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martes, 1 de mayo de 2012

Dejándolo

Harto de escuchar a D. quejarse sobre "mi aliento jediondo a cenicero", "mi olor a ropa jediondo", "lo bueno que sería para tus pulmones jediondos", "lo bueno que sería para tus bolsillos", "en esta casa no hay ceniceros jediondos", "ya estás otra vez con el cigarro jediondo", "tómate un caramelito", "¿te has lavado las manos? Es que huelen a tabaco jediondo", "me alegro un montón de lo de la ley del tabaco, a ver cuando lo dejas tú". Y un largo etcétera de quejas una tras otra, he decidido que ya es hora de que cambie su discurso.

Si el pasado año consiguió que presentase batalla a mi mondongo, y que este año continúe con esta batalla a muerte, este año conseguirá que deje de fumar y más después de una de sus gracias sobre mis "objetivos para el 2012", bromeando dijo que si pretendía aprender inglés, o si tenía en mente dejar de fumar. En el curso de inglés estoy progresando adecuadamente, como se diría, pero lo de dejar de fumar siempre había sido un tema más peliagudo, pese a ello me fijé una fecha, el 1 de mayo, el cumpleaños de D., un regalo perfecto y económico.

Sin embargo llegar a esta determinación no ha sido cosa solamente de la insistencia de D., mi padre ha tenido también muchísima culpa, él, exfumador reciente me rompe mucho la cabeza con el tema del tabaco. La anterior vez que estuve en Galicia me regaló una caja de parches de nicotina y me dijo que probase a hacerlo, y me lo pidió por favor, y cuando un padre te pide algo por favor, es que es algo muy importante para él. Su insistencia se debe a la preocupación que tiene por nuestra salud, y esto se debe a un reciente caso en la familia de cancer de pulmón que nos ha dejado a todos noqueados, especialmente a él, pero yo no he salido ileso de este duro golpe que me ha taladrado la mente estos últimos meses. Los ánimos de una prima que lo ha dejado recientemente han sido otro de los alicientes para llegar a esta determinación.

Así, analizado desde todos los aspectos será algo muy beneficioso para mi, en salud sobre todo, a nivel bronquios y pulmones, menos riesgo de enfermedades serias y de problemas menores respiratorios, un pastizal que seguramente me ahorre e invierta en algún que otro viajecillo con el que poder demostraros lo gafapasta ilustrado que soy, pero también un bienestar de no depender de nada más que de mi teléfono móvil, de llevar un espacio menos en el bolsillo, el de la cajetilla y el del mechero, evitarme que la gente constantemente me pida tabaco aunque, supongo seguirán viéndome cara de fumador, un aliento más fresco y unos dientes más sanos, y el olor de la ropa será tan solo por su uso pero jamás por tabaco. Estos y algunos otros motivos me han llevado hace un par de semanas a acudir a mi médico de cabecera, la doctora House, que inmediatamente me recetó unas pastillas genéricas a base de inhibidores de receptores de nicotina, lo que ya me advirtió la doctora que no son más que antidepresivos que quizá pudieran provocarme algo de insomnio, pese a ello, creo que merece la pena, sentirte más fuerte que la sensación de necesidad de nicotina, evitar síndromes de abstinencia de la misma.

Y así, sin sufrimientos innecesarios es como he querido regalarle hoy a D., pero sobre todo, regalarme a mi mismo el haber dejado de fumar. Todavía continúo con las pastillas, me queda un tiempo todavía hasta dejar el tratamiento para mayor tranquilidad, pero espero a partir de hoy empezar a decir ¡Ya soy un exfumador!

PD.: Y pese a ello, seguir respetando a los fumadores, porque dejar de fumar para ser un amargado e intolerante, pues tampoco, y seguro que agradezco de vez en cuando un lejano humo de cigarrillo sobre mi.