) de 20 añitos, rubia con unos ojazos verdes y tremendos pechotes, aunque poco lista, con un bajo coeficiente intelecutal, vamos, discapacitada mental. Y la lista podría ser muy larga, tanto como imaginación tengamos y como dinero pueda tener Berlusconi para comprar sus propias prostitutas que en esta ocasión harán a las mil maravillas el papel de discapacitadas, y todo esto lo veremos en su piscina, con una rodeándole a cada lado, en una tumbona y con una copa de un buen vino Monfortino Riserva brindando a la salud de los italianos.
 
Lo peor de todo es que me imagino el caso español, y lo más triste es que, aunque algo más discretos, parece que vamos por el mismo camino, el caso es poder delinquir a gusto y que aunque no te pillen, simular el "aquí no ha pasado nada" y asunto olvidado, no hay que ir muy lejos para recordar al señor Camps, culpamos al juez y liberamos al presunto delincuente. Asunto arreglado.

jueves, 10 de abril de 2014

Al "Sielo" con Ellos

Que yo hoy no tenía muy claro de que escribir, pero interneteando he llegado a un tema importantísimo, un punto dónde converge aquella famosa frase de mi querido Karl Marx que decía que la religión es el opio del pueblo, con aquella otra, que asegura también que el fútbol es el nuevo opio del pueblo. Pues en esta diatriba estamos, pensando que quizá ambas sean opiaceos.
 
La noticia que me ha llamado la atención, ahora que se acerca la semana santa, dice que las cofradías piden que se cambie la fecha del partido de fútbol de final de la copa del rey de España por coincidir esta en miércoles santo. La final será el día 16 de abril, y por ello la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías de Semana Santa en España ha solicitado que se cambie la fecha del partido, solicitándoselo en primer lugar a la Casa Real, a la Federación Española de Fútbol y al Real Madrid y Barcelona, pero que por el momento no les han contestado.
 
Y es que el tema da para debate nacional, así os lo digo. ¿Habría que cambiar la fecha del partido? ¿Y si proponemos que cambien la semana santa? Porque a fin de cuentas, aunque la semana santa viene fijada por el calendario lunar, así que coincida la primera luna llena tras la entrada en la primavera, que sería ya una cosa a nivel internacional, etcétera etcétera; nadie nos quita que, si en su día se ha movido el día de Corpus Christie a un domingo (cuándo era uno de los tres jueves sagrados o como se diga), a ver por qué razón no podemos mover la semana santa para unos días que nos vengan mejor, por ejemplo, siempre después del 1 de abril, o a primeros de mayo, que seguramente cogemos mejor tiempo.
 
Porque el quiz de la cuestión aquí es que intentan someter el fútbol, algo tan sumamente importante para la existencia de un español, no en vano seguimos siendo campeones del mundo, a la religión, para variar. Chuchis, es que yo siempre he dicho que religión y estado, cada una por su lado, y a todos nos irá mejor, y no veo bien que se intente mangonear una final de copa del rey, que a mi me viene muy bien en semana santa, aunque habría preferido el sábado santo, también os lo digo, porque probablemente el miércoles me encuentre yo de viaje, y a ver si me la voy a perder. El caso es que los chicarrones estos de las cofradías, que levantan en peso un muñeco que en muchas ocasiones es de madera, no pueden pretender que el país gire en torno a su procesión, lo siento. Podríamos irnos a extremos si solicitamos que nos cambien las fechas de distintos actos al gusto, oiga, algo así como, a mi este año navidad no me viene bien que sea el 25 de diciembre, tengo un tío abuelo que viene de visita a España en septiembre, es argentino y probablemente no lo vuelva a ver en la vida, me viene mejor el 26 de septiembre, Santos Cosme y Damián.
 
Pues no, lo siento. Los cofrades tienen varias opciones, que van más en consonancia con un pensamiento aconfesional (porque también hay aficcionados de otras confesiones), por ejemplo, suspender su procesión, algo a lo que ya están acostumbrados en los últimos años, porque si, caris, este año también va a llover un poco en semana santa, da igual cuándo sea la fecha en el calendario, siempre llueve, al menos en Galicia el Viernes Santo. Otra opción, para aquellos que se emperran sí o sí en que la procesión debe salir, es cambiar el horario, antes o después del partido. Pero si hay una tradición secular que dice que tu procesión sale a la hora del partido, lo que pueden hacer los cofrades es llevar debajo de su capirote unos auriculares como hace la gente de Madrid, y tú vas escuchando tu partidito en el Carrusel como si nada, que si hay gol de tu equipo favorito, pues sueltas el santo, o lo aupas al cielo, por dar opciones. O ya, para cofradías más modernas, debajo de los tronos pueden instalar una pantalla plana e ir bajo el paso de la procesión disfrutando de un maravilloso Barcelona - Real Madrid.
 
Claro, y al final hemos hablado de religión y os habéis librado de que hable de fútbol, y mejor así, porque después de ver al Barcelona ayer caer humillado frente al Atlético de Madrid, cualquier cosa para los barcelonistas será una auténtica pasión o un calvario, según se vea.

miércoles, 9 de abril de 2014

Albarracín - Teruel

Este fin de semana he descubierto un paraíso perdido, y lo de perdido no lo digo en broma, no en vano, dicen que Teruel no existe, y ahí he estado yo, en Teruel, para demostrar su existencia. Pero lo mejor de este viaje de escapada de fin de semana ha sido el paso por Albarracín, una villa medieval perdida en la sierra a la que da el mismo nombre, dónde nace el río Tajo y dónde parece haberse detenido el tiempo.
 
Albarracín está mimadamente conservada, así os lo digo. Por sus irregulares callejuelas puede verse el discurrir del tiempo, las calles estrechas, las forjas en las ventanas sobre las que presumían de poder económico y las aldabas con las que pretendían escapar de la mala suerte, o los blasones sobre casas señoriales. Una ciudad llena de un pasado histórico por el que pasaron musulmanes, judíos y cristianos.
 
Albarracín es pequeño, también os lo digo, se ve enseguida, aunque lo suyo es perderse por sus calles lo más que puedas, para descubrir el encanto que éstas tienen. Yo lo que si lo he visto es un poco ciudad museo, porque es un lugar pintoresco y muy turístico pero dónde apenas hay vida, qué dices tú, por la noche me voy a la zona nueva de la ciudad, pero es que apenas hay zona nueva, todo permanece ahí, enclaustrado en la edad media. Yo no sé dónde disfruta la gente los fines de semana. Yo no podría vivir en un sitio sin un pub por la noche, os lo aseguro. Claro que, el entretenimiento de algunos pude descubrirlo el domingo por la mañana. Un grupo nutrido de hombretones maños, o como se llamen los hombretones de allí, se disponían a ir de caza.
 
Sobre Teruel mucho no hay que decir, así os lo digo. Es una ciudad pequeña, que después de ver Albarracín pues te sabe a poco, la plaza del Torico en pleno centro, su catedral con sus motivos mudéjares o cómo se diga, las torres, que hay por lo menos cinco y son curiosas y está bien visitar alguna, y finalmente, la ciudad de los amantes de Teruel, que yo no he visitado pero que son motivo de fiestas medievales en el mes de febrero. Os lo advierto desde ya. No me he encontrado con Enrique, el ex imaginario de mi ex imaginario Fabián, aunque tampoco me extrañaría que estuviese por la ciudad.
 
Y sin más, os dejo con unas imágenes de lo que ha sido el fin de semana pimpfiano. A disfrutarlas.
 
 
Una calle de Albarracín para no perderse

Explicaban cómo ganaban espacio las viviendas

Las aldabas, en su mayoría con lagartos

Trazado de la muralla defensiva de la ciudad

Vista de Albarracín, con la catedral al fondo

Aldaba judía. Poco presumen del paso de los judíos en la ciudad, así os lo digo

Acceso a las murallas de la ciudad, un paseo casi obligatorio

La irregular casa de la Julianeta, un emblema de Albarracín

Murallas de Albarracín, que en su momento fueron escondite de Carmen Sandiego

Vista panorámica de Albarracín desde una punta de la ciudad
 
Primavera albarracinense
 
Plaza de la Seo, Albarracín

Teruel existe, prueba 1. Torre Mudéjar

Teruel existe, prueba 2. Aldaba curiosa

Teruel existe. Prueba 3. Plaza del Torico

Teruel existe. Prueba 4. Destalle de la plaza del Torico

Teruel existe. Prueba 5. Catedral.

Teruel existe. Prueba 6. Campanario de la torre de El Salvador

martes, 8 de abril de 2014

La Maldición de los Borbones

Tengo que daros una buena noticia y una mala. Vosotros elegís por cual empiezo, si la buena o la mala. Está bien, os diré la buena. En La Maldición de los Borbones no he encontrado material suficiente para hacer ninguna saga de posts borbónicos de esos que no leéis nunca con lo cual os libráis. Y la mala es que me he leído el libro, y de este post no os libra ni dios. He dicho.
 
Pues bien, como bien sabéis, aquí tenéis un mecenas de la cultura en general, de la historia, un gafapasta ilustrado y renacentista que le pega a todos los palos (culturalmente hablando, no seáis mal pensados), y aquí estoy para hablaros de ese libro en el que buscaba algo de información sobre Luis Fernando de Borbón y Orleáns (lo que son los apellidos con DE e Y, que nos parecen todos iguales, más llamándose todos Fernandos, Alfonsos o Felipes) uno de estos Borbones que nos salieron maricones, que hasta en la sangre más azul corre la homosexualidad, y ni la nobleza se libra de tener entre sus miembros a invertidos. Así que me he tragado La Maldición de los Borbones, de José María Zavala, periodista y escritor, doctorado en economía, que según dice Julia Navarro es un experto en la historia reciente de España, a tenor de lo que dice en la página web del autor.
 
El libro me ha atrapado, porque a mi me das cualquier cosa de historia y ahí estoy yo, empapándome de conocimientos (de los cuales no tengo desprendimiento a la hora de compartir), pero aunque me haya atrapado, también tengo que decir que no me ha parecido muy útil, y no por esos post de los que os habéis librado. Muchos de los temas que toca, si no la mayoría, ya tenía yo conocimiento de ellos, en otros ha pasado de puntillas, y en ocasiones da datos que a mi me han servido de poco, como dar a conocer el expediente psiquiátrico de uno de los terroristas que intentaron acabar con la vida de Juanca en 1995, otros, sin embargo me han sorprendido, pues por ejemplo yo ignoraba que ETA y otros grupos terroristas tenían otros planes avanzados para atentar contra el rey.
 
Se centra el libro en algunos temas básicos, el principal, la maldición y la superstición de la casa real por el número 13 (obvio), por la alta mortandad de infantes debido, entre otras cosas debida a la endogamia de estas clases nobles europeas que primero terminó con una casa Austria totalmente llena de personajes deformes y después con nuestros Borbones, que también se casaban entre primos, tíos, sobrinos, cómo si se tratase de los Targaryen en Canción de Hielo y Fuego. Así, los primeros capítulos tratan sobre los primeros Borbones, Felipe V y Fernando VI, ambos que sufrían de "melancolías" una forma fina de decir que estaban totalmente locos (y de ahí si puedo sacar algún post), luego, la llegada de Carlos III y su pasión por la caza como forma de librarse de dichas "melancolías", el inutil de Carlos IV corneado a gusto por su esposa y consentidor de Godoy, el infame Fernando VII, su enorme pene, y lo bajo que pudo llegar a caer un rey que se vendió al mejor postor en cualquier ocasión, es sin lugar a dudas, el más malo de los Borbones al que tilda sin muchos miramientos de "tirano". Del paso por la regencia de su viuda, María Cristina a la agitada vida sexual de Isabel II, los noviazgos de Alfonso XII, su debilidad física (a la que una vez más culpa de esa sangre Borbón que lleva), y otro nuevo rey, el polémico Alfonso XIII, quizá el más supersticioso. Finalmente habla de la muerte del hermano del rey Juan Carlos, al que accidentalmente se le disparó un arma, o al mismísimo rey se le escapó el disparo. Y termina el libro con un futuro incierto sobre la base del matrimonio entre "desiguales" de nuestro hijo Felipe.
 
Pues bien, me parece que escribir sobre Borbones, desvelar muchos datos, escandalosos algunos, otros secretos y otros intrascendentes tiene su gracia, pero tener mentalidad borbónica me parece ya muy fuerte para un escritor. Está bien tener una opinión, pese a todo. Y yo, que soy republicano, he ido a buscar en el libro carnaza, ya os lo digo, más argumentos contra los Borbones. Claro, me ha molestado un poco el capítulo relacionado con la Guerra Civil española, con la última. Efectivamente, se da una visión borbónica del asunto, que no hace más que responder a los intereses de una familia que dice responder a los intereses de España (y una mierda), y se rodea de aquellos que vivieron de cerca las desgracias de los Borbones aquellos días. Claro, ahí teníamos a un rey en el exilio, fuera de cualquier problema, con su descendencia viviendo a todo trapo, entre Roma, Estoril y Miami, y luego otros Borbones, que curiosamente, todos estaban en el bando nacional, todos sublevados (lógicamente, no me esperaba a un Borbón en el bando republicano), todos buscando que los Borbones volviesen (pero del interés de España en este momento mejor no hablar). Y aquí es cuándo aparecen los malos malísimos, los carceleros que trataron mal a los Borbones apresados, los que dieron las órdenes de los fusilamientos, los que dispararon. Bla bla Bla. Poco importa, que desde el exilio, el depuesto rey Alfonso XIII apoyase al golpista Francisco Franco, poco importa que su hijo quisiese combatir en el bando de unos golpistas, que algunos Borbones falleciesen en accidentes en la Guerra Civil por pertenecer a un bando, cuyo fin no era poner una banderita, era aniquilar también a su enemigo, en este caso a los republicanos que también defendían los intereses de España. Luego, claro que han muerto Borbones por una causa, la suya, nada más. Pero no me quiero calentar con este tema, que siempre será el gran tema español que todavía a día de hoy nos tiene asustados.
 
Leer, caris, es bueno, culturizarse también, conocer las debilidades Borbónicas no está de más, ni ser republicano y leer libros sobre reyes, a fin de cuenta es historia.

lunes, 7 de abril de 2014

Los Lunes Día del Espectador. El Médico

Llevaba tiempo con ganas de ver esta película, pese a no haber leído la novela de Noah Gordon, una manía que tengo desde hace tiempo, y que normalmente termina con unas ganas increíbles de leerme los libros. Probablemente, cuándo tenga algo más de tiempo termine leyéndome la novela.
 
La película se estrenó en 2013, y fueron sus guionistas Noah Gordon y su hija, que no han dudado en hacer otro producto, por lo que he leído sobre la novela, que cambia un poco en algunos detalles. Lo digo para aquellos que se ofenden mucho cuándo una novela y una película cambian sustancialmente.
 
La película cuenta la historia de Rob J. Cole, que se queda huérfano junto con sus hermanos a los nueve años, en este momento descubre que tiene un don, tocando a la gente es capaz de adivinar una próxima muerte. Como nadie lo quiere adoptar, decide irse con Henry Croft, un barbero que va recorriendo pueblos con un espectáculo de malabarismos, barbeado, y cura de algunos problemas sencillos de salud. Pero Rob quiere algo más en su vida, conocedor de su don, decide que lo suyo es la medicina, su sueño, pero es consciente de que la medicina practicada en el Londres próximo al año 1000 no es ni la quinta parte de la que se practica en el mundo avanzado musulmán, así que, decide abandonar al barbero e irse a Ispahan, en Persia, dónde se encuentra la mayor y más avanzada escuela de medicina del mundo, practicada y enseñada por Ibn Sina, que aquí es más conocido como Avicena. Sobre su estancia en Ispahan va la película, sobre cómo entra a formar parte de esta academia por llamarlo de alguna forma de medicina, de cómo conoce al Shá de Persia, de cómo conviven la religión judía y musulmana, o de los problemas que por aquella parte del mundo tienen con los cristianos, de cómo los indios intentan invadir esta ciudad tan importante en aquella época, de cómo se propaga la peste, y más cosas que, chuchis, no puedo contar más por no espoilear. ¡Ah, que me dicen que ya lo he hecho!
 
Pues me ha gustado, así os lo digo, las dos horas y media se me han pasado entretenidas. Y como suele ocurrirme últimamente en las películas históricas (e incluso fantásticas), me encanta la ambientación, la recreación de aquel Londres medieval anterior al segundo milenio, la impresionante Ispahan. Me han cautivado los ojos en la película, de la chica con la que se lía el protagonista (vaya, otro espoiler), y de los del protagonista, claro. Me ha vuelto a gustar la interpretación de Ben Kingsley, un actorazo que siempre está a la altura y te resuelve cualquier papel que le pongas por delante. Me ha decepcionado un poco el paso de la peste por la película, así os lo digo. Soy muy fan de la peste bubónica, así os lo digo también, consciente de que fue un problemón que diezmó la población europea en un tercio, llevándose la vida de aproximadamente 25-30 millones de europeos, y en Asía entre 45-60 millones de personas. Sin embargo, aquí se las arreglan para tratar a los enfermos y apenas caer, chicos, no me digáis, en parte de Europa utilizaban esas máscaras tan raras con pico como de tucán, y estos así, sin nada, y no la pillan. En este sentido me esperaba algo más tétrico, como seguramente fue, pues muchos lugares desaparecieron del mapa por dicha plaga. Lo que si refleja son las represalias que tomaron sobre los judíos a los que, como no, acusaron de introducir la enfermedad. No sé cómo será en el libro, pero a este chico siempre parecía que las cosas le salían a pedir de boca, siempre salía bien de todas las adversidades, a lo mejor el libro ahonda mucho más en las penurias, que son lo que a los morbosos más nos gusta de estas historias.
 
No sé a qué estáis esperando para mirarla y destriparla, que seguro lo hacéis mejor que yo. Que antes de que nos demos cuenta, seguro que ya tienen en cartelera la segunda novela del autor, quién sabe. Aunque en algo ha debido flojear, bien en su promoción, bien en su momento de estreno, o en la calidad de la película o de la historia, vaya usted a saber, porque no ha sido el peliculón que yo me esperaba.

domingo, 6 de abril de 2014

María Cristina Me Quiere Gobernar (I)

De estas aguas vienen estos lodos, seguro que habría pensado eso en su momento la reina Isabel II de España si no fuese porque era Borbón con lo cual no se le presumen ya de por si muchas luces. María Cristina fue uno de los personajes más influyentes en la España del siglo XIX, que ya sé que en general os la trae muy floja, en embargo, fue una mujer que no quiso verse relegada al simple papel que normalmente ocuparon las mujeres en la monarquía española.
María Cristina de Borbón joven
María Cristina de Borbón Dos Sicilias era hija del rey de Nápoles Francisco I, y de María Isabel de Borbón, una de las hijas de Carlos IV. Nació en 1806 en Palermo y llegó a España con la recomendación de su hermana que vivía en la corte española. El rey, Fernando VII, el más detestado y deplorable de todos los reyes que ha tenido España llevaba años reinando y todavía no tenía descendencia. El famoso rey felón, aquel que tenía un miembro viril descomunal había enviudado tres veces. Su hermana presentaba por tanto la candidatura de su hermana para ser reina de España describiéndola como un "ejemplo de sumisión y ternura" añadiendo en las misivas que era además muy fecunda. Se casó por tanto María Cristina con su tío Fernando VII en Aranjuez el año 1829, recibida entre vítores por los españoles se mostraba como una joven reina y guapa, muy sonriente. Nos la metió doblada a todos.
Pronto quedó embarazada del rey, y aunque no tuvo ningún hijo varón con él, le dió dos descendientes femeninas, la futura Isabel II y su hermana Luisa Fernanda. El primer problema lo creó el rey Fernando VII suprimiendo la ley Sálica, por la cual no podían heredar la corona mujeres, pero Fernando VII consideró que sus hijas podrían reinar, y se armó la de Dios es Cristo, porque el hermano del rey, Carlos María Isidro consideró que el derecho sucesorio le correspondría a él.
Fernando VII y su esposa María Cristina
Fernando VII falleció pocos años después, de una apoplejia, la reina María Cristina no se apartó de su marido en ningún momento, incluso cuentan que en las últimas horas de vida del monarca, María Cristina dio de beber vino al rey. Fallecido el rey, se proclamó reina a su hija de tres años, Isabel II. Sin embargo, la minoría de edad hizo que María Cristina estuviese en la primera plana del gobierno de España, asumiendo ella la regencia. Una regencia que no fue nada fácil.
Tres meses después de enviudar, la reina se casó con Agustín Fernando Muñoz y Sánchez, un guardia de corps del Palacio Real. Se rumorea por aquel entonces que la segunda hija de María Cristina era de su amante. El matrimonio con Agustín Muñoz fue morganático y secreto. Morganático para impedir que Muñoz heredase cualquiera de las posesiones y títulos de su esposa, un matrimonio entre distintas clases sociales, y secreto, porque no sería bien visto que a tres meses de enviudar se volviese a casar. La regencia comenzó con la primera guerra carlista, así, su mayor enemigo fue Carlos María Isidro. Durante esos años se creó la cancioncilla que se tarareaba en los frentes:

"María Cristina me quiere gobernar
y yo le sigo, le sigo la corriente,
porque no quiero que diga la gente
que María Cristina me quiere gobernar"

La regente María Cristina
La coplilla se cantaba tanto en un bando como en el otro, y no se sabe muy bien si eran los carlistas que se la cantaban a los liberales o si los liberales a los carlistas, o simplemente era una mofa de ambos hacia Muñoz, el marido secreto de la reina regente. La intervención del general Espartero, con el famoso abrazo de Vergara pone fin a la primera guerra carlista, y a partir de aquí le aparece otro enemigo a María Cristina. Ambos se respetarán y mantendrán las distancias a la vez que un trato cordial, una guerra fría.
Mientras tanto, María Cristina no dejaba de parir, parir en secreto también. Con su nuevo esposo tuvo 8 hijos, algunos varones, conocidos todos como "Los Muñoces". Cada vez que paría una nueva criatura, la enviaba a Francia, para que los cuidasen y les diesen educación. En algún momento intentó Espartero, aquel que tenía un caballo con unos cojonazos, sacar a la reina de la regencia, para ello no dudó en presentar públicamente el acta del matrimonio con Muñoz. María Cristina no dejaba de ser una gobernante bastante pésima (tampoco es que su marido le dejase una situación próspera). Uno de sus planes era restaurar la monarquía en América del Sur, para los países de Ecuador, Bolivia y Perú, el intento tuvo que ser descartado. Los vítores en las calles eran para el general Espartero, y los abucheos para la reina, y finalmente, con unos índices de popularidad bajísimos, María Cristina tuvo que exiliarse a Roma, dónde consiguió del Papa la bendición de su nuevo matrimonio, y finalmente se exilió a París, dónde compró un palacio que había sido propiedad de la emperatriz Josefina.
María Cristina con su hija, Isabel II