Ya está, ya ha llegado, el mayor acontecimiento de Madrid a lo largo del año, y no es una opinión mía, pero raramente es superado en número de asistentes. Es sin lugar a dudas la manifestación más grande de la capital por norma general, la más colorida, la más impresionante, la que deja a todo el mundo con la boca abierta, la que reivindica a la vez que provoca, aquella en la que los policías van acompañados de los indios, los moteros, los marinos, los constructores o los vaqueros, y las porras son sustituidas por plumas de múltiples colores, por abanicos arcoiris, y por lentejuelas, aquella dónde en lugar de repartir panfletos se reparten preservativos y donde la música abunda marcando el ritmo a impresionantes cuerpos sudorosos, algo así es el orgullo.
Sobre la fecha hay distintas opiniones, en España se celebra el 28 de junio, aunque la manifestación suele hacerse el sábado siguiente, o algo así, tampoco me hagáis mucho caso, el caso es que se celebran los disturbios en el Stonewall Inn en Nueva York en 1969 que dieron pie al inicio del movimiento de liberación homosexual ante las redadas continuas en dicho local de ambiente, nada que no sepáis pero, si queréis más información siempre podéis acudir a este artículo de la Wikipedia, muy completo.
Este año el lema de la manifestación es, como dije ya hace unos cuantos post "Matrimonio igualitario, igualdad sin recortes", un lema que a mi a priori me pareció muy político, pero al que tras darle media vuelta comprendí al momento. Aunque la manifestación estatal no deja de ser una manifestación reivindicando los derechos del colectivo LGTB, algo que normalmente va de la mano de la política, y que curiosamente suele ir en una misma dirección, de izquierda a derecha, parecía justo tratar el tema de los recortes en esta manifesatción, algo que agobia a todos los españoles, aquí tampoco hay distinción, y el colectivo ha visto también recortados sus derechos, recortes en educación que han tirado por el suelo la educación para la ciudadanía, recortes en sanidad que dejan fuera de la cobertura del servicio médico a los inmigrantes y que también se quedan fuera de los tratamientos antirretrovirales, la casi desaparición de los fondos destinados al plan nacional sobre el sida, por citar algunos, y por otra parte esa lucha constante entre el colectivo LGTB con el Partido Popular, por el cual este partido sigue adelante con el recurso presentado ante el Tribunal Constitucional contra el matrimonio igualitario, un derecho que por cuestiones religiosas y homófobas se había negado a los españoles. Recordemos ese artículo de la Constitución Española que tanto puede joder a algunos, y es que los españoles somos iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Dicho esto, y también en el lado opuesto, también enfrentados al colectivo nos encontramos con la Iglesia Católica, abogada de foro de las familias, a ellos indicarles que, en caso de tener que cambiar el nombre del matrimonio, la iglesia debería hacerlo antes, llámesele unión religiosa, matrimonio religioso o lo que quieran llamarle, todo lo demás es demagogia para no reconocer los derechos de cualquier español.
Dicho esto y cambiando radicalmente de tema. Las fiestas del Orgullo han empezado el miércoles en Madrid, con la lectura del pregón a cargo de Boris Izaguirre y La Terremoto de Alcorcón, con múltiples actuaciones y actividades que se celebran, como casi todos los años en las tradicionales plazas, siendo Vázquez de Mella y Chueca dos plazas vetadas para conciertos por la proximidad a algunas residencias de ancianos y por no molestar en las horas de sueño. Bebe, Las Grecas, Marta Sánchez, Soraya Arnelas (que la Santamaría la tenemos reservada para dar noticias los viernes), OBK, Conchita (cuidado ante posibles suicidios masivos), Amistades Peligrosas o la actuación del sin par y dicharachero homófobo Paquirrín. Con la tracicional carrera de tacones, actividades de cine, teatro, exposiciones, o la gala de Mr. Gay 2012. Y el acto grande y multitudinario, la manifestación. Yo ya sabéis que procuro no perderme ninguno de los saraos, que a mi todo lo que sea fiesta me encanta, y avisar que intentaré hacer las mejores fotos posibles para haceros un post resumen, o dos la próxima semana.
Sin mucho más que contar, bicos ricos.
