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viernes, 21 de septiembre de 2012

¡Vienen a por Pimpf!

Yo sabía que esto no tardaría en ocurrir. Tarde o temprano este tipo de cosas ocurren en países poco maduros políticamente. El blog Pimpfiadas está en el punto de mira, y yo ya no tengo muy claro si yo también lo estoy, por si acaso, desconfío de todo que vaya usted a saber si en cualquier esquina te puede caer algo de uranio empobrecido, o enriquecido, que tampoco está bien eso de alterar el número de iones de los elementos químicos.
Y creo que todo es fruto de mi post entrañable sobre la despedida de la primera línea de política de nuestra ínclita Esperanza Aguirre, otrora presidenta de la Comunidad de Madrid y también jefa de la T.I.A., esa agencia de espionaje para con sus compañeros de partido, y rivales políticos. Pues estos juegos de intrigas palaciegas creo que no se han ido de la primera línea. Primero fue la censura en el trabajo de la página de youtube, y todo lo que ésta pueda contener. Qué diréis vosotros que para qué un funcionario trabajando quiere ver vídeos de youtube. Hombre, vale, aceptamos que la medida, aunque jode puede ser beneficiosa para la humanidad, oiga, aunque pudiésemos poner un poco de música para endulzar las jornadas de trabajo. Aceptamos censura en youtube como animal acuático. Aunque esto impida que tenga los vídeos de los viernes preparados como hacía antes, ya me requiere un engorro tener que copiar el enlace en un borrador del post que se publicará días después.

El auténtico problema ha llegado horas después del post de Esperanza Aguirre, como os contaba. Blogger ha eliminado, definitivamente su interfaz antigua, aquella a la que todos estábamos acostumbrados. Si, la nueva es más funcional, más bonita, más complicada y todo lo que queráis, pero no me funciona en esta mierda de navegador que tengo instalado en el trabajo. Si, ya sé también que mis queridos blogueros sois muy inteligentes y lo primero que se os ha venido a la mente es que me instale una nueva versión del navegador, o que instale un navegador nuevo. Pues no puedo, que lo sepáis, no tenemos la libertad de instalar los programas que nos de la gana, tenemos una lista de programas que podemos utilizar si los necesitamos, solicitándoselo a nuestro jefe para que se lo solicite a un superior suyo de un departamento de informática y justificando la necesidad de utilización del mismo. Parece sencillo, pero solo os puedo decir que utilizamos una versión bastante antigua tanto de Windows, como del Internet Explorer.

Descartada cualquier iniciativa inteligente, solo quedan dos opciones, o cerrar el blog por falta de tiempo libre para hacer mis post geniales, o bien, seguir escribiendo desde aquí utilizando enrevesadas argucias informáticas. El plan es inicialmente sencillo, se escribe un post en un archivo Word que se guarda como “Página Web Filtrada”, automáticamente aparece un archivo del Internet Explorer en el escritorio. Dicho archivo debe abrirse, ver su código fuente, limpiarlo un poco de elementos sobrantes, copiar, abrir el editor html de Blogger, pegarlo, comprobar que todo ha ido bien, buscar un hueco para subir la foto y publicar. ¿Sencillo verdad?

Pues bien, estas pérdidas de tiempo totalmente innecesarias de lo que se podría hacer en un simple paso que no me llevaría más de 15 minutos, post incluido, puede convertirse en una engorrosa tarea que dura más de una hora y no está el horno como para perder energías en un blog que cada vez lee menos gente, que cada vez comenta menos gente y que cada vez tiene temas menos interesantes que contar. ¿No? Bueno, yo mientras seguiré con este método totalmente engorroso, hasta que el cuerpo aguante y todo por estas conjuras de la caverna mediática para que no pueda dar mi inocente y libre opinión.

Bicos Ricos

lunes, 27 de febrero de 2012

Tocando cositas

Y justo cuando pensaba que mi semana bloguerística sería un auténtico infierno como la semana anterior, ahora alguien ha tocado algo y tengo un problema resuelto, o eso creo.

La semana pasada me llevé un disgusto con el blog. Por no sé qué tipo de razones, el editor de los post no terminaba de cargar. Un disgusto, vaya. Pensé incluso en el suicidio, o en el suicidio bloguero. No podía hacer ningún post desde este ordenador desde el que os escribo, en mi cómodo despacho. Y a esto había que sumar que todavía utilizamos el Internet Explorer 7, y aunque debo agradeceros los consejos de días pasados sobre actualizarme a un explorador nuevo, también tengo que advertiros que no tengo control ninguno sobre esta máquina, no nos está permitido actualizar nada, ni descargarnos nada. Lo último en esta batalla de la administración conmigo, pensaba que era la censura, total, por un par de post críticos con Mariano Rajoy, o con mi amigo Margallo. Ya lo advierto, desde este blog no he hecho todavía ningún post sobre el Urdangarinazo, ni nada similar, aunque haya sugerido que tarde o temprano se debería ir haciendo el pueblo español la pregunta de si sería conveniente una tercera república o no. No quiero pensar en ese tipo de censura real, como tampoco quiero pensar que si los líderes sudamericanos están todos con cáncer sea por ninguna conjura judeo masónica, o como que detrás de todo estén agentes del espionaje metidos. Vamos, este blog no ha alcanzado las suficientes cotas de popularidad como para ser vilmente atacado. Es más, no he hecho ni apología del megaupload. Pero lo que os venía diciendo, que no podía actualizar el blog en condiciones normales, se quedaba cargando, a medio camino el editor de los post, y así han salido.

Claro, que yo si algo tengo es ingenio, y es que siempre lo digo, he sido estudiante de ciencias y de ahí que siempre tenga un recurso para todo. Es más, ser economista es un plus, el plus de la carrera mixta y te hace ser una persona polivalente, extrapolado al gafapastismo, te haces un gafapasta multidisciplinar y sirves tanto para un roto como para un descosido, y por ello había ideado un método para subir post, el teléfono. El teléfono ha sido un gran aliado bloguero para mi estos últimos meses en que por desgracia ya no me funciona el Reader desde el trabajo. Ahora utilizo el reader del teléfono. El invento en esta ocasión sería utilizar esa maravillosa aplicación de google para el blog, el blogger app (recién bautizado por mi), un truño que te cagas, la aplicación más cutre que unos genios informáticos podrían haber hecho, y es que no me digáis, es imposible cargar una foto, te hace el cambio en directo a texto html, y yo me niego en rotundo a hacer un post, de estos larguísimos que hago escribiendo de esa forma, con un dedito. NO. Entonces pensé escribir mis post desde el Word, enviármelos al correo electrónico, abrir el correo electrónico desde el teléfono, abrir el Word desde el móvil, copiar el contenido del post hecho en word en el editor de post de la aplicación de blogger, y finalmente, añadir una foto, si pudiera ser y subir el post. Puede parecer muy complicado, pero lo único complicado es hacer un post inteligente, y en eso, me váis a permitir, no tengo problema alguno, válgame la modestia. Así que hice uno por uno los pasos antes citados, ¿y el resultado? Bueno, no copiaba todo el word, había que hacerlo a pedazos, y encima, te traducía todo a lenguaje html que después subía directamente, sin procesar ni nada, y si un post mío puede ser un suplicio, que lo tengáis que leer así ya me parece algo gore, y yo algo de cariño aún os tengo. Así que pensé en resignarme y hacer los post en casa.

Esta mañana me he llevado la gran alegría, al intentar modificar un post ya escrito. La sorpresa fue que el dichoso editor cargaba. Todo funcionaba correctamente y ya puedo bloguear a gusto y no perder el tiempo y pasarme por vuestros blogs a comentar con calma, si la carga de trabajo me lo permite. Así que he pensado que Rajoy me ha levantado el castigo bloguero, total, por sugerir en reiteradas ocasiones que es homosexual y por algunas críticas a su gestión, pasividad, y a la sarta de engaños que nos ha hecho a los españoles. Bueno, mientras no me envíen a la Unidad de Intervención Policial a descargar porra en mano sobre mi mientras trabajo, todo bien, y mañana, bueno, mañana Urdangarín.

Bicos Ricos