Se terminan las vacaciones y comienza la nueva temporada bloguera. ¿Cargados de energías? Para nada, más cansado si cabe que cuando me fui. Pero ahora os cuento en qué he invertido gran parte de mi tiempo de descanso aunque el título del post lo resume bastante bien, entre funerales y casi el cuarto, el mío y es que he estado enfermo gran parte del tiempo, para no contarlo.
En las tres semanas que he estado en Galicia he tenido que ir a tres funerales más o menos cercanos de familiares y el de un chico del barrio dónde me crié. Tres pérdidas insustituibles, dos enfermedades crónicas de esas muy malas que terminan con uno independientemente de tu edad y un suicidio. Claro que a mi lo que más me ha preocupado ha sido el casi cuarto funeral, mi enfermedad, una infección de garganta como jamás había padecido, unas fiebres que me han tenido tumbado más de una semana y de las que todavía no me he recuperado, así tengo el cuerpo sin fuerza alguna y todavía dolorido. La fiebre ha remitido hace cuatro días pero tengo los globos oculares que me estallan y una apatía generalizada no sé si fruto de la medicación pero estoy sin apenas apetito, con el estómago revuelto, dolor de garganta todavía y el cuello lleno de pequeños gánglios que probablemente hayan salido por la infección.
Así estoy, hecho un trapo y pidiendo cita ya en Madrid para el especialista, a darle un poco de gasto a la mutualidad, y es que váis a pensar que soy un pupas, pero con el nuevo decreto que se sacó de la manga el PP en verano, ahora funcionario que se encuentre mal un día y no trabaje tiene un descuento en su salario del 50% a no ser que lo justifique con una visita a su médico y yo no estoy como para hacer regalos al estado. Antes, cuando estaba en la privada y me encontraba mal el empresario lo primero que te decía es que te fueses para casa a recuperarte sin perder nada del salario y es que en muchos casos convenía que te fueses para casa antes de que contagiases de cualquier cosa al resto de tus compañeros, aquí, con el todo vale contra los funcionarios ya no es suficiente que estés agonizando, al menos si no te ve un médico. Yo como decía ya he pedido cita para el especialista, que no vaya a ser que esto no se haya curado bien del todo y vayamos a tener una desgracia y os quedéis sin mis geniales post, al menos una temporada más, como ha sucedido este mes de agosto, en el que, aunque hubiese querido, no tenía el cuerpo ni para escribir una línea.
No os penséis que comienzo la temporada hablando de política, que bien sabéis que en este blog si hay algo de lo que no se habla es de mi vida privada o de política, otra cosa es que os haya tenido que contar las desventuras que me han ocurrido a lo largo de estas tres semanas en forma de penas. Claro, mañana ya prometo un post más divertido, porque las vacaciones además de cama y reposo han dejado también mucha fiesta y alguna que otra situación divertida.
PD.: Y no, no hemos hablado de boda porque no ha habido ninguna y en el horizonte no parece que ningún amigo tenga en mente pasar por la vicaría, por suerte.








