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miércoles, 1 de enero de 2014

Empezando con buen pie

Se dice que en España somos muy supersticiosos en cuánto a las tradiciones de la nochevieja, que si las doce uvas de la suerte, que si algo de oro en el champán, o no sé qué historias de lentejas, que si algo rojo para entrar el nuevo año. No lo sé, solo puedo decir que yo creo que he empezado el 2014 con buen pie, y solo siendo feliz. Y no lo digo yo, me he visto reflejado así en las fotos que hemos hecho esta larga noche de fiesta.

Como la mayoría de los años he cerrado el año con mi abuela haciendo trampas en las campanadas, ella tiene miedo no terminar de comerse las uvas con tiempo y siempre empieza cuándo los cuartos. A la altura de la primera uva a ella ya solo le quedan seis y siempre es la primera en enseñarnos su plato y con la boca llena decir ¡Acabei! Yo solo por este gesto maravilloso ya entro en el nuevo año con buen pie, contento, agradecido y sonriendo, es inevitable, y luego ella gritándonos para que no abramos las ventanas para ver los fuegos artificiales de los vecinos. Claro, una vez más me había guardado para mi mi deseo para este 2014, pero lo siento, no se puede decir por si no se cumple.

Empecé el año sin embargo con una novedad, por primera vez en 5 años no hacía o recibía una llamada en los primeros minutos. Mensajes varios, pero algo me hizo ponerme un poco melancólico. Sin embargo me dejé llevar por el espíritu de fiesta y salí a celebrarlo con los amigos. Una noche genial, muy divertida como hacía años no recordaba.

Pero esto de la celebración es lo de menos. Yo lo que quería era llenar estas letras de las buenas intenciones para este año, de aquellas cosas que uno está dispuesto a hacer o cambiar este año, esos deseos que cumplir, esos propósitos, dónde todo parece que sigue igual que el día anterior pero hacen que tu vida vaya cambiando poco a poco.

Por eso quiero empezar el año con algo de música, dedicada, claro aunque no haga falta que de nombres, de alguien a quién detesto profundamente y musicalmente, pero... quizá por esto de las buenas intenciones, y por aquello de que esta canción es bonita, os dejo con el tontolín de Dani Martín, y su canción (que no he encontrado el video) Que Bonita la Vida, y porque eso es lo que me va a traer el 2014, a mi y a mi familia, una nueva vida, la llegada de mi sobrino.

 

viernes, 6 de septiembre de 2013

La Buena Nueva

Ya os lo dije hace unos días, este verano no ha sido solo de malas noticias, aunque haya empezado por ellas, quizá por desprenderme cuánto antes del mal sabor que dejan. Pero de todo lo malo hay siempre un lado positivo, son formas de ver una botella, medio llena o medio vacía, ahí estriba la diferencia entre morir de pena, morir dando pena o vivir, vivir y ser feliz. En esta ocasión os traigo la noticia que a mi más me ha impactado este verano, la más positiva. Y no, no seré tan bicha de decir que lo más positivo que he hecho haya sido que D. haya puesto fin a la relación, que también tiene su lado bueno pues, no hay mal que por bien no venga, dice el sabio refranero español. Hay algo que me ha hecho inmensamente feliz a estas alturas de la vida, voy a ser tío.
 
Tengo un hermano, un Pimpf pequeño, cinco años menor que yo, casado desde hace cinco o seis años con una chica de otro país. Aunque la relación ha atravesado sus más y sus menos a lo largo de este tiempo, parece que la cordura se ha instalado entre ellos, y pese a no ser la pareja perfecta que uno y otro hubiesen soñado, como mandan los cuentos de príncipes y princesas, han decidido, recientemente, que era buen momento, o el momento ideal para traer un retoño los próximos meses. Así pues, cuándo yo tengo treinta y unos cuántos años, voy a estrenarme en mi faceta como tío. Sin tiempo no era. Es algo que me hacía muchísima ilusión.
 
Mi hermano, muy dado al misterio, llamó por teléfono a mi madre, le pidió que fuese a su casa, que tenía algo que contarle. Mi madre, conociéndolo se temía lo peor, y sin embargo volvió de allí con una sonrisa increíble, cuándo ella ya había descartado la posibilidad de ser abuela. Para ella será una situación totalmente nueva, y para mi, una situación muy especial, he tenido que esperar mucho para ser tío. Al poco de conocer la noticia ya me lo dijo a mi, a algunas de mis tías. Y precisamente uno de mis tíos lo primero que me comentó ese día fue "¿Qué se siente con tu edad al sentir lo que yo sentí con 2 años?". Mi tío es mayor que yo dos años, y yo soy el sobrino mayor. Desde luego mi sensación de felicidad es infinitamente superior, y ahora solo cabe esperar que mi cuñada tenga un buen embarazo, sin problemas, que luego, mimos al niño o niña que nazca no le van a faltar, ya os lo digo.
 
Aunque la noticia sea de super felicidad, tampoco puedo dejar de sentirme algo frustrado. Hace tiempo comenté por aquí que uno de mis mayores deseos era ser padre. Desde luego, si mi intención es serlo algún día, voy con muchísimo retraso, hasta el punto que mi madre en ese sentido tiene muy pocas esperanzas puestas en mi. Hace bien, aunque tampoco debiera descartarlo. Lógicamente no me lo puedo tomar como una de mis prioridades, sería absurdo, creo que para ser padre se necesita cierta estabilidad, la emocional, que no la tengo, la pareja, que tampoco la tengo, el dinero, porque aunque digan que los niños vienen con un pan debajo del brazo son un gasto terrible, y los hay que nos mantenemos a duras penas. Pero en absoluto lo descarto, no lo voy a buscar, ni a provocar, pero puede que un día llegue. Por esto aunque la noticia me ha llenado de felicidad también me ha hecho pensar y sentirme un poco mal.
 
Yo por ahora, a centrarme en la criatura que va a venir al mundo en unos meses, pensando ya que cosas comprarle, e ir peleando por ese puesto de padrino que tanto me merezco y que hasta ahora también se me ha negado. Claro que, aunque católico, tampoco me gustaría que bautizasen al niño, estas modernidades, pero esto es ya mucho adelantar.

martes, 27 de septiembre de 2011

Pon un Justin Bieber en tu vida

He leído no sin cierta sorpresa y envidia de la insana que el joven Justin Bieber ha cerrado el Staple Center, un lugar con más de 20.000 butacas para ver, muy acaramelado con su novia, Selena Gómez, la película Titanic. ¿Se puede ser más romántico? ¿o más casposo?

Que conste que hoy me encantaría haber hecho un post cultural de estos que a mi me salen tan bien y hablar de Titanic mientras os instruyo en mi gafapastismo del que como veis, soy multidisciplinar. Titanic, esa gran película que tiene tantos Oscar como Ben Hur, pero como ya he dicho, esa envidia que solo las bichas podemos tener me ha invadido por dentro, envidia malísima, que la llamo yo, y me ha obnubilado la mente, ya no puedo por más que quiera parar de pensar en Justin Bieber. A mi, si Justin Bieber me hubiese llevado al cine a ver tamaño truño a buen seguro hoy tendríais una crítica de la película en condiciones, pero una crítica auténtica que yo no es por nada, pero si hay película a la que le tenga una tirria impresionante es a Titanic, y mañana un post contando como lo había dejado con el niñato este que lejos de impresionarme me habría revuelto las tripas. ¿He dicho ya que odio Titanic? Y en este caso no siento envidia ninguna por no haber visto a Leonardo Di Caprio con la Winslett esa que es tirando a muy ancha de caderas, no, si total, al final de la película él se muere. Vaya, que a lo mejor os he estropeado el final. ¿Pero qué os esperábais de un remake de un film que cuenta que un barco se hunde? Pues eso, y para tanto misterio, tanto Oscar, como dirían en mi pueblo, "home, no me jodas...". Si cierras el cine pues que al menos sea para ver un estreno, y así me das el post del día siguiente, no sé, o aunque no sea un estreno, con una españolada en concidiciones me habría conformado. ¿Y la chica esta no le ha dicho nada al niñato? ¿Acaso no la habrían visto ya los dos? Si seguro que el primero en soltar la lagrimita fue el mismísimo Justin. Es que hay que ser blandito y cursi, más esponjoso que si se hubiese tragado un bote de Mimosín. Yo por ese dineral me habría llevado a mi chica a una suite de un hotel y allí le habría dado mambo toda la noche, que seguro lo preferiría.

Esta mañana al enterarme de la noticia no he tardado en llamar por teléfono a Fabián para contarle ese acto tan romántico. Fabián, mi querido Fabián, ese novio imaginario que tengo, médico y de Avilés aunque residente en Madrid y de buena familia se ha sorprendido, y me ha dicho que lo del Bieber es un detallazo, pero que esté tranquilo con él, que si es necesario me cerrará el Bernabeu para que vea el próximo Real Madrid - F.C. Barcelona. Yo creo que mi Fabián es un encantador de serpientes, pues lo único que ha hecho este mes para demostrarme su amor es llevarme al cementerio este de San Isidro, que no sé yo si lo habrá hecho con segundas. Yo no le pido que me cierre el Bernabeu, si me conformo con que me lleve a ver el próximo espectáculo de Faemino y Cansado al teatro Alcazar, ahora que está próximo mi cumpleaños, pero ni que lo cierre, me es suficiente una localidad aunque sea en la última platea, aunque tenga una columna delante y aunque esté la sala llena a rebosar. Yo es que soy muy cañí para estas cosas y un auténtico gafapasta, no os vayáis a pensar.