He tenido un fin de semana muy cinéfilo (que no de ir al cine, quede claro) y me he zampado un par de películas, una de ellas este Vivir es fácil con los ojos cerrados, ganadora de 6 goyas en la pasada edición de los premios de la academia del cine español, a la mejor película, mejor dirección, guión original, actor, música original y actriz revelación, vamos, la triunfadora con el permiso de Las Brujas de Zugarramurdi pero que tampoco es para tirar cohetes, está bien, entretiene y tiene su puntito, ahí queda, porque no creo yo que la recuerde dentro de 10 años.

Y ya tenemos los ingredientes para que David Trueba, de un argumento totalmente insípido nos haga una película que dice más que lo que la trama central indica, porque tampoco tiene tanto mérito que una fan loca de los Beatles se acerque al desierto de Almería a ver a su ídolo. Cosas peores hemos visto en las fans de los One Direction, o incluso de mis fanses blogueros. Claro que la película habla de más cosas, habla de una España a tres velocidades, la de las estrellas del cine que se movían en un rolls por la provincia y vivían en una pedazo mansión, la de los protagonistas, españoles totalmente normales con sus problemas conscientes del mundo represivo del que vienen (chica soltera embarazada, joven que deja sus estudios, un profesor en un colegio de curas) el de una España casposa, y finalmente, la velocidad de la Andalucía profunda, o al menos de la Almería olvidada, que aún hace cuarenta años sufría un atraso secular, y aquí nos muestra una Almería agrícola de subsistencia, con niños que pasan hambre y que piden dinero a "los de fuera". Una Almería dónde se decidió montar un estudio cinematográfico inmenso que dió mucha vidilla a los lugareños. La película también habla de luchar por conseguir un sueño (no confundir con Operación Triunfo) y que es necesario tener esos sueños.

Vivir es fácil con los ojos cerrados despunta en más cosas, en mostrarnos una Andalucía muy atrasada, con unos lugareños poco amigables pero con una gente de fuera entrañable cómo es el caso del señor catalán en Andalucía (el caso totalmente opuesto a lo que se dió en la realidad) y su hijo con una enfermedad mental que pone el puntito sensiblón. Yo creo que no os la podéis perder, y si lo digo es precisamente por esos minutos finales con el Strawberry Fields Forever, que da gusto escuchar siempre.
Estuve tentado de ir a verla pero el trailer hizo que al final pasase de ir a verla. Aprovecho para decir que Las brujas de Zugarramurdi me encanta pero peca del gran fallo del cine de de la Iglesia, que parece que siempre lleva a un punto en el que se atasca con los guiones y hace unos finales como muy atropellados.
ResponderEliminarBicos.
Bu ojala llegue aquí o hay un lugar para descargarlo?? Me gusta el acento español en pelis ;) saludos
ResponderEliminarooh la anotare!!me ha provocado curiosidad!! estare atento!
ResponderEliminarPues yo recien vi 3 Bodas de más y 8 Apellidos vascos, las Brtujas llego aquí ya hace un tiempo, pero está no, yo me imagino que hasta que lleguen los Oscares se pondrá en exhibición en México.
ResponderEliminarA mi el título me encanta cari, me parece poesía pura.
Una pieza inusual, muy en la línea de Trueba pero que ahonda en una decadencia humana en busca de su propia luminosidad cuando parecía que pertenecías a una raza extravagante por el sólo hecho de considerar la opción de ser diferente... Muy cercana, conflictos directos, historias comunes... A mi sí me caló...
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