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sábado, 19 de abril de 2014

Chulazos Temáticos. Tabaco (I)

Podría parecer una tontería de tema, que nada tiene que ver con lo personal, ni con la realidad política de España, porque pese a que Rajoy también anunció en su momento que retirarían la ley de Zapatero antitabaco, no se han mojado nada con el tema, y es algo de agradecer porque esa ley está como está. Pero no quería yo hablar de asuntos políticos en un post de chulazos temáticos. Echando un vistazo a unos cuántos blogs de hombretones, había muchos que aparecían fumando, motivo más que suficiente para que les dedicase un post, y en muchas ocasiones, fotazas, con lo cuál, y aprovechando que en foto no molestan a nadie os los traigo aquí, por lo que espero que no hagáis un debate sobre tabaco sí o tabaco no, que todos sabemos que es malo malísimo para la salud, tanto de los fumadores activos como las pasivas, el debate aquí es con cuál os quedáis, a cuál le quitaríais primero el cigarro de la boca para besarle o cuál creéis que tiene el mejor puro de todos.

Niño bueno empezando a fumar

El marinerito

La prima musculoca de Groucho Marx

El de la barba de dos días que fuma Nobel

Fuma negro sucio blanco...

Jon existe, es real y además, fuma

El clásico cigarrito después del coito

Nuestro chico tatuado fumando

¿Cigarrito o megatrón?

El misterioso del cigarro con boquilla

El chico de los slips también fuma
¿Y bien? ¿Ya preparados para nuestros chulazos temáticos de la próxima semana? ¿Tenéis alguna idea de qué van a ir? ¿Policías? ¿Multita y bronquita? ¿Leather? ¿Tatuajes?


martes, 1 de mayo de 2012

Dejándolo

Harto de escuchar a D. quejarse sobre "mi aliento jediondo a cenicero", "mi olor a ropa jediondo", "lo bueno que sería para tus pulmones jediondos", "lo bueno que sería para tus bolsillos", "en esta casa no hay ceniceros jediondos", "ya estás otra vez con el cigarro jediondo", "tómate un caramelito", "¿te has lavado las manos? Es que huelen a tabaco jediondo", "me alegro un montón de lo de la ley del tabaco, a ver cuando lo dejas tú". Y un largo etcétera de quejas una tras otra, he decidido que ya es hora de que cambie su discurso.

Si el pasado año consiguió que presentase batalla a mi mondongo, y que este año continúe con esta batalla a muerte, este año conseguirá que deje de fumar y más después de una de sus gracias sobre mis "objetivos para el 2012", bromeando dijo que si pretendía aprender inglés, o si tenía en mente dejar de fumar. En el curso de inglés estoy progresando adecuadamente, como se diría, pero lo de dejar de fumar siempre había sido un tema más peliagudo, pese a ello me fijé una fecha, el 1 de mayo, el cumpleaños de D., un regalo perfecto y económico.

Sin embargo llegar a esta determinación no ha sido cosa solamente de la insistencia de D., mi padre ha tenido también muchísima culpa, él, exfumador reciente me rompe mucho la cabeza con el tema del tabaco. La anterior vez que estuve en Galicia me regaló una caja de parches de nicotina y me dijo que probase a hacerlo, y me lo pidió por favor, y cuando un padre te pide algo por favor, es que es algo muy importante para él. Su insistencia se debe a la preocupación que tiene por nuestra salud, y esto se debe a un reciente caso en la familia de cancer de pulmón que nos ha dejado a todos noqueados, especialmente a él, pero yo no he salido ileso de este duro golpe que me ha taladrado la mente estos últimos meses. Los ánimos de una prima que lo ha dejado recientemente han sido otro de los alicientes para llegar a esta determinación.

Así, analizado desde todos los aspectos será algo muy beneficioso para mi, en salud sobre todo, a nivel bronquios y pulmones, menos riesgo de enfermedades serias y de problemas menores respiratorios, un pastizal que seguramente me ahorre e invierta en algún que otro viajecillo con el que poder demostraros lo gafapasta ilustrado que soy, pero también un bienestar de no depender de nada más que de mi teléfono móvil, de llevar un espacio menos en el bolsillo, el de la cajetilla y el del mechero, evitarme que la gente constantemente me pida tabaco aunque, supongo seguirán viéndome cara de fumador, un aliento más fresco y unos dientes más sanos, y el olor de la ropa será tan solo por su uso pero jamás por tabaco. Estos y algunos otros motivos me han llevado hace un par de semanas a acudir a mi médico de cabecera, la doctora House, que inmediatamente me recetó unas pastillas genéricas a base de inhibidores de receptores de nicotina, lo que ya me advirtió la doctora que no son más que antidepresivos que quizá pudieran provocarme algo de insomnio, pese a ello, creo que merece la pena, sentirte más fuerte que la sensación de necesidad de nicotina, evitar síndromes de abstinencia de la misma.

Y así, sin sufrimientos innecesarios es como he querido regalarle hoy a D., pero sobre todo, regalarme a mi mismo el haber dejado de fumar. Todavía continúo con las pastillas, me queda un tiempo todavía hasta dejar el tratamiento para mayor tranquilidad, pero espero a partir de hoy empezar a decir ¡Ya soy un exfumador!

PD.: Y pese a ello, seguir respetando a los fumadores, porque dejar de fumar para ser un amargado e intolerante, pues tampoco, y seguro que agradezco de vez en cuando un lejano humo de cigarrillo sobre mi.

martes, 31 de mayo de 2011

La solución a la economía

No pretendo con este post hacer alarde de mi socialismo ni contar las excelencias de Rubalcaba como próximo candidato del PSOE, ni hacer repaso de las medidas tomadas por el gobierno para salir de la crisis, pero es que alguien ha puesto ya las bases para que la economía salga adelante antes de lo que todos pensábamos, y no es que se haya descubierto la panacea, pero ya vamos por el buen camino, y la solución ha sido más sencilla de lo que cabría esperar, bajar 30 céntimos el tabaco rubio.

Ayer llegué al estanco, recontando mis pequeñas monedas para juntar cuatro euros y deshacerme de esa molesta calderilla, pedí mi cajetilla de Chesterfield y pagué. La estanquera, desagradable como hay pocas puso cara extrañada y me dijo "¿qué me das? Son 3,70 €" a lo que le respondí "¿han bajado el tabaco?" y ella contestó secamente con un "si". Y salí de ese estanco con un subidón moral, que, lo que me llevó de tiempo entre el establecimiento tabacalero y mi trabajo, me lo pasé haciendo las cuentas de la lechera.


Pensé que la medida esta afortunada, sin saber quien la había puesto en práctica sería la solución perfecta a todos los males de la economía española, y quien sabe si la mundial. Bien, si por cada cajetilla me ahorro treinta céntimos, esto significa que suponiendo que consumiese una cajetilla al día, al mes me supondría un ahorro de 9 euros, que parecen insignificantes los treinta céntimos pero al mes es una cantidad nada despreciable, y en las antiguas pesetas supondrían 50 pesetas de ahorro diario. Con nueve euros, y mucho más desahogado a final de mes, podría invertir esta cantidad en renovar mi abono transporte, que aunque de un año para otro ha subido 1,60 euros esto no afectaría demasiado a mi maltrecho bolsillo tan dañado a raíz de los recortes de salario a empleados públicos. Invertir en transporte tiene dos vertientes, por un lado me supone una subvención en mi trabajo de cerca del 80% de lo invertido, y por otro lado es fomentar el transporte público y ahorro de energía, que imaginad si me moviese en taxi. Además de ese ahorro energético también tendríamos que tener en cuenta que podría ser un consumidor en el Xanadú, o en el centro comercial de Torrelodones o vaya usted a saber, en cualquier chino de Aluche, movilidad del dinero, a eso me refiero. Claro que, con tantas cuentas y tantos números apuré mi cigarrillo y encendí otro, al final del día resultó que fumé más de lo necesario y vuelta a reinvertir en otros 3,70 euros. Como diríamos en Galicia, en el cuento de la lechera, los cálculos "ao carallo".

Bien, esta bajada del precio del tabaco responde, supuestamente a la guerra de precios del tabaco que las grandes tabaqueras, Altadis y Phillip Morris vienen desarrollando de un tiempo para aquí, nada tiene que ver el Gobierno por el momento. Phillip Morris comenzó la batalla manteniendo el precio de algunas de sus marcas mientras Altadis las había subido, o algo similar, el orden de los factores no altera el producto. El caso es que los consumidores estábamos pagando a precio de oro, más si cabe tras la subida del IVA y del Impuesto sobre las Labores del Tabaco por algo que nos perjudica a los fumadores y beneficia a la sanidad pública del país, pero ese es ya otro tema. Claro que en el momento que una empresa tenía los precios excesivos por cada cajetilla, la otra ganaba en clientes por esa bajada de precios, así que la otra ha respondido con una bajada mayor... guerra pero bajando los precios. Detrás de estas guerras estratégicas se encuentran varias tácticas, la primera es intentar ahogar a las empresas tabaqueras de bajo coste, incapaces de asumir una lucha a la baja de precios, al obligar con la bajada, al Gobierno a que suba el impuesto sobre las labores del tabaco por la reducción en la recaudación del mismo. ¿Un lío no? Bueno, si no lo entendeis, haber estudiado economía, y si lo habeis entendido, podemos si quereis, fumarnos un cigarrito juntos para celebrarlo.

Bicos Ricos

viernes, 18 de febrero de 2011

La poca pillería empresarial

Hecha la ley anti tabaco, hecha la trampa, o agudizado el ingenio es lo que deberíamos decir, sin embargo, los hosteleros españoles parece que se han quedado dormidos, como esperando que se haga alguna especie de excepción en la Ley esta del tabaco y que no llegará nunca o que del cielo bajen ángeles con packs de soluciones.

Los primeros días tras la entrada en vigor de dicha ley esto fue un caos, más que nada un caos informativo, y cada día teníamos noticias en prensa, y grandes titulares sobre este asunto. Pasado el aluvión periodístico, hecho el balance del primer mes, las quejas de los empresarios continúan, como era de esperar y es que no he conocido un sector más quejica que el de los empresarios de hostelería. Así, lejos de prever la que se les caía encima con esto de que si quieren mantener a clientes fumadores éstos deben hacerlo en las terrazas, agotaron las existencias de las famosas "setas" calefactoras. En Vigo están muy rebotados con el asunto, será que llueve un montón o no tienen ganas de comprar las famosas setas y realizan cualquier acto de protesta que se les ocurre. Hace unos días hicieron lo que se conoce técnicamente como una gilipollez, que fue sacar las máquinas de tabaco fuera de los bares, alegando que si no se podía fumar dentro, las máquinas de tabaco tampoco deberían estar dentro. Y se quedan tan anchos. Lo que no se les debería permitir es la venta de tabaco. También hay quien dice que la mejor forma de terminar con estas tonterías del tabaco es que el Estado no prohíba su venta en general, sin entender que, las personas tenemos derecho a fumar aunque sea en nuestras casas, por el momento.

El post era sobre el tema de la pillería. Si bien, ayer mientras me fumaba un cigarrito en la calle acompañado con Minoviescu vi la luz sobre este asunto que tanto le está afectando a mis bronquios, y más estos días que estoy con fiebre. Pero esta idea no ha sido cosa de ningún avezado empresario, vi a una cliente comprando café para llevar. Al rato vi a otra chica haciendo lo mismo y se puso a fumar bajo otra cornisa que le protegía de la lluvia. Mientras los hosteleros se exprimen el cerebro acondicionando unas terrazas para que podamos fumar, detalle que agradecemos, a los fumadores nos asalta la duda de la discriminación. Yo, si quiero consumir y fumar, tengo que hacerlo fuera del local, pero consumir en las terrazas me sale mucho más caro, y teniendo en cuenta que ya estoy pagando el tabaco que es mucho más caro que antes y es prácticamente un bien de lujo con dependencia y que soy uno de esos clientes que por mucha ley antitabaco que haya pienso seguir siendo un cliente fiel de la hostelería. Eso sin contar que en las terrazas también pueden sentarse no fumadores que se sientan violentados por mi adicción, que yo otra cosa no, pero respetuoso, un mundo. Así que he pensado que para que mi bolsillo no se resienta un plus, pediré mi café para llevar, y en la puerta del local me  fumaré mi cigarro y allí me lo tomaré. Lo mismo puedo hacer con cualquier refresco, claro que, si es una copa, lo tengo más complicado por aquello de las normativas anti-botellón.

Yo creo que lo que mejor puedo hacer es dejar de fumar, pero mientras, por aquello de no crispar más unos nervios que tengo ya bastante alterados últimamente, mejor lo dejamos para más adelante, para cuando me achicharre al sol, que ese será otro caballo de batalla y que probablemente, los hosteleros todavía no han pensado en ello.