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jueves, 20 de diciembre de 2012

No habrá paz para los funcionarios

Vamos, que ya está bien. Que desde que ha comenzado esta crisis maldita crisi si con alguien se han cebado los recortes ha sido con el colectivo de funcionarios. Que con esto no quiero restar importancia a cómo puede afectar la crisis a un colectivo u otro, me imagino que ni un jubilado lo estará pasando bien, ni un desempleado con paro o sin paro, o un estudiante, un trabajador autónomo, otro trabajador por cuenta ajena que no sea del estado, un constructor, un marinero, un desahuciado o mismo un político de pueblo en la oposición, aquí pocos escapamos a esta escabechina social que ha supuesto la crisi. Pero en este post no me voy a lamentar de lo que son los dramas humanos que ha generado la crisi. Me quiero centrar en cómo hemos pagado los funcionarios la crisis que no hemos generado y lo que ésta nos está afectando.
 
Siempre hemos sido un colectivo muy mal visto, en general, el "vaya usted a la ventanilla 15 del tercer piso" y que justo cuando uno está en la ventanilla 15 del tercer piso el funcionario de turno esté justo en su momento de descanso no nos ha hecho muy buena prensa. Y sin embargo, un funcionario también tiene derecho a un descanso en su trabajo, como todo trabajador. Por eso, cuándo en 2010 Zapatero anunció el primer recortazo al salario de los funcionarios, toda la opinión pública que soltaba pestes sobre la política de Zapatero, aplaudieron esa medida como "ayuda" a la contención del déficit público porque ya estaba bien de que viviésemos tan bien. Claro, luego vino una subida del IRPF, y luego vino Rajoy, vino con una supresión de una paga extraordinaria de los funcionarios, y ya puestos, una reducción de días libres, vacaciones y demás medidas que han tomado contra los funcionarios, como si fuésemos los causantes de la crisis, como si en España el número de funcionarios fuese desorbitado o como si fuésemos unos auténticos vividores. No voy a incidir en este post en que funcionarios son los administrativos, los jefes de los administrativos, los médicos, los ordenanzas, los jueces y sus secretarios, los policías, los guardias civiles (en este caso militares), los maestros, los médicos, los inspectores de hacienda y de trabajo, los ats, y un sin fin de oficios que hacen que un país funcione.
 
Pero ya está bien, de ser inmisericordes con nosotros, que nosotros, cotizamos cada mes, y parte de nuestro salario va para pagar pensiones, prestaciones por desempleo, pagamos un IRPF como todo hijo de vecino (bueno, como casi todo, por desgracia a nosotros no suele salirnos a devolver), pagamos los aumentos del IVA como cualquier otro trabajador, sufrimos una sanidad recortada, una educación recortada, una justicia recortada y solamente para ricos. Todo, como cualquier persona, pero con el añadido de ser funcionario, y mal visto.
 
Se nos han reducido además de los salarios, de las extraordinarias, los días de vacaciones, en algunos casos, los días que teníamos a libre disposición para asuntos particulares, tenemos en muchos casos, jornadas de 40 horas semanales. Y parece que la sangría contra nosotros todavía quiere continuar. Se habla ahora de eliminar la antigüedad del funcionario. Oiga, y yo trabajo a 600 kilómetros de mi casa y nadie se ha planteado que no cobro dietas por alojamiento y manutención, que tengo desatendida a mi familia, que con las reducciones de días también veré reducidas mis visitas a mis familiares y que con las reducciones salariales veré también reducido mi futuro, sin posibilidad de moverme de Madrid, sin posibilidad de ahorrar. ¿Se puede ahogar más a un funcionario? Bueno, mejor no demos ideas, que por poder ahogar se puede más, si. Y nuestro delito ¿cuál es? ¿Tener empleo fijo? Eso es quizá lo que nos haga ser peor vistos, la coartada perfecta para recortar con ese "no os quejéis que no os váis a la calle" o "si, pero tenéis un trabajo fijo". Cómo si nuestras plazas de funcionarios fuesen un regalo de Dios o un regalo político. No, señores, aunque haya casos dónde los funcionarios son elegidos a dedo, no somos la mayoría, los habemos que pasamos unas pruebas selectivas muy duras para llegar a dónd estamos, y que cada vez se está convirtiendo más en un infierno.
 
Por eso los funcionarios hemos estado movilizándonos. Somos uno de esos colectivos que presentan en cada manifestación un color característico. La "marea negra" representa a los funcionarios, así como la "marea verde" a la educación, la "marea blanca" a la sanidad, y un largo etcétera de colores. Hemos cortado el tráfico en la mayoría de calles de España, hemos acudido a manifestaciones y solo nos falta plantearnos hacer una huelga a la japonesa para tocar un poco las pelotas al personal. Mientras, vemos indignados cómo las políticas de recortes se pueden y se deben hacer, pero de otras formas, tocando otras partidas ¿se puede el estado gastar dinero público para la compra de azúcar para los políticos para sus cafés? ¿para sus comilonas con los amiguetes? Pues a esas cosas no le han metido mano todavía.
 
Solo pedimos que nos dejen en paz de una vez, ¡que nos permitan vivir!
 
PD.: Se me olvidaba, y los bomberos (esos hombretones) también son funcionarios.
PD2.: Os dejo nuestro villancico de 2012:
Los funcionarios españoles se dirigen al Portal
para entregar a los bancos su Paga de Navidad.
¡Y Rajoy en el pesebre se ríe porque está alegre! 
¡Y Rajoy en el pesebre se ríe porque está alegre!
Ni cava ni champán.
Navidad jubilosaaaaaa.
¿Qué tendremos pa brindar?
Don Simón y gaseosaaaaaaaaaaaaaaaa

jueves, 26 de julio de 2012

Querida Marta Sánchez, dos puntos

Querida Marta Sánchez:

El que te escribe es un joven funcionario. Tan solo llevo trabajando para el Estado tres años y medio. Me he animado a escribirte, para contestar a tu asunto zanjado sobre las disculpas que pides por tus nefastas palabras en el programa "Qué tiempo tan feliz" que presenta María Teresa Campos.

Cari, tampoco te canses haciendo portadas
Marta, como te decía, llevo poco tiempo trabajando para el Estado. Terminé mi licenciatura en economía y busqué trabajo como un loco, cuando todavía España iba bien, y ya por aquella época era casi imposible encontrar un trabajo. En aquella época habría aceptado unas prácticas no remuneradas, incluso para ello pedían experiencia. ¡Qué cosas! Decidí que la única forma de entrar al mercado laboral sería sacarme una oposición del estado, libre, sin depender de nadie más que de mi mismo, sin deber ningún favor a nadie. Al final lo conseguí, en una escala básica, pero a fin de cuentas un trabajo fijo con un salario justo y unas condiciones más o menos favorables, el precio que tenía que pagar sería tener que trabajar fuera de casa, a 600 kilómetros. Pronto me di cuenta de que esto de que España fuese bien era un poco un engaño, ya instalado tan lejos de mi casa el alquiler de la vivienda se llevaba gran parte de mi salario. Tenía un salario justo para salir adelante en la capital.

Y vino la crisis, y una bajada del salario, un aumento del IRPF, y una subida del IVA con un alquiler de vivienda que no había bajado. Tenía un trabajo fijo y una situación muy precaria. Y hubo un cambio de gobierno, y una nueva subida de IRPF, otro aumento del IVA, una eliminación de una paga extraordinaria de unas pagas extraordinarias ya de por si muy reducidas, y una serie de condiciones leoninas de control, supuestamente para que los funcionarios nos solidarizásemos con la sociedad y arrimar el hombro para salir de la crisis. Marta, mi querida Marta, si un día tengo la gripe, me pueden pagar entre el 0% o el 50% del día, teniendo en cuenta el salario de un joven funcionario que apenas es mileurista, sumado a todo lo anterior puedo encontrarme con un problema. Claro, la crisis se arregla trabajando, y como bien dices, sin joder al prójimo. No he faltado ningún día por enfermedad a mi trabajo, y espero no tener fiebre un día, porque a lo mejor significa pasarme el resto del mes comiendo bocadillos, y todo sea por arrimar el hombro.

Marta, cari, si fueses un poco más solidaria, o si pensases un poco más, te darías cuenta de que es más sencillo esperarse 15 minutos en un atasco por una protesta de funcionarios que insultarlos y atropellarlos, que consentir que el Gobierno nos ningunee, que una paga extraordinaria bien podríamos invertirla en comprar un disco tuyo, en una comida en un restaurante algún día, en un pequeño viaje y ayudar a mantener el turismo, o los que no tenemos un salario muy digno, simplemente un dinero para pagarnos un autobús que nos lleve a Galicia aunque tarde siete horas y media, con tal de ver a nuestra familia. Si es que no hay como ser rubia para no pensar en esas cosas, claro que tú, rubia rubia, tampoco eres.

Pero efectivamente, si tengo que darte la razón en algo es en que hay que trabajar más para salir de la crisis, que no me lo pidan a mi, que trabajo 40 horas semanales. Preguntemos a tu chico, por citar algún ejemplo así rápido, cogido al azar, Hugo Castejón, que también fue cogido al azar para su cargo, un puesto de asesor al que ha llegado por afinidades políticas, dónde cobra un pastón, va a trabajar cuando quiere, le dan a elegir despacho, se lo reforman al gusto y se lo vuelven a reformar también al gusto, donde lo echan y lo vuelven a coger para cobrar todavía más, si, y para cobrar con el dinero de todos en un año, una cantidad que yo no veré ni en 4 años. Menos mal, rubia, que estás del lado de los funcionarios, menos mal que reconoces que tu padre ha sido durante treinta años funcionario, claro, sabes de lo que hablas, conoces el percal, lo que pasa es que no todos los funcionarios somos iguales, ni todos nuestros salarios iguales. Yo no sé si tu padre vivía bien como funcionario, desde luego yo con este salario de mierda estoy planteándome pedir una excedencia y volver a mi pueblo, aunque sea a trabajar de camarero, me saldrá más a cuenta. Si no es por falta de ganas de trabajar, bien lo sabes tú, es por tener una dignidad, te lo dice un funcionario de carrera, un administrativo, pero te lo podía haber dicho un bombero, un médico, un ats, un policía, un barrendero, un enterrador, un juez, un ordenanza, un cartero incluso, un abogado del estado o un maestro, gente que trabaja, aunque a ti no te lo parezca y sin la cual el país no podría salir adelante

Querida Marta, me parece muy bien que te disculpes por tus palabras, que no por tus hechos, y que nos vuelvas a tomar por tontos y tergiversadores, por malinterprestar tus palabras, que seguramente solo te ha faltado decir aquello de "sacadas fuera de contexto". Marta, cuando dices "la manera de salir adelante no es jodiendo al prójimo, sino trabajando", solo quieres decir una cosa, que te toca las pelotas que te corten el tráfico por una exigencia justa y que los funcionarios somos unos vagos. Un poquito de por favor.

miércoles, 23 de mayo de 2012

La herencia recibida

Si bien ya sabéis que a mi no me gusta hablar de política en este blog, y mucho menos de mi vida privada, no está de más que peguemos un repaso a temas económicos que nos atañen a todos, en este caso al déficit, al mitificado déficit cero que la derecha intenta imponer como filosofía de vida y de la que deriva toda la austeridad excesiva que vivimos, todo por ayudar a los amigos, a los amigos políticos y banqueros. Pero porculicemos y analicemos más detenidamente un claro ejemplo, la Comunidad de Madrid y el déficit cero.

¡Viva el vino!
Antonio Beteta, si, ese meapilas que hasta no hace mucho ocupaba el cargo de Consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid y poco antes el de Economía y Hacienda también de la Comunidad, el famoso Secretario de Estado que dijo que los funcionarios deberíamos olvidarnos del periódico y el cafelito, muy a su pesar y antes de despedirse de su cargo como Consejero de Economía hizo sus cálculos, los cálculos rápidos del PP a vuelapluma donde cifraba el déficit de la Comunidad en un 1,13%. Ahora ya en 2012, cuando se pide que se hagan las cuentas de las Comunidades Autónomas para ajustar el déficit del Estado, acorde a las políticas económicas de la Unión Europea Angela Merkel, se descubre que los cálculos maravillosos que otrora habían hecho muchas de estas Comunidades Autónomas nada tenían que ver con la realidad, su déficit se disparaba más allá de lo que ellos preveían, en el caso que nos ocupa de Madrid un 2,2%, el 200% de lo que ellos calculaban. Y ni que decir tiene que precisamente las escasas comunidades no gobernadas por el PP han hecho mejores números, y que las que más han mentido en estas cifras han sido las que han sido, los agujeros negros de España, la Comunidad Valencia, la Comunidad de Madrid e inculso la de Castilla y León. Si, amigos, la herencia recibida, la herencia recibida de unos gobiernos regionales que lo hacen con mayoría absoluta del Partido Popular desde tiempos inmemoriales, claro que la culpa siempre había sido de ZP, ahora dirán que es de la herencia ZP, aún gobernando también con mayoría absoluta en España el PP.

Sobre este asunto, Esperanza Aguirre ha dado un poco calladas por respuestas, y las pocas respuestas que ha dado han sido una vez más soporíferas, unos balones fuera, una defensa del Sr. Beteta "porque este no podía prever la disminución de ingresos", bla bla bla, que si las cifras eran provisionales y el anterior Ministerio de Economía y Hacienda las envía a Europa. Que me pregunto yo, ¿para qué Esperanza Aguirre ofrece unos datos provisionales? ¿A qué esperaba para dar los reales? Y detrás de toda esta mierda está la política financiera de altura, la de las grandes cajas de ahorros ahora convertidas en bancos con importantes cargos, léase Rodrígo Rato, en sus consejos de administraciones; bancos que no han dado más que lugar a tremendos agujeros negros mayores que los descubiertos en el cosmos, tan grandes e irresponsables que los propios bancos no pueden asumir teniendo que recibir ayudas del Estado y que salen de nuestros bolsillos para arreglar el desaguisado, un dinero que nosotros tampoco tenemos y por el que nos recortan también en sanidad, educación, o mismamente, en salarios de muchos funcionarios. Mil recortes para financiar las oscuras operaciones financieras de cuatro políticos corruptos del PP. Bankia, queridos, es solo la punta del iceberg.

Y ya, para despistar un poco y no hablar de agujeros negros y déficits, la pizpireta de Esperanza Aguirre se arranca a hablar de fútbol, de la final de copa del Rey que el próximo viernes juegan el Barcelona y el Athletic de Bilbao, dos equipos que precisamente no son la bandera de España si no la de su Comunidad Autónoma. Recuerda Esperanza Aguirre, que en caso de que los hinchas de una y otra aficción abucheen al Príncipe Felipe cuando suene el himno nacional, el partido debería ser suspendido. ¡Qué repugnancia Sr. Aguirre! ¡Qué forma de crear un cancer y conseguir metástasis por todos los lados! Y aún tendrá la cara de hablar de la herencia recibida.

martes, 6 de septiembre de 2011

Malos tiempos, malos, muy malos

Llevo unos días de bajonazo anímico, nada grave, no os preocupeis, será la famosa astenia primaveral aunque estemos terminando el verano. Mi angustia reside en lo económico, tampoco nada grave, teniendo en cuenta que tengo la seguridad de que no ve voy a ir al paro, pero esto no deja de ser un suplicio cuando los salarios son tan escasos.

Hace un mes conocí a una persona y charlando me preguntó cuanto cobraba un funcionario, le dije más o menos cuanto, concretamente en mi caso, se asustó y me dijo que él no podría vivir con ese dinero, que solamente eso lo destinaba él a pagar el alquiler del negocio que tenía. Yo también le dije que con este salario apenas podía vivir, más bien lo único que puedo es vivir ahogado. Y tras las vacaciones, en el trabajo todo son problemas. Ya conté hace tiempo que se barajaba la posibilidad de un pequeño ascenso, nuevas tareas y un poco más de retribución, poco más, pero como era de esperar, en unos tiempos tan convulsos económicamente esta opción tan maravillosa no ocurrirá. Bien, no hay dinero.

En el trabajo llevamos un tiempo con falta de personal, muchos de mis compañeros se están retirando, en concreto, seis personas en un año y no envían a compañeros nuevos por lo que el trabajo tenemos que repartírnoslo entre los demás. Que direis vosotros que muy bien, que se trata de optimizar. Hombre, hasta cierto punto. Así que, en breves fechas tendré el triple de trabajo que tengo ahora sin posibilidad de cobrar un solo euro más. Ayer ya hablé este tema con mi jefe, que me dijo que no se podía hacer nada, hoy volvió a sacarme el asunto en el ascensor y me dijo "ayer me dijiste que no te parecía bien trabajar más por lo mismo, y yo debería haberte dicho, pues ahora es el momento en que hay que trabajar más por menos", y mi respuesta fue ya del todo contundente "si hombre, era lo que me faltaba, por menos dinero me cojo una baja y estoy en Galicia disfrutando con una depresión de esas", entonces él, algo desconcertado me dijo "es que has entrado en un mal año", y yo volví a responderle "entré en un muy buen año, al año siguiente no habría entrado, y al siguiente seguro que no porque no han sacado más plazas", no dijo nada. Al cabo de unos minutos, me dijo que lo que tenía que hacer era estudiar, que tenía titulación para ello y me dijo que no me mosquease, y yo le respondí que en absoluto me mosqueaba pero que me planteaba seriamente lo de coger una de esas bajas y rascármela a gusto en casa. Puso gesto serio e insistió en que estudiase (que es muy fácil de decir, y aunque esa sea mi intención, y que con el tiempo seguramente consiga el objetivo del ascenso de esa forma) si no quería convertirme en "un ser inútil para la sociedad como tus compañeras", me callé por no convertir la conversación en una pescadilla que se muerde la cola, pero para mis adentros yo pensaba "si, inútil si, pero cobrando y riéndome de los demás".

Jamás he cogido una baja, y sinceramente no pienso hacerlo nunca a no ser que sea necesario, y nunca para no trabajar, no es mi estilo, ¡pero coño! ya está bien de que los pringados de siempre seamos los que pagamos el pato, y encima, ¡el tabaco ha subido! Esperemos que no lo hagan también las latas de sardinas.

Bicos Ricos

miércoles, 24 de agosto de 2011

Hasta los topes

A todo el mundo le deprime el final de las vacaciones entre otras cosas por la vuelta al trabajo, no en vano se está de maravilla sin tener que hacer nada. Los hay sin embargo que el disgusto lo tenemos sencillamente por dejar de disfrutar de lo que estábamos haciendo, léase playa, playa, un poco de playa y alguna que otra fiesta, resultando lo de trabajar como algo anecdótico inherente al término de las vacaciones. Vamos, no sé si me he explicado bien, pero yo estaba concienciado que a mi el final de las vacaciones no me iba a suponer un trauma por tener que trabajar. Ahora es cuando muchos de vosotros, que sois unos listillos y os tengo calados direis algo así como "claro, para lo que haces", o los habrá más espabilados que se atrevan con un "no sabes tú nada, si los funcionarios no hacéis más que rascarla". Error.

La vuelta al trabajo me está trayendo por el camino de la amargura. Por el mismo precio le sale a la Administración tenerme trabajando en mi puesto que tenerme trabajando en mi puesto y en el de las tres compañeras que se retiran o han retirado. Todo ello con un apañado "por necesidades del servicio". Estas necesidades resultan ser que las dos compañeras que no se han jubilado están de vacaciones y alguien tendrá que hace su trabajo. Cuando hace un par de meses o tres mi jefe me lo comentó yo le sugerí que, a mayor cantidad de trabajo, mayor salario, traducido esto en algún tipo de complemento salarial o alguna productividad añadida, o incluso un cambio de puesto. Nones, esa fue su contestación, pero no un nones porque a él le salga de adentro, un nones porque desde arriba no me conceden tal dicha, por aquello de la crisis, arrimar el hombro, que nos jodan un 5% del salario y tengamos que cerrar el pico "por el interés general", que después la gente haga chistes sobre empleados públicos y bla bla bla. ¿Sabéis que os digo? Que empiezo a estar un poco harto, h-a-r-t-i-t-o, o mismamente, hasta los cojones y quizá ahora en precampaña electoral sería conveniente empezar a hacer ruido.

Cuando ayer llegué a mi despacho, pensé en una mañana de tranquilidad, pocos compañeros trabajando, el jefe todavía de vacaciones, y aparentemente, en el despacho de las jubiletas sin gran movimiento, hacer mi post, y ponerme un poco al día en vuestros blogs. Pues no. Mi jefe entra por la puerta, diciendo que se había confundido de día, que perdía un día de vacaciones pero que no pasaba nada, ya que estaba trabajaríamos, los documentos comenzaron a llegar al despacho de las "Chicas de Oro", y aún por encima, bastante trabajo del habitual. Conclusión, toda la mañana trabajando, sin tiempo para tomar café y saliendo tardísimo. Esto no se va a repetir, os lo digo ya como que me llamo Pimpf. Tengo un par de opciones, hacer una huelga a la japonesa matándome a trabajar hasta el punto que de una pena pasmosa a la administración y se colapsen con todo el trabajo que yo les haya enviado, y la segunda, y más probable, una huelga a la española, o también francesa, y no, no consiste en tirar los ordenadores o expedientes al suelo, lo que se podría considerar una rebeldía total. Haré una huelga encubierta, tipo las de los Guardias Civíles de los bolígrafos caídos. Es cierto que yo bolígrafos apenas toco y no por alergia ni nada parecido, pero que deje caer mis dedos sobre el teclado del ordenador, va a ser más complicado, y en caso de hacerlo, tened claro que será dedo a dedo, si, como escriben nuestros abuelos y si esto no funciona, una baja por depresión post-party.

Bicos Ricos