Y ha llegado un momento importante en mi carrera laboral, la charla seria que todo empleado tiene con su jefe. Os pensaréis que me ha echado una bronca del copón por cualquier cosa, pero nada que ver, seguimos llevándonos bien, yo haciendo lo mejor que puedo mi trabajo sin criticar al jefe, y él haciendo lo que puede sin ponerme a caer de un burro, un respeto mutuo que siempre se agradece. La conversación ha sido más trascendental, en serio os lo digo.
Comenzamos hablando de los rumores que apuntaban a que cierto cargo del Partido Popular, que puede que sea incluso presidente del gobierno, fuese homosexual, vamos, que al menos yo le comenté que de eso se hablaba por ahí, y que incluso le llamaban la trotona de Pontevedra, y no me preguntéis por qué, que yo tanta información no manejo. Y minutos después, salió del despacho y me hizo una pregunta que me hizo no sé si palidecer, pero al menos poner cara de póquer. ¿Sabías que en estaciones de autobuses o trenes y centros comerciales, en los baños hay hombres que buscan a otros hombres?
La pregunta ya os lo digo, no era retórica, ni venía con ironías de ningún tipo, se trataba de una pregunta para dar una explicación después, que me la dió. ¿Sabías que en estaciones de autobuses o trenes y centros comerciales, en los baños hay hombres que buscan a otros hombres? Maricas que buscan a otros hombres, vamos. Explicó dando más detalles. Que en sitios, como la estación de Atocha, antes había hombres en la entrada de los baños públicos que esperaban la entrada de soldados que cogían los trenes en la estación para practicar con ellos sexo rápido en dichos baños. Mientras él hablaba yo en mi mente ya buscaba algo que contestarle que no me delatase, porque si lo sabía... claro que lo sabía. Y aunque jamás he tenido sexo en un sitio así, también tengo que decir que del tema estoy bastante enterado, por lo que me han contado, claro. Pues a punto estuve de contarle que, si se fijaba bien, en algunos sitios solía haber alguna cabina del retrete con un agujero estratégico y que si miraba por el mismo tendría un perfil perfecto de los urinarios, todo un avance tecnológico del espionaje hecho con un simple agujero. Claro que también pude contarle que, si se fija mejor, en cuánto se pone uno a miccionar, a los lados suele haber alguien, y ese alguien además de escanearte el rabo también se suele estar tocando, a modo de provocación. Le dije que si, que me constaba que habían sitios así, que ahora le llamaban cruising.
Él añadió que probablemente eso ya no estuviese de moda, con esto de internet seguramente los baños públicos ya no se utilizasen para eso. Ingenuo y hetero él, ignorante de estas cosas que nunca se pierden.Claro, ahora ya no hay gente buscando soldados, ni suelen ser sitios típicos de chaperos, pero que si se fija bien, suele haber gente merodeando los baños, y si no la hay bien es porque concretamente en esos servicios públicos no se hace nada o bien porque hay rondando la zona un guarda de seguridad. Seguí con mi cara de póker, claro, presumir de conocimientos en este campo de la sexualidad pública me expondría a un "¿Y tú cómo sabes tanto de eso?". Así que opté por decirle que seguramente no se utilizasen como antes, pero que seguía habiéndolos, que se fijase un poco. Y él me respondió con un "yo cuándo voy al baño no suelo fijarme en nada, en cualquier caso, en Atocha los han hecho de pago precisamente para evitar eso, por lo que no creo que ya nadie...".
Hablar de cancaneo con tu jefe, en hora de trabajo, tener que hacerte el tonto (como casi siempre), tiene su puntillo, creedme, más cuándo tu jefe es un señor alto, con las manos grandes... y hasta ahí puedo leer.
Comenzamos hablando de los rumores que apuntaban a que cierto cargo del Partido Popular, que puede que sea incluso presidente del gobierno, fuese homosexual, vamos, que al menos yo le comenté que de eso se hablaba por ahí, y que incluso le llamaban la trotona de Pontevedra, y no me preguntéis por qué, que yo tanta información no manejo. Y minutos después, salió del despacho y me hizo una pregunta que me hizo no sé si palidecer, pero al menos poner cara de póquer. ¿Sabías que en estaciones de autobuses o trenes y centros comerciales, en los baños hay hombres que buscan a otros hombres?La pregunta ya os lo digo, no era retórica, ni venía con ironías de ningún tipo, se trataba de una pregunta para dar una explicación después, que me la dió. ¿Sabías que en estaciones de autobuses o trenes y centros comerciales, en los baños hay hombres que buscan a otros hombres? Maricas que buscan a otros hombres, vamos. Explicó dando más detalles. Que en sitios, como la estación de Atocha, antes había hombres en la entrada de los baños públicos que esperaban la entrada de soldados que cogían los trenes en la estación para practicar con ellos sexo rápido en dichos baños. Mientras él hablaba yo en mi mente ya buscaba algo que contestarle que no me delatase, porque si lo sabía... claro que lo sabía. Y aunque jamás he tenido sexo en un sitio así, también tengo que decir que del tema estoy bastante enterado, por lo que me han contado, claro. Pues a punto estuve de contarle que, si se fijaba bien, en algunos sitios solía haber alguna cabina del retrete con un agujero estratégico y que si miraba por el mismo tendría un perfil perfecto de los urinarios, todo un avance tecnológico del espionaje hecho con un simple agujero. Claro que también pude contarle que, si se fija mejor, en cuánto se pone uno a miccionar, a los lados suele haber alguien, y ese alguien además de escanearte el rabo también se suele estar tocando, a modo de provocación. Le dije que si, que me constaba que habían sitios así, que ahora le llamaban cruising.
Él añadió que probablemente eso ya no estuviese de moda, con esto de internet seguramente los baños públicos ya no se utilizasen para eso. Ingenuo y hetero él, ignorante de estas cosas que nunca se pierden.Claro, ahora ya no hay gente buscando soldados, ni suelen ser sitios típicos de chaperos, pero que si se fija bien, suele haber gente merodeando los baños, y si no la hay bien es porque concretamente en esos servicios públicos no se hace nada o bien porque hay rondando la zona un guarda de seguridad. Seguí con mi cara de póker, claro, presumir de conocimientos en este campo de la sexualidad pública me expondría a un "¿Y tú cómo sabes tanto de eso?". Así que opté por decirle que seguramente no se utilizasen como antes, pero que seguía habiéndolos, que se fijase un poco. Y él me respondió con un "yo cuándo voy al baño no suelo fijarme en nada, en cualquier caso, en Atocha los han hecho de pago precisamente para evitar eso, por lo que no creo que ya nadie...".
Hablar de cancaneo con tu jefe, en hora de trabajo, tener que hacerte el tonto (como casi siempre), tiene su puntillo, creedme, más cuándo tu jefe es un señor alto, con las manos grandes... y hasta ahí puedo leer.