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viernes, 21 de febrero de 2014

Charla Seria Con Mi Jefe

Y ha llegado un momento importante en mi carrera laboral, la charla seria que todo empleado tiene con su jefe. Os pensaréis que me ha echado una bronca del copón por cualquier cosa, pero nada que ver, seguimos llevándonos bien, yo haciendo lo mejor que puedo mi trabajo sin criticar al jefe, y él haciendo lo que puede sin ponerme a caer de un burro, un respeto mutuo que siempre se agradece. La conversación ha sido más trascendental, en serio os lo digo.

Cruising en baños públicosComenzamos hablando de los rumores que apuntaban a que cierto cargo del Partido Popular, que puede que sea incluso presidente del gobierno, fuese homosexual, vamos, que al menos yo le comenté que de eso se hablaba por ahí, y que incluso le llamaban la trotona de Pontevedra, y no me preguntéis por qué, que yo tanta información no manejo. Y minutos después, salió del despacho y me hizo una pregunta que me hizo no sé si palidecer, pero al menos poner cara de póquer. ¿Sabías que en estaciones de autobuses o trenes  y centros comerciales, en los baños hay hombres que buscan a otros hombres?

La pregunta ya os lo digo, no era retórica, ni venía con ironías de ningún tipo, se trataba de una pregunta para dar una explicación después, que me la dió. ¿Sabías que en estaciones de autobuses o trenes y centros comerciales, en los baños hay hombres que buscan a otros hombres? Maricas que buscan a otros hombres, vamos. Explicó dando más detalles. Que en sitios, como la estación de Atocha, antes había hombres en la entrada de los baños públicos que esperaban la entrada de soldados que cogían los trenes en la estación para practicar con ellos sexo rápido en dichos baños. Mientras él hablaba yo en mi mente ya buscaba algo que contestarle que no me delatase, porque si lo sabía... claro que lo sabía. Y aunque jamás he tenido sexo en un sitio así, también tengo que decir que del tema estoy bastante enterado, por lo que me han contado, claro. Pues a punto estuve de contarle que, si se fijaba bien, en algunos sitios solía haber alguna cabina del retrete con un agujero estratégico y que si miraba por el mismo tendría un perfil perfecto de los urinarios, todo un avance tecnológico del espionaje hecho con un simple agujero. Claro que también pude contarle que, si se fija mejor, en cuánto se pone uno a miccionar, a los lados suele haber alguien, y ese alguien además de escanearte el rabo también se suele estar tocando, a modo de provocación. Le dije que si, que me constaba que habían sitios así, que ahora le llamaban cruising.

Él añadió que probablemente eso ya no estuviese de moda, con esto de internet seguramente los baños públicos ya no se utilizasen para eso. Ingenuo y hetero él, ignorante de estas cosas que nunca se pierden.Claro, ahora ya no hay gente buscando soldados, ni suelen ser sitios típicos de chaperos, pero que si se fija bien, suele haber gente merodeando los baños, y si no la hay bien es porque concretamente en esos servicios públicos no se hace nada o bien porque hay rondando la zona un guarda de seguridad. Seguí con mi cara de póker, claro, presumir de conocimientos en este campo de la sexualidad pública me expondría a un "¿Y tú cómo sabes tanto de eso?". Así que opté por decirle que seguramente no se utilizasen como antes, pero que seguía habiéndolos, que se fijase un poco. Y él me respondió con un "yo cuándo voy al baño no suelo fijarme en nada, en cualquier caso, en Atocha los han hecho de pago precisamente para evitar eso, por lo que no creo que ya nadie...".

Hablar de cancaneo con tu jefe, en hora de trabajo, tener que hacerte el tonto (como casi siempre), tiene  su puntillo, creedme, más cuándo tu jefe es un señor alto, con las manos grandes... y hasta ahí puedo leer.

viernes, 9 de marzo de 2012

Adios con el corazón

Mi gozo en un pozo. Mirad que dicen que si tienes algún plan o deseo lo mejor es que no lo cuentes porque si no, dicho plan no sale adelante. Pues yo tenía en mente tirarme a mi jefe jovencillo con sus 29 recién cumplidos y va a ser que no, por lo menos en su despacho.

Ayer, con unos ojos vidriosos, me llamó por mi nombre, al igual que a mi compañera y dijo con mucha pena de su corazón y ceremoniosidad unas palabras que yo por motivos de seguridad y anonimato he modificado un poco. Unas palabras que venían a decir esto:


Una ascensión en toda regla
- Os quería anunciar que dejo este despacho, que me voy a un puesto, o mejor dicho un puestazo en uno de los mejores ministerios. Por eso os quería agradecer el buen acogimiento que me habéis hecho, el cariño con que me habéis recibido y deciros que ha sido maravilloso trabajar con vosotros, sobre todo con Pimpf, y por cierto, Pimpf, puedes pasar ahora mismo por mi despacho, tengo algo para ti.

Vale, lo admito, lo último de su discurso, todo lo relacionado conmigo es parte de lo que he inventado y modificado. Se nota, ¿no? Alguna ilusión imaginaria tengo que tener.

El caso es que mi joven jefe, ese joven apolíneo muy educado, con alianza en sus dedos, timidez, elegancia y con una corbata color esmeralda a juego con sus ojazos se ha despedido de nosotros para buscarse un futuro mejor. Hombre, personalmente me alegro por él, y egoístamente me entristece por mi, porque lo de las fantasías era totalmente en serio, mi jefe me tenía encandilado, a mi y a mi compañera, y es que ya lo dice el refrán, no dura mucho la alegría en la casa del pobre.

Yo creo que detrás de esta decisión de irse a un puestazo no ha estado detrás el que yo pensaba que era su esposo, más bien pienso que ha sido la oportunidad de su vida que se le ha presentado y como para dejarla pasar. ¡Ay! Aunque la falta de información me lleva a seguir elucubrando sobre tan apuesto caballero. Efectivamente, como yo bien creía es un joven de buena familia diría yo, y a tenor del puesto que ha conseguido, yo más bien diría que de derechas, y muy de derechas, o muy bien posicionado en el PP por ser un cargo de confianza importante. Si es que nadie es perfecto. ¡Allá va mi ilusión de beneficiarme a un pepero de cierto nivel que nada tiene que ver con esos fans cutres del PP que me salen!, con este si que caería sin poner muchos reparos. También he pensado que aquellas teorías de jovencito que juega al padel podrían ser muy ciertas, vamos, que creo que lo he calado desde el principio. ¿Conclusión? Pues que o bien ha ascendido por su cara bonita o por su ideología, y yo me inclino más por lo segundo, que dinero siempre llama a dinero.

Cari, si me lees, que sepas que yo también me iría contigo a trabajar al fin del mundo, y más a un puesto de esos que bien podría ocupar yo, que si sigues necesitando un secretario guapo a la par que inteligente ya sabes dónde encontrarme.

Y ahora, si fuese un super poeta le crearía una elegía, que es lo que se merece un acontecimiento tan triste, claro, que no soy ni un gran poeta ni original, así que os dejo con mi estrofa preferida de un poema de Miguel Hernández, de su Elegía a Ramón Sijé:

A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

jueves, 18 de agosto de 2011

Mi ex-jefe

No sé si hasta ahora lo había mencionado alguna vez, pero he tenido un jefe, antes que el que tengo ahora del que siempre sospechamos que podría ser gay. Nada de otro mundo, a estas alturas y tampoco nos vamos a escandalizar, ni seré yo quien lo saque del armario. Aunque ayer acercamos posturas.

Anoche tuve una cena con el grupo de amigos, él es uno de ellos, tiene un año menos que yo, y es muy finolis, siempre va estrictamente vestido de Armani, muy depilado y con su cutis más cuidado que el culito de un bebé. Algo metrosexual, que se podría decir si esa expresión no estuviese ya en desuso. Pasadas varias horas, varias copas, muchas copas concretamente, comenzó una noche más la broma sobre el Golden Member, a la que ya me voy acostumbrando y que me enorgullece y me hace crecerme más si cabe. La conversación entre él que relataba con gran alegría como le habían llegado las noticias sobre mi Golden Member, unido a su acento americano parecía como algo sacado de una película tipo American Pie. Una chica que estaba con nosotros, comentó que, "mucho member mucho member pero yo no sé quien lo disfrutará, porque luego nunca nos cuentas nada, a lo mejor vas y eres gay que no es el primer comentario que escucho". Creo que palidecí en el momento, pero yo llevaba las copas mejor que mis otros dos interlocutores. Así que, para salir del paso respondí "Pues a lo mejor si, o a lo mejor no, a mi no me gusta hablar de mi vida privada, y como no sois cotillas, pues tampoco tengo necesidad de contar con quien me acuesto o dejo de acostar, es cosa mía y no tengo necesidad de hablar de ello". Creo que hubo un pequeño silencio que pronto interrumpió mi ex-jefe con otro comentario "si, bueno, pueden comentar lo que quieran, yo tampoco voy contando por ahí con quien me acuesto, y de mi también han dicho una y mil veces que soy gay, pues como si lo fuese, no le interesa a nadie". Respiré aliviado. Y comprendí que mi ex-jefe, era muy probable que en ese momento sintiese lo mismo que yo, que puede que también fuese gay y que no tuviese ninguna necesidad de hablar del asunto, aunque si de sentirse que no es el único que piensa así.

Tras un rato más de conversación decidí que ya había estado bien por esa noche de ese momento salsa rosa, y acto seguido, cogí a mi jefe por el cuello y le dije "¿Te vienes al baño a ver mi Golden Member?", él, ilusionado contestó "Venga, vamos". Mi amiga ojiplática solo pudo decir "Esperadme, que yo también quiero verlo".

Vamos, que al final va a ser cierto eso que dice D., que sabrán todos que soy gay menos yo. El próximo día que salga el tema directamente tendré que responderles eso que a D. tanto le gustaría que dijese "yo no soy gay, pero mi novio si".

Bicos Ricos