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jueves, 30 de enero de 2014

¡Gordi se ha enamorado!

¡Ay! Que el chico se nos ha enamorado, os lo digo yo que soy un especie de Cupido, veo el amor a leguas, y todo me hace indicar que nuestro Gordi ha puesto la mirada en nuestra compañera de piso, sin en Adele.

Desde que Adele llegó al piso llegó la calma en todos los sentidos, por fin una compañera de piso como Dios manda, limpia, silenciosa, agradable y muy habladora. Lo tiene todo, creo yo, hasta novio, también os lo digo, que se lo ha traído un fin de semana a casa. Y desde que llegó a nuestro Gordi se le han alterado las endorfinas. Adele siempre se ha comportado como una compañera de piso alegre que te da cháchara en cualquier momento, aunque tú estés medio adormilado haciéndote el desayuno, y pese a eso se agradece, aunque yo para esas cosas sea de carácter bastante desagradable. Gordi está encantado con ello, como es lógico. Así que desde el primer día se han puesto a hablar, y como son más o menos de zonas próximas, han estudiado en el mismo instituto allá en la capital de su provincia, y como la chica es mona, pues, conversación al canto. Han estado horas hablando, y han congeniado muy bien, para qué nos vamos a engañar. A la charla anterior, hay que sumar que en más de una ocasión han visto La Voz juntos y esas cosas unen, que yo os lo digo.

Pues algo ha cambiado en Gordi. Yo lo vengo notando de un tiempo para aquí. Lo he sorprendido en más de una ocasión echándose colonia, una colonia casposa que él utiliza de supermacho, que deja olor por toda la casa. Se ha duchado más de dos días seguidos, y eso sí que es un auténtico milagro. Si si, lo que estáis leyendo, se ha duchado más de dos días seguidos. Yo me preguntaba qué conjunción astral se habría producido en los últimos días más allá de la Vía Láctea, y la única respuesta que se me ocurrió es que el niño se nos había enamorado. Claro que no os penséis que esta higiene personal de dos días tiene su traducción en la limpieza del piso, no, él sigue con sus costumbres arcaicas frente a la taza del wc (léase orinar sin puntería, dejar el té mañanero o dejar la marca también en el wc de aguas mayores ignorando la existencia de una escobilla de wc).

Pero no se queda la cosa en una higiene algo más continuada (que aproximadamente le ha durado tres semanas y ya está), es que Gordi ha recuperado el salón, su salón. Aquel salón que con la niña había perdido la ilusión por ocupar, aquel sofá en el que dormir la siesta con la camiseta subida luciendo tripa. Las cabezaditas que diría él. Porque esa es otra. Han comenzado obras en el edificio, unas obras que dan al patio interior dónde él tiene la ventana. Adele le ha comentado que con el ruido no podría dormir, él, cuál caballero y galán español ha dicho sin inmutarse "¿Yo dormir la siesta? Si no duermo la siesta apenas, una cabezadita como mucho, y en el salón". Cabezadita dice. No es la primera vez que se queda durmiendo toda la tarde, o que incluso se duerme mientras está cocinando. Pero no quiero hacer una crítica al sueño, que también es cierto que él madruga un montón y yo ya no sería capaz. Volvamos al salón, a su recuperación. Con la niña él no lo pisaba, por no encontrarse con ella, se sentía incómodo en su hábitat natural. Ahora ya no, está horas y horas allí tumbado, esperando la llegada de Adele, para darle los buenos días, para colarse con cualquier excusa en su habitación.

Escucha música romántica, así como os lo digo. Mientras cocina me bombardea con todo tipo de pasteladas románticas. Si, chicas, aquí tenéis al prototipo de hombre que buscábais, un Donjuán. Pero este indicio de escuchar cierta música, y de anotar esas letras tan románticas no es lo único que me ha hecho saltar la alarma, por si fuera poco, le hace regalos. Hace un par de días ha estado esperándola para regalarle un bolígrafo del sindicato en el que está anotado pero que cuándo hay huelga general aprovecha para cogerse una baja. Si, le ha regalado un bolígrafo, pero no un bolígrafo cualquiera, que es un bolígrafo con el anagrama del sindicato y que además puede servir para utilizar con una tablet. Es que está en todo, no se le pasa detalle.

Hace tres días incluso llegó a preocuparme. Eran las tres de la tarde y ambos estábamos cocinando, me preguntó si sabía algo de Adele, porque la chica no había levantado las persianas, me preguntó si se habría quedado dormida, y le contesté que no, que esa mañana se había levantado (coincidimos a la misma hora por la mañana), que lo más probable era que se hubiese ido al pueblo después de trabajar. Gordi se quedó con la mosca detrás de la oreja. Cinco minutos después me contestó que la chica se había levantado tan adormilada que se había olvidado de subir las persianas. ¡Le había escrito un whatsapp para salir de dudas!

No sé qué pensaréis, pero yo empiezo a tener esa sensación de ser el tercero en discordia del piso, a sentirme en ocasiones una lámpara o una vela que los ilumine en sus románticas veladas. Románticas según el punto de vista de él, porque la chica ha sido maja desde el principio. Yo ya le hubiera roto el corazón mucho antes.

viernes, 6 de diciembre de 2013

FNF Nº 180

Si, sé que ya he puesto esta canción en alguna otra ocasión. No lo puedo evitar. Me encanta, Amaral me encanta aunque suene muy repetitiva en la radio, pero soy un fan casi absoluto, y aunque me gusta casi todo, también soy recurrente a la hora de poner música. Este "Como Hablar" ya lo había puesto en una ocasión, en el FNF Nº 132 me parece, no hace mucho, pero cada vez que la escucho la redescubro y le doy un significado distinto. En esta ocasión me he quedado con los ojillos de aguamarina que menciona.

Claro que tampoco os traigo la misma versión que la vez anterior, habiendo variedad tampoco hay necesidad de repetir. Ahora os dejo la versión inicial, que tampoco está mal, aunque sin Antonio Vega, que siempre le da un toque más tristón a las canciones, más tristón y depresivo, también os lo digo. ¿Queréis que os cuente algo sobre Amaral? Bueno, están ya preparando lo que será el 2014, nuevo disco, nuevas giras y mientras haciendo actuaciones esporádicas, entre otras participar en un acústico para RNE, que no está mal. Yo deseando que saquen disco nuevo.



Y en esta ocasión la voy a dedicar a alguien a quién le he dicho que se la dedicaría esta semana, a mis ojillos de aguamarina, a esa persona a la que me comería entera, a la que me ha ganado poquito a poco, y que ha llegado por casualidad, y esa persona que cada día ocupa un espacio más amplio en mi mente y que por supuesto ha llenado mi corazón. Si, mis queridos amigos blogueros. Una dedicatoria de amor, que en estos tiempos que corren mejor no dejar escapar oportunidad así de estar con alguien que se desvive por ti, alguien a quién abrazar y que se deja querer. Ains (léase como un suspiro).

viernes, 15 de noviembre de 2013

Me cuesta tanto olvidarte...

Recordaba esta mañana cuándo se armó la de Dios es Cristo en este blog allá por el año 2010, hace casi tres años y parece sin embargo que fue hace un milenio. Contaba yo en mi blog una experiencia que había tenido con un chico en una de estas vacaciones a las que tanto me había acostumbrado D., ni corto ni perezoso entendí que las vacaciones para eso estaban, porque cuándo uno ya no tiene pareja tiene toda la libertad del mundo para liarse con quién le de la gana. Y lo había pasado bien, recuerdo. Ese mismo día D. descubrió, casualmente el blog, pues hasta el momento aunque sabía que yo tenía un blog, nunca le había dicho cuál era. Y si, se lió parda, porque ese día y los sucesivos comenzaron a entrar matones a sueldo lectores anónimos para ponerme a caer de un burro. Tiempo después nos reconciliamos, hablamos de la gente con la que yo había quedado pero sin profundizar, no me apetecía hacer daño a alguien que lo estaba pasando mal, pese a que él me pedía detalles ¿Por qué? En más de una ocasión se echó a llorar por asunto similar. Entendí que si, que las vacaciones están para disfrutarlas pero que tu expareja no es bueno que se entere de ciertas cosas, por mucha sinceridad que deba haber en una relación.
 
Y sin embargo, hoy estoy en el polo opuesto, el que está dolido. No, no es que me haya enterado que D. haya tenido nada por ahí, que es muy probable, pues uno no es de piedra, existen las necesidades sexuales y además, es libre de hacer lo que le venga en gana en ese sentido. Pero he cometido varios errores, y el primero es interesarme por su estado de ánimo. Ponía en su biografía del Facebook un pedazo de fragmento de canción, de Mecano, Me Cuesta Tanto Olvidarte. Efectivamente, una de mis canciones preferidas del grupo madrileño y probablemente la más lacrimógena, aunque si os soy sincero, he llorado también con alguna otra canción suya. Así es como me ha llegado, tarde, porque he visto un primer sentimiento suyo en mucho tiempo, pero me ha llegado tarde, y aunque el texto lo dice claramente "aunque fui yo quién decidió que ya no más, y no me canse de jurarte que no habrá segunda parte, ME CUESTA TANTO OLVIDARTE"... y me puse tierno, en modo Baute, como diría yo, empecé a darle vueltas a la cabeza, sobre todo al daño que podría haber hecho en su momento a D., pensé en esas duras tardes de invierno de domingo, sin mucho qué hacer y sin más compañía que la de María Teresa Campos. Empecé a ablandarme. Pero anteayer me puse en modo detective privado -otro error- y así fue que me encontré a D. en una de esas aplicaciones del demonio, bajo un nick y una apariencia oculta, y así fue que entablé conversación con él para confirmar qué era él, y así fue que me llevé un enorme chasco. Y no es que debiese decir chasco, pero me he sentido mal, muy mal, así os lo digo. ¿Nos animamos a quedar? termina diciéndome minutos después. Desaparecí y esetuve llorando un rato.
 
Pero detrás de un gran bloguero siempre hay una voz experta que te ayuda en tiempos complicados. Así fue como alguien muy especial me comentó "no sé por qué le cuesta tanto olvidarte ahora, cuándo hace ya un año que no te quiere, lo dejó bien claro", y esto me abrió un poco los ojos, me hizo ver que todo era otra vez parte de ese engaño en el que he estado sumido durante cuatro años y medio. Quise autoconvencerme de que buscando sexo a través de esas aplicaciones del demonio era una buena forma de olvidarme. Pero esa voz que me ha apoyado los últimos meses también me ha dicho que lo deje volar libremente, y no le quito la razón, es la mejor forma de olvidarme, pero creédme, la teoría yo me la sé muy bien, lo realmente complicado es la práctica. Si, sé lo que tengo que hacer, y cómo lo tengo que hacer, pero olvidar "quincemil encantos" es difícil, aunque haya habido "veinte mil desencantos".
 
Entendí totalmente a D. en crisis anteriores, entendí su dolor por leer cosas que hacen daño cuándo quieres a alguien, y pese a ello aquel post sigue ahí, pese a que en su día me pidió que lo retirase. Entendí sus lágrimas amargas cuándo ayer solté las mías, más sabiendo que yo había hecho lo mismo, y de hecho lo hice en estas vacaciones. ¿Qué paradójicos somos los humanos no? No hagas lo que no quieras que te hagan, la teoría es sencilla. Pese a todo la ruptura es un hecho, y ya no hay vuelta atrás por ninguna de las partes, pero... ¿Hasta cuándo esta horrible sensación de angustia?

viernes, 1 de noviembre de 2013

Triste Aniversario

Y yo que me sorprendía cuándo veía despedidas de casada, que no de soltera. Veía a las mujeres felices de la vida, normalmente de una edad ya algo avanzada (aunque no necesariamente), celebrar como si no hubiese mañana que ya no estaban casadas. Pues para mi se cumple hoy un triste aniversario, que debería celebrar también por todo lo alto si no fuese porque el tema me ha dolido más de lo que pensaba. Hoy hace un año que D. no me quiere, que no es lo mismo que celebrar que llevamos un tiempo desde nuestra ruptura, es algo mucho más vergonzoso. Vergonzoso no es la palabra, humillante. Si, humillante.
 
 
Hace un año disfrutaba de un fin de semana que presumía iba a ser maravilloso en tierras levantinas, buena compañía, entre la que estaba mi prima, la que siempre ha estado en estos momentos peliagudos, ignorante ella de gran parte de la situación. Aquel fin de semana abrió un poco los ojos, por lo que me enteré tiempo después.
 
La chispa saltó con un momento de euforia de D., que no sé si fue románticamente o conscientemente a sabiendas de lo que buscaba con aquel gesto cariñoso público que yo le reprendí al instante. Ni yo estuve muy acertado, ni él, que se mosqueó muchísimo. Y cuándo las heridas no se cierran bien del todo, uno corre el riesgo de que se abran más, a su mosqueo se uníó el mío, en una sucesión de hechos en los que no lográbamos alcanzar el punto de ser comprensivos el uno con el otro. Cuándo yo me di cuenta de mi brusquedad al apartarme de él, él se mostraba inflexible, cuándo él reculaba un poco sobre el enfado, yo me mostraba más seguro de mi mismo y más orgulloso. Aquello duró casi todo el fin de semana, un fin de semana de auténtica pesadilla. La noche del sábado se gestó lo que fueron nuestras penúltimas vacaciones. Él se dedicó gran parte de la noche a hacerme el vacío integral, celillos incluidos, a ignorarme casi completamente e incluso yo podría decir que a reirse un poco de mi, y yo que estaba ya para muy pocas bromas, pensé que si mi pareja no tenía ganas de hablar conmigo a mi tampoco me importaba hablar con el primero que pasase, y así fue. Ni se inmutó, ni lo vió, o eso dijo tiempo después. Cuándo llegamos a casa, el ambiente seguía muy caldeado, y no contento con su gesto del primer día soltó el comentario bomba que hizo que mi prima se enterase de todo lo que entre nosotros pasaba. Esa noche no dormí con él y de ahí hasta unos meses después. Se había fraguado la verdadera ruptura, aunque yo ignoraba eso.
 
D. siempre presumió de ser el chico que daba siempre el último paso, el que se "rebajaba" a pedir disculpas, el que se decidía a hablar, el que apostaba por la relación, rompiendo cualquier tipo de orgullo con tal de darlo todo por nuestra relación. Yo, siempre en un segundo plano, después de cada vez que él provocaba un enfado en mi, terminaba respondiéndole, normalmente bien. Siempre que me dijo que quería estar conmigo, siempre acepté estar con él, eso si, previa charla siempre, consejos, negociaciones de cómo debía ser la relación, de análisis de aquello en lo que habíamos fallado uno y otro, buscando siempre dónde mejorar. Las navidades pasadas, después de tantas rupturas, empecé a creer que algo de razón no le faltaba, quizá le había dado mucha importancia al mosqueo inicial, quizá podía retomar contacto con la persona a la que quiero, bajarme un poco los pantalones, disculparme y decirle lo que sentía, abrirme como siempre he hecho. Cierto es, él daba el primer paso pero jamás valoró que tanto o más importante es el paso que debe dar el receptor, el que perdona, el que acepta a la otra persona como si no hubiese pasado nada. Esa fase jamás la superó. Hablamos mucho esos días, era ya un tiempo separados y necesitábamos vernos, así fue que me volví antes de lo previsto de mis vacaciones de navidad y me pasé los reyes aquí, quería irme con él un puente, estar los dos tranquilos, a gusto el uno con el otro. No llegó a haber tal viaje, era una de mis pretensiones con él, la primera en ser desatendida, y después, a lo largo de este 2013 todo fueron desatenciones en todo en general. No me había escuchado, no había superado ese momento en el que comprendes a tu pareja. Realmente todo se había terminado en noviembre, aquel puente de todos los santos en Valencia.
 
¿Para qué aquel sinsentido de relación? ¿Por qué volver si no se tenía voluntad de volver?, ¿ Por qué no había intención de escuchar las necesidades de tu pareja? Mantuvo la farsa durante un año, y eso es lo que me ha dolido más, esa frase que veía día si y día también en mi teléfono, aquella que decía "Te tengo olvidado desde noviembre" aquella frase que me apuñaló de mortalidad. Aquella frase que me hizo entender tantas y tantas cosas y que me hundió como no os podéis imaginar. Hoy si, pierdo el tiempo con él, con estas gilipolleces. Cada uno a su manera, decía su amiga, cada uno a su manera.
 
Gracias amigos blogueros por estar ahí.

viernes, 11 de octubre de 2013

El último recuerdo

Mientras me preparo para escribir este post estoy escuchando a Sía, su canción Breathe Me, canción con la que se cerraba maestramente la serie A Dos Metros Bajo Tierra. Canción tristona, como seguro lo será este post de viernes.
 
Tengo que decir que soy una moderna de mierda. Me he comprado un móvil de penúltima generación, de lo que estaba a mi disposición económica, haciendo esfuerzos como siempre. He mantenido el número, claro está, pero el dispositivo es nuevo, y pese a que tengo todos los contactos guardados en mis cuentas de correo, he hecho de tripas corazón para que desapareciese cualquier rastro de personas del pasado de mi vida, así que, sin tiempo a darle demasiadas vueltas al cerebelo he borrado convenientemente dos correos electrónicos, y dos números de teléfono, personas del pasado que me han dado más quebraderos de cabeza que alegrías, en el cómputo global, claro, sabéis quiénes son, os los estabais imaginando, D. y Billy. Cada uno por su motivo, pero a fin de cuentas, porque era más el daño que me producía verlos que tenerlos al alcance de la tentación.
 
No, este no es el modelo que me he comprado, soy más moderna de mierda
Así pues, después de esta introducción que para lo único que ha servido era para presumir de nuevo terminal de teléfono, vamos al grano, la desaparición definitiva de lo último que me quedaba de ambos. Quede claro que las fotografías las guardo todas, a fin de cuentas, son mis fotos, parte de mi vida. No suelo echarles un vistazo a no ser por algún motivo en especial, quedan archivadas como lo que son, pasado. Pero lo del teléfono era una tentación, que, quién sabe si un día de bajón pudiera yo apretar la tecla que no es y hacer esas cosas típicas de los ex. No, no hay necesidad ya, ni con uno ni con el otro. Supongo que por sus partes habrá el mismo sentimiento, que creo es mutuo de no tenernos cerca, por eso también lo he hecho.
 
Era costumbre habitual en estos días de tristeza, abrir el teléfono, todavía, abrir el whatsapp, ver la foto de D., sus perlas (de las que si presume), y leer esa última frase que me dedicó por allí "Te tengo olvidado desde noviembre", que era una frase que lejos de hundirme me llenaba un poco de fuerzas y de razón, me reafirmaba en los pasos dados, y me motivaba, era el claro y en botella como lo definió por aquí un bloguero, era el impulso necesario para saber que una persona que ha estado conmigo casi un año sin quererme conscientemente, e inconscientemente el resto de la relación, no es lo más conveniente. Fuerza, fuerza, fuerza, eso me daba, y eso necesitaba. Ya no, ya me he cargado las pilas, y me han ayudado a cargarlas, cada vez realizaba menos este rito macabro o masoquista. Por suerte, y este fue uno de los motivos para el borrado total.
 
Ahora bien, os digo que en los tiempos que corren hacer desaparecer a alguien es muy complicado, pero muchísimo. Dejamos miles de huellas por el mundo, sobre todo por el mundo de la informática, y por internet. Que si números de teléfono, que si direcciones de correo, no una, dos o tres, o incluso cuatro según los casos, la cuenta del twitter, la cuenta del facebook, la cuenta del Line, la del Hangouts, la cuenta del viber, la cuenta del whatsapp, la del tuenti (si, ya sé que yo debería estar en el trenti), la de qué sé yo. Estamos en todas partes y es dificilísimo eliminarnos. Si, borras a alguien de tu facebook, pero en twitter te están recordando que si conoces a esta o la otra persona. Un lío, ya os lo digo. Un auténtico coñazo. El cambio de móvil me ha permitido dar este paso, hacer desaparecer los historiales. No necesito más reafirmaciones, necesito no saber más de ellos.
 
Lo único que me alegra es que finalmente compartan el mismo final ambos, con lo bien que se caían entre ellos. Pues ambos han desaparecido de la misma forma, al mismo tiempo, aunque por motivos distintos y de ambos he borrado ayer, el último rastro, el último recuerdo. Ahora, a soñar con mi compañera de trabajo, a vivir.

martes, 1 de octubre de 2013

Delete

Llevo varios días medio enfermo del estómago, o de la tripa. He descansado este fin de semana como nunca, aunque no he tenido gana ninguna de escribir, y ayer, estaba tan descansado que me de despertado a mitad de la madrugada. Di un par de vueltas a la almohada para conciliar el sueño y no había manera, así que, me concentré, como hago muchas veces para dormir a pierna suelta, y sin problema, a los pocos minutos estaba soñando plácidamente. Y digo soñando, porque tuve sueños que todavía recuerdo.
 
Soñé mucho con el pueblo, concretamente con mi familia. Faltaba alguien en el sueño, en teoría, faltaba mi padre, hasta que, avanzado el sueño descubrí que el que faltaba era yo. Me había ido, casi definitivamente, había vuelto con muchas ganas de disfrutar de los míos, de todos ellos, en concreto de mi madre y de mi hermano. Cosa curiosa, porque yo con mi hermano tengo un trato bastante justo, de mucho cariño pero de poco demostrarlo. Apareció en el sueño mi padre, aunque yo no recordaba ya dónde estaba, si estaba trabajando fuera, si se había ido para siempre o dónde. Lo cierto es que en medio del sueño recordé que se había jubilado no hacía mucho. También lo disfruté, pero estaba ya en el sueño planeando irme otra vez, como disfrutándolos por última vez. En el sueño no aparecían mis amigos, pero si mis primos. También algo curioso, porque creo que es la primera vez que sueño con ellos, al menos que yo recuerde.
 
Desperté con una sensación de haber descansado un montón de horas, de haberlo disfrutado y con una energía impropia de mi. Instintivamente, mientras desayunaba, con el ordenador delante, abrí mi cuenta de correo electrónico y un único fin, no sé si también alguna especie de mensaje divino en el sueño, un mensaje que no recuerdo, o que me habré inventado yo ahora mismo. Tenía la necesidad de borrar los correos de D., y me puse manos a la obra. Tenía el buzón de entrada lleno de correos suyos, de hace mucho tiempo, todos leídos, claro que para borrarlos hice una búsqueda con su nombre, para filtrarlos, y antes de borrarlos, sin llegar a entrar en ellos, decidí dejar algunos sin borrar por el momento, aquellos que yo recordase que pudiesen tener alguna foto que salvar. Soy muy fetichista de las fotos, ya lo sabéis los que me conocéis, es una de mis grandes pasiones. Había unos cuántos correos de fotos, al menos he contado cerca de diez, aunque la gran mayoría los había enviado yo, las fotos del viaje al Jerte, sobre todo, que eran unas cuántas, muy románticas, por decirlo de alguna forma. Y me puse a analizar el resto de correos a medida que los iba borrando. "Imprimir", "Imprimir please", "Imprimir my love", "Dos copias, please". Ese era el titulo de la gran mayoría de correos que he borrado. Cuán iluso y patético he llegado a ser. Todo copias e impresiones que hice en su momento, puntualmente, de ellas, una relacionada con el último viaje que hicimos juntos, a Barcelona, un viaje en el que volví más quemado que la moto de un hippie, un viaje en el que me quedó claro que habíamos ido a ver el tenis, y que lo que yo opinase estaba de más. También otro para imprimir algo del tren que nos llevaría a Navarra, a la boda de una amiga suya a la que ya no llegué a ir. Imprimir, copias, love, cari, amor. Y luego, muchísimos correos que, tengo que decirlo, me daban vidilla aunque apenas tenían respuesta por mi parte, en ocasiones me entretenían de más, que si mira esta foto de no sé quién, que si mira estos destinos a los que podríamos ir de viaje (viajes que no iban a ser nunca), que si mira esta noticia. Bla bla bla.
 
No me ha quedado pena ninguna de borrarlos, ya os lo digo. No sé si una relación de amor se basa en esas cosas, pero me ha parecido nuevamente un aspecto algo triste. La herida se va cerrando, poco a poco, y cada día cargada de más motivos. Todo este tiempo de silencio y autoconvencimiento por su parte me sirven para reafirmarme en que se ha tomado la decisión correcta. Todavía quedan puntos, queda sacarlos, falta cicatrizar ciertas cosas, pero vamos por buen camino, borrarlo, deletearlo es un paso más de algo que me resistía a hacer y vamos por el buen camino. Eso espero. No sé si el sueño de hoy ha tenido algo que ver o ha sido coincidencia, tampoco le encuentro relación, o si. Solo recuerdo las palabras de hace un año de mi madrina que me dijo "A mi me da igual si estás con Manolito, Juanita, Miguelito o con quién sea, lo único que me importa es que estés bien, dime ¿Estás bien? ¿Eres feliz?", Le mentí.

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Por qué?

¿Por qué me encuentro un lunes por la mañana escribiendo un post haciéndome miles de preguntas como cuándo era un niño? ¿Por qué no he parado de darle a la cabeza todo el fin de semana hasta casi pensar que bordeaba la locura? ¿Por qué dedicar un post a quién no lo merece?
 
¿Por qué tengo la sensación de haber sido engañado durante cuatro años? ¿Por qué he tenido la mala suerte de encontrarme con aquella persona a las seis de la madrugada? ¿Por qué me fui a casa de aquel desconocido? ¿Por qué di pie a una relación que no funcionó desde el principio? ¿Por qué pienso que he sido examinado uno y cada uno de los días de aquella relación? ¿Por qué he sido observado por sus amigos día si y día también? ¿Por qué me dejé llevar con palabrería? ¿Por qué consentí tener una pareja a la que me abrí desde el principio cuándo ella no me consideraba realmente su pareja? ¿Por qué fui engañado los seis primeros meses de relación? ¿Por qué tuve que ganarme a pulso un cariño mínimo?
 
¿Por qué dejé de vivir mi vida para vivir la suya? ¿Por qué me he sentido más el chico de las fotocopias que otra cosa? ¿Por qué confié todo mi tiempo a su vida? ¿Por qué estoy ahora solo? ¿Por qué tras cada crisis caía para mi alguien de su círculo? ¿Por qué no tenía yo más vida que su vida? (melancolía)
 
¿Por qué no me he ido a Cuenca? ¿Por qué en cuatro años no hemos sido capaces de ir a Salamanca que está a dos horas en bus?¿Por qué tuve que ir solo a hacer fotografías? ¿Por qué he ido con él dos veces al cine en cuatro años? ¿Por qué he tenido que ver sus películas? ¿Por qué aceptar que un paseo por el campo son 15 minutos de paseo al lado de su casa? ¿Por qué no conozco Alcalá de Henares? ¿Por qué no conozco Sigüenza? ¿Por qué no conozco Aranjuez? ¿Por qué sus grandes viajes los ha hecho sin mi? ¿Por qué sabiendo que lo del armario venía de serie cada día hacía algo para hacerse más visible sin contar conmigo? ¿Por qué forzaba la situación y sin embargo jamás hacía nada por tener contento a "su cari"? ¿Por qué formalizar una relación que no arrancaba? ¿Por qué estamos en momentos diferentes? ¿Por qué acepté la insatisfacción sexual? ¿Por qué no he tenido una disculpa por su parte? ¿Por qué después de cada crisis me ha hecho sentirme culpable por sus meteduras de pata? ¿Por qué jamás entendió que no hace más el que se acerca para pedir disculpas que el que acepta las disculpas? ¿Por qué esa agresividad con los que dieron todo por él? ¿Por qué la tomó conmigo cuándo yo estaba apoyándolo el día de autos? ¿Por qué esos ataques gratuitos? ¿Por qué me merezco estar solo pudriéndome en Madrid? ¿Por qué soy una marica mala según su punto de vista? ¿Por qué hay gente que apenas se ha preocupado de mi situación y sin embargo lo ha hecho quién menos tenía que haberlo hecho? ¿Por qué esta sensación de pérdida de tiempo?
 
¿Por qué después de hacerme tantas preguntas no tengo respuestas ni las he tenido ni las tendré? ¿Por qué pese a creerme poseedor de mi razón no encuentro razones para dejar de pensar en él? ¿Por qué él? ¿Por qué yo? ¿Por qué?

viernes, 15 de febrero de 2013

Mi día de San Valentín

Si hay algo que mis queridos lectores saben es que a mi no me gusta hablar de mi vida privada en este blog, y el motivo principal es la devaluación de las exclusivas. Yo para hablar de mi vida privada quiero ser como José Campos, el exmarido de Carmen Martínez-Bordiú, que os preguntaréis también quién es esta Carmen, bueno, yo os lo explico en un momento, es la nieta de Franco, el exdictador español y que ha venido disfrutando del tren de vida de cuándo era nietísima, como si nada hubiese ocurrido, como si parte de su fortuna no proviniese del esfuerzo y a costa de las vidas de muchos españoles, rojos humillados entre ellos. Y sin embargo, me parecía muy cutre pasar por el día de San Valentín sin comentar como ha sido mi día de los enamorados.

Pues sin llegar a ser yo un anti San Valentín, y todas estas cosas, sin llegar a los niveles de aborrecimiento de este día que tienen Gary o G-boy, yo no soy un apasionado de este día, por lo tanto, a mi esto de las cenas románticas muy caras, el comprar un diamante, regalar una rosa y demás parafernalias, para mi no son estas cosas, claro que si me viene un fans con un diamante tampoco le voy a decir que no. Por lo tanto mi día de San Valentín ha sido un día como otro cualquiera, o más complicado, si cabe, porque he tenido un largo día de duro trabajo, y esto no es ironía, ya que ha sido el día que más he trabajado en todo el año, hasta el punto de generarme una tensión que ha ido a parar directamente al estómago. Tanto que he pasado una noche toledana. Pero para llegar a lo que fue la noche toledana, tendremos que hablar de Fabián, si, ese novio imaginario que, como no podía ser de otra forma, hizo acto de presencia este día.

Salí muy tarde del trabajo, y en la puerta estaba mi apolíneo, joven y guapo Fabián. Al mirarlo todo entero, tan bien labrado y pulido, del que mil veces he presumido, que era su padre tornero (licencia de El Lindo Don Diego de Agustín Moreto), con una rosa en la mano, yo no sabía dónde meterme. Pasé por detrás de una funcionaria obesa tipo tonel, mientras él veía embelesado hacia la ventana dónde yo trabajo. Cuando estaba ya lejos de la puerta de mi trabajo le envié un Whatsapp, para que nos viésemos en zona más tranquila. Que yo no tengo reparos a ir con una rosa en mano, oiga, pero en la puerta del trabajo me parece muy fuerte, casi tanto como ver a algunos compañeros míos de trabajo comprando grandes ramos de rosas, que me dirás tú, si se mustian a los días. Y ya, como no podía ser de otra forma, mi Fabián, ese novio imaginario que tengo me tenía reservada una mesa en un restaurante de lujo. Bueno, no era de mucho lujo era un buen restaurante, no de esos que tienen mantel de papel, con un centro de flores en el medio de la mesa y una vela iluminando la velada, mientras de fondo, un pianista tocaba una serenata de Chopin. Yo me temía que me volviese a sacar el anillo de compromiso, y mirad que le dije en su día que yo de compromisos no quería saber nada por el momento, que todavía nos estábamos conociendo, todo por hacerme el interesante, claro. Pero no, no hubo ni diamante, ni anillo de compromiso alguno, ni el violinista incómodo tocándonos música al oído. Ya casi al final sacó una caja de bombones, que sabe que me encantan pero que no debo comer. Respiré aliviado. La velada había terminado.
Y nos despedimos, románticamente, claro. Me fui para casa y allí comenzó mi odisea. Qué dolor de estómago, qué falta de sueño, qué pesadez de estómago, qué tripas revueltas. Sin náuseas, un ir y  venir del retrete a mi habitación. Llamé a Fabián para decirle lo que me pasaba. Fabián no contestaba, ni por la mañana dió señales de vida. Yo no sé dónde se habrá metido este chico, qué habrá hecho con el anillo de la vez anterior. No sé si compensa tener un novio imaginario cuándo tienes uno real. ¿Quería yo algo romántico ayer? Qué va, si yo soy de los que piensan que el amor debe demostrarse todos los días del año. Otra cosa es ya el subconsciente.

miércoles, 2 de enero de 2013

Y todo por la crisi

Que no os penséis que estaba el blog abandonado, solamente unas vacaciones en las que he aprovechado para descansar, y para gastar poco, que no están los tiempos para gastos excesivos.
 
Sin embargo, uno de estos días de vacaciones aproveché para ir al cine, que una vez en la década no hace daño, y me llevé una grata sorpresa, y tan grata, claro que la sorpresa no fue por la película, que sí, que también estuvo bien, y quizá hablemos sobre ello en alguno de estos post de la semana. La sorpresa me la llevé recorriendo un centro comercial muy concurrido de una ciudad gallega, allí estaba él, uno de mis hombres platónicos, y no son pocos.
 
Yo no sé si en alguna ocasión he hablado sobre este hombre de mi vida pero si no es lo mismo, lo hago ahora. Un chico, joven, no llega a los treinta, moreno, muy moreno, bueno, mulato más bien, bajito y con un cuerpazo, claro, que si uno tiene platónicos no son estos cualesquiera, son siempre lo mejor. Allí estaba él detrás de una barra, con una visera con una M grande arqueada, el símbolo del McDonalds. Pero empecemos la historia desde el principio de los tiempos.
 
Pimpf, un conocido de la noche gallega, un reputadísimo, guapo y apuesto bloguero tuvo una llamada del cielo coincidiendo con él hace ya unos cuantos años en una discoteca. Te lo encuentras muchas noches, muchas veces con su mejor amigo, sospechas, descubres un fotolog, sospechas más, lo ves acompañado con una chica, te llevas una desilusión. Coincides en más locales, en el bar de tu mejor amiga, descubres que tienes amigos en común, pocos, lo conoces una noche de pasada y no dejas huella, claro, y te vuelves a desilusionar, pero sigues admirándolo. Ves su coche aparcado, te imaginas dónde vive, sabes dónde trabaja, te conviertes en un fans incondicional y compulsivo. Vuelves a coincidir en una discoteca, siempre se coloca dónde tú estás, te vuelves a ilusionar. Te lo imaginas en una playa casi desierta y desnudo, y lo ves, claro que con su novia, pero desnudo. Te vas a vivir a Madrid, y casi le pierdes la vista, casi lo olvidas entre D., Fabián y otras hierbas que se te pasan por la cabeza.
 
Y allí está él, en un trabajo totalmente distinto al que había desempeñado siempre, un trabajo en el puto McDonalds. Te ve, disimula, se ve incómodo detrás de la barra. Haces cola, te va a tocar él, sí, te va a atender y tú le vas a pedir a tu chico platónico un MacMenú, o lo que sea. La chica obesa que está a su lado, también con visera con una M atiende a unas chicas, también piden un menú de esos, todo primeras calidades, siempre, como reza su publicidad. Es tu turno, y cuando crees que él te va a atender con una sonrisa de oreja a oreja (aunque es muy serio), va y la chica obesa te pregunta qué quieres. Tu gozo en un pozo nuevamente. Pero ahora ya sábes algo más, dónde trabaja, qué se ha quedado sin trabajo y que está allí, en un sitio dónde no se siente cómodo expuesto a fans fatales como yo.
 
Y claro, llegas a casa, con la ilusión de haber visto esos ojos vidriosos y buscas referencias. Ahí está tu amigo gay que ha trabajado en esa cadena. Se lo describes brevemente y al momento te contesta "sí, lo conozco, está muy bueno aunque no es mi tipo, ni tú el suyo, es hetero". Se crea un silencio mientras preparo mi respuesta del tipo "´qué pena, porque está para comérselo entero" y él antes de que digas nada te responde, quizá consciente de que eres un superfans "Bueno, hetero hetero, no lo sé, aunque tenga novia, ya se sabe". Vuelves a ilusionarte.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Los Lunes, día del espectador... Shank

Amor del malo que se podría decir. Shank es la penúltima película que he visto en este ciclo que he abierto de homocine. No confundir con la película del mismo título también inglesa que se estrenó en 2012 y que tiene tintes futuristas y nada que ver.
 
Shank es una película violenta que desarrolla su acción en una zona deprimida de la industrial Bristol, en Inglaterra. Narra la vida de Cal, un joven pandillero violento, en un mundo obrero marginal que disfruta con sus amigos dando palizas que graban con sus teléfonos móviles y después suben a Youtube, a lo que ellos consideran escoria, sobre todo a homosexuales, el problema de Cal es que él también lo es y sus amigos no lo saben. La vida de Cal discurre en este ambiente tan duro, enamorado de uno de los miembros de su pandilla, Jonno, en un quiero pero no puedo por parte de ambos y que se mantiene hasta el final de la película, no sabes hasta qué punto llegará su "no relación" amorosa, quizá camaradería, quizá un amor imposible, lo que sí está claro es la atracción sexual que hay entre ambos. Uno de los objetivos de estas palizas es el joven Olivier, un estudiante francés que llega a Bristol y que no oculta su homosexualidad. Tras una paliza al joven galo, Cal decide ayudarlo y surge entre ambos una relación de amor. Cal es despreciado por su grupo de amigos que no escatimarán esfuerzos en rematar a Olivier y dar su merecido a Cal. Destaca el papel de Nessa, la novia de Jonno y la más violenta del grupo, la auténtica líder que sospecha que Cal esconde algo, hasta que descubre en su ordenador unas imágenes del joven siendo sodomizado por un profesor al que termina dándole también una paliza.
 
Así pues con estos ingredientes se desarrolla esta película del nuevo cine inglés independiente, dejando muy claro que la sociedad inglesa no está todavía preparada para aceptar a los homosexuales y dando a entender que en el Reino Unido hay todavía muchísima homofobia. La historia de amor entre Cal y Olivier es bonita, breve e interesada y llena de dudas. Efectivamente, el lazo que los une es muy fuerte y sin embargo, Cal no logra deshacerse de su pasado, y aunque se reconoce homosexual en más de alguna ocasión, es incapaz de vivir la homosexualidad de forma libre, de cara a la galería.
 
Sin embargo, la película no es un film de Oscar, también os lo digo, con un bajo presupuesto obtienen un resultado muy digno aunque las interpretaciones en muchos momentos dejan bastante que desear, tanto del actor que encarna a Olivier como de Wayne Virgo, el joven protagonista. La película en muchos momentos te recuerda inevitablemente a cine porno, eso si has visto alguna vez cine porno, cine porno gay europeo, o inglés, los barrios semiabandonados, la música en muchas ocasiones rozando las bandas sonoras de estas películas, el joven que abre la puerta y se encuentra al fontanero que le hace un apaño y mientras se desvisten una imagen del Bristol abandonado y lleno de grafittis.
 
 
Pero vale la pena verla, la película es corta y entretenida aunque tenga momentos poco creíbles y momentos en los que la violencia por encima de todo parezca ser la única salida, una película en definitiva que te trae recuerdos de 1984, dónde unos pandilleros malos malísimos iban a por su profesor, en este caso a por la pareja. Y al final, tras alguna trama por el medio para dar mayor sorpresa al espectador, una moralina que te deja pensando en lo mala que es la homofobia y sus posibles consecuencias tiempo después.
 
 
 
 
 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Weekend, lo que puede dar de sí...

El fin de semana puede dar muchísimo de sí, ya os lo digo como adelanto del post, aunque, los que me leéis a menudo sabéis que a mi en este blog si no me gusta hablar de algo es de política, mucho menos de mi vida privada claro, y menos si no hay ninguna exclusiva por el medio (que es la intención final de esta muletilla que suelo utilizar). Aunque los fines de semana tengan dos días, o tres si contamos los viernes, estos bien aprovechados se te pasan volando y cunden. Tanto es que cunden que he aprovechado para ver los capítulos que me quedaban de la serie "Un Mundo Sin Fin", basada en la obra homónima de Ken Follet, y digo basada porque entre el libro y la serie (a la que se le nota que la crisi ha afectado y mucho a su presupuesto) hay una diferencia abismal.
 
Claro, este post no es para contar que me pasé parte del fin de semana viendo una serie, que tendría poco atractivo para un post. El caso es que he revisado el reparto de la serie, y de entre los protagonistas, destacaba uno, un hombretón concretamente, en el papel de Wulfric de Wigleigh y no por su interpretación también os soy del todo sincero, aunque en esta serie no destaca nadie por este aspecto. Y ya puestos me puse a hacer una pequeña I+D sobre este actor. Y sí, aparecen varias imágenes de este guapo guapísimo actor. También hay que aclarar que si teníais en mente a Fabián, ese novio imaginario que tengo, este es su vivo retrato. Pero a lo que íbamos. De entre las imágenes llamaba la atención de Tom Cullen, que así es su nombre, besándose con otro chico, en una cama, y más I+D, se trataba de la película Weekend, del director británico Andrew Haigh. Solamente hubo que conseguirla y ponerse a verla.
 
La película es de 2011, y obtuvo varias nominaciones en distintos festivales, apareciendo en varias de ellas, Tom Cullen como mejor actor novel. También os digo, la película es rara, el nuevo cine inglés, supongo.
 
Russell vive una tranquila vida en Nottingham, acude un viernes noche a una fiesta en casa de sus amigos, y a la salida de esta fiesta decide pasarse por un club gay. Conoce allí a Glen, y comienza aquí una verdadera historia de amor de fin de semana. Que os pensaréis que eso es imposible y realmente no es tan imposible, ocurre más a menudo de lo que pensamos. Pasan la noche juntos. Un desayuno en la cama, y se conocen un poco por la mañana, Russell se va a trabajar y Glen a su casa, quedan a la salida del trabajo de Russell como socorrista en una piscina, pasan parte de la tarde juntos, vuelven a quedar por la noche en la que será la fiesta de despedida de Glen, que, al día siguiente partiría hacia Estados Unidos a estudiar un par de años. Esa noche siguen conociéndose, y lo que en principio era un rollo de una noche, comienza a intensificarse, y pronto afloran los sentimientos por ambas partes en lo que se intuye una apasionada, romántica y fugaz historia de amor. Una noche de fiesta y drogas que termina en discusión y sexo. Y otro desayuno en la cama el domingo por la mañana. La despedida, y bueno, más no voy a contar, que si no perdería parte de la gracia si es que tenéis a bien ver la película.
 





Tom Cullen aparece guapísimo en toda la película, el papel de Chris New, el coprotagonista, con un personaje mucho más seguro de si mismo tiene quizá menos matices que el de Cullen, que muestra sus sentimientos minuto a minuto en esta lenta película que condensa un amor en menos de 48 horas. La felicidad, la satisfacción, el deseo, el enamoramiento, los sentimientos, la culpabilidad por ser gay en una sociedad que parece no aceptarlo del todo, la homofobia que hay todavía en un país tan conservador a la par que moderno como el Reino Unido, la necesidad de conocerse y el pretexto de lo fugaz del encuentro como excusa para no continuar una posible relación, la sensación de soledad de un gay, y aunque la película podría tratarse de una relación heterosexual, esta adquiere una perspectiva mayor sobre los encuentros pasajeros por tratarse de una relación homosexual, de lo efímero de las relaciones y cómo estas se enmarcan en una realidad dónde lo público y lo privado sobre las relaciones afectivo-sexuales está presente frente a una historia de amor heterosexual dónde estos temas suelen ser menos tabú.
 
 
Yo la recomiendo, y mucho, porque me ha encantado, porque me ha enamorado, porque te hace revivir muchos momentos de tu vida en los que has conseguido un rollo de una noche y has llegado a pensar que aquello podría llegar a tener futuro, en esos momentos en que permites abrir tu corazón a una persona totalmente desconocida pero que te infunde esa serenidad en un momento tan jodido, en el que no sabes si planteártelo como algo pasajero o si el peso de la soledad es la que te empuja a creer en esa relación, aún cuándo sabes que ésta no será posible. Toda una mezcla de sentimientos en el que muchos os veréis identificados.
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Dos visitas y un amor platónico

Yo creo que todavía no os había contado esto de lo que voy a hablar hoy, algo que me ha amargado parte de este año y me ha sumido en una tristeza de magnitudes desproporcionadas. Me he quedado sin amor platónico, así como os lo cuento. Se me ha ido.
 
A mediados de junio, recibo un whatsapp de estos que me dice "nos mudamos a Canarias, con todo el jaleo se me olvidó avisarte". Cari, gracias por avisar aunque sea tarde. El que fuera y será mi amor platónico por los siglos de los siglos, el que me acompañaba a correr cada vez que salíamos, el que me utilizaba como modelo fotográfico y con el que me pasaba horas practicando con nuestras cámaras de fotos, el que me llamaba si iba a comprar un juego para la Play, el que quedaba conmigo para tomar algo en los ratos de aburrimiento, el que disfrutaba yendo a tiendas de menaje del hogar, o me llamaba para ir a la piscina o cenar, el que hacía prácticas de defensa policial conmigo. Vamos, ese, pues que se va de Madrid y me lo dice cuando ya está allí. ¿A qué esperaba? ¿A que lo llamase para tomar un café y me sorprendiese con un "hoy no puedo que estoy en la playa"? ¿Temía mi reacción negativa? Por favor, que estamos en el siglo XXI. Lógicamente le desee una buena estancia en las islas afortunadas y le dije que en cuanto pudiese, visita al canto. Y ahí caí en mi profunda depresión. Se le echa muchísimo en falta, y aunque habían temporadas en las que apenas nos veíamos, habían otras que nos las pasábamos siempre juntos. Pensé que pronto llegaría el verano, coincidiríamos en el pueblo, en vacaciones, y volvería mentalizado a Madrid, pero se le sigue echando en falta.
 
Claro que, a veces brilla el sol, y llega un nuevo mensaje claro y directo preguntándote ¿Qué haces este jueves? ¿Te apetece tomar una coca cola conmigo? Mi novia ha quedado con sus compañeros y mientras tú yo yo podíamos tomar algo. Hombre, ya se me puso la cara de sandía, con la sonrisa de oreja a oreja. Chuchis, yo es que me ilusiono enseguida y con muy poco, que lo sepáis. Por el momento no ha trascendido más de su visita oficial, solo sé que no es para repartir leña en el Congreso, por si pensabais en esa posibilidad.
 
Y a su visita, se une la visita oficial que llega esta noche a casa. Una de mis primas, la que viene a menudo a visitarme, de miércoles a domingo, ahí es nada. Cinco días de visita, lo que supone, pasarme todo el día de ama de casa, limpiándolo todo, haciendo la compra, el polvo, ordenar, recoger ropa, eliminar rastros de la habitación eminentemete gayers, meter un colchoncito en la habitación, hacerle sitio y ver como mi habitación se llena de cosas, compras, ropa, maletas, bolsos y demás cosas. Significa salir, salir muchos días, comer fuera, hacer comida para dos, cena para dos, compartir el baño con una chica y con Gordi, significa una serie de cosas que antes hace un par de años me encantaba y ahora, ahora, despues de varios años en Madrid, y demás, se agradecen siempre las visitas, pero cada vez me apetece más disfrutar de mi vida en solitario en Madrid, y cuando digo esto, me refiero a que cada vez más me estoy volviendo un hermitaño.
 
Bicos Ricos

miércoles, 27 de junio de 2012

Si no estás feliz...

Si no estás feliz, pues qué le vamos a hacer, coge la puerta y vete, no vamos a discutirlo más, decía el mulato de casi dos metros al teléfono.

Eso fue lo que escuchó Pimpf aquella noche excesivamente calurosa, con el balcón abierto de par en par. No era ni tan siquiera medianoche, pero en la calle apenas se veía un alma, una leve brisa intentaba por momentos desestancar la sensación de calor en la capital. Pimpf, sudoroso y sin camiseta estaba apoyado en el balcón, con un libro abierto entre sus manos, disfrutando aquellas mínimas ráfagas de aire de casi 30ª.

- Si no estás feliz lo dejamos, Martín, lo que no podemos es seguir si no vas a disfrutar, si no tienes ninguna ilusión en esta relación.

Pimpf, al que apenas le gusta cotillear, ni la vida privada de las personas, ni hablar mal de nadie, ni nada de estas cosas, como es habitual en él, puso la antena, mientras levantaba la vista del libro y se fijaba en aquel armario de casi dos metros, un mulato musculado que llevaba un bolso de esos tan maricas de Adidas. El mulato alza la vista y ve a Pimpf mientras escucha la voz al otro lado del hilo telefónico (¿Se puede decir todavía hilo telefónico cuando todo va por ondas?). Pimpf disimula, agacha la mirada y la posa sobre el libro, en una línea cualquiera, en la hoja par, o en la impar, intentando buscar lo último que había leído, mientras comienza a elevarse detrás de sus orejas, la puntiaguda antena casi invisible a la vista, receptora de todos los cotilleos de barrio, y de más allá del barrio.

- Pero Martín, si yo ya sé que no soy yo, que eres tú, que eres tú el que no está feliz, el que no está bien, el que necesita otras cosas en este momento, no me hables de tiempo, ni tiempo ni nada, no necesitamos tiempo, necesitas tenerlo claro tú, y por el momento lo tienes muy claro, solo la duda es suficiente para que tú te vayas por un lado y yo por el otro.

Se interrumpe su voz, Martín, al otro lado del teléfono es el que habla ahora. El mulato posa su bolso en el suelo, malhumorado, alza todavía más la voz que casi retumba entre los edificios, mientras gesticulaba con los brazos, mostrando unos bíceps como jamones de jabugo.

- Pues te vas Martín, haz lo que te de la gana, pero deja de putear, ya está bien. Necesitas otras cosas para ser feliz, pues ojalá las tengas, y tú por un lado y yo por el otro, y tan amigos pero no me intentes convencer de que no eres feliz por mi culpa. - se hizo una pausa - ¿Cómo? ¿Que estás diciendo que yo? Venga ya hombre, amargado, que eres un amargado, anda y que te den por culo, que es lo que te gusta.

Recogió su bolso y continuó caminando, llenando a todos los hogares del barrio con aquella historia de amor o desamor recientemente terminada por vía telefónica. No, si no eres tú, soy yo, o mejor dicho, si no soy yo, eres tú.

domingo, 13 de noviembre de 2011

No se lo digáis a Fabián

No se lo digáis a Fabián, y espero que no vayáis por ahí malmetiendo en mi relación ficticia con mi amor imaginario Fabián. Él no debe saber que estos días tengo ganas de tener una aventura por ahí, y no una aventura de lanzarme por un puente sujeto a una goma elástica, ni de bajar en una balsa por un río de aguas congeladas ni nada similar. Una aventura como Dios manda, vamos, desoxidarme que se podría decir.


No es que Fabián y yo estemos en una crisis, aunque no haga un día si y otro también un post sobre él, claro, como es un novio imaginario y lo llevo siempre en la mente no veo la necesidad de contaros mi día a día, y entre otras cosas, porque tampoco quiero que me tengáis envidia de la insana, porque ya se sabe que estas relaciones perfectas luego traen eso, envidias. Yo por eso de que la relación no sea perfecta he decidido tener esta aventura, y todo por salvar mi relación con Fabián, así que no os hagáis pajas mentales, ni estamos en crisis, ni hemos dejado de "hacer el amor", o de pasar tardes románticas, ni estoy aburrido de él, necesito dar emoción a esta relación, y seguro que es algo de mi carácter frío en ocasiones, o la búsqueda de sensaciones nuevas. Toca.

Siempre he pensado que esto del sexo por el sexo, está bien, o muy bien, vaya, pero que le falta algo, que no llena. Efectivamente, por eso pretendo algo más que un polvo rápido, pretendo una aventura amorosa en toda regla, alguien que, cuando esté con Fabián y coincidamos me suba la adrenalina al máximo, como si yo fuese un asesino a punto de ser pillado in fraganti, bueno, in fraganti no, pero pillado si. Así que, qué mejor que aprovechar las generosas oportunidades que Madrid ofrece, todo un abanico de posibles amantes dispuestos a conocer al Golden Member, para poder pasar las tardes lluviosas sin salir de la cama más que para merendar, con quien disfrutar de una tarde de cine a escondidas y con esto no me refiero a un cine X, claro, o con quién pasar una tarde de domingo tumbado en un sofá, mientras recibo los wassup de Fabián contándome su interesante fin de semana en uno de esos seminarios a los que suele acudir. Vale, yo no tengo un teléfono de esos modernos con wassup, pero da igual, tampoco tengo un novio que se llama Fabián y me lo imagino, pues con la tecnología igual, me imagino sus wassup, pero la aventura extra fuera de la relación, a poder ser que no sea imaginaria, claro, faltaría más.

En definitiva, tengo ganas de un buen motivo para esconder mi teléfono de la vista de Fabián, que aunque dice que no es celoso lo es, y aunque dice que no, se muere de ganas por ver mi teléfono móvil, a mi me pone un montón que piense así, y me encanta que después tampoco me revise el teléfono, claro que cuando lo intenta le recuerdo la Constitución Española y eso del secreto de las comunicaciones, faltaría más. Algo que me lleve a poner excusas variopintas cuando Fabián esté empeñado en verme y yo tenga ya una cita concertada con ese amante bandido y por último, esa duda en la mente de si esta aventura terminará por borrar una relación tan perfecta como la que tengo con Fabián, o si Fabián llegará a ser en su día, un amante perfecto. Porque ya no tengo claro si Fabián es mi amante imaginario, mi novio imaginario o que.

Bicos Ricos

jueves, 27 de octubre de 2011

Una carta y un premio

Ayer por la tarde vino a mi casa Fabián, mi novio imaginario al que parece haberle dado estos días un arrebato de cariño, pues no me suelta ni de día ni de noche. Gordi estaba tirado en el sofá con su barriga al aire y disfrutando de la calefacción que ya tiene puesta aunque nos achicharremos, al punto de que estoy pensando en dormir en pijama corto cuando no esté durmiendo con Fabián, claro. Mi chico imaginario pasó a la habitación donde compartimos una tarde con ensaimadas que trajo él de una pastelería cercana y un par de chocolates que hice yo, es que soy muy romántico y muy cursi cuando quiero.

Fabián que se pone muy tontorrón, nada más llegar me enseñó una carta que traía en el bolsillo, metida en un sobre y doblada como las cartas que las mujeres enviaban a los marineros en aquellos sobres de avión de bordes azul y rojo, perfumada, claro, con esa colonia tan rica y tan cara que él lleva. La abrí emocionado y me dijo que se pasó la noche del martes escribiéndola muy emocionado, decía algo así como:

"Mi querido Pimpf,

ya sabes que te quiero mucho, como nadie te ha querido, te quiero de domingo a sábado y no me canso de disfrutar de tu compañía, aunque me gustaría disfrutar mucho más, tontorrón, te voy a dedicar unos versos que ayer se me pasaron por la cabeza, soy todo un poeta, guapetón, ahí van:

Te quiero más que a mis ojos,
te quiero más que a mi vida,
más que al aire que respiro
y más que a la madre mía.

Que se me paren los pulsos
si te dejo de querer,
que las campanas me doblen
si te falto alguna vez.

Eres mi vida y mi muerte,
te lo juro, compañero;
no debía de quererte,
no debía de quererte
y sin embargo te quiero.

No te pido en matrimonio porque sé que esas cosas te ponen muy nervioso, pero nuestro amor está por encima de esas cosas, aún siendo solteros ambos querría estar toda la vida a tu lado, o bueno, a cinco calles de distancia como ahora. Y ya no te digo más cosas, que te vas a emocionar y no me gustaría que se te pongan las pestañas ultralargas, casi tan largas como las mías.

Te quiero, pimpfito

Tuyo los martes por la tarde, los miércoles, y los viernes por la noche sobre todo,
tu novio imaginario, Fabián"

Me ha llegado al alma, aunque a mi no me la da con queso, que el poema ese es de Quintero, León y Quiroga, el clásico Y sin embargo te quiero, pero da igual, como Fabián es imaginario he hecho como que no me importaba y le he dado un beso que le ha dejado la nariz llena de azúcar glassé de las ensaimadas. todo muy cursi y muy romántico, muy Winnie The Pooh. Para compensarle por algo, ya que me cogió totalmente por sorpresa su carta, aunque sospecho que era una maniobra totalmente orquestada para que me quedase en Madrid el fin de semana; decidí invitarle a Galicia, a junto sus suegros en un fin de semana que se prevé pasado por agua. Yo porque Fabián es imaginario, y tengo la certeza de que es el hombre ideal, pero aún así voy a decirle a mis padres que es un amigo de Madrid, no se vayan a pensar que tienen un hijo que va por ahí acostándose con hombres.

Bicos Ricos


martes, 27 de septiembre de 2011

Pon un Justin Bieber en tu vida

He leído no sin cierta sorpresa y envidia de la insana que el joven Justin Bieber ha cerrado el Staple Center, un lugar con más de 20.000 butacas para ver, muy acaramelado con su novia, Selena Gómez, la película Titanic. ¿Se puede ser más romántico? ¿o más casposo?

Que conste que hoy me encantaría haber hecho un post cultural de estos que a mi me salen tan bien y hablar de Titanic mientras os instruyo en mi gafapastismo del que como veis, soy multidisciplinar. Titanic, esa gran película que tiene tantos Oscar como Ben Hur, pero como ya he dicho, esa envidia que solo las bichas podemos tener me ha invadido por dentro, envidia malísima, que la llamo yo, y me ha obnubilado la mente, ya no puedo por más que quiera parar de pensar en Justin Bieber. A mi, si Justin Bieber me hubiese llevado al cine a ver tamaño truño a buen seguro hoy tendríais una crítica de la película en condiciones, pero una crítica auténtica que yo no es por nada, pero si hay película a la que le tenga una tirria impresionante es a Titanic, y mañana un post contando como lo había dejado con el niñato este que lejos de impresionarme me habría revuelto las tripas. ¿He dicho ya que odio Titanic? Y en este caso no siento envidia ninguna por no haber visto a Leonardo Di Caprio con la Winslett esa que es tirando a muy ancha de caderas, no, si total, al final de la película él se muere. Vaya, que a lo mejor os he estropeado el final. ¿Pero qué os esperábais de un remake de un film que cuenta que un barco se hunde? Pues eso, y para tanto misterio, tanto Oscar, como dirían en mi pueblo, "home, no me jodas...". Si cierras el cine pues que al menos sea para ver un estreno, y así me das el post del día siguiente, no sé, o aunque no sea un estreno, con una españolada en concidiciones me habría conformado. ¿Y la chica esta no le ha dicho nada al niñato? ¿Acaso no la habrían visto ya los dos? Si seguro que el primero en soltar la lagrimita fue el mismísimo Justin. Es que hay que ser blandito y cursi, más esponjoso que si se hubiese tragado un bote de Mimosín. Yo por ese dineral me habría llevado a mi chica a una suite de un hotel y allí le habría dado mambo toda la noche, que seguro lo preferiría.

Esta mañana al enterarme de la noticia no he tardado en llamar por teléfono a Fabián para contarle ese acto tan romántico. Fabián, mi querido Fabián, ese novio imaginario que tengo, médico y de Avilés aunque residente en Madrid y de buena familia se ha sorprendido, y me ha dicho que lo del Bieber es un detallazo, pero que esté tranquilo con él, que si es necesario me cerrará el Bernabeu para que vea el próximo Real Madrid - F.C. Barcelona. Yo creo que mi Fabián es un encantador de serpientes, pues lo único que ha hecho este mes para demostrarme su amor es llevarme al cementerio este de San Isidro, que no sé yo si lo habrá hecho con segundas. Yo no le pido que me cierre el Bernabeu, si me conformo con que me lleve a ver el próximo espectáculo de Faemino y Cansado al teatro Alcazar, ahora que está próximo mi cumpleaños, pero ni que lo cierre, me es suficiente una localidad aunque sea en la última platea, aunque tenga una columna delante y aunque esté la sala llena a rebosar. Yo es que soy muy cañí para estas cosas y un auténtico gafapasta, no os vayáis a pensar.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Los amores imaginarios

No os lo había dicho, pero uno de mis propósitos para esta nueva temporada es hacerme un intelectual, un gafapasta aunque no utilice lentes, por el momento, un bloguero que retomará la senda dejada meses ha nuestro querido Adrianos, convirtiendo estas Pimpfiadas en un blog cultural donde no se hable nunca ni de política, y mucho menos de la vida privada de este autor, un blog donde se den cabida la literatura, el cine, el teatro, y la fotografía, sin dejar atrás ninguna de las artes escénicas, bueno, tampoco me tomeis mucho la palabra, que de musicales no pienso hablar, por ahí no paso.


Hoy quería hablaros de un pequeño descubrimiento cinematográfico de este que veo por internet, que descubrí casualmente, como se hacen los grandes descubrimientos, buscando una canción para ese rincón musical de los viernes, siguiendo un tema en distintos idiomas llegué hasta una de las canciones de la banda sonora de esta película, Les Amours Imaginaires, si, para los que no tengais gafapasta, Los Amores Imaginarios, un film del  Xavier Dolan ese joven director canadiense que con tan solo 22 años realiza su segunda película. 

Dolan en esta cinta hace las veces de guionista, director, productor y actor, entre otras cosas de una pequeña joya del cine gay franco parlante. Eso si, una prueba más de lo intelectual que estoy hecho, que la he visto subtitulada. Francis y Marie son dos amigos que conocen a Nicolas en una fiesta, a partir de aquí surge una amistad a tres mal entendida por sus protagonistas, Francis y Marie se enamoran de Nicolas por el que compiten de forma encarnizada, en ocasiones surrealista y de una forma dolorosa para ambos por el amor del "adonis". No quiero, como es costumbre contar lo que les sucede a los tres a lo largo de la película, prefiero que os hagais también gafapastas, por eso la recomiendo. 


Cuando digo que Dolan hace de actor en el film es porque el suyo es el de uno de los protagonistas, a mi entender, el más guapo y el más interesante, el chico gay del peinado a lo James Dean. No es cuestión de moda lo de su peinado, ni un comentario que suelto a la limón, aunque este sea su aspecto normalmente, pero todo forma parte de un cine que muchos podrán aborrecer y a otros, como a mi, los enamorará, con muchos toques vintage, con muchísimos planos que yo, que soy gafapasta principiante no sabría definir, planos muy cercanos, con movimiento de cámara y en ocasiones zoom, y muchísimos planos ralentizados. Dicen que su estética es muy almodovariana, y la forma de reflejar sus personajes, yo no lo creo, pero para eso hay gente que entienda más de cine que yo.  Destaca también su banda sonora, que yo ya me la he escuchado, porque cada vez la música francesa me apasiona más, mezclando música clásica, sesentera y actual, y sobre todo el Bang Bang en versión italiana de Dalida.

Os podría desgranar más detalles sobre esta película que va más allá de ese supuesto "Bizarre Love Triangle", un film que abiertamente habla sobre los amores imaginarios, los amores platónicos y nuestra obsesión por los mismos, que nos llevan en ocasiones a no ver la realidad como es.

Bicos Ricos

martes, 30 de agosto de 2011

Fabián y la crisis

Tranquilos, este no es un post para que os desahogueis poniendo a caldo a Zapatero, ya os lo advierto, que no me refiero a ese tipo de crisis, aunque sé que os encanta darle cera, que os da vidilla, que aprovechais cualquier puya para darle brasa. No, no hablo de la crisis económica, entre otras cosas porque ya sabeis que a mi no me gusta hablar ni de política ni de mi vida privada en este blog. De Fabián os quería hablar hoy.

Ayer quedé con Fabián, si, mi novio imaginario que tenía vacaciones hasta el pasado domingo, y yo tan despreocupado que ni me hice la cera. No es que no esté enamorado de él, pero que sea un novio imaginario es una ventaja porque sé que lo dejaremos cuando yo quiera, y si las cosas van mal siempre las puedo solucionar como a mi mejor se me antoje. Pues llegó de sus vacaciones con su piel tostada por el sol de Avilés, vale, reconozco que este año en el norte no hemos tenido muy buen tiempo, pero a él le pilló el sol. Me fui a su casa, a la hora de la siesta, y ya estaba un poco hecho un basilisco, y mira que hemos hablado veces por teléfono, en lo que se podría decir unas llamadas gratis, o imaginarias también, y en estas conversaciones no se me había puesto como una fiera, me decía siempre que me quería y que me echaba mucho de menos, que quería verme en Avilés. Que perra le ha dado con verme en Avilés, si sabe que a mi de Asturias es precisamente el lugar que menos me llama la atención, aunque me consta que tiene un casco antiguo bonito, pero aunque no se lo haya dicho, a mi me da miedo conocer a mis suegros ficticios o imaginarios, no sé, me imagino a una señora muy maquillada a lo Sara Montiel agarrándome de los carrillos y diciéndome lo guapo que soy, y para eso no me voy a Avilés, que ya tengo a mi abuela en el pueblo, y luego a mi suegro, un señor de barba blanca que no para de hablar de medicina, esa carrera que le inculcó a su hijo.

Fabián me ha echado en cara una y mil veces que haya ido a visitar a Z a esa ciudad del norte de Galicia y a él no. ¡Con celos a estas alturas de relación! Le he dicho que lo de Z ha sido algo exprés, una visita rapidísima, un visto y no visto, y que podía estar tranquilo, que Z es asexual, como él pregona. "Si, pero a visitarlo a él has ido enseguida y a mi, ni agua". Yo sinceramente no sé como subsanarle por este verano que me he pasado sin él, y en ese momento solo se me ocurrió soltarle una frase que le ha mosqueado mucho más "a mucha gente le habría gustado estar conmigo en verano". Fabián estalló, que si yo tenía más novios imaginarios, que si tenía novios reales, hasta puso cara de preocupación y me dijo si "había alguna chica". Como no tenía ganas de una discusión imaginaria y le he dicho que mejor que durmiésemos la siesta, juntos, abrazados. ¡Qué gran idea la mía! Y con ese calor asqueroso que hacía ayer en su casa, claro que ya no fui capaz de decirle que me soltase mientras dormíamos, por no reabrir esas especulaciones imaginarias.

Bicos Ricos

jueves, 2 de junio de 2011

El Plan B

He decidido darle una oportunidad a Fabián, ese novio imaginario que tenía medio abandonado. Creo que Fabián hasta el día de hoy se ha portado de maravilla conmigo, además de ser un gran fichaje y la opción más clara de futuro.

Ejercer de novio imaginario no debe ser nada fácil, porque tienes que estar a disposición de lo que piense alguien que probablemente no esté muy bien de la cabeza, en este caso de Pimpf, y para cuando él quiera, porque un novio imaginario no tiene margen para decidir. Esto aparentemente, que luego bien que me discute que a ver por qué él no es mi novio principal. Pues lo será.

Anoche decidí que le iba a dar esa oportunidad que siempre me había pedido, ser mi chico, único, aunque imaginario, y decidí llamarlo por la noche para decírselo. No me cogió el teléfono, y me dice al día siguiente que la vida de un médico no es la de un funcionario de estos de oficina y que termina su jornada cansadísimo, al punto de no tener ganas ni de levantar el teléfono. Pues ya me ha tenido que oir, y eso que es imaginario. Aún así he pensado que es cierto y que después de menospreciarlo como he hecho yo hasta ahora, un error de estos los puede tener cualquiera, pero que la próxima vez me coja el teléfono, que vete tú a saber si es una urgencia.

Fabián es por lo tanto ya, mi novio imaginario oficial, y le ha hecho tanta ilusión que le dijese eso, que acto seguido ha decidido ir al mercado de los Mostenses a comprar algo de pescado para asármelo, y es que mi Fabián no tiene reparo alguno a la hora de intentar sorprender a su cari. Ayer tuvimos una cena íntima en su casa, pues en mi casa eso sería complicado, porque estar cenando y ver la barriga de gordi al aire como si nada, hace que se te quiten las ganas de cenar y de sexo. En la cena estaba alborotadísimo, haciendo planes en su cabeza. Me comentó que sería buena oportunidad para irnos a vivir juntos mientras yo lo veía con cara de incredulidad, pensando que iba demasiado deprisa, aunque también empezó a esbozar sus planes para las vacaciones de verano, en agosto, si en su trabajo se lo permiten, y nada de masificados lugares del Mediterráneo, dice que me merezco lo mejor, así que me llevará al norte, pero no a Galicia, a Asturias, que sabe que me hace mucha ilusión, si, dice que va a alquilar una casita rural cerca de Avilés, y es que no sabeis cuanto tira la tierra. Porque, supongo que ya os lo había contado, pero mi novio imaginario es asturiano, como Fernando Alonso, Clarín, Carrillo o la mismísima Corín Tellado, ahí es nada.

No he podido resistirlo, y al ver su cara de ilusión he tenido que besarle y decirle cuanto le quería, que para ser imaginario no es poco, ¿y sabeis que me ha dicho? Que soy lo más importante que le ha pasado en su vida, y no me tomeis por un orate, que soy consciente de que es imaginario.

Bicos Ricos

martes, 26 de abril de 2011

Dos años, dos

Si, se dice muy rápido, un número de tres letras, tres, y son dos años de relación con mi D., que ayer me llamaba para recordarme, entre otras cosas que estábamos de aniversario. He tenido que decirle que ambos no tenemos muy claro si fue el 25 o el 26, fue la noche del 25 al 26, y prefiero marcar en el calendario el 26. El año pasado, por estas fechas estábamos de vacaciones D. y yo, vacaciones sentimentales y se quedó sin su post, en su lugar puse uno homenaje a mi abuelo, en el día que falleció, por eso prefiero marcar el día 26, que además es el cumpleaños de mi padre, una fecha más bonita para recordar.

Como dice el título son dos años, desde que, aquella noche me lo encontré en la calle, o él me encontró a mi y decidí que la compañía era grata y la conversación agradable, él decidió que sería perfecto para esas tardes de domingo que uno no tiene nada mejor que hacer y yo, pensé que me vendría bien también para estar entretenido. Desde aquel día hemos pasado muchas tardes de domingo juntos y hemos compartido lo bueno y lo malo, las risas y las lágrimas, las vacaciones y los reencuentros apasionados, las vacaciones juntos y las vacaciones separadas, los viajes románticos, desplantes, feos. En dos años hemos hecho muchas cosas, y yo sé que todavía nos quedan muchas más, aunque a ambos nos revoloteen a veces en la mente pensamientos del tipo "nos queremos muchos pero no podemos estar juntos".

En dos años he conocido a su familia, y él a parte de la mía, yo en calidad de novio, y él en calidad de amigo, aunque, el que quiera entender, que entienda, tampoco me gusta dar explicaciones de mi vida privada, como sabeis, y mucho menos de política. En dos años ha estado tres veces en Galicia, y yo dos en su Extremadura, aunque innumerables momentos con su familia. Este tiempo ha servido para que también, muchos de mis amigos le cogiesen cariño a él, y para que muchos de sus amigos me lo cogiesen a mi.

Dos años creo que han sido suficientes para perfilarnos el uno al otro, para conocernos, para saber de nuestros errores y para prometernos una paz y tranquilidad necesaria para poder hacer el próximo año, el post del número tres y que hasta ahora nos ha faltado siempre. Para que yo le transmitiese a él gran parte de mi tranquilidad y él a mi parte de sus inquietudes, que no son pocas. Aunque no se trata de cambiarnos el uno al otro, el caso es que nos hemos influenciado mutuamente y es algo visible desde fuera, y para mejor, porque creo que hemos sabido coger lo mejor de cada uno.

Yo creo, y él es una frase que repite mucho últimamente, "hace más el que quiere que el que puede" por la relación, y por lo mal que lo hemos pasado podríamos haber puesto fin a esto hace tiempo, sin embargo, tengo claro que ambos hemos querido, y por eso estamos juntos.

No voy a decir más, que tampoco soy un romántico empedernido, solo voy a decirle una cosa, que no es la primera vez que nos la decimos mutuamente: "Quiero estar contigo siempre".