He tardado mucho en verla, las cosas como son, y por motivos que no vienen a cuento, entre otras porque no me apetecía verla en el cine, así que, ayer, en la calma tensa esperando el cierre de los colegios electorales en Italia aproveché para verla, y el resultado.... ni fu ni fa, así os lo digo.
La película es graciosa, y la bis cómica de Dani Rovira es innegable, abriéndosele un gran abanico de posibilidades en comedias españolas, pero para mi no pasa de ahí. Y no es que fuese predispuesto a ver fallar la película, advierto, porque todo el mundo decía que la película era buenísima, que te partías, que reías desde el principio al fin y en base a eso ya me hice la idea de que quizá para mi no fuese tan graciosa, pues me ha arrancado sonrisas pero poco más, y tengo un gran sentido del humor.
Una sucesión de tópicos, muchos de ellos totalmente ciertos, al menos en lo que es la visión del resto de españoles sobre los vascos y los andaluces que quizá me han hecho más gracia en cuánto a la visión que se da de los andaluces. En ese sentido la película va bien encaminada y abre también el camino de muchos apellidos españoles, tantos como autonomías tenemos con sus singularidades. Si bien es cierto que el contraste norte-sur es brutal, y se ve mismo en la forma de ser de la gente a diario, también es cierto que la mezcla andaluces-vascos es complicada, ya ni os digo gallegos-andaluces, que somos mundos diametralmente opuestos, ello no quita que al final, en la vida misma los valores de unos y otros a la hora de enamorarse vayan por otros derroteros.
He visto a un Karra Elejalde incluso forzado, forzado en el acento como jamás se lo había visto, como dando más muestras de ser vasco por el acento. Y a la que he visto muy bien, es a Clara Lago, actriz que no es santa de mi devoción, pero que en este caso el papel de chica vasca, al menos en cuánto al aspecto visual y este carácter serio que tenemos los del norte sí lo mantiene.
Lo que si está claro es que los españoles, en general, lo mostremos o no, tenemos un sentido del humor muy especial. No creo que se haya molestado nadie por la película, nos gusta reirnos de nosotros mismos, y más de nuestros vecinos. Sobre el argumento, partimos de que es una comedia, y que sobre este género cualquier parecido con la realidad es puramente coincidencia, un mar de posibilidades surrealistas que se pueden dar. Trata sobre una chica vasca a la que ha dejado su novio con un pufo enorme, está de despedida de soltera en Sevilla dónde conoce a Dani Rovira, y zas, a su casa se la lleva esa noche. La chica muy raspa, eso si. En su casa se deja el DNI y Dani Rovira, enamorado emprende un viaje al País Vasco para devolvérselo y quedarse con la chica. Allí la chica lo mete en una trama para que se haga pasar por su novio de toda la vida, con el fin de sacarle unos eurillos a su padre que le ayuden a salir del paso, y ya está la trama montada, porque Dani Rovira es andaluz, y que un andaluz se haga pasar por vasco tiene su gracia.
En definitiva, la película está bien para pasar un buen rato, incluso para reirte, pero inexplicablemente tampoco como para ser la película más taquillera de la historia de España. Cosas veredes,

