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lunes, 7 de octubre de 2013

Sueño Erótico

Creo que algo está cambiando para mi. Se me está saliendo del cuerpo este agobio que tenía últimamente, sonrío mucho más, pongo más música en mi teléfono, y también follo más. No sé que más se puede pedir. Pero debe haber algo en mi subconsciente que todavía no funciona del todo bien. Otra vez un sueño de estos que creo que me están indicando algo, aunque no tengo muy claro el qué, porque así os lo voy a decir como si nada, he tenido un sueño erótico con mi compañera de trabajo.

Lo realmente extraño no es tener un sueño erótico. A fin de cuentas, sueños eróticos tengo de vez en cuándo, no con tanta asiduidad como me hubiera gustado, pero lo de que sea mi compañera de trabajo es lo que me ha sacado de mis casillas. Mi compañera de trabajo tiene ya una edad, próxima a los cincuenta años, aunque está muy bien para la edad que tiene. Ya me gustaría a mi conservarme así de bien, pero casi podría ser mi madre.

El caso es que el sueño fue extrañísimo. No sé dónde, ni por qué, pero me la encontré y decidimos ir al cine. Yo muchas ganas de ir al cine no tenía, y es algo ya más raro todavía, porque aún me lamento del tiempo perdido cada vez que he tenido ganas de ir al cine y alguien no ha querido acompañarme. En esta ocasión era yo el que no tenía ganas, pero ante su insistencia, decidí ir. El cine no era un cine normal, era un cine grande y vacío, con las clásicas butacas de terciopelo ese material que no sé cuál es, y en la parte trasera del cine había una especie de reservado un poco más apartado pero que permitía ver la película de igual forma. En la pantalla había un clásico del cine, y yo no recuerdo cuál era, pero se veía en blanco y negro. Quizá me haya influido algo el haberme puesto a ver escenas de Silvana Mangano moviendo las caderas al son del Negro Zumbón. Y allí que nos fuimos, yo inocentemente. Y ella insistentemente, y cariñosamente, que si el roce de una pierna, que si un brazo por aquí, por allí. que si un besito en la oreja, y al rato la tenía levantándose las faldas sobre mi regazo. Y hasta ahí puedo leer. Recuerdo todos los detalles, y también recuerdo un momento de cordura en el que le dije que era mejor parar, que éramos compañeros de trabajo, ella estaba casada y no estaba bien que tuviésemos nada entre nosotros, que mucho sentido no tenía. Y dicho y hecho. Ella insistió, claro, y es que yo en sueños soy irresistible. Pero me escaqueé, y no me preguntéis cómo, pero lo hice. A cambio, y ante las calenturas de mi compañera, decidí que lo suyo sería empaquetarle a alguien de su gusto. Y allí, entre las últimas butacas de la sala, un chico joven, con mi misma complexión, su barba, su pancita, y sus palomitas, se liaron, en aquella butaca dónde habíamos estado. No sé si ese chico era realmente yo, solo que ya vivía esa relación que yo ahora considero casi incestuosa desde la distancia. Por suerte, el despertador no tardó en sonar.

Claro, el conflicto lo tenía realmente cuándo me desperté. Porque ya no sabía con qué ojos iba a ver a mi compañera al entrar en el despacho. Entré, saludé sin apenas mirarla y me centré en la pantalla de mi ordenador. Pero pronto, su fragancia comenzó a llegar a dónde yo estaba sentado. Era tal cuál la recordaba en el sueño. Comencé a fliparme yo solo, ya os lo digo, y un nuevo punto de cordura en mi mente me hizo ponerme a mi tarea seriamente, olvidando prácticamente el sueño. 

Doctor, ¿qué me sucede?

martes, 1 de octubre de 2013

Delete

Llevo varios días medio enfermo del estómago, o de la tripa. He descansado este fin de semana como nunca, aunque no he tenido gana ninguna de escribir, y ayer, estaba tan descansado que me de despertado a mitad de la madrugada. Di un par de vueltas a la almohada para conciliar el sueño y no había manera, así que, me concentré, como hago muchas veces para dormir a pierna suelta, y sin problema, a los pocos minutos estaba soñando plácidamente. Y digo soñando, porque tuve sueños que todavía recuerdo.
 
Soñé mucho con el pueblo, concretamente con mi familia. Faltaba alguien en el sueño, en teoría, faltaba mi padre, hasta que, avanzado el sueño descubrí que el que faltaba era yo. Me había ido, casi definitivamente, había vuelto con muchas ganas de disfrutar de los míos, de todos ellos, en concreto de mi madre y de mi hermano. Cosa curiosa, porque yo con mi hermano tengo un trato bastante justo, de mucho cariño pero de poco demostrarlo. Apareció en el sueño mi padre, aunque yo no recordaba ya dónde estaba, si estaba trabajando fuera, si se había ido para siempre o dónde. Lo cierto es que en medio del sueño recordé que se había jubilado no hacía mucho. También lo disfruté, pero estaba ya en el sueño planeando irme otra vez, como disfrutándolos por última vez. En el sueño no aparecían mis amigos, pero si mis primos. También algo curioso, porque creo que es la primera vez que sueño con ellos, al menos que yo recuerde.
 
Desperté con una sensación de haber descansado un montón de horas, de haberlo disfrutado y con una energía impropia de mi. Instintivamente, mientras desayunaba, con el ordenador delante, abrí mi cuenta de correo electrónico y un único fin, no sé si también alguna especie de mensaje divino en el sueño, un mensaje que no recuerdo, o que me habré inventado yo ahora mismo. Tenía la necesidad de borrar los correos de D., y me puse manos a la obra. Tenía el buzón de entrada lleno de correos suyos, de hace mucho tiempo, todos leídos, claro que para borrarlos hice una búsqueda con su nombre, para filtrarlos, y antes de borrarlos, sin llegar a entrar en ellos, decidí dejar algunos sin borrar por el momento, aquellos que yo recordase que pudiesen tener alguna foto que salvar. Soy muy fetichista de las fotos, ya lo sabéis los que me conocéis, es una de mis grandes pasiones. Había unos cuántos correos de fotos, al menos he contado cerca de diez, aunque la gran mayoría los había enviado yo, las fotos del viaje al Jerte, sobre todo, que eran unas cuántas, muy románticas, por decirlo de alguna forma. Y me puse a analizar el resto de correos a medida que los iba borrando. "Imprimir", "Imprimir please", "Imprimir my love", "Dos copias, please". Ese era el titulo de la gran mayoría de correos que he borrado. Cuán iluso y patético he llegado a ser. Todo copias e impresiones que hice en su momento, puntualmente, de ellas, una relacionada con el último viaje que hicimos juntos, a Barcelona, un viaje en el que volví más quemado que la moto de un hippie, un viaje en el que me quedó claro que habíamos ido a ver el tenis, y que lo que yo opinase estaba de más. También otro para imprimir algo del tren que nos llevaría a Navarra, a la boda de una amiga suya a la que ya no llegué a ir. Imprimir, copias, love, cari, amor. Y luego, muchísimos correos que, tengo que decirlo, me daban vidilla aunque apenas tenían respuesta por mi parte, en ocasiones me entretenían de más, que si mira esta foto de no sé quién, que si mira estos destinos a los que podríamos ir de viaje (viajes que no iban a ser nunca), que si mira esta noticia. Bla bla bla.
 
No me ha quedado pena ninguna de borrarlos, ya os lo digo. No sé si una relación de amor se basa en esas cosas, pero me ha parecido nuevamente un aspecto algo triste. La herida se va cerrando, poco a poco, y cada día cargada de más motivos. Todo este tiempo de silencio y autoconvencimiento por su parte me sirven para reafirmarme en que se ha tomado la decisión correcta. Todavía quedan puntos, queda sacarlos, falta cicatrizar ciertas cosas, pero vamos por buen camino, borrarlo, deletearlo es un paso más de algo que me resistía a hacer y vamos por el buen camino. Eso espero. No sé si el sueño de hoy ha tenido algo que ver o ha sido coincidencia, tampoco le encuentro relación, o si. Solo recuerdo las palabras de hace un año de mi madrina que me dijo "A mi me da igual si estás con Manolito, Juanita, Miguelito o con quién sea, lo único que me importa es que estés bien, dime ¿Estás bien? ¿Eres feliz?", Le mentí.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Sueños y pesadillas

Me comentan algunos lectores, tanto por la vía pública como privada, que el subconsciente, algo por debajo de la consciencia, sigue actuando sin que, valga la redundancia, nosotros seamos conscientes, esto supongo yo que tendrá que ver con el asombroso mundo de los sueños. Pero eso mejor nos lo explique algún bloguero que se pasa por aquí y que sea conocedor de este tema, que yo voy bastante justo.
 
En pocos días he soñado varias veces con D. Y esto es todo un logro, porque estando él en vida la relación incluso en sus mejores, o momentos regulares era algo bastante complicado que sucediese. No voy a decir que jamás había soñado con él. Si, pero el contexto era distinto y quizá no supe apreciar o disfrutar los sueños en su momento o se me olvidaban en el momento, qué sé yo. Pero los sueños y pesadillas en esta ocasión han sido totalmente distintos y supongo que no es nada bueno soñar con alguien a quién echas de menos, aunque tampoco nada malo, así lo creo.
 
La semana pasada cuándo dormía soñé ¡Bendita ilusión! algo nada bueno. Horrible, ya os lo digo. Un sueño de lo más real, dónde él y yo aparentemente estábamos rodeados de más gente, y en determinado momento, él tenía uno de esos ataques de ira que le dan, o un ataque de mala hostia según se mire, empezaba a gritarme, repetía aquellas perlas que en su día me envió por el whatsapp del demonio y por el facebook, y yo no me quedaba callado, también os lo digo. Algo similar a la realidad, solo que en este caso recibía una y cada una de sus perlas como si lo que yo dijese no le afectase. Como el tono de la discusión iba a más, en ese momento me entró el punto de consciencia durante el sueño y decidí que no quería soñar más con eso. Me desperté entre sudores (que parece una frase hecha pero que fue totalmente real), y me puse a merendar. Intenté llorar pero no pude.
 
Anteayer volví a soñar con él. Había pasado un fin de semana bastante duro, comiéndome mucho la cabeza con todo este asunto del que ya os anticipo que este será uno de sus últimos post, los últimos coletazos. Empecé a sentir esa debilidad propia de la soledad, ese momento de duelo que los blogueros llaman, la necesidad de su voz, de su sonrisa, la toma de conciencia de que ya no volverá, y tras unos días muy agobiado, mi subconsciente (supongo) decidió que ya no más, que ya estaba bien, que debíamos despedirnos con un buen sabor de boca de esta relación imposible que me ha dejado esa halitosis ficticia (aunque también le reconozco muchas cosas buenas, no os quiero engañar ni engañarme a mi mismo). Soñé que si él estaba descontento con mi actuación los últimos meses, esa falta de muestra de cariño en público por mi parte, sobre todo por mi público, ese reconocimiento hacia los demás de la relación y sus ganas de formalizarlo todo, decidí olvidar el empujón, decidí olvidar que La Buscona no había tenido en todo este tiempo más que medio minuto para preguntarme qué tal estaba, decidí olvidar tantos y tantos malos recuerdos que solo quería su felicidad. Recuerdo mucha gente de mi círculo más cercano, en él, flotando casi entre algodones (no algodones de algodón, que el algodón es algo que curiosamente nos producía dentera a ambos, algo más parecido a las nubes, qué por cierto ¿a qué huelen?), y ahí recuerdo mi mano sobre su mano, una ligera caricia, un guiño en la oreja y el cuello, un beso en público. Si, precisamente cosas que a él, al principio de la relación no le gustaban nada y que luego, él solía pedirme, claro que era algo que tampoco hacía en su círculo, en su barrio, jamás en Chueca (¿hola?). Pero en el sueño lo veía feliz, mi gente no se asombraba por ello, estábamos todos flotando y felices. Entonces tuve una nueva toma de consciencia. Tampoco me quería engañar a mi mismo y decidí despertarme.
 
Quería despertarme porque no quería precisamente ilusionarme con algo que no va a ocurrir jamás, por algo que me va a dejar ese regusto de ¿Por qué no se lo di cuándo él quería? Ni quería pensar que con concederle sus deseos se arreglase todo, todavía quedaban, y quedarán en realidad mis deseos de ser feliz, y ésto no se consigue siempre haciendo feliz a tu pareja. Se necesita ese puntito de egoísmo que te hace pedir a tu pareja que lo seas todo para él, y que él haga por hacerte feliz y no que tus sueños sea precisamente tu pareja quién los tire por tierra por su propio egoísmo.
 
Sin embargo, tengo que agradecer que tras este sueño me he sosegado totalmente en cuánto a este tema. Pasé el resto de días sin agobio, concentrado en mis estudios, aprovechando bien el tiempo y sin desesperar, que era lo que me trajo de cabeza el fin de semana pasado. Si ya lo decía aquella canción "y que una nube de tu memoria me borre a mi". Eso espero, para que termine esto de una vez por todas.

sábado, 26 de marzo de 2011

Sí a la vida

El lema de esta manifestación convocada por varias asociaciones provida para este Día Internacional de la Vida era "Sí a la vida", yo lo cambiaría tranquilamente por un "Sí a la vida, no a tu sueño". Me vais a perdonar mi egocentrismo, como me han llamados estos días D. y mi Fabián, pero necesitaba este sábado para dormir hasta que me doliese la espalda, y me han despertado los helicópteros de vigilancia por la manifestación esta del Día Internacional de la Vida. Bueno, ha sido uno solo, el helicóptero, eso si, muy molesto.


Ahora, si estoy impertinente todo el día, ya sabeis quien os puede fastidiar este día de la vida, que a mi me han dado la mañana desde las doce, y yo ahora no respondo, aunque fuesen horas ya de estar levantado. Es que ni los coñazos de mis vecinos, esos críos infernales me habían despertado hoy y que te hacen replantearte seriamente si esto de defender tanto la vida es positivo, pues tienen que venir estos enterados del foro de la familia a soltar no sé cuantos miles de globos al aire, colapsar el centro de Madrid, y para este tipo de cosas no pone pega ninguna la Sra. Botella, y a petar la Puerta del Sol, que no sé si eso le hará gracia a Winnie The Pooh, o a Bob Esponja, esos que se fotografían con los niños, o pensándolo mejor, hasta les vendrá de perlas. Pues al final leen un manifiesto exigiendo el respeto a la vida, como no, desde la fecundación hasta la muerte. A mi que me respeten el sueño, para empezar.
Detrás de esta jornada tan peculiar se encuentran varias asociaciones como el Foro de la Familia, la Federación Española de Asociaciones Provida, Derecho a Vivir o la Fundación Madrina, ahí es nada, toda una red de asociaciones carcas, más preocupadas por los derechos de vidas que aún no han empezado que por las vidas de los que aquí estamos. Pues para pedir respeto a la vida, les invitaría a sumarse a la manifestación del orgullo gay, ya que puestos a exigir respeto a la vida, respeten mi vida privada, respeten al colectivo LGTB. 

Ayer, al ver una foto del entarimado que se ha montado en la Puerta del Sol, creí que habría un conciertazo gratuito, y pensaba acercarme hasta allí a disfrutarlo. Hoy, al informarme he decidido hacer la marcha atrás, que eso si seguro que no lo ven mal  pero conmigo que no cuenten. Mejor disfrutaré de la noche de los teatros, que me aporta mucho más.

Ya lo decía Jarabe de Palo:

Déjame vivir
Libre
Pero a mi manera
Y volver a respirar
De ese aire
Que me vuelve a la vida
Pero a mi manera.