Tranquilos, chuchis, que no me refiero yo con este título a vuestro lado oscuro, que seguramente lo tengáis, pero no he profundizado lo suficientemente en el tema como para hacer un post, pero tiempo al tiempo, que hoy quería hacer referencia a que mientras medio mundo marica estaba pendiente del festival de Eurovision, al menos la otra mitad estaba pendiente de otros menesteres, en mi caso, el fútbol, así os lo digo.
Que conste que cuándo uno tiene un fin de semana casero casero, tiene tiempo de festivales de eurovisión, fútbol, leer e incluso internetear, y yo tampoco iba a ser la excepción. La penúltima jornada liguera ha estado tan bien planificada que han hecho que los partidos importantes fuesen todos el domingo por la tarde a partir de las 19:00 horas, y tres partidos sueltos, dos el sábado, cuyo final fue antes de la finalísima eurovisiva y otro el domingo, un poco antes del resto de encuentros, por estos caprichos de la televisión que mueve el mundo y mueve millones.
Así es que, aunque me he tirado un poco mencionando a la otra mitad de las maricas, no es menos cierto que un porcentaje importante seguimos el fútbol, los tenemos de todos los colores, como nuestro amigo Thiago que es muy madridista (aún no sé por qué), pero que este domingo han certificado su adiós al título de liga frente a mi equipo del alma, mi Celta, que les ha endosado dos goles mientras ellos son incapaces de sacar de su mente la final de la Champions. Pero la verdadera emoción de esta liga independientemente del descenso, estaba en el ganador de la misma. Pudo ocurrir que en el último minuto el Atlético de Madrid, que va de líder, se llevase el premio si hubiese acertado portería, pero tendrán que esperar una semana más en lo que será una final liguera a partido único en el Camp Nou, el tercer equipo que estaba en liza por el título, que ha pasado de depender del resultado de terceros a depender de si mismo. De hecho, hasta ayer el abanico de posibilidades para hacerse con el título era amplio, pero se ha reducido. El que quiera llevarse la liga tendrá que ganar el próximo domingo, o no, porque el Atlético de Madrid tiene opciones con solamente un empate, y al que no le sirve más que una victoria en casa, con los suyos es al Barcelona. Un batiburrillo de resultados y probabilidades que ha hecho que el enfrentamiento directo en la última jornada decida el título, claro que, los barcelonistas podremos sacar pecho solamente si ganamos el domingo, porque hasta el día de hoy, la cosa no está para tirar cohetes pues una vez descolgados de la Champions, el Barcelona ha ido perdiendo si cabe más fuelle hasta el partido de ayer, siendo incapaz de ganar a un equipo que se jugaba la permanencia en primera división.
Ya, claro, me diréis que a vosotros el fútbol os la trae entre floja y muy floja, yo lo entiendo, pero también me he tragado vuestras cosas sobre Eurovision, y no me digáis que el festival este, en lugar de ser un festival de la canción, no deja de ser una escuela del frikismo, nada que envidiar a los fanáticos futboleros. No voy a negar que una bengala es mucho más peligrosa que una bandera, pero un abucheo a Rusia, aunque sea a dos jovenzuelas unidas por una trenza puede ser más peligroso que llamar "mono" al futbolista brasileño Alves, e igual de reprobable, las cosas como son. Pero de ahí a decir que la canción que ha ganado es justa vencedora, me niego, chuchis, y no porque ganase una transexual que se ha dejado barba, que es lo anecdótico, algo que entra dentro del mundo de fantasía que logra alcancar el festival, porque nadie le quita que la tal Conchita Wurst sea una auténtica mamarracha, que ha sido más espectáculo ella en sí que la barba, que era lo llamativo, y venga su problema asmático, que apenas le permitía respirar, y esa entrevista en la que decía, o intentábamos entender que decía "no puedo hablar de la emoción", y venga a corrersele el rimmel sin despegársele las pestañas. Una mamarracha de tomo y lomo, así os lo digo. La canción normalita, y no es por hacer patriotismo, pero creo que la de España era muy superior, o eso o que yo no entiendo de música, que es también otra opción, al menos de este tipo de música.
Yo os lo voy a dejar bien claro. Si me tengo que quedar con alguna barba me quedo con la de Ardá Turán, con los bailes de Dani Alves, con los puntos de la liga (porque desde unos años para aquí han quedado las puntuaciones de eurovision muy deslucidas, así os lo digo), y si hay una canción que me guste, es el Alirón, eso sí que suena a gloria. Aunque mamarrachas en el fútbol también las hay, se lo digan si no a Cristiano Ronaldo.