Parece una paradoja tal título para esta novela de Jeff Lindsay pero a lo largo de la novela nos encontramos con un Dexter cada vez tomando menos las riendas de sus decisiones.
A Dexter muchos lo conoceréis por la serie del canal Showtime, un forense sangriento, o más bien un forense especializado en estudiar las manchas de sangre en las calles de Miami donde discurre la serie, lo que lo hace ser una serie muy particular que no solo es una serie de policías o detectives es su lado oscuro, su oscuro pasajero, ese que le lleva a asesinar a cuanto criminal es incapaz de juzgar la propia justicia, un asesino que se venga en los casos en que la policía no es capaz de llegar, y una serie que va ya por su sexta temporada, protragonizada por un estupendo Michael C. Hall a quien muchos también conoceréis por su papel en A Dos Metros Bajo Tierra (Six Feet Under, para que veáis mis progresos con el inglés).
Sin embargo, aunque la serie va por un lado, las novelas están discurriendo por un camino distinto, paralelo o muy similar, salvando algunas diferencias que los guionistas de ShowTime han estimado oportunas para hacer más atractiva la serie. Jeff Lindsay, en su cuarta entrega novelística nos muestra a un Dexter recientemente casado, recién llegado de su luna de miel y dispuesto a disfrutar de su familia, a su forma, pues, lo que no lo sepáis, os encontraréis con un protagonista carente de cualquier sentido del afecto. No pienso destripar mucho la novela, que esto incluso puede estropear la serie, o las ganas que tengáis de leerla, pero en esta ocasión Dexter es totalmente dependiente de las decisiones que otras personas toman, desde la policía que cada vez le acosa más, al excéntrico asesino de esta cuarta entrega con sus extravagantes asesinatos que buscan el asombro de los espectadores de sus macabros crímenes. No solo es acosado por ellos, también es teledirigido por los hijos de su pareja, por el novio de su hermana que en esta novela está algo fuera de juego o por algún detective que sabe demasiado.
En esta cuarta novela Lindsay no pierde el humor que tanto le caracteriza y tanto le diferencia de la serie, un brutal humor negro, humor si me lo permitís de asesino en serie, un humor macabro que te hace soltar más de una sonrisa en los momentos más oscuros de la novela, y es que ser un asesino en serie que caiga bien a lectores y televidentes es muy complicado, y eso solo se consigue si se es un asesino en serie bueno, como es el caso de nuestro Dexter.
Yo siempre me he declarado fan de esta serie, ahora la disfruto en su sexta temporada y muchas veces me hago un lío mental entre lo que ocurre en las novelas y en la serie, tampoco sé si os habéis leído alguna, en cuyo caso yo os las recomiendo, y si os gusta la sangre, si os gusta la sangre en ese caso esta novela es vuestra.
Bicos ricos
