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sábado, 12 de enero de 2013

No puedo con... Steve Jobs

Ya he mencionado aquí en una ocasión que a mi lo del fallecimiento de Steve Jobs me superó en su momento, y no porque este hombre falleciese en si mismo, que si os digo la verdad, hasta que se supo que el cofundador de Apple estaba luchando contra un cáncer, jamás había escuchado hablar de él, y una pérdida es una pérdida, pero vamos, de ahí a lo que ha venido después hay un mundo.
 
Steve Jobs fue el californiano que cofundó Apple y al término de su vida se hizo con la mayoría de las acciones de la Disney, que como logros empresariales no están nada mal. El pobre hombre falleció en octubre de 2011, tras padecer un cáncer de páncreas, como la más grande. Y esto es algo normal, y yo, aunque en el titular diga que no puedo con Steve Jobs, no es que no pueda con él, no puedo con todo esto que trajo su fallecimiento.
 
Viendo ese gran programa cultural "Hijos de Papá", me quedé un poco a cuadros cuando uno de los hijos de papá protagonista del programa, contaba su reacción ante el fallecimiento del magnate informático. Su primera reacción, como buen niño de papá consentido, fue cogerse un par de billetes de avión para él y su madre, para asistir al funeral, para mostrar sus condolencias a la familia, para poner un cirio rojo en la fachada del edificio de Apple, o en la puerta de su casa, vaya usted a saber. Y esta reacción no ha sido nada, por que a fin de cuentas, un niño de papá, fan de la tecnología puede permitirse hacer esta gilipollez. Pero es que a la muerte de Jobs el planeta cambió por completo. Miles de noticias sobre su fallecimiento, sobre su enfermedad, sobre su testamento, sobre sus gustos culinarios, sobre sus amigos, sobre sus últimas palabras, sobre su agonía. Y la cosa no quedó aquí, comenzaba la filosofía Steve Jobs, y enmarcadas están en su tumba sus últimas palabras "OH WOW, OH WOW, OH WOW", quizá algún tipo de quejido ante el dolor, o una exclamación al ver la famosa luz del túnel, que no es una gran frase con la que terminar tu vida, pero que estos nos están haciendo creer que es la mejor frase del mundo, y yo por ahí no paso.
 
Pronto aparecieron en todas las librerías su biografía, su libro con su ideología, su manual sobre cómo triunfar en el mundo empresarial, sobre como comportarse en la vida, sobre cómo comer un langostino utilizando los cubiertos. ¿Hola? ¿Se nos ha ido la pinza? Y porque España estaba ya sumida también en esta crisi, que si no, si nos llega a pillar en una buena época, mismo le ponen su nombre a una universidad privada y hay ayudas oficiales de urgencia para visitar su tumba. ¿No se da cuenta la gente que Steve Jobs no era nadie más que un hombre dedicado a su familia y sus negocios? ¿Nos ha aportado algo importante en nuestra vida? Que una cosa es cofundar Apple, y otra muy distinta diseñar el Iphone, que ni eso. Pues yo no recuerdo un revuelo tal desde el fallecimiento de Lady Di, la que había sido esposa del príncipe Carlos de Inglaterra, una tipa de clase alta que había tonteado con la realeza, vivido como una reina, una ególatra que vivía a costa de las revistas del corazón de todo el mundo y de la prensa amarilla británica, y que con su muerte (próxima a la beatificación) trajo a una persona humilde, sencilla y que colaboraba con ONGs y los niños pobres del mundo, esos sucios niños del mundo. ¿Hola? Alguien que me explique como podemos hacer tanto el ridículo. Pues con el Steve Jobs otro tanto de lo mismo, vamos, no me jodáis, si a este paso, cuando muera Baltar terminaremos siendo también fans de su obra y vida. Lo nunca visto, chuchis.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Mi Bull

He encontrado al sustituto perfecto para mi novio imaginario Fabián, para el real D., para el desaparecido Minoviescu, para Angelines, para Billy, y para cualquier ilusión óptica que pudiera tener en una larga temporada de tiempo. Se trata de mi Bull, mi torete. Y es que a rey muerto, rey puesto, ya lo dice el sabio refranero español.

Yo en mi trabajo no dejo de sorprenderme día a día, bien sea por esas medidas que el gobierno aplica contra los derechos de los funcionarios o bien por la posibilidad que hay de que vuelvan a enviarme a mi Bull para que me haga un trabajillo. Ya hablé de él en cierta ocasión, creo haber dicho de él que era fuerte, alto, guapo, ojos azules, muy bien vestido, amable, un trabajador incombustible, una blanca sonrisa de oreja a oreja, y la verdad, ahora mismo ya no sé en qué mentí, pero es perfecto para mi, cumple los requisitos, moreno, bajito, fuerte que no obeso ni cachas, de complexión directamente fuerte como los toros, joven, preparado, un peinado moderno y una preciosa sonrisa cada mañana y una voz, ¡ains! ¡Una voz!
Y así sucedió la semana pasada. Perdonad que no os lo haya contado antes, tenía que asimilarlo, disfrutarlo en silencio cual sufre unas hemorroides, siempre en silencio. Por fin una avería gorda, una de esas que alguien tan especializado y preparado como yo es imposible que resuelva quedándome la única opción posible, llamar a los del centro directivo comentarles el problema y ellos decidir que me tienen que enviar un técnico. Cuando me dijeron que me enviarían un técnico, yo comencé a frotarme las manos, pensaba ya en Mi Bull. Y luego me serené otra vez, pensé en la patada que sería que me asignasen otro técnico, el que estuviera disponible, uno al azar, alguien que no fuese Mi Bull. Me contuve y me centré en mi trabajo. En la pantalla de mi ordenador aparecía el toro de Osborne, un toro de Kukuxumuxu, los toros de Guisando, la canción de El Fary de "El Torito", una noticia de los Chicago Bulls. Suena el teléfono, un número desconocido.
- ¿Es Pimpf? - dice una peculiar voz al otro lado del hilo telefónico, una voz que sin lugar a dudas me tranquilizó del todo, era la voz de Mi Bull, mencionándome. Tenía que serenarme mucho más.
- Si, soy yo, ¿tú eres? - pregunté para ganar tiempo.
- Alberto, el técnico informático.
- Dios existe - respondí respirando aliviado para el cuello de mi camisa.
- ¿Perdón? - contestó confundido - te llamaba por la avería que tenéis, en breve me paso por ahí, ¿cuándo te viene bien? ¿Dentro de una hora?
Le contesté que si. ¿Una hora? Pero por Dios, y yo sin ducharme desde la noche, sin arreglarme las cejas, sin hacerme la cera, con esta ropa. Maaaaadre, qué nervios ¿me preferirá con camisa o camiseta? ¿zapatillas o zapatos? ¿barba o afeitado? ¿Se fijará en mi? Porque esa es otra de las posibilidades, que sea tan sumamente profesional que ni siquiera me mire a la cara. Y pasó una hora, y no llegaba, pasó media hora más, y tampoco. Casi al cabo de dos horas aparece. Respiré aliviado al verlo tan guapo. ¿He dicho ya en este post que es muy mono? No llega a los niveles de Minoviescu, tampoco nos engañemos. Se puso manos a la obra, mientras, me senté en una silla delante de él, en un despacho, separados por la mesa viendo como trabajaba, sus manos, su agilidad en los movimientos, su seguridad y mis fantasías eróticas, claro. Fue el momento para hacerle un pequeño robado con el teléfono que guardaré para mi más estricta intimidad.
Y si, las próximas vacaciones que haga, serán a una ciudad de Zamora, Toro, para más señas.

viernes, 27 de julio de 2012

El competidor de Fabián

Se acercan las vacaciones, y hasta hoy estaba deseando que llegasen, en mente, una semana en Galicia con D. y unos días en Avilés con mis suegros imaginarios, disfrutando de Fabián y la naturaleza de Asturias. El caso es que hoy en el trabajo me he enamorado, una vez más, y en esta ocasión de un técnico de impresoras, y a lo mejor me apetece cada vez menos irme de vacaciones.

Si ya sabía yo que lo de esa especie de ascenso que he conseguido en mi trabajo -que no es que mejore mucho la situación con los recortes-  traería algo bueno, y tan bueno. Estar ahora rodeado de ordenadores, programas informáticos, switchs (o como se escriban), cables, impresoras, toners, e impresoras ¿he dicho ya impresoras? Pues he aquí la suerte, el destino, o la conjunción de astros que han querido que una de las impresoras se estropease -y esto tampoco tiene nada que ver con los recortes-, así que he tenido que pedir que viniese un técnico a ver que le pasaba al dichoso aparato. ¡Oh, sorpresa! Ayer quedaba con el chico este para que pasase por mi despacho a primera hora de la mañana, y hoy, antes de las nueve ya estaban llamando a la puerta. Se abre, tímida, pregunta por mi nombre, le digo que soy yo y me quedo con cara de alelado, la sonrisa de oreja a oreja y esa cara de ilusión ante el mayor logro visual que han tenido mis ojos en el trabajo jamás.

Un chico joven, de mediana estatura, unas zapatillas muy modernas y su uniforme de técnico, aunque yo creo que me lo imaginaba con una caja de herramientas sobre el hombro, para nada, no traía ni maletín, pero dejad que la mente viaje. Él, moreno, fuerte, con unos brazos capaces de sostenerme sin el mayor de los problemas, unas manos preciosas de esas que te imaginas recorriéndote la espalda en un masaje mientras te echa crema en una isla desierta, o en una isla con gente, una panda de maricas envidiosas y señoras con ganas de levantártelo a la mínima de cambio. 

Despierto de mi estado de sueños metafísicos, o físicos y le digo que si, que Pimpf soy yo, y añado "soy el hombre que buscas". Entonces él me contesta "por fin te he encontrado", me pone una mano en la barbilla y me da un beso de enamorado de película, mientras nos revolcamos por el suelo del despacho. Vale, lo admito, seguía soñando. Y le contesté con un "si, soy yo, y esta es la impresora que está averiada". Le echa un visual rápido, hacemos un par de pruebas y en menos de 5 minutos, la incidencia resuelta. Cachis la mar, y yo que lo habría retenido allí toda la mañana. "Y esta impresora suelta polvillo, y esta otra tiene el cable que le falla, y a esta se le va la imagen de la pantalla táctil." Toda la mañana que lo habría tenido conmigo. Pero se despidió zanjando la cuestión que teníamos pendiente. Añadió al irse "Entonces, ¿la próxima vez que haya algún problema tengo que preguntar por ti?", y yo, que empezaba a despertar solo pude decirle "aquí estaré esperándote cuando te necesite". Pops, ayudanops. Estoy deseando que sea el próximo lunes e ir a trabajar y además, sé con certeza que habrá algún otro problema con la impresora.

lunes, 27 de febrero de 2012

Tocando cositas

Y justo cuando pensaba que mi semana bloguerística sería un auténtico infierno como la semana anterior, ahora alguien ha tocado algo y tengo un problema resuelto, o eso creo.

La semana pasada me llevé un disgusto con el blog. Por no sé qué tipo de razones, el editor de los post no terminaba de cargar. Un disgusto, vaya. Pensé incluso en el suicidio, o en el suicidio bloguero. No podía hacer ningún post desde este ordenador desde el que os escribo, en mi cómodo despacho. Y a esto había que sumar que todavía utilizamos el Internet Explorer 7, y aunque debo agradeceros los consejos de días pasados sobre actualizarme a un explorador nuevo, también tengo que advertiros que no tengo control ninguno sobre esta máquina, no nos está permitido actualizar nada, ni descargarnos nada. Lo último en esta batalla de la administración conmigo, pensaba que era la censura, total, por un par de post críticos con Mariano Rajoy, o con mi amigo Margallo. Ya lo advierto, desde este blog no he hecho todavía ningún post sobre el Urdangarinazo, ni nada similar, aunque haya sugerido que tarde o temprano se debería ir haciendo el pueblo español la pregunta de si sería conveniente una tercera república o no. No quiero pensar en ese tipo de censura real, como tampoco quiero pensar que si los líderes sudamericanos están todos con cáncer sea por ninguna conjura judeo masónica, o como que detrás de todo estén agentes del espionaje metidos. Vamos, este blog no ha alcanzado las suficientes cotas de popularidad como para ser vilmente atacado. Es más, no he hecho ni apología del megaupload. Pero lo que os venía diciendo, que no podía actualizar el blog en condiciones normales, se quedaba cargando, a medio camino el editor de los post, y así han salido.

Claro, que yo si algo tengo es ingenio, y es que siempre lo digo, he sido estudiante de ciencias y de ahí que siempre tenga un recurso para todo. Es más, ser economista es un plus, el plus de la carrera mixta y te hace ser una persona polivalente, extrapolado al gafapastismo, te haces un gafapasta multidisciplinar y sirves tanto para un roto como para un descosido, y por ello había ideado un método para subir post, el teléfono. El teléfono ha sido un gran aliado bloguero para mi estos últimos meses en que por desgracia ya no me funciona el Reader desde el trabajo. Ahora utilizo el reader del teléfono. El invento en esta ocasión sería utilizar esa maravillosa aplicación de google para el blog, el blogger app (recién bautizado por mi), un truño que te cagas, la aplicación más cutre que unos genios informáticos podrían haber hecho, y es que no me digáis, es imposible cargar una foto, te hace el cambio en directo a texto html, y yo me niego en rotundo a hacer un post, de estos larguísimos que hago escribiendo de esa forma, con un dedito. NO. Entonces pensé escribir mis post desde el Word, enviármelos al correo electrónico, abrir el correo electrónico desde el teléfono, abrir el Word desde el móvil, copiar el contenido del post hecho en word en el editor de post de la aplicación de blogger, y finalmente, añadir una foto, si pudiera ser y subir el post. Puede parecer muy complicado, pero lo único complicado es hacer un post inteligente, y en eso, me váis a permitir, no tengo problema alguno, válgame la modestia. Así que hice uno por uno los pasos antes citados, ¿y el resultado? Bueno, no copiaba todo el word, había que hacerlo a pedazos, y encima, te traducía todo a lenguaje html que después subía directamente, sin procesar ni nada, y si un post mío puede ser un suplicio, que lo tengáis que leer así ya me parece algo gore, y yo algo de cariño aún os tengo. Así que pensé en resignarme y hacer los post en casa.

Esta mañana me he llevado la gran alegría, al intentar modificar un post ya escrito. La sorpresa fue que el dichoso editor cargaba. Todo funcionaba correctamente y ya puedo bloguear a gusto y no perder el tiempo y pasarme por vuestros blogs a comentar con calma, si la carga de trabajo me lo permite. Así que he pensado que Rajoy me ha levantado el castigo bloguero, total, por sugerir en reiteradas ocasiones que es homosexual y por algunas críticas a su gestión, pasividad, y a la sarta de engaños que nos ha hecho a los españoles. Bueno, mientras no me envíen a la Unidad de Intervención Policial a descargar porra en mano sobre mi mientras trabajo, todo bien, y mañana, bueno, mañana Urdangarín.

Bicos Ricos

viernes, 7 de octubre de 2011

Se nos va la pinza informática

Se ha muerto Steve Jobs, uno de los creadores del imperio Apple y que ha sido portada en todos los medios de comunicación habidos y por haber como si falleciese un jefe de estado y al que le han dado más pompa que a la mismísima desaparición de El Blog que Thiago, es el momento en que aprendemos que Jobs, que no dejaba de ser un empresario que venía con toda una serie de valores detrás de si, un buen hacer y todo lo demás que se presupone a las personas que desaparecen, velas y flores por doquier, hasta en España. ¿Pero estamos locos o que? Que ni he visto tal manifestación de dolor ni con la desaparición de Lola Flores, que era no una Lola cualquiera, era la Lola de España. ¿Y cuándo muera Carrillo le van a hacer el mismo caso? Son personajes totalmente distintos. ¿Y cuándo lo haga Amancio Ortega también?

El caso es que nadie hablará de Jobs en unos años, después de que repartan sus acciones y demás, que ese es el problema de los empresarios que mueren. Ocurrió con Lara en el Grupo Planeta, y también con Jesús de Polanco. ¿Alguien se acuerda de él? ¿Se acuerdan en El País ahora que su política ha cambiado de rumbo y se animan a criticar a un gobierno socialista? Pero esto es irme un poco del tema de hoy, que pretendía enlazar el fallecimiento de Jobs, de Apple con esa aplicación para saber si tu hijo es homosexual, la aplicación de Google en este caso, otro gigante de lo efímero que es el mundo de internet donde todo tiene fecha de caducidad. ¿Es mi hijo gay? Era una aplicación para Android que se ofertaba desde Google pues precisamente para conocer si tu hijo cojeaba un poco, basándose en preguntas tan manidas como "¿es tu hijo fan de divas del pop? ¿Ha dejado tu hijo de hablar de ciertos temas contigo? ¿A tu hijo le gusta el fútbol?". Si, lo que podría haber sido un test de la SuperPop para saber si tu chico es un hombretón o un mariposón, por la seriedad que aporta el mismo. Prefiero no imaginar las respuestas que seguramente sean tan ingeniosas como la mismísima aplicación, de 11-20 puntos en respuestas tipo B, "su hijo tiene pérdidas de aceite irreparables", de 0 a 10 respuestas tipo B "su hijo es apto para jugar en la liga de béisbol" y de 20-31 respuestas tipo B, "lo más probable que su hijo se encuentre ahora mismo en cualquier local de mala muerte encima de un sling con 5 senegaleses dándole por culo, vigílelo más de cerca".

Pero la noticia en si misma no es la aplicación, que ya no es el primer post que leo sobre la misma de hace unos días. Ahora Google la ha retirado, admitiendo que vulnera algunas normas de mercado de la propia empresa. A buenas horas, aunque, más vale tarde que nunca. ¿Qué les ha hecho tomar estas medidas? Pues que muchos colectivos de ciudadanos han protestado por la aplicación. Entre ellos, asociaciones de lesbianas por verse, he aquí una de mis sorpresas, discriminadas por la aplicación al contemplar solamente la homosexualidad masculina. Lo que hay que leer.... Y en segundo lugar, porque tal aplicación no ha sido más que "una broma" de un escritor para promocionar su última novela sobre una familia que se entera de que su hijo es homosexual. Y es que los escritores, a la hora de vender ya no saben bien que hacer, pero te las dan con queso sin que te enteres, visto lo visto, y te dan por culo también, sin que te des cuenta. Cómo está el mundo de la informática, y algunos catetos provincianos, mientras, sin Iphone y sin posibilidad de instalar Apps, que mal repartido está el mundo, chuchis.

Bicos Ricos