The Walking Dead, al menos en su primera temporada fue considerada una de las grandes series de televisión de la historia, así ha sido considerada por muchos y fruto de ello han sido los distintos premios que ha recibido.
Para aquellos fans del cine de George Romero, del cine de zombies en general, esta serie es perfecta, manteniendo la tensión ante el ataque de cualquiera de esos caminantes, errantes según otros. Así fue la primera temporada, y la segunda ha mantenido el tipo, aunque también ha sido criticada por el lento desarrollo del guión en la primera parte. Sin embargo, los guionistas se la han arreglado para subir puntos justo al final de la serie. No es justo que hable aquí de qué les ha ocurrido a sus protagonistas a lo largo de estos 19 capítulos que tiene la serie hasta ahora, no estaría bien que destripase -y sírvame la ocurrente expresión- para contar qué le ocurre a este grupo de supervivientes en un mundo tan hostil como el de una epidemia que hace volver a la vida a los muertos. Bueno, desvelaré solo un poco del final de la segunda temporada.... que no, que es broma. Secretito.
El caso es que se habla de la tercera temporada, con la aparición de un nuevo personaje, Michonne, supuestamente una negra lesbiana dominatrix partidaria de la esclavitud. Y ante la aparición de tal personaje e intrigado por las nuevas tramas de la serie he decidido hacer una investigación más profunda que me ha llevado directamente a engancharme con los cómics de The Walking Dead. Por lo que he leído por ahora, Michonne ni es lesbiana, ni dominatrix ni nada que ver con la esclavitud, es solamente una superviviente de este holocáusto que ha salido adelante gracias a un par de catanas que cogió prestadas en casa de su vecino y que utilizó para amputar los brazos y la mandíbula de su novio y del mejor amigo de este para llevarlos consigo encadenados y así pasar más desapercibida entre los muertos vivientes. Sin embargo, Michonne, hasta dónde he leído no tiene nada de lesbiana, es más, le gusta más comer rabo que a un tonto un lápiz, y no se busca a cualquiera para ello, va directamente al pirulo tropical, el del Thyresse, T-Dog en la serie.
Leer el cómic de The Walking Dead me ha llevado a reconciliarme con el mundo del cómic que tenía abandonado desde los tiempos de Tintín, Astérix y Obélix, Rompetechos, La Rue del 13 Percebe o el mismísmo Carpanta o SuperLópez. Hablamos de otro tipo de cómic, de los cómic no graciosos, de unos cómic más realistas aunque cuenten historias totalmente fantásticas. Me tiene totalmente apasionado con el ritmo vertiginoso que se imprime de muerte tras muerte de los protagonistas, y me hace relajarme pensando que mantengo la intriga de lo que ocurrirá en la serie, por las enormes diferencias.
Yo no os cuento nada más en este post dominical, y os dejo con algunas imágenes de este cómic, espero que os hagáis adictos también y comentemos pronto.





