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viernes, 13 de septiembre de 2013

Mi Relaxing Cup of Café con Leche

Y cuándo todos pensábais que iba a venir yo con un post político de los míos de siempre, de esos de los que no me gusta hablar en este blog, pero qué, por cuestiones de actualidad informativa es menester tratar, voy yo y os sorprendo de nuevo con un post genial a la par que íntimo y tierno sobre el café con leche.
 
Efectivamente, todos pensábais que iba a aprovechar este pequeño espacio para meter mi pulla hacia la señora Botella, a la sazón alcaldesa puesta a dedo que se metió en el berenjenal de los Juegos Olímpicos sin saber bien dónde se metía, y cuyo resultado fue el pasado sábado con esa elección de Tokyo para las Olimpiadas de 2020. Pues bien, aunque yo me he reído muchísimo con el "relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor" y el resto del discurso, a favor de esta señora tengo que decir que le ha puesto muchísimas ganas, y que le ha echado un par de huevos por dar un discurso en inglés sin tener ni pajolera idea de lo que decía. Una lástima, también os lo digo. Aunque mi dedo acusador apunta directamente al Gobierno pues varias de las preguntas que hizo el Comité Olímpico Internacional apuntaban a la política de lucha contra el dopaje, y es que algo desde arriba no se está haciendo bien, y también acuso al Comité Olímpico Español por la patética presentación del proyecto de Madrid. Hombre, poner a personalidad tan insigne como la Botella para hacer una presentación turística de la ciudad no creo que sea lo ideal para unas Olimpiadas, más bien sería perfecto para una Exposición Internacional de Turismo. ¿Veis? Ya me habéis liado con esto, y es que me tiráis de la lengua y luego no puedo ponerle freno.
 
Lo decía D. en sus últimas palabras conmigo por una de esas aplicaciones del demonio de mensajería instantánea que no son de cancaneo o por el facebook concretamente antes de disolverme definitivamente como amigo, me deseaba lo mejor en la vida y que fuese feliz que me muriese en Madrid del aburrimiento y solo, sin nadie. Chuchis, voy a darle una alegría, ya os lo anticipo. Aunque la vida de opositor es dura y permite pocas alegrías para el cuerpo y la mente, se echa de menos ese momento de descanso para relajarse que en su momento tuve cuándo opositaba en Galicia. Si, me tomo mis descansos también, aunque me los tomo en casa, un poco de balcón, un poco de teléfono, algún que otro juego online de ordenador y un cafelillo de vez en cuándo, en casa, y si, solo. No quiero decir que sea un café solo, un café en solitario, a eso me refiero. Mientras yo disfruto de mi soledad. Siempre he sido un perro solitario, o más bien, un gato callejero.
 
Pero lo que me entristece es lo del relaxing cup auténtico. El placer de estar agobiado entre apuntes, salir de casa e ir al centro del pueblo a una cafetería y saber que allí te vas a relajar, despejar la mente totalmente de cualquier mal rollo que te traigas de casa, el disfrute de un café en compañía. Y no es que no me los tome, que también hay que agradecer el interés de aquellos que se han tomado algo conmigo estos últimos días, agradecerles que me hayan permitido sacar sapos por la boca, aburrirles con mi triste existencia los últimos años. A todos ellos gracias, no os imagináis la falta que me habéis hecho en estos momentos. Lo que me refiero es a los cafés de los buenos tiempos. Una cafetería con varias mesas ocupadas por tus amigos, unos más que otros, pequeños grupos, cinco minutos leyendo las noticias del periódico con unos, media hora echando una partida de tute con otros, la tertulia política en otra mesa, el grupito de cotilleos. Todos allí, en aquella cafetería, a todas horas, personal de repuesto. Siempre había alguien a cualquier hora del día. Te sentías el más importante del grupo, un nexo de unión entre ellos, y no eras más que uno más, valga la redundancia.
 
Hoy no queda nada de eso, no hay esa costumbre del café, los hay que vamos de vez en cuándo, con más o menos asiduidad. Otros muchos se han ido, otros están tan ocupados que no se pueden pasar, cambia el personal, cambia la vida, cambia todo, y como decía Pata Negra en su canción. Y pasa la vida igual que pasa la corriente. No, Madrid no es igual, está claro, es el lugar perfecto para pudrirse en un entorno hostil. Aunque ciudad hecha a partir de barrios, el café de toda la vida no es el café de mis amigos, el de mis reuniones, y quizá yo tampoco tengo la edad. Me quedo con mi balcón y la vida que pasa por él, lo disfruto y soy feliz con ello. Pronto volveré a Galicia a tomarme mi relaxing cup of café con leche.

viernes, 12 de abril de 2013

Próxima Estación, Cervantes

Ahora que se aproxima el día del libro, ¿celebrando? el aniversario del fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra coincidente, dicen, en fecha con el de Shakespeare, echo en falta una estación de metro que lleve el nombre de Cervantes. Conste que en Madrid ya hay una calle con el nombre del escritor de Alcalá de Henares, en pleno barrio de las letras, muy próxima al museo del Prado, aunque no es una avenida, es una calle de una zona antigua, quizá se mereciese una plaza de Cervantes, o una Glorieta de Cervantes, Quevedo la tiene, tanto la calle (perpendicular a la de Cervantes), la glorieta, como la estación de metro, que nos hace recordar cada vez que cogemos la linea 2 de metro que entre los ilustres escritores españoles, que hubo un escritor que fue de los más grandes que ha dado la literatura universal. Con Cervantes no ocurre lo mismo, le falta el reconocimiento grande que Madrid le debe.
 
He pensado que quizá, Madrid sueñe con anexionar algún día a Alcalá de Henares, dentro de sus términos municipales y por ello, dado que en Henares, Cervantes es el gran personaje central de todo el urbanismo, quizá por eso no se hayan decidido todavía. En cualquier caso, a Cervantes le están haciendo un feo histórico. Pero yo creo que el momento de hacer la crítica es ahora, y no por ese aniversario. Con el reciente fallecimiento de Jose Luis Sampedro y Sara Montiel, a los que el pleno del ayuntamiento de Madrid pretende dar una de las calles de la ciudad, por su cariño hacia estos personajes y el que estos profesaron hacia la capital. Claro que, la sorpresa mayúscula ha llegado cuándo, tras conocerse el fallecimiento de Margaret Tatcher, el ayuntamiento de Madrid pretende darle también una calle a la que fuera primera ministra británica.
 
¿Por qué? Bien, me alegro de que me hagáis esta pregunta. Pues, por el madrileñismo de Tatcher, por lo que le ha dado a esta ciudad, por sus visitas, por el cariño que profesaba hacia los españoles en general, por sus intentos para devolvernos Gibraltar, porque fue una pionera como política (que es lo que hoy dice en su recién inaugurado blog Ana Botella, alcaldesa de esta Real Villa y capital del reino) un ejemplo para todas las mujeres, aunque luego añade que, a las personas, si valen hay que valorarlas por igual, sean hombres y mujeres. Pues por todo eso y más dice la alcaldía de Madrid que se merece una calle Tatcher en Madrid, y no dice nada de por qué castiga a Cervantes. La oposición ya se ha negado en rotundo, tras escuchar el anuncio de la calle para Sara Montiel han pedido otra para Sampedro, pero por dónde no piensan tragar es por lo de la Tatcher, que no solo ha dividido a los ingleses, si no que, después de muerta sigue dándonos por culo al resto del planeta, bien por su legado que ha adoptado Angela Merkel o por polémicas tan innecesarias como esta.
 
Vuestra nueva compañera de andanzas blogueriles, Ana Botella estrenaba hoy su blog www.anabotella.es, un redireccionamiento de www.ppaytomadrid.com/ana/ (¿Partido Popular Ayuntamiento de Madrid?) dónde Ana nos dará esa imagen de la mujer moderna que es, una mujer del siglo XXI que no duda en politizar el callejero madrileño y dónde no le sobra el uso de miles de filtros a sus dos fotos tanto de la portada como de su perfil. Esperemos que en su andadura, siga dándonos tantas alegrías como hasta ahora, que bloguee más y deje un poco de lado la alcaldía, que seguro que como bloguera lo hace mucho mejor que como alcaldesa. Con lo bien que estaría en su casa cuidando de sus nietos.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La Avalancha de Arena

Ha pasado un mes desde que ocurriese la desgracia en el Madrid Arena en el que fallecieron 5 jóvenes por aplastamiento en una avalancha que se creó en los pasillos del recinto municipal. Ayer fallecía la quinta de estas jóvenes, una estudiante de químicas de 20 años que además del aplastamiento quedó sin oxígeno en el cerebro durante el suceso. Un drama sin lugar a dudas que empezó siendo una avalancha en el Madrid Arena y ahora se ha convertido como no podía ser de otra forma en un escándalo político.
 
El recinto del Madrid Arena se alquilaba para eventos varios por el Ayuntamiento de Madrid, entre otros la fiesta que se celebró la pasada noche de Halloween, la fatídica noche, claro. Tras el suceso comenzó la investigación, y con ella el escándalo. La fiesta superaba con creces el aforo máximo permitido, no habían servicios de urgencia avisados para ningún evento tan masificado, de hecho no estaban ni tan siquiera avisados para ningún evento, el local contaba con tan solo un médico y luego han empezado a rodar cabezas. Aparecía en unas imágenes la ínclita alcaldesa de la Villa de Madrid, por la gracia de Dios, con muy mal aspecto, como si la hubiesen despertado para tener que hacerle dar unas declaraciones. Al momento sintió la pérdida de las vidas de las jóvenes, anunció que se investigaría el asunto y se sacó de encima posibles responsabilidades del ayuntamiento. Pero las investigaciones, las pruebas, las declaraciones de unos y otros parecen indicar que la empresa es responsable de dichas muertes y de los heridos, que los contratos que haya firmado tal empresa con el ayuntamiento comprometen también al propio ayuntamiento y que además, esta empresa dedicada a eventos varios y fiestas está, curiosamente relacionada con algún miembro del gobierno municipal.
 
Toda una serie de casualidades y causalidades que trajeron consigo la primera cabeza, el concejal Pedro Calvo que dimitió hace unos días y después vinieron el cese de un consejero delegado y del gerente de Madrid Espacios y Congresos. Van rodando las primeras cabezas, mientras el concejal ya ha sido imputado y se empieza a desdecir al propio ayuntamiento. La alcaldesa anuncia una comisión de investigación en la que, curiosamente ella ni otros muchos posibles imputados no podrán declarar, todo para dar mayor transparencia, si cabe a esta rocambolesca historia de mafias y conglomerados amistoso-empresariales que maneja el Partido Popular como nadie en el planeta, independientemente de que hayan vidas en juego, el dinero siempre por delante, o mejor dicho, por detrás, que ya habrá tiempo de pedir responsabilidades y también ocasión para sacarse al muerto de encima, nunca mejor dicho. Mientras, la alcaldesa, el mismo fin de semana de la tragedia, fue a Lisboa a un Spa de lujo a relajarse, claro, por la que se le avecinaba.
 
Y es que parece un poco de cachondeo  cómo se está tratando el tema. Todos han respirado aliviados pensando que podrían haber sido muchísimas más víctimas, pues la gran mayoría de asistentes a la fiesta ni se enteraron de lo ocurrido, por ello parece como si diesen menos importancia al asunto como si penduleara en el aire la teoría de "solo fueron 5". Son vidas humanas que se han perdido, que en su momento pagaron una entrada y que el ayuntamiento, responsable último del contrato de alquiler de la empresa no ha sabido o no ha querido hacer frente a la falta de medidas de seguridad tomadas por Diviertt. Es más, a las pocas horas de ocurrir esto, la caverna mediática cargaba ya directamente contra este tipo de fiestas, pero no por cuestiones de aforo, si no por las fiestas en si, no sé, quizá les molesta la música, las actuaciones, o quizá era una forma de llamar a los jóvenes que sufrieron el accidente irresponsables, drogadictos, borrachos y violentos. No sé, que forma de no admitir errores, ni con vidas.
 
Bueno, en su momento fueron unos hilillos de plastilina los que causaron  el mayor desastre ecológico en Galicia y allí tampoco fue nadie responsable de hacer bailar al barco de un lado a otro de la costa gallega. Así nos va.