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lunes, 30 de abril de 2012

¡Chao Norman Foster!

Llevo desde hace un mes con una hojita que he imprimido en el trabajo con un calendario hecho dónde voy marcando la cuenta atrás para que mi compañero de piso, Norman Foster se vaya. Y es que precisamente hace un mes, Gordi, mi otro compañero de piso me dio la buena noticia. En el escueto comunicado de Gordi, decía "Pues nos quedamos otra vez sin compañero, Norman Foster se va el 30 de abril". Vaya, cuánto lo siento. Esa fue la cara que intenté poner, la de pena por que el puerco de mi compañero de piso se va. Incluso casi se me cae una lagrimita de pena. Habría sido una actuación espectacular, digna de unos Oscar, o aunque sea de unos Globos de Oro, o unos Tp, si me apuráis. Hoy, por fin es el gran día.

Estaba deseando que se fuese. Y mirad que el chico me parece muy educado, todo lo pide tímidamente "con permiso", pero eso no quita que sea un puerquecito, como diría la madre de Kartman de South Park. Y uno, tras casi un año aguantando, pues ya no está para muchas porquerías más de estas. Veréis que no exagero mis ganas de que se vaya, pues por ejemplo; jamás ha cogido un estropajo, paño, esponja o similar ni ningún producto de limpieza para dejar como los chorros del oro el baño (o por lo menos sacar la mugre), en todo un año, es de los que creen que la ciencia infusa hace que los baños aparezcan de un día para otro relucientes, de hecho, hace cosa de un par de semanas volví a encontrarme en la bañera con otra mata de pelo asqueroso, pese a aquellas notas que le dejaba y que decían "No hair, please" y ya, lo que colma mi paciencia en el cuarto de baño es su toalla jedionda y es que desde que se instaló hay en el colgador de toallas una de tamaño mini, marrón oscura que jamás se ha movido de allí. Yo no sé para qué la utiliza, aunque puedo imaginármelo, y para las manos no es precisamente, yo por si acaso procuro ni tocarla, es más, intento ni mirarla. Por último, en el baño, la tapa del retrete. Efectivamente, es hetero, y es de los que dejan la tapa levantada, eso cuando no se olvida de tirar bien de la cisterna y desconoce lo que es una escobilla, en pleno siglo XXI, el artilugio más necesario de toda la casa, más incluso que un microondas.

Pero si en el baño es un auténtico asco, en la cocina no desmerece para nada, yo le llamo el montañitas, y es que lo suyo es hacer montañas. Norman Foster, como buen arquitecto que es es un especialista en crear montañas y torres, no sé si en edificios, pero si en la loza. Tiene una habilidad asombrosa para cocinar antes que ninguno, dejar todo cuanto utiliza sucio, cenar tranquilo, y ya con más calma, antes de irse a dormir lavar las cosas, después de que tengamos que apartar toda su porquería para que no nos moleste. Llegado el momento de lavar, hace unas pilas increíbles que se sustentan por algún principio de la física que desconozco pero que, en el momento que tú tienes que poner algo cerca, se desmoronan, claro, sus montañas pasan toda la noche secándose, la mañana, el mediodía y la tarde, jamás ha guardado nada de lo que ha utilizado en su mueble correspondiente.

Ya para acabar este nauseabundo post, decir que Norman Foster, folla. Que yo no lo veo mal, no os vayáis a pensar, que siempre lo he dicho, creo que me voy a tener que mudar a la habitación suya, porque es en la única donde hay sexo, y es que los tres últimos inquilinos han follado que da gusto ahí, mientras, Gordi y yo a dos velas. Pero esto no sería nada de importancia, a fin de cuentas cada uno en su habitación hace lo que puede o lo que quiere, otra cosa son las escandaleras sexuales de su chica a altas horas de la madrugada te impidan dormir, y si, las americanas son como en las películas "oh yeahh....", claro que tienen el tiempo cronometrado, en mis ratos de insomnio.

Claro, ahora estaréis pensando que soy una bicha, que aprovecho que se va para soltar aquí las cuatro perlas sobre él, que soy un chismoso asqueroso. Pues sí, estáis en lo cierto, aprovecho que se va para ponerlo si cabe, más a parir que nunca, como deseando sacar estos malos pensamientos que tengo hacia alguien que no me ha aportado nada, excepto rollos de papel higiénico, que si, Foster ha sido de los pocos que actualizaban esto del papel higiénico sin poblema, lo mismo que para el detergente y el suavizante. ¿Veis? Si yo también sé ver el lado positivo de las cosas.

Hoy me tomaré algo para celebrar que se ha ido y acto seguido, estaré impaciente por conocer al nuevo al que tendré que instruir ya desde el primer día.

Bicos Ricos

martes, 20 de septiembre de 2011

No more hair, please ( o pelillos a la mar)

ADVERTENCIA: Este post, por su alto contenido explícito puede herir la sensibilidad del lector

Mi nuevo compañero de piso, Norman Foster es un descuidado y por decirlo de alguna forma, lo más fina que pueda, un puto guarro de mierda. Lo siento académicos si os ha parecido vulgar la forma de definirlo. Ahora explicaré por qué y seguro que vosotros añadís algún que otro epíteto y me habré quedado corto.

Pronto, hablando con él las dos veces que hemos conversado me di cuenta que la pesadilla no había hecho más que comenzar. Después de dejarle claro que el aceite y demás cosas no eran compartidas, con algunas excepciones que le dije, después de ver como deja toda la cocina hecha un cisco y que no la recoje hasta a veces un día después, ha llegado el momento de que pase a la acción, eso pensaba yo.

Una de las características de Norman Foster es su pelo y lo descuidado que lo tiene, algo que también descubrí en aquel post sobre un pequeño problema que tuvimos con la cafetera. Aquello era solo el comienzo. Los primeros días comencé a ver una pequeña mata de pelo en la válvula de la ducha, poca cosa, la recogí con papel higiénico y la tiré a la papelera. Al día siguiente más cantidad de pelo, repetí la operación. Al tercer día decidí pasar a la acción, porque no es por nada, pero este chico se nos queda calvo si se descuida, y yo terminaré recogiéndolo todo, así que cogí un guante de latex de esos que se utilizan para fistear exploraciones médicas, recogí la nueva mata de pelo y se lo dejé al lado de su bote de champú, para que viese que me molestaba y que quizá el champú le estaba provocando tal caída de cabello. Pasaron días y no volví a ver ningún pelo. La última semana volvió otra vez a descuidarse, y yo a repetir el proceso. Pensé que quizá aquello no iba a funcionar, porque ni compraba champú nuevo, ni recogía eso que tanto asco me da retirarlo, así que, como bicha que soy, algo que siempre he dicho, he tenido que pasar a una doble acción, al plan B, puesto que si no te das por aludido de una forma tan sutil como ver tus pelos al lado del bote de champú todas las mañanas, quizá haya algo que falle, así que, el método infalible he tenido que probar, los pósits.

Efectivamente, mi sorpresa esta mañana al ir al baño fue encontrarme aquello más taponado que nunca, coger un nuevo guante de látex y un pedazo de papel higiénico en el que depositarlo. Ir rápido a mi habitación y con un rotulador rosa fucsia escribir, con ayuda de un traductor de estos de inglés:

"Please, no more hair in the shower. Thanks"

Y sigilosamente dejar la nota al lado de sus gafas, en el lavabo.
Por la tarde, cuando volví en el baño no había ningún pelo, no había ninguna nota, ni estaban las gafas, no he visto a mi compañero de piso, que es muy silencioso, pero creo, o por lo menos espero que haya aprendido la lección, y sino, tendré que utilizar el plan C.

Bicos Ricos

P.D.: ¿Y cómo sé que no son míos? Muy sencillo, al terminar de ducharme siempre le paso un agua a la bañera, y porque yo en mi cuerpo no tengo ningún pelo tan largo, y mucho menos en la cabeza, donde además, lo tengo escaso y corto.

viernes, 26 de agosto de 2011

El problema del café

Cuando todos mis fans del mundo mundial pensábais que este post versaría sobre un tratado de comercio exterior entre paises productores de café tales como Colombia, India, Etiopía o Brasil y la Unión Europea, va Pimpf, y para variar os sorprende con un genial post, como no podría ser de otra forma, sobre la convivencia.

Siempre he tenido la teoría de que todos los problemas de convivencia surgen a raíz del papel higiénico, dándose normalmente el supuesto en que uno compra, paga y utiliza el papel higiénico y el otro solamente lo gasta, sin comprarlo ni pagarlo, e incluso, como vimos el año pasado Frikipower no solamente gastaba el papel higiénico, es como si lo utilizase de comida. Pues bien, hoy vengo a demostrar una pequeña excepción, cuando el café origina un primer mosqueo, aunque leve.

Desde ayer conozco a mi nuevo compañero de piso, y antes de que me preguntéis como es o como deja de ser, diré que es una pena de muchacho, es delgado y alto, y quizá con los ojos bonitos, aunque no destaca por nada en especial, excepto por una especie de pelambrera en la cabeza, un pelo de estos que dejas crecer y ale, para adelante, ni peinado especial, ni nada, que crezca y que de seguro, ganaría muchísimo con un corte de pelo. Yo ya tengo en mente que si algún día me roba alguna lata de sardinas picantonas coger una maquina de afeitar y hacerle un corte de pelo especial. Pero no nos desviemos del tema. Llegó de viaje a las 6.30 de la madrugada, y el ruido de la puerta, que por cierto mete miedo, me despertó, apenas hizo ruido aunque dejó alguna luz encendida y fue lo que me impidió dormir más. A media mañana fui a casa a desayunar, él se dio cuenta de mi presencia y me saludó. Se llama Nicholas, Nick para los compañeros de piso, aunque para los blogueros Norman Foster. Trabaja por Serrano y por suerte para mi no es de cocinar, que eso ya lo hace en el trabajo donde según él "hay muy buen ambiente, supermercados cerca, marc". ¿marc? Ha repetido la palabra marc varias veces en la conversación, y no refiriéndose a ningún markett, ¿será algún TOC o muletilla?

Estuvo todo el día por casa, en su habitación con un pantalón de deporte todo el rato y una camiseta, y se hizo una ensalada para almorzar. Bien, el problema del café, a lo que íbamos. En casa hay tres cafeteras, una eléctrica, una normal y otra normal chiquitita que es la que utiliza Gordi, yo utilizaba la eléctrica normalmente. Bien, Norman Foster ahora también la utiliza, con la peculiaridad de que llega, vacía todo el café que previamente yo había hecho, y eso que hago como para unas 6 tazas, se hace el suyo, y consciente de que yo también soy cafetero, deja el recipiente limpio, en lo que se podría decir que ha sido su único detalle de limpieza. Sus cacharros para limpiar estuvieron parte del día en el fregadero hasta que me molestaron y los metí todos en un tinón, para que se diese por aludido.

Norman, cari, si me estás leyendo, que sepas que no has empezado con buen pie. Que conmigo la convivencia puede ser agradable o puede ser solamente convivencia, y tirando el café, sin preguntar a una persona que utiliza sus seis tazas jode un poco, más, teniendo en cuenta que el café no es comunitario, cada uno nos hacemos nuestro café, que tampoco es plan de que yo me gaste el dineral en un café Marcilla o Saimaza y a cambio tenga que tomarme un asqueroso café Día, con todos mis respetos para el café Día, si es que se puede ser respetuoso con ese tipo de cafés. En cualquier caso no es compartido, chuchi, que lo sepas, tampoco el aceite, y ya lo digo por si acaso.

Bicos Ricos

martes, 23 de agosto de 2011

Primeras pesquisas

Anoche llegué cansadísimo a Madrid después de un viaje en autobús sin ninguna anécdota que resaltar, cargado como una mula con un maletón gigante más la mochila de deporte llena de alimentos de la tierra con los que llenar la despensa, o por lo menos disimular lo vacía que está. En mi mente, conocer a mi nuevo compañero de piso, ese arquitecto neoyorkino, según me ha comentado Gordi, Norman Foster para los amigos.

Casi media noche, abro la puerta, ninguna luz en el interior, descargo mis dos petates (inmensos como ya había dicho), entro en mi habitación, donde sigue todo en su sitio, igual que el día que me fui, bueno, con una notificación de una multa que tengo por ahí. Salgo al balcón, y veo la persiana de la habitación de al lado bajada. Quizá duerma mi nuevo compañero de piso. Tampoco es que me corte demasiado en hacer los ruidos que considero indispensables, tales como una cisterna, o una ducha, por ver si alguien se mueve por el piso. Nada.

Primera averiguación, la fregona en medio del salón, más seca que Kate Moss en una reunión del Proyecto Hombre. Segunda averiguación, ya en dirección cocina, un par de vasos por lavar y el recipiente de la cafetera eléctrica semi-lavado. Quien quiera que sea, es cafetero como yo y quien quiera que sea tendrá que pelear por la máquina del café. Un par de tomates pequeños, todavía duros en una bandeja. Abro la despensa de mi nuevo compañero de piso. Nada reseñable, unas galletas de las normalitas de toda la vida, un poco de arroz, café y poco más que yo recuerde de gran importancia. Abro la nevera, una bebida de soja y poco más, bastante vacía, casi tanto como el día que me fui a Galicia. Pensé que mi nuevo compañero sería alguien a quien no le gusta cocinar en exceso, o nada, mejor dicho. Podría ser.

La tercera averiguación me permitió saber porqué Norman Foster está viviendo conmigo. Fui al cuarto de baño, que es otra de las cosas que me escaman, no sé como hace Gordi pero se las ingenia para no compartir baño con el nuevo inquilino, todos me tocan a mi, y ahora el reparto ya está hecho, pero quizá tengamos que negociar esto. Bien. Una huella de pie sobre la tapa del retrete. ¿Habrá nuestro nuevo compañero de piso subido al retrete con la intención de ahorcarse con la lampara del baño? A lo mejor si, porque también con la tapa levantada hay alguna que otra huella de pie, o eso o que utiliza la tapa del retrete para atarse los cordones. En la ducha descubro horrorizado que tampoco está excesivamente limpia, como la dejé cuando me fui. Y los botes de champú, uno de ellos acondicionador, y otro bote de una especie de "moldeador de cabello". Me temo lo peor, un melenas compartiendo baño conmigo, puaj. Descubro horrorizado, al ver la ducha con más detenimiento que, Norman Foster tiene el pelo del tamaño de un dedo.

Me levanto al día siguiente. Sigue sin haber movimientos que reseñar, supongo que Norman Foster estará de vacaciones, como conclusión a mis investigaciones, o eso, o que el extraño olor que salía del piso.... Ahh, no, que ese olor es ya casi característico.