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sábado, 15 de diciembre de 2012

No puedo con... las frases y palabras de moda

Si hay algo que odio profundamente es descubrir una palabra o frase de moda que los periodistas ponen en sus bocas una y otra vez, copiándose de canal en canal y de emisora en emisora, como si fuesen los descubridores de la lengua. Más originalidad, por favor.
 
Y es que no sé si odio más esas palabras, que en si mismas no tienen la culpa, o si odio más esa falta de originalidad. Recuerdo como hace unos años unas lluvias torrenciales barrieron Andalucía, y allí, que están poco acostumbrados al agua, pronto tuvieron un montón de desperfectos y zonas inundadas. Pues bien, en las noticias, una enviada a la zona ya aparecía la primera de las listillas diciendo que la zona estaba "completamente anegada", no anegada, no muy anegada, "completamente anegada", efectivamente, lo que siempre había sido una zona inundada de toda la vida, es decir, una zona o incluso una población cubierta totalmente de agua ya era una zona anegada. Que os lo digo yo, al señor del pueblo de interior de la provincia de Burgos y que jamás ha ido al colegio pero disfruta con "el parte" no le vendas que la zona está anegada. Pero yo no es que no pueda con esa primera listilla, a fin de cuentas ha sabido utilizar muy bien el diccionario e incluso muestra sus conocimientos sobre la lengua española, el problema lo tengo con el de la cadena siguiente, que también ha visto la zona "completamente anegada", no anegada, ni muy anegada, "completamente anegada", si, completamente inundada para que nos entendamos. Pero enciendo la radio y escucho a otra listilla más que también se ha dado cuenta de que la zona está completamente anegada. De repente en 10 canales la zona está completamente anegada. ¡Hombre, por dios! ¿No hay zonas completamente inundadas? Ya está bien, si hace tres años estaban inundadas, y hoy todas anegadas.
 
Claro que puedo citar otro detalle, aunque hay más que me han llamado la atención. Antes, cuando entraban los inmigrantes africanos en España lo hacían todos en patera, unos conseguían llegar a tierra, otros muchos, desgraciadamente perdían la vida por el camino, sufriendo penalidades en aquellas pateras, que no eran más que embarcaciones pequeñas de fondo plano y sin quilla. Ahora no, ahora lo hacen todos en cayucos, que no son más que embarcaciones indias de una pieza, más pequeña que la canoa, con el fondo plano y sin quilla que se mueve y gobierna con el canalete. Yo así por las definiciones no lo tengo muy claro, pero me sorprende que ahora todos lo hagan en cayucos, quizá por una cuestión de seguridad se hayan pasado de una embarcación a la otra, o quizá sean las mismas embarcaciones que antes, solo que los iluminados de los periodistas no han tenido las suficientes luces para concretar, ya eso no lo sé. El caso es que ahora todo el mundo llega en cayucos, ni en embarcaciones artesanales, ni en las propias embarcaciones de la zona con sus nombres propios, ahora sencillamente han puesto de moda la palabra cayuco, y no los sacas de ahí. ¿Sabrán que los cayucos son embarcaciones indias de los indios norteamericanos? ¿Harán la aproximación por parecido a dichas embarcaciones? ¿No pueden ser más originales y decir algo distinto en cada canal? ¿Acaso se copian unos a otros las notas?
 
Y bueno, en su momento hasta tuvo gracia cuando fue lo del Prestige, y lo de los hilillos de plastilina que decía el otro, cuando pusieron tan de moda la palabra chapapote, que viene de no sé qué idioma centroamericano de la palabra chapopote. Pues na, tan de moda se puso que todo el mundo recogía chapapote, ya ni manchas de fuel, ni vertido de petroleo ni nada, chapapote. Unos cracks, pero originales poco, por eso, caris, no puedo con vosotros.

sábado, 29 de octubre de 2011

La casa de Tócame Roque

Hay ocasiones en las que he pensado que este blog es lo más parecido que he encontrado a la casa de Tócame Roque con todo esto de los novios reales si los hubiera o hubiese e imaginarios que los hay, al menos uno, ex sin más oficio ni beneficio que proporcionarme un post, amores platónicos, futuribles novios y la omnipresente en mi memoria, Angelines, total un lío del copón muchas veces, sobre todo en aquellas ocasiones en las que unos coinciden con otros, y ya es complicado, pues esto es lo más parecido a aquel sainete de La Petra y la Juana o el buen casero, de Don Ramón de la Cruz.

Si bien, este es, como no podría ser de otro modo, un post cultural que dicho sea de paso, de vez en cuando me da por ilustrar vuestras vidas, por llenarlas de conocimientos y cultura, por decirlo en otras palabras, por culturizaros un poco y hacer de vosotros unos blogueros de provecho. Así pues, hoy toca analizar esta expresión tan castiza de "´La Casa de Tócame Roque".

La Real Academia Española dice que la casa de tócame roque es aquella en que vive mucha gente y hay mala dirección y el consiguiente desorden, es por lo tanto una vivienda donde reina la confusión, los alborotos y las riñas. Se ignora si el tal Roque ha existido o no, aunque se cuenta que inicialmente en dicha vecindad vivían dos hermanos que disputaban por una herencia, mientras uno decía "tócame (la herencia), Roque" el otro respondía "la casa tócame a mi, Juan", lo que si está claro es que la casa de Tócame Roque si existió, y su situación está donde actualmente se levanta un edificio en la confluencia de las Calles Barquillo y Belén, muy cerca del barrio de Chueca

La Casa de Tócame Roque era una corrala de vecinos sucia, fea e insalubre donde antiguamente vivían unas ochenta familias, en su mayoría chisperos, o herreros como los llamaríamos ahora que trabajaban el hierro en los patios, y donde también habían instaladas varias cuadras de caballos. y que un día, el Ayuntamiento de Madrid, por cuestiones de urbanismo decidió su desalojo y derribo. Los vecinos se negaron en rotundo a abandonar sus viviendas y se amotinaron, siendo diarias las disputas con la municipalidad y las fuerzas del orden de este Madrid de mediados del siglo XIX y que durarían cerca de un año, fecha en la que fueron desahuciados definitivamente, el inmueble demolido y construido otro en su lugar, dejando la calle despejada para su paso a la Avenida de Fernando VI.  Por el sainete de Don Ramón de la Cruz y por las mil batallas que en dicho edificio se armaron fue conocido por toda la capital del reino, pasando al acervo cultural español y que también utilizó en su obra, Mesonero Romanos.

Madrid a veces te sorprende con pequeños detalles encantadores de una historia llena de, nunca mejor dicho, historias.

Bicos Ricos