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jueves, 9 de enero de 2014

Mis Reyes Magos

Si, ya sé que mi post llega tarde, como no, porque trata sobre los Reyes Magos. Mis reyes magos han pasado por mi casa como los temporales que han azotado Galicia estas lluviosas y ventosas navidades, rapidísimo. Y tan rápido han pasado que prácticamente se han olvidado de mi. Que también os lo digo, no está el horno para bollos debe ser, porque esto de la monarquía está un poco de capa caída. Vale que hasta ahora para nosotros tenían inmunidad los reyes magos, precisamente por ser magos, pero llevan unos años que entre los despistes y ese extraño baremo que aplican para ver cuáles son los chicos buenos, los buenorros y los que se portan mal, que yo por mi parte creo que voy a empezar a hacerme republicano pero totalmente. Y conste que esto no es un ataque a la Casa Real de España, conste porque aquí, hablar mal de la monarquía, según la nueva ley mordaza del gobierno puede significar una multa del copón pero esto no quita mencionar los hechos y en las noticias se ha hablado del discurso del rey Juan Carlos titubeante, que según las noticias "manejaba con cierta soltura las muletas" (como si fuese un torero) y también, estos últimos días de la imputación de la infanta Cristina por delito fiscal y blanqueo de capitales, pero eso es tema para otro post.
Así fue, como iba diciendo antes de que me liáseis con esos asuntos de política que a mi para nada me gusta tratar en este blog, mucho menos los de mi vida privada de la que tampoco hablo por aquí; los reyes han pasado cómo diría yo, rápido. Aunque rápido tampoco es la palabra, que incluso le han traído cosas a mi futuro sobrino que aún no está. Han pasado austeros, se podría decir, siendo generoso con ellos, y tan generoso, mejor decir que han pasado rácanos, muy rácanos. Ahí es que me han dejado un pijama, bueno, eso si, cómo ha recalcado mi madre, que parecía una accionista de Reyes Magos S.A., si, muy bueno, y ya me lo he traido a Madrid, y calentito. Las cosas como son. He aprovechado que en casa me habían comprado unas sábanas no especialmente bonitas para traérmelas como trofeo de Reyes Magos, aunque por las fechas más bien podría haberlas incluido en el lote de Papá Noel. Y ahora que menciono al señor este gordito ancho de caderas, ese que se ha pasado volando por mi casa y no ha dejado nada, cierto es también que no cabe por la chimenea, que en Galicia no tenemos una chimenea de estas como en las películas americanas, ni tiene la pericia de enviar a Baltasar (el hipotético rey negro) que tiene ese color tan especial por el hollín de las chimeneas. Lo que decía era que se ha pasado volando y se ha llevado la antena de televisión, que se ha quedado suspendida por dos cables.
Mensaje particular a Papá Noel: Desgraciado, que sepas que ya hemos reclamado al seguro. En breve te llegará un aviso de tu aseguradora para que te hagas cargo de los desperfectos, y te salvas que no hemos avisado a los de tráfico, que tienen más mala hostia.
Había decidido que yo, para seguir con estas tonterías de agónicos regalos, lo mejor que podría hacerme es republicano, porque es que ni salud me han traido. ¿Qué les costaba? Reconozco que en mi pueblo casi les cuestan unas hostias, y que su salud ha llegado un punto que ha peligrado, porque la desorganización de la cabalgata ha sido de libro, la falta de efectivos de protección civil, sobre todo alrededor de las carrozas, ha hecho que el alcalde tuviese un punto de "soy el alcalde responsable que todos estábais esperando" que ha pedido a mayores y niños que no se acercasen demasiado a las mismas (y todo por no disponer de las suficientes fuerzas de seguridad). Pero lo que ha sido de órdago ha sido ver a padres discutiendo por ver qué niños tenían que ir primero a dar un beso a sus majestades de oriente. El señor del micro pidiendo orden, el concejal de no sé qué organizando cuál agente de tráfico, los niños corriendo desesperados hacia sus reyes favoritos, el de protección civil echándose un cigarrito en la puerta, y los Reyes Magos un poco acojonados. Al alcalde entre tanto tutum revolutum solo se le ocurre dar unas palabritas, para regalar las llaves del pueblo a los magos.
No sé que me recomendáis, porque ya véis que monárquico no, pero lo otro tampoco.
¿Y a vosotros? ¿Qué os han traido los Reyes?

miércoles, 1 de enero de 2014

Empezando con buen pie

Se dice que en España somos muy supersticiosos en cuánto a las tradiciones de la nochevieja, que si las doce uvas de la suerte, que si algo de oro en el champán, o no sé qué historias de lentejas, que si algo rojo para entrar el nuevo año. No lo sé, solo puedo decir que yo creo que he empezado el 2014 con buen pie, y solo siendo feliz. Y no lo digo yo, me he visto reflejado así en las fotos que hemos hecho esta larga noche de fiesta.

Como la mayoría de los años he cerrado el año con mi abuela haciendo trampas en las campanadas, ella tiene miedo no terminar de comerse las uvas con tiempo y siempre empieza cuándo los cuartos. A la altura de la primera uva a ella ya solo le quedan seis y siempre es la primera en enseñarnos su plato y con la boca llena decir ¡Acabei! Yo solo por este gesto maravilloso ya entro en el nuevo año con buen pie, contento, agradecido y sonriendo, es inevitable, y luego ella gritándonos para que no abramos las ventanas para ver los fuegos artificiales de los vecinos. Claro, una vez más me había guardado para mi mi deseo para este 2014, pero lo siento, no se puede decir por si no se cumple.

Empecé el año sin embargo con una novedad, por primera vez en 5 años no hacía o recibía una llamada en los primeros minutos. Mensajes varios, pero algo me hizo ponerme un poco melancólico. Sin embargo me dejé llevar por el espíritu de fiesta y salí a celebrarlo con los amigos. Una noche genial, muy divertida como hacía años no recordaba.

Pero esto de la celebración es lo de menos. Yo lo que quería era llenar estas letras de las buenas intenciones para este año, de aquellas cosas que uno está dispuesto a hacer o cambiar este año, esos deseos que cumplir, esos propósitos, dónde todo parece que sigue igual que el día anterior pero hacen que tu vida vaya cambiando poco a poco.

Por eso quiero empezar el año con algo de música, dedicada, claro aunque no haga falta que de nombres, de alguien a quién detesto profundamente y musicalmente, pero... quizá por esto de las buenas intenciones, y por aquello de que esta canción es bonita, os dejo con el tontolín de Dani Martín, y su canción (que no he encontrado el video) Que Bonita la Vida, y porque eso es lo que me va a traer el 2014, a mi y a mi familia, una nueva vida, la llegada de mi sobrino.

 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Se acerca la navidad, ropopompón

No pienso ser de estos que se mofan del horrible anuncio del sorteo de la lotería de Navidad en España que ha reunido a cantantes varios y del que han hecho mil versiones de todo tipo riéndose del mismo, pero si, todo huele ya a navidad, y yo con las vacaciones a la vuelta de la esquina, oigan.

Así es. El próximo viernes me iré a Galicia, a casa, claro y por un par de semanas, cosa que es de agradecer, a esa casa dónde apenas existe la calefacción y lo más fácil es salir de ella con un reúma de mil pares. La familia, con ellos celebraré las fiestas, dejaré a mis ojitos con la suya y yo disfrutaré de esas copiosas comidas en estos días, con los abuelos y los tíos, los primos y también con los amigos, echando de menos a aquellos que ya no están, y disfrutando como si estuviesen entre nosotros, como a ellos les hubiera gustado, a ellos los echaré mucho de menos pero esto no hará que decaiga la felicidad de estas fechas. No, se trata de darles un sentido positivo y no tan triste como suele hacer mucha gente. Lo procuraremos al menos.

Y cuándo digo que echaré mucho de menos a aquellos que ya no están, me refiero a aquellos que físicamente no pueden estar con nosotros, los que se han ido definitivamente, por lo que descarto a aquellos que se han ido voluntariamente. Aquí es dónde hago ya la mención que todos esperabais a D., que no está porque en su día no quiso, aunque tampoco nos engañemos, habría estado a kilómetros de distancia.

Pues bien, se ve que se aproximan las fiestas y que ahora, tras cuatro meses de silencio, tras un año y un mes sin quererme, de repente se da cuenta de que ya no formo parte de su vida, y de que todavía me quiere. Ains, chuchis. Así es el asunto de enrevesado. En los últimos días D. ha hecho tímidos acercamientos de posturas, pequeños detalles subliminales que yo sé leer muy bien, noticias sueltas que deberían haberme llegado de una u otra forma para que supiese que todavía me quiere, para decirme que las hogueras no se han apagado aún. No sé a qué hogueras se referirá, si se refiere a estos asuntos del amor, yo lo quiero mucho pero ya no como en su día lo quise, ya no estoy dispuesto a dar un paso atrás para empeorar mi vida, mi salud y mi ilusión. Ya no, ya me llegan tarde los mensajes subliminales, ya ha pasado mucho tiempo y sus frases (y hechos) hicieron demasiado daño en su día. Han sido meses y momentos de mucha angustia y lágrimas, y tiempo suficiente para conocer a otra persona que poco a poco me está haciendo ver la parte bonita de las relaciones. Ya no me sirve que se acerquen las navidades y se sienta solo, me apena pero no me sirve. Creo que en su momento en lugar de estallar, insultar, patalear, empujar y dar malas contestaciones, antes de decidir que debía terminar la relación se lo debería haber pensado, habríamos estado todavía a tiempo de poner la relación en su sitio, ya no. Estaríamos a otra cosa en estos momentos. Y cada vez me convenzo más, cada vez me reafirmo más en lo que quiero para mi futuro, y no busco otra cosa que ser feliz.

domingo, 15 de diciembre de 2013

La Cena de empresa

Es la época, muchas empresas organizan durante estos días previos a las navidades sus cenas de empresa, para confraternizar jefes con empleados, asalariados con aquellos que les degollarán a la mínima, los de un departamento que están reñidos con los del otro, los de una mesa que no pueden ver a sus compañeros, miles de combinaciones son las que se dan en estas cenas de empresa. En mi trabajo no hacemos de eso, ya os lo digo.

No es que tengamos mal rollo, pero somos muy independientes todos, cada uno va un poco a lo suyo. Les deseas felices fiestas a tus compañeros y te vas de buen rollo con tu familia unos días a cientos de kilómetros dejándoles el marrón de la peor época del año, con el triple de trabajo y de tensión, esa tensión que quizá los funcionarios normalmente no tenemos. Pues en esta época la hay. Y sin embargo, y pese a todos los problemas que tenemos de escasez de plantilla que derivan en auténticos dramones por parte de aquellos que no tienen muchas ganas de trabajar un poco más, ahí haremos una pequeña celebración durante la semana, unos aperitivos, unas tortillas, unas aceitunas, embutidos, quizá alguna ensalada, y el verdadero motivo de la fiesta, que no es realmente la navidad, la jubilación de un compañero. A mi esto de la fiesta me parece muy bien, soy muy dado a celebraciones, ya os lo digo también, pero lo que me trae de cabeza en este post no es la celebración en mi trabajo de la cena de navidad.

Lo que realmente me trae de cabeza es la desfachatez de algunos medios de comunicación LGTB, así os lo digo, y os lo diría con uvedoblespunto y con sus com, pero tampoco hace falta que de nombres, no es plan de desprestigiar el trabajo que muchas personas se pasan casi por amor al arte, o el que otros en su momento hemos tenido, o que parte de una relación se fuese al garete por una página web (y no me refiero a una página de contactos). Yo he venido aquí hoy a hablar nuevamente de mis fotos. Si, esas fotos que no se han sacado de cierta página web. Ya sé que es una reivindicación que muchos de vosotros no compartís, y en cierto modo hasta puedo estar un poco de acuerdo con vosotros, sin llegar a daros la razón del todo, pero lo que me jode es que si este 2013 he currado con ellos durante medio año, podrían haber tenido el detalle de invitarme a la cena de empresa. Digo yo. Y en esto no cabe discusión posible. Si mis fotos permanecen allí, ahí está parte de mi trabajo y parte de mi tiempo de este año, yo creo, que aunque la situación fuese difícil, aunque fuese a decir que no, la invitación tendría que haberme llegado. Y esto es básicamente lo que me ha motivado a este post de hoy.

Sé que el tema está ya un poco trasnochado, sé que la decisión de cerrar página con respecto a esa etapa de mi vida me ha traído no solo tranquilidad, si no felicidad, me ha traído amor, y me ha traído el volver a pensar en alguien sin tener que estar defendiéndome por cada frase o cosa que yo dijese, me vuelve a preocupar el bienestar de aquellos que me quieren, y sobre todo me ha traído paz, así os lo digo. Pero creo que hay que reconocer que al César lo que es del César, y mientras sigan mis fotos del orgullo de Madrid y del de Valencia pululando por esa web, seguiré formando parte de la misma, de una u otra forma, como en su momento formaron parte muchas personas que por allí pasaron y también se fueron con el rabo entre las piernas, con alguna bronca y la sensación de haber perdido el tiempo.

Quiero mi invitación a la cena, aunque llegue tarde, aunque haya sido el pasado viernes, me es indiferente, pero la necesito para pasar página, para poder decir, lo siento pero no voy, y aún así, felices fiestas.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Últimas vacaciones del año

Esperemos que estas sean las últimas vacaciones del año nada más y no terminen siendo las últimas vacaciones, que visto está el panorama, hasta quizá nos las quieran reducir, cómo si disfrutásemos de más vacaciones que el resto de los mortales. Pues sepan ustedes que un trabajador como yo dispone ya de menos vacaciones que algún otro colectivo. Sirva este párrafo introductorio como queja.
 
Pues bien, de mis 22 días de vacaciones anuales, me voy a coger lo que no había disfrutado el resto del año, en verano concretamente, y todo para disfrutar de unas preciosas y caseras vacaciones en el pueblo. Por lo tanto, cuándo vosotros estéis leyendo este post, yo habré llevado ya un par de días en Galicia, disfrutando de ese clima más templado a la vez que húmedo, y recién salidos de un ciclón de estos que te dejan torrentes de lluvia. Así pues, y teniendo en cuenta que estas navidades son un poco truño, léase por la paga extraordinaria que no cobramos este mes y que, si me permitís la queja, tendría que dar cifras para que lo entendiéseis pero desde mi primer año aquí, la reducción de salario ha sido de más de 3.000 euros, solo comentar que otra cosa no, pero números tengo que hacer muchos para mantenerme en Madrid.
 
Todas las quejas para anunciar unas fiestas navideñas este año un tanto, penosas, ya os lo digo, y no todo por lo económico, que efectivamente, este año no tendremos esa paga extraordinaria, que de extraordinaria tiene poco, porque es parte de nuestro salario anual. Es, bueno, quién dice es, dice era. En el pueblo, la familia, está todo un poco revuelto, parado, revuelto, triste, como desangelado. Una nochebuena en familia, con una familia en la que ha habido alguna que otra pérdida este 2012 y que hará que pasemos las fiestas un poco menos alegres y con la cabeza en aquellos que ya no están. Pensando, claro en los que ya no están y en los que por una u otra causa tampoco están a tu lado esos días. Por lo demás, esperando como todos los años que toque la lotería, o incluso este año más que nunca, por ser este el último en el que los premios de lotería no tributen al estado. Esperando esas tradiciones seculares del pueblo, los vinos la tarde de nochebuena, las comilonas familiares, el marisco, las campanadas, las inocentes bromas, el árbol navideño, el belén, el calendario que todos los años reparte el ayuntamiento y que cada año criticamos, o la felicitación navideña del PSOE sin mostrar ningún símbolo católico, por aquello de no mezclar. Y finalmente las compras, escasas compras este año, los regalos de reyes, el volverse apresurado a Madrid a trabajar, y todas esas cosas que dan paso a la cuesta de enero. Pero sobre la cuesta de enero mejor que os leáis el post de mañana, que será, sin lugar a dudas esa cuenta pendiente que un funcionario tiene con el estado ante las políticas de rocortes.
 
Por si no nos vemos por aquí, espero que tengáis unas felices fiestas.