Ya he mencionado aquí en una ocasión que a mi lo del fallecimiento de Steve Jobs me superó en su momento, y no porque este hombre falleciese en si mismo, que si os digo la verdad, hasta que se supo que el cofundador de Apple estaba luchando contra un cáncer, jamás había escuchado hablar de él, y una pérdida es una pérdida, pero vamos, de ahí a lo que ha venido después hay un mundo.
Steve Jobs fue el californiano que cofundó Apple y al término de su vida se hizo con la mayoría de las acciones de la Disney, que como logros empresariales no están nada mal. El pobre hombre falleció en octubre de 2011, tras padecer un cáncer de páncreas, como la más grande. Y esto es algo normal, y yo, aunque en el titular diga que no puedo con Steve Jobs, no es que no pueda con él, no puedo con todo esto que trajo su fallecimiento.
Pronto aparecieron en todas las librerías su biografía, su libro con su ideología, su manual sobre cómo triunfar en el mundo empresarial, sobre como comportarse en la vida, sobre cómo comer un langostino utilizando los cubiertos. ¿Hola? ¿Se nos ha ido la pinza? Y porque España estaba ya sumida también en esta crisi, que si no, si nos llega a pillar en una buena época, mismo le ponen su nombre a una universidad privada y hay ayudas oficiales de urgencia para visitar su tumba. ¿No se da cuenta la gente que Steve Jobs no era nadie más que un hombre dedicado a su familia y sus negocios? ¿Nos ha aportado algo importante en nuestra vida? Que una cosa es cofundar Apple, y otra muy distinta diseñar el Iphone, que ni eso. Pues yo no recuerdo un revuelo tal desde el fallecimiento de Lady Di, la que había sido esposa del príncipe Carlos de Inglaterra, una tipa de clase alta que había tonteado con la realeza, vivido como una reina, una ególatra que vivía a costa de las revistas del corazón de todo el mundo y de la prensa amarilla británica, y que con su muerte (próxima a la beatificación) trajo a una persona humilde, sencilla y que colaboraba con ONGs y los niños pobres del mundo, esos sucios niños del mundo. ¿Hola? Alguien que me explique como podemos hacer tanto el ridículo. Pues con el Steve Jobs otro tanto de lo mismo, vamos, no me jodáis, si a este paso, cuando muera Baltar terminaremos siendo también fans de su obra y vida. Lo nunca visto, chuchis.



