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viernes, 9 de mayo de 2014

Escaneos

Llevo unos días de bajón, desde mi vuelta de Galicia, casi desaparecido por la blogosfera, metido en casa, con dolor de estómago, bastante nervioso y una sensación de predepresión, que quizá sea algo relacionado con el clima, con las gramíneas, con la edad, vaya usted a saber. Con deciros que apenas le he prestado atención al arranque de la campaña electoral ya os lo digo todo, aunque también debo añadir que no tengo pensado hablar de la campaña (al menos de momento) en este blog, porque si hay algo de lo que no me gusta hablar en este blog es de política, mucho menos de mi vida privada. Por eso hoy necesitaba un post que, aunque hecho por mi, me ayudase a subir un poco la moral, y he encontrado el tema apropiado, los escaneos.
 
El concepto de escaneo era hasta mi llegada a Madrid algo insospechado, algo que jamás me había ocurrido y que yo jamás de los jamases había hecho, un escaneo público a un chico o una chica. Y tengo que decir que en provincias es un fenómeno apenas explorado, un fenómeno por el cual, al menor descuido te puede caer una hostia, así os lo digo. Un escaneo no es más que echar un visual (y aquí entra la dificultad que los gallegos tenemos para distinguir el ver y el mirar) de arriba abajo a una persona que te encuentres en tu camino. Normalmente ese visual puede ser por varios motivos, uno de ellos, totalmente descartable en este post es el visual por friki y otro el despectivo, dirigir la mirada a alguien por total descarte. No, los escaneos a los que me refiero hoy son totalmente lividinosos, así os lo digo.
 
Pues desde que estoy en la capital los vengo sufriendo (o mejor dicho sintiendo), y es que en Madrid estas cosas no se ocultan, pero no se ocultan un pelo. En provincias esto no se hace. Uno siempre ha sido observador por naturaleza, y sabe apreciar los monumentos que se encuentra a su paso, y sin embargo, en provincias uno no materializa la operación. Observa pero con mucho disimulo, nadie lo puede notar, nadie lo debe saber, sea chico o chica, aunque para no engañar mucho al respetable, decir que los escaneos a chica están mejor vistos. En ciudad todo cambia, lo sé, yo también los practico, aunque sigo teniendo esta cosa de provincias que hace que no escanee tan directamente, pero aquí no se cortan un pelo. Te ven de arriba abajo, no solo con la vista, lo hacen también con movimiento de cuello, en lo que llamaríamos un escaneo móvil. Y normalmente un escaneo móvil, dependiendo cómo sea la última mirada, suele llevar implícito un "me pones" o como diríamos en Galicia "como me pos".
 
Sin embargo, y ya no es por presumir, aunque presuma, en los últimos tiempos he tenido otro tipo de escaneos. Los escaneos con giro. Tu vas por la calle tan tranquilo, y enfrente viene alguien, que te hace un escaneo, que lo notas porque casi ves en su mirada tus costillas reflejadas, y en ocasiones incluso te ves en ropa interior o incluso sin ella. Ya llevas un escaneo, que puede incluir un escaneo móvil. Pues bien, el escaneo con giro es, una vez has sobrepasado a esa persona por la calle, muy disimuladamente o incluso con el rabillo del ojo sigues viendo a tu escaneador, y ahí está él, girando la cabeza (al igual que tú has hecho) para verte, ese es el escaneo con giro y viene a significar algo así como "pero qué buenorro estás, cabrón" un concepto algo más sucio que el anterior. Pero se puede rizar más el rizo, yo también lo he notado. El escaneo con giro doble. El escaneo con giro doble es una modalidad avanzada del escaneo con giro, igual que la situación anterior, solo que incluye además del giro, un nuevo giro, es decir, dos veces se han fijado en ti con el cuello vuelto, a riesgo de llevarse a alguien por delante, como se ha dado algún caso. Este escaneo con giro doble significa claramente un "te llevo para mi casa" o en versión estudiantil "¿Me llevas para tu casa? Yo comparto piso".
 
Tenemos también el escaneo con giro múltiple, que podríais pensar que no es más que un escaneo con giro doble más escaneo con giro, pues podría ser. Pero este tipo de escaneo es quizá el más guarro de todos, el que lleva aparejada una clara intención sexual, con un "vivo al lado, vente ya, echamos uno rápido y si quieres mañana otro, y pasado". Uno se gira un par de veces después de haber escaneado, mientras tú continúas caminando, y ya en la lejanía te vuelves, disimuladamente y a más de 100 metros, tu escaneador sigue girado. Los hay que disimulan parados con teléfono en la mano y escaneándote en la distancia.
 
Finalmente, y de los escaneos analizados hoy, tenemos un escaneo especial, el escaneo con giro cruzado mortal, Una mezcla de varios escaneos con giro múltiples, que en ocasiones terminan enzarzados en un "yo te conozco", ¿Me das tu número de teléfono? Se trata de una sucesión de giros, que en un pueblo de provincias terminaría con uno de los dos con el ojo hinchado, así os lo digo, una hostia que para si ya quisiera el mismísimo papa de lo grande que puede ser, por maricón, o por el novio de la chica en la que te has fijado, que se ha quedado con la jugada y no se lo ha tomado nada bien.
 
Uno siempre agradece los escaneos, siempre le suben la moral. Una maravilla, así os lo digo. Y he tenido de todo tipo de escaneos, aunque también tengo que añadir que el final ha sido siempre el mismo, tú a Boston y yo a California. Pero si queréis que os radiografíen de arriba abajo de una forma segura y sin que tengáis ningún riesgo de radiación ya sabéis, a darse un paseillo por Madrid, aquí no se cortan un pelo, y los hay que te hacen dudar, que conste.

viernes, 4 de abril de 2014

Querido, no te puedo dedicar más tiempo

¡Ay, lo que os gusta a vosotros un drama! Que habéis leído el título del post y os habéis pensado que iba a empezar a desgranar aquí mi vida privada. ¡Pero si sabéis de sobra que a mi en este blog no me gusta hablar de mi vida privada! ¡Mucho menos de política! Pues desde ya os voy a dejar bien claro que el post no va de mi vida privada, y algo sí de política, aunque, anecdóticamente, claro, que lo de hoy es de conducción temeraria, efectivamente, hablamos de la Condesa de Need For Speed, Esperanza Aguirre.
 
Para los que no os hayáis enterado, y sobre todo, para los de fuera de España que desconozcáis quién es esta Esperanza Aguirre de la que hablo muchas veces, decir que fue ministra de cultura con Aznar, que fue presidenta de la Comunidad de Madrid muchos años, que ha sufrido accidentes, y hasta un cáncer de mama meses antes de una campaña electoral, y que de repente ha dicho que se iba de la política después de ganar las últimas elecciones, y ahí la tenemos, en política activa, porque esta mujer sigue siendo presidenta del PP de Madrid, y cada dos por tres está dando por culo a Rajoy, o a Ana Botella, o al ministro de Justicia, Gallardón, porque esta señora es muy señorona, y ella, y solo ella con lo campechana que dice ser, se basta para gobernar lo que le pongan por delante. Esa es la definición más o menos correcta de esta vecina mía de Malasaña, y es que en este barrio somos muy hipsters en general, y ella una moderna para todo, como uno de sus máximos exponentes. Pues bien, ahí la tenemos en lo que muchos llaman la anécdota del día, la han multado en plena Gran Vía Madrileña, y esto pasaría casi inadvertido por la mayoría de los humanos, si no fuese porque tras ser multada, decidió abandonar el lugar, arrollando a su paso con su coche una moto de un agente de movilidad de Madrid (el policía local de toda la vida pero más encargado del tráfico, creo).

Según cuenta la propia presidenta, con su desparpajo habitual jeta de siempre es que venía circulando por la Gran Vía, y a la altura de la plaza de Callao, un taxista paró delante de ella, entonces pensó que sería buen momento para parar a sacar dinero en un cajero cercano, aprovechando que el taxista tardaría su tiempo en volver a arrancar, a su vuelta, había un agente de movilidad preparando la libretita para multar a esta señora. Le pidió el carnet de identidad, y la documentación del vehículo, eso que la mayoría de mortales que hemos conducido hemos sufrido en alguna ocasión, le dijo que le iba a multar, y ella le comentó que había parado menos de un minuto, a lo que el agente le dijo que había sido un poco más de un minuto (teniendo en cuenta que los cajeros de Gran Vía siempre tienen cola de gente esperando para hacer gestiones). Esperanza le preguntó si le iba a quitar la multa, y el agente le dijo que le iba a multar, con más campechanismo que el rey respondió "¡Muy bien, chato!", asumiendo que por mucha multa que le fuese a poner el agente, aquello quedaría en agua de borrajas, porque no os penséis que a esta gente que le sobra el dinero (aunque en alguna ocasión Esperanza Aguirre nos ha dicho que a ella no le llega lo que gana al mes para pagar la calefacción de su casa) le da igual pagar una multa, que no las pagan, y ahí mandan a quién sea que les quiten la multa, lo típico, preguntar los datos del agente.... y hasta ahí puedo leer. En caso de que el agente se encabrone, la multa se recurre y ya está, pero pagar... por Dios, pagar no, ¡que eso es de super mortales!

Y entonces se le ocurrió esa frase tan maravillosa que solo una diva de la política puede decir ¡Querido, no te puedo dedicar más tiempo!, a mi desde luego, que estoy a años luz de ser una diva jamás se me ocurriría, pero me lo plantearé cuándo un agente me pare, es lo que tiene ser tan importante, ella grande de España, o de Madrid, y yo grande... de la blogosfera, por ejemplo. Me ha encantado, como en plan estaría horas firmándote autógrafos, para ti y para tus amigos, pero no tengo tiempo. Chuchis, lo mejor vino después, sacando el lado macarra que solo una condesa y grande de España puede sacar, cogió su coche y tan fresca se fue del lugar, golpeando con su vehículo una moto de uno de los agentes que la multaban. y como si no fuese con ella la cosa se fue a su casa, tan feliz. Los agentes la siguieron, y en esa parte que ella no cuenta exactamente cómo fue, dice que les ofreció un parte amistoso al seguro por lo de tirar una moto de un agente, y aquí se acaba la historia de Esperanza Aguirre, la Fitipaldi de Malasaña.
 
No sé si se habrá sacado el carnet en la misma autoescuela que su compañero de partido, Miguel Ángel Rodríguez, quién en su día destrozó tres vehículos que estaban estacionados mientras cuadruplicaba la cantidad máxima permitida de alcohol, o si la condesa se dirigía a la firma de libros de su otro compañero, Carromero, que en su día acabó con la vida de uno de los opositores al régimen castrista en Cuba (que resulta que eran muy amigos, me pregunto yo por qué) en un trágico accidente y que ha tardado cero coma en contar su experiencia. Ahora, Esperanza se enfrenta al cachondeito de muchos de nosotros, pero también a sentirse ciudadana, que a los políticos no les viene mal, ver que las leyes de tráfico no están para saltárselas a la torera, ni para parar unos minutos a sacar dinero a un cajero, que no se puede ir por ahí golpeando motos de los agentes, intencionadamente o por accidente. Y que de gracias que ha dado con un agente que ha sido correcto en el trato, que luego uno se encuentra por ahí a muchos cafres que han sacado a duras penas la educación básica, y menos modales y ganas de cumplir y hacer cumplir la ley, de todo.

viernes, 7 de febrero de 2014

Sécame las lágrimas

No, tranquilos, hoy no os traigo ningún dramón, al menos ningún dramón mío, aunque en la historia sí hay alguien que llora. Entro en el coche del metro (porque en el metro no se debe decir vagón) y aunque no está demasiado lleno, consigo apoyar mi espalda en la puerta opuesta a la que he entrado, la gente parece tranquila a mi alrededor, libre de carteristas o maleantes, un chico mono con una bicicleta está al fondo del vagón. Enfrente un chico gordito no me saca ojo de encima, carga con una mochila, también está de pie, el resto de usuarios están sentados, excepto una niña pequeña de unos tres o cuatro años que va con su abuela.

La abuela es una señora recién entrada en los sesenta años, más pintada que un vagón de metro de Nueva York, una combinación fatal de colores que no hacen más que acentuar su edad. Decido abrir mi libro de Danza de Dragones para meterme de lleno en el fantástico mundo mágico de Poniente, estoy con un interesante capítulo del Caballero de la Cebolla, como es más conocido Davos Seaworth, en el que intenta convencer a unos señores para que ayuden a su rey Stannis Baratheon. Ni su misión es fácil, ni la mía. Levanto una ceja, el chico gordito me sigue mirando fijamente, no sé si le interesa más mi libro o yo, empiezo a tener mis dudas, o disimula, que también es una opción. Sigo enfrascado en la lectura. 

Al momento comienza a llorar la niña que va con la señora que va pintada como una puerta y también va teñida. La niña llora mucho, está empecinada en algo que su abuela no quiere cumplir, algún capricho infantil probablemente. Olvido mi libro. La niña llora porque quiere ver a su madre ya. La abuela trata de tranquilizarla, le dice que quedan pocas paradas, que enseguida verá a su madre. La niña aumenta sus sollozos que se convierten en gritos de histeria. La abuela le dice que se calle, saca de su bolso un sandwich de jamón y queso, parte un trozo pequeño y se lo intenta dar a la niña. Sus gritos de histeria comienzan a llamar a atención de todo el mundo. Se niega a comer el sandwich. La abuela coge parte de un plátano que también estaba en la misma bolsa con la merienda de la niña, se lo intenta dar, para que coma y no monte escándalo. ¡Quiero a mi mami, quiero a mi mami, quiero a mi maaaaaa aaaa miiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡Quiero ver a ma aaaaaaaaaaa miiiiiiiii iiiiiiiiiiii! repite una y otra vez sin cesar la niña, aumentando los decibelios. Es una rabieta en toda regla. La abuela utiliza métodos de la Supernanny, pasar olímpicamente de la niña, que es lo que se debe hacer cuándo los niños tratan de llamar la atención. Abre la Cuore y se pone a leer cómo Álex González competirá con Rubén Cortada en la próxima serie de Telecinco, El Principe. Muy guapos ambos, yo también podría perder mi mente pensando en ambos, sobre todo en Rubén, pero tengo un libro delante al que he dejado de prestar atención.

Intento retomar el libro, veo el marcador, está en la página dónde lo había dejado, claro que empiezo a leer la hoja desde el principio y la mayor parte del texto ya me la había leído. Me han descentrado, pero encuentro dónde había dejado la lectura, leo un par de líneas, pero con el jaleo que está montando la niña soy incapaz, intenta ahora coger el brazo de su abuela, y ésta le dice que se calle, que volverá a ver a su madre enseguida, que les quedan solamente dos paradas, seguramente le queden el doble, las abuelas siempre tienen medidas de tiempo distintas al resto de los mortales. Decide sacar un cuento del bolso, y le pregunta a la niña si quiere que le lea un poco. La niña se calma, se hace el silencio en el vagón, todos los que estamos en él respiramos aliviados, por fin se ha ido la rabieta, silencio total. 

- ¿Me secas las lágrimas abuela? - pregunta la niña frotándose el ojo con un dedo- Sécame las lágrimas, por favor, abuela.

La abuela le pasa sus dedos por los ojos, y la niña comienza a cantar y a saltar en el metro mientras escucha cómo la abuela le cuenta parte de un cuento de Caiuou. Con esta facilidad pasan los niños del berrinche a la algarabía.

martes, 15 de octubre de 2013

¿Te importa si compartimos?

No, caris, que no me refiero yo con estas cosas a amor a tres bandas, ni tríos, cuartetos, cuernos compartidos, ni nada similar. Que esto va por otros derroteros, de estos en los que uno no sabe dónde meterse, una situación embarazosa, pero para bien, no os vayáis a pensar tampoco.
 
No se si en alguna ocasión os he hablado de uno de mis amigos del pueblo, conocido en toda la comarca por tener el miembro más grande jamás visto. Ahm, amigos, que si, ¡que el post de hoy es picantón! Tampoco hay que hablar más de él, con decir eso está todo dicho. Bueno, el chico es muy majo, y es que siendo amigo mío tampoco había necesidad de aclararlo, por si alguien tenía alguna duda. Moreno, cuerpo de deporte y fuerte, brazos más fuertes todavía, manos grandes, un chico con un sentido muy amplio del humor, y con bastante coco. Estudiamos juntos, por lo que tenemos un motivo más para charlar siempre que nos encontramos.
 
Así ocurrió este sábado. Entre copa y copa que nos encontramos después de dos meses, y comenzamos como es habitual a ponernos un poco al día de nuestras cosas, normalmente asuntos de trabajo (a ver cuál se queja más, él vive cerca de casa y tiene un trabajo que le estresa, yo vivo relajado, pero lejos de casa). Nos encontramos también a una antigua conocida que había estudiado con nosotros y salido con alguno de nuestros amigos, también se dedica a estas cosas que hacemos los economistas que no estamos en el paro, a la banca. Que si proyectos de futuro, que si quejas por lo que habíamos estudiado y su poca aplicación a la hora de la vida real, que si la mayor parte del temario hubiera sobrado, porque lo que realmente nos medían era la aptitud para salir adelante en la vida una vez terminada la carrera, y un largo sin fin de temas poco provechosos en una noche de sábado.
 
Copa va, copa viene, hasta que les digo que me disculpen un momento, que me voy al baño, y él me sorprende con un "¡Espera que yo también voy!". Pues vale, cari, allá vamos y seguimos de cháchara por el camino. Claro, un solo servicio para dos personas y un solo retrete. Entro, y él sujeta la puerta y me suelta un "¿Te importa si compartimos?". No sé si los ojos me hicieron los 7 de las tragaperras, que esa fue mi impresión, y solo faltó mi respuesta con la música de los "pajaritos a volar". Mi respuesta no podría haber sido otra "¡yo con esa cobra ahí no puedo hacer pis, que me corto!", pero realmente fue otra "Sin problema, mientras no me salpiques...".
 
Ains, caris, sé que mis queridos y recatados lectores dirán que a ellos esas cosas les dan igual, que el tamaño no importa, bla bla bla. Chuchis, una cosa es decirlo en un blog, pensarlo, pero a la hora de la verdad estos regalos visuales de vez en cuándo vienen muy bien. Te suben la moral y algo más. Y todo ello requiere un gran esfuerzo mental, también os lo digo. Que no todo el mundo tiene mi fuerza de voluntad para estar presenciando tal espectáculo sin hacer ninguna burrada y disimulando como nadie en el mundo. Cierto es que me estaba contando una historia de una excompañera suya que cobraba un pastón, y que iba a cobrar un poco más, y que me decía cifras astronómicas mientras miccionábamos, y yo solamente le decía que si a todo, como haciendo que le escuchaba, que uno tampoco tiene superpoderes.
 
Tengo que decir que también me pasaron miles de cosas por la mente en ese breve lapso de tiempo. Me acordé una vez más de D., instintivamente, pues él tenía cierta pasión por este amigo que, mientras te habla, si tiene unas copas encima no deja de pasarte el brazo por encima, la mano por aquí y por allí. Un sol, vamos, que calienta más que el astro rey. Me acordé de la escena del Golden Member, solo que en esta ocasión no hubo comentario alguno por parte de ninguno de los dos, lógicamente, Supermán no le va a decir a Batman que es mejor superhéroe que él. Me acordé de su novia, pobre. Me acordé incluso del blog, y es que tenía que tener la mente en otras cosas para no caer en la vulgaridad, en la que espero no haber caído.
 
¡Ya os quería ver a vosotros en situación similar! ¡Bribones!

domingo, 8 de septiembre de 2013

María Castaña

Hoy he venido, una vez más, y como es habitual en mi, a culturizaros, a meteros esos conocimientos que tanto ansiais y que nunca está de más adquirir, porque yo no tengo otro objetivo en este blog que hacer un mundo más culto, al menos el blogosférico, y como siempre, me lo agradeceréis. Yo soy así, no me importa compartir mis conocimientos de gafapasta multicultural con vosotros y todo por el módico precio de vuestra compañía, que no es poco, es más, es mucho.
 
 
Hace unos días, trabajando, llegamos a la conclusión de que a un fax que estaba en nuestra oficina le había llegado su hora. Hacía un par de años que no trabajaba, y ya no tenía servicio técnico, con lo cual, su futuro era menos esperanzador que el de Rajoy en el gobierno (que ya es decir). Tenía los días contados. Pero ese fax vivió su tiempo de gloria, cuándo en su momento lo trajeron, según mi compañera de trabajo, "es un fax de los tiempos de María Castaña". Asentí con un "ya...", y puse cara de interesante. En mi mente ya solo flotaba una duda, la que a todos os ha asaltado al ver el título ¿Quién era María Castaña? ¿A qué debe que se la mencione cuando algo es muy viejo? ¿Por qué no dicen que es de la edad de bronce o de piedra?
 
Pues bien. María Castaña, también conocida como María Castiñeira era una gallega. Si, chicos, como no podía ser de otra forma, no solo vamos a exportar los gallegos lo peor que tenemos, no todos son Rajoy, ni Franco, ni Fidel Castro, también exportamos cosas distintas. Una gallega de un pueblecito del sur de la provincia de Lugo, pegada a la provincia de Ourense y que linda con Monforte de Lemos y Quiroga. María Castaña fue una heroína que lideró una revuelta contra el poder eclesiastico en Lugo.
 
Cuando reinaba Fernando II de León, a finales del Siglo XII, éste ratificó el testamento de un obispo, por el cual el señorío de Lugo, pasaba a manos eclesiásticas, lo que provocó fuertes tensiones y revueltas entre las autoridades civiles y el poder eclesiástico. Ahí es nada, ya en el Siglo XII la iglesia amasaba grandes fortunas, tampoco es nada nuevo. Dos siglos después, el conflicto continuaba, y en el 1389 (el tiempo de María Castaña), María Castaña y su familia encabezaron una revuelta contra el obispo Pedro López de Aguiar por uno de los impuestos que los civiles tenían que pagar al obispado. Esta revuelta terminó con la muerte del mayordomo del obispo, y la familia de María Castaña fue acusada de provocar esta muerte. Fueron apresados y obligados a pagar mil maravedís de la época y a donar sus bienes a la iglesia, entre ellos cotos en la zona de Cereixa de dónde eran naturales.
 
El origen de la expresión "en tiempos de María Castaña" se desconoce, pero debió calar muy hondo entre los habitantes de Lugo, que no dejaban de recordar cuándo la heroína y su familia se rebelaron contra la iglesia. Sin embargo, y pese a formar parte del vocabulario de todo el mundo, el desconocimiento hacia su persona era tal, que no hace muchos años, en la ciudad de Lugo intentaron poner el nombre de María Castaña a una de sus calles, conocedores del origen de la gallega, y los vecinos se negaron en 1986. Poco después, el profesor e investigador Isidoro Rodríguez creó la asociación María Castaña y empezó a difundir la figura de la misma, hasta conseguir finalmente que en el año 2000 se pusiese finalmente el nombre de la heroína a la calle de Lugo.
 
Finalmente, el diccionario de seres mitológicos gallegos, recoge a María Castaña como la equivalente a Blancaflor, una de las tres hijas que tuvo el diablo, quizá, de ahí venga la expresión, dado el desconocmiento que hay sobre esta mujer, y las dudas de si realmente existió o si es solamente mitología, por lo que podría ser una frase anterior al cristianismo, para referirse a tiempos míticos, muy antiguos.

miércoles, 3 de julio de 2013

I'm Alive

Chuchis, que estoy vivo, que sigo por aquí, que estoy dispuesto a seguir iluminando vuestros días, llenando vuestros cerebros de conocimientos, de alegría vuestros corazones, y si se diese el caso, de abultar vuestras braguetas, si, lo sé, todos tendréis en mente cuando yo ya no esté entre vosotros... de que se ha ido un gran bloguero, el Golden Member. Pues eso de momento no.

Lo que si, y ya lo decía me parece en alguno de mis últimos post he estado (y todavía estoy) muy liado, muchísimo trabajo y eso es todo culpa de nuestro gran presidente del gobierno Mariano Rajoy, que, después de dar dos datos medianamente positivos del paro, se ha crecido, se ha olvidado de Bárcenas, ha sacado pecho y nos vende la moto de que la recuperación va por buen camino, pues no señor, tengo muchísimo trabajo, ocupo 4 puestos, cuatro, de compañeros que se han jubilado y que alguien tiene que hacer su labor, claro, el más nuevo, el más pringado. Pues así he estado, entre cursos de formación, trabajo, y lo que más tiempo extralaboral me ha llevado, un curso de promoción interna, para ser un hombre de provecho y mantener un día a mi cari.

Pero creo que tengo unas cuántas anécdotas que contar de todo este último mes, mis peleas con la jedionda de mi compañera de piso, que ya os lo digo, tampoco está entre nosotros, pero esta ha dejado tanta gloria como paz deja, o tanta paz como gloria deja, bueno, el caso es que ya no está, respiro aliviado. Tengo por ahí pendiente de contar mi última visita a Valencia, el fin de semana pasado, mi última visita a Galicia, mi nuevo jefe, las fiestas del orgullo de Madrid, mis pinitos con los deportes apoyando a la otra gran jedionda que es la alcaldesa de Madrid. Hemos tenido teatro, y también me he zampado unos cuántos libros y he hecho una ruta verde por la sierra de Madrid. Os preguntaréis que como puedo dar tanto de mi mismo en un mes, pues muy sencillo, no blogueando.

Claro, empezaré poco a poco, que no sé con qué empezar. Claro, se os va la mente a que este es un blog político, pues no, por el momento no tendremos post políticos porque si hay algo claro es que en este blog yo no hablo de política, mucho menos de mi vida privada. (Excluyendo cuatro anécdotas sin importancia mencionadas en el post anterior). Ya lo sé, mañana haré un post sobre Masterchef. Efectivamente, ese programa de televisión que comenté aquí siendo muy crítico en general con el jurado y que, gracias al buenorro de mi paisano Efrén terminó enganchándome, aunque él se fuese antes de lo previsto. Finalmente, ya os lo adelanto, hablaré de algunas cosas que son totalmente falsas, salvo alguna cosa que se ha publicado.

miércoles, 3 de abril de 2013

Conversaciones de urinario

Los hombres tenemos la capacidad innata de poder ir solos a cualquier servicio, sin compañía de nadie muy al contrario que las mujeres, solo necesitamos un urinario y los amigos para toda la vida, llegan por si solos.
Tomando un café, dos niñas jugaban en una cafetería, le pregunté a una amiga si eran hermanas, y me dijo que no, que acababan de conocerse allí, hacía cinco minutos. Se habían hecho amigas para toda la vida, los hombres en los urinarios no tenemos esa necesidad de hacer amistades eternas, pero el rato lo pasamos bien, y he aquí Pimpf descubriendo uno de los grandes secretos masculinos de la historia.
Así sucedió el pasado viernes santo, fría noche de copas a última hora de la madrugada, el último local y las ganas de orinar para depurar el riñón, o lo que sea, los cuatro urinarios en fila, urinarios de esos que te permiten cotillear discretamente lo que hay en los alrededores. Si, es una costumbre que solemos  tener los hombres, y el que diga que no, miente, porque ya no digo que sea necesario que uno sea homosexual para fijarse en esas cosas. Me he encontrado de todo, y con esto quiero decir, todo tipo de rabos, y todo tipo de personas. Como decía, un baño vacío, los cuatro urinarios, eliges, y aunque por probabilidades tener todos vacíos haría pensar que me colocaría en el medio, Pimpf en un alarde de máxima agudeza visual se sitúa en uno de una esquina, desabrocha el pantalón y comienza a orinar, con calma, tampoco hay prisas. Dos urinarios más allá se coloca un chico, giro un poco la cabeza, por ver su cara, y sigo a lo mío, disimulando, claro está, esa es la palabra clave, el disimulo. Y entran los nervios. No es un chico cualquiera, es ese chico guapísimo en el que te fijas desde hace mucho tiempo, uno de esos de tu lista de "los más guapos de tu mundo mundial". ¿Qué habrá ahí? ¿Cómo será el secreto mejor guardado? Es entonces el momento de volver a echar un ojo, disimulando como he dicho. Vale, incógnita despejada, una cosa morena, como él, pero nada llamativo, nada de otro mundo, una pequeña desilusión pero, bien vista, bien vista está muy bien, coqueta que se podría decir. Te relajas con tu pis, que va para largo, y en el momento que subes el ojo, su mirada está posada en lo que tú tienes entre las piernas, disimulas, y continúas a lo tuyo. Las comparaciones mutuas ya están hechas, y sin mediar palabra.
Llega un tercero, un amigo de ese chico. El amigo gracioso que se coloca en el medio de ambos. No te tapa la visión, te la complementa, y aunque éste no es ni un cuarto de guapo, ni de interesante, disimulas y te fijas en lo que se trae entre manos. Bien, este supera a tu estrella en ese momento, en las comparaciones sigue sin ganar, por supuesto, le das un aprobado alto, pero tampoco nota. Pero como ya dije, el amigo gracioso es el que habla cuando está bebido, y/o enfarlopado. Se dirige a ti, porque es tu amigo de toda la vida de esos últimos segundos en el baño, ya que no lo conoces de nada más y te dice:
- Pues mira a David, así como lo ves (y tu mente piensa en lo que has visto), este chico se folla a todas las de este pueblo, a todas las que puede, claro, que no son pocas.
Asientes, porque tampoco tienes nada que añadir a un comentario tan, tan intenso, y porque tú estás pensando en cómo se beneficia a tu vecina, o a la amiga de la vecina, no por lo que tiene, si no por lo guapo que es. Entonces, David se suelta un poco más.
- No, si tu tampoco te puedes quejar, seguro que te has tirado tú a más chicas de este pueblo que yo.
A lo que el otro le contesta:
- Si, bueno, unas cuantas si, no sé si más que tú, pero a bastantes sí.
Piensas en las afortunadas, o desafortunadas, piensas en que puedes decir de ingenioso para no soltarles un comentario del tipo ¿y con eso os las folláis? Entonces se te ocurre la ingeniosa frase
- Es que las mujeres de este pueblo, son mucha mujer, son de armas tomar.
Fin de la conversación. Fin de la amistad para toda la vida del baño. Y es una pena, porque a ti no te importaría mantener esa amistad, al menos esto de conocerse agarrándose el pito como hasta el momento, durante cinco minutos más.
Esas son las conversaciones impresionantes que uno puede tener en los baños de una discoteca.

martes, 12 de junio de 2012

Chim Pom

El titular de esta noticia tan curiosa lo dice bien claro "un niño resucita en su velatorio, pide agua y se vuelve a morir". ¿Y sobre esto me atrevo yo a hacer un post? Pues claro que si, y más cuando he estado tan liado toda la mañana que no he tenido tiempo de hacer post alguno.

El pequeño de 2 años, Kelvin, en la localidad de Belem fallecía en un hospital a causa de una neumonía. El cuerpo del niño fue entregado a sus padres quienes velaron el cadaver del crío. En mitad del velatorio el niño se levantó de su propio ataúd, dijo "Papá, ¿Me das un poco de agua?" y acto seguido volvió a tumbarse y como decía el periódico dónde saqué la noticia "y se volvió a morir". Al menos así lo declaraban sus padres, quienes pensaban que en el hospital habían tenido un error. Sin embargo su alegría se vió truncada a los pocos minutos, con esa nueva muerte de la que jamás despertó. 

¿Milagro? ¿Error hospitalario? Pimpfito tiene la teoría de que los padres del pequeño vivieron una situación de histeria colectiva con alucinaciones propias del estado de tensión producida por la pérdida del pequeño. Pues bien, este post no pretendía ser gore, ni remover vuestras sensibilidades, aunque la noticia es real. La conclusión que yo he sacado, viendo la prensa estos días es que Rajoy y sus ministros han vivido también una situación de histeria colectiva con alucinaciones propias del estado de tensión producida por los vaivenes de la economía y las fluctuaciones de la prima de riesgo. Así es como ellos solamente han visto a nuestra economía sana, han visto el rescate financiero a la banca española, como una buena oportunidad, como algo que habría que celebrar por lo positiva que resulta para el conjunto de los españoles. Así se deben sentir, quienes pensaban que todo se debía a la mala gestión de Zapatero. 

Por ello, nuestra economía el sábado se levantó y dijo algo así como "Rajoy, agua, agua y partido", como reviviendo, y después volvió a su estado natural, muerta. Y me váis a permitir las comparaciones que siempre son odiosas, pero en Portugal gobernaba el Partido Socialista de Sócrates cuando tuvo que pedir el rescate financiero, un mes después de alcanzar el acuerdo de rescate había ya nuevo presidente del gobierno, el derechista Passos Coelho, Sócrates había dimitido al haber alcanzado los apoyos suficientes para las medidas de su plan de ajuste, y vino la sangría hacia los ciudadanos portugueses, recortes a diestro y siniestro, la economía portuguesa que sigue sin salir adelante y la derecha sigue gobernando. En España, aunque seguimos sus pasos en cuanto a los recortes, nada nos hace indicar que Rajoy piense dimitir, lejos de todo ello, al Presidente español parece preocuparle más el resultado de la final del Roland Garrós y el de la selección española de fútbol que otra cosa. Así nos va, si es que vemos resucitados dónde no los hay.

sábado, 2 de junio de 2012

Todos somos cajeras

Desde que publicara mis post sobre mi choni cajera hasta el día de hoy ha pasado mucho tiempo, tanto que mi choni cajera ya no está en su puesto de trabajo, se le habrá acabado el contrato, la habrán despedido, no lo sé. En cuanto comenté en este blog que ella ya no seguía allí comenzaron las sorpresas y muestras de interés por mis queridos blogueros, en concreto por dos, que eran los fans de aquel personaje que me ha dejado huérfano de posts.

Pero rebuscando en la web, sobre chonis, sobre cajeras y demás con la intención de hacer un post para contentar a la clientela y resarcirme de este vacío que me dejó la Vero, que así se llamaba ella, encontré una noticia curiosa que me hizo palpitar el corazón al punto que pensé que se me salía de la caja torácica, mi Vero, mi choni cajera había vuelto a liarla parda. La noticia que encontré tenía de titular "¡Que readmitan a Laura! Campaña por una cajera despedida", ya adentrándome más en la noticia se podía leer "una campaña para la readmisión de una cajera de Mango despedida por quedarse embarazada incendia internet".

Efectivamente, esta cajera, que por suerte o por desgracia no es mi choni cajera, es una cajera más, un colectivo al que tanto aprecio, una trabajadora en cualquier caso que tras quedarse embarazada, y como les ocurre a muchas mujeres, es despedida, en pleno siglo XXI, con lo que habíamos avanzado en este tipo de cuestiones. Aparece Laura en la noticia, en un pequeño video comentando como ocurrieron los hechos. ¿No es indignante? Pues que sepáis, que la habrán indemnizado con 20 días por año trabajado. Es curioso que una empresa como Mango con tantas empleadas jóvenes recurra a un despido de este tipo, pero el propio nombre ya lo dice un poco, Mango. El video ha tenido una muy buena acogida por los internautas, y no se han quedado ahí, también han hecho una petición formal al director de responsabilidad social de Mango para la readmisión de la cajera. En cualquier caso, estaría bien esa readmisión, pero yo ya me pensaría si volver a un sitio dónde tienen en tanta consideración a sus empleadas.

Y ahora me pregunto yo seriamente ¿Mi choni cajera se habrá quedado embarazada?

jueves, 19 de abril de 2012

Liándola parda

Tranquilos mis queridos blogueros, por el momento aún no me he decidido a jugar al Quiminova o Quimicefa o como se llame, ni me ha dado por hacer experimentos con gaseosa tales como juntar ácido clorídrico con sulfato de sodio o sulfato de cloro, bueno, no sé de qué tipo de sustancias, ni he creado un gas amarillo tóxico para mis vecinos, sin embargo, casi la lío parda.

Hace un par de días con unos ánimos increíbles me decidí a correr, como suele ser habitual por un parque cercano a casa, algo que sabéis que hago por puro y duro exhibicionismo porque otra cosa no, pero piernas potentes unido a un pene badajo que se menea al ritmo de cada zancada y mi super pantalón de atleta, de lo mejor que se puede ver por Madrid para lucimiento personal. Así es como con el ego muy crecido salí de casa, eligiendo las canciones que llevaría en ese MP3 que se me cayó por el balcón, colocándomela bien antes de salir y siendo sorprendido por mi vecino de enfrente. !Ah! Qué no os he hablado de él. Pues frente a mi edificio hay otro donde vive un chico muy mono, fuerte, masculino, tímido y elegante, de estos que ni a la de tres se fijan en ti porque van camino de convertirse en minidivas, y sin embargo la combinación paquete, pantaloncito y piernas potentes que llamaremos "la triple P" fueron más que suficientes para que el pobre, acompañado de una amiga, centrase su mirada a esa altura. Al ser sorprendido y para disimular delante de su amiga bajó un poco la cabeza, puso cara de más timidez si cabe, sonrojado y haciendo como que veía otra cosa, por ejemplo la el color de mi portal y prueba superada.

Y mi crecido ego, si cabe más crecido todavía, me ayudó en una jornada de jogging o trote -según seáis puretas del lenguaje- perfecta, mucho ritmo, muy animado, grandes zancadas, mi sesión de abominables, un poco de flexiones y vuelta a casa, sudando como un campeón y todavía escuchando música. Y allí a 200 metros de mi casa casi la lío parda. Llego corriendo a un paso de cebra que parpadea, parece ponerse verde, y en ese momento, viendo a izquierda y derecha, coches parados, Pimpf en un gesto de amabilidad y ciudadanía ejemplar le dice al ciego que está a su lado, bastón en mano "Ahora, semáforo en verde". En ese momento el parpadeo cesa y el semáforo se pone en rojo, el ciego comienza a extender su bastón y se escuchan dos voces, la mía que dice "bueno, ahora no, que está en rojo" y otra que dice "En rojo, cuidado!". Esperamos unos segundos, el ciego dice que es un paso de cebra largo y que le lleva su tiempo cruzarlo, por decir algo, y yo, que venía colorado de estar corriendo, disimulo un poco la vergüenza del momento, y no ante el ciego, claro, ante el chico que a su lado gritó que tuviese cuidado. Se pone el semáforo en verde y ya, como aliviado le digo, "ahora si, ya puede cruzar, está en verde, estoy seguro". El ciego me da las gracias y comienza a cruzar.

Y yo me pregunto hoy ya, con la mente más serena, más lúcido, y con el eco lejano de esta anédota ¿Qué necesidad tengo de decirle a un ciego que el semáforo se pone en verde si ya los semáforos incorporan un pitido que les avisa? ¿Quién me mandará a mi decir nada a nadie y más cuando voy casi con la lengua colgando por el cansancio? ¿Por qué tendré que ser tan bocazas con lo guapo -y no lo digo yo- que estoy callado? Si es que a veces no soy más listo porque no puedo, vamos, que las escuelas de educación especial se me rifan, vamos, que soy tan listo que siempre voy más allá.

martes, 13 de marzo de 2012

Mi pantaloncito nuevo

Llegó el mejor tiempo, el final del invierno y las ganas de lucir el cuerpo de cara al verano, y en ese momento me di cuenta de que otro año más llegaría tarde, que para lucir unos buenos pectorales tendría que esperar unos cuantos años más, y todo por ser un dejado en invierno, una auténtica lástima sobre todo para vuestra vista, claro.
El caso es que tras haber engordado unos kilos me he decidido nuevamente a reanudar la operación "mondongo" como así la bautiza normalmente D. para conseguir perder algunos kilillos y al menos poder ponerme alguna de las camisetas del año pasado. Total que dieta aproximada de mantenimiento y a ponerse en forma, a la vuelta de la esquina estará el regreso de Pimpf a los gimnasios, el dejar de fumar (aunque quizá eso no ayude con la pérdida de peso pero sí con una mejora en la salud en general), y el ejercicio, solo que este ha comenzado ya junto con la dieta. Por el momento mi vuelta a las pistas de atletismo.

Bah, que ya está bien de que me tire faroles. Qué he vuelto a correr eso es totalmente cierto, al parque que está cerquita de casa, un parque lleno de turistas con miles de visitantes diarios que captan con sus instantáneas las preciosas vistas de Madrid y sobre todo del anochecer, un parque con sus parejitas hetero retozando por el verde césped, parejitas gay abrazándose a la sombra de los árboles, unos cuantos corredores aficcionados como yo, y otros más preparados de buena musculatura que se lucen y me adelantan siempre que corren en mi misma dirección, los ancianitos que pasean con los sudamericanos, aunque cada vez se ve menos esto y a los ancianitos ya los van paseando más sus familiares, los niños sueltos que se te meten delante cuando vas corriendo y tienes que hacer una especie de zigzag para no cargártelos ante la mirada asesina de sus padres que previamente los habían dejado sueltos por el parque, y los perros que instintivamente te persiguen y también molestan mucho. Ahí es dónde yo voy a correr.


En mi vuelta para hacer ejercicio decidí que con este tiempo primaveral y previniendo un aumento de temperaturas, lo ideal sería comprarme un pantaloncito corto de atletismo, de esos muy cortitos que marcan lo suficiente cuando uno va a correr, unos del estilo a los de mi Darío, mi amor platónico y que tanto me ponen. Así que en cuanto pude le encargué unos a D. y en cuanto me los dío tuve que probármelos enseguida, de auténtico lujo. Obviamente, al día siguiente los estrené en mi parquecito, muy orgulloso, luciendo piernas potentes, sus músculos tensándose a cada paso, el calor apretando  en la sobremesa y el sudor bañando toda mi piel. Mientras, el poder de atracción de mi pantalón en el respetable del parque iba en aumento. Bajo el pantalón, con el pene suelto, este iba saltando a cada una de mis zancadas, ora a la derecha ora a la izquierda, todo a un ritmo acompasado. Ese es mi momento preferido de exhibicionista, donde descubres quiénes son gay y quienes no, donde la gente se fija irremediablemente en este golden member oculto tras el pantalón de loneta. No solo son los gays los que se fijan, muchas mujeres disimuladamente también fijan su atención.


Me doy unas cuantas vueltas por el parque exhibiéndome, crecido en mi ego, animado incluso a dar una vuelta más, como una vuelta triunfal de un torero en un coso taurino, con la diferencia de que en este caso, el rabo no lo llevo en la mano, y ya, finalmente y casi exhausto decido volver a mi casa. Y llega el paso de cebra, con su semáforo dónde hay que parar si o si, a no ser que quieras aparecer como una pegatina en el asfalto bajo cualquier coche, te agachas para coger un poco de aire, y suspiras pensando en el enorme éxito de tu pantaloncito corto. ¿Tanto se han fijado en mi? ¿Será por lo que abulta el golden member? ¿Por sus movimientos? Algo exagerado quizá, algo no cuadra. En ese momento te haces la pregunta ¿Habré hecho el ridículo con la etiqueta todavía puesta del pantalón? Te tocas y compruebas que no, que todo está en su sitio, y bien puesto. Y entonces te fijas en tus potentes piernas. Efectivamente, se han fijado en eso, son tus musculosas piernas, o espera, quizá si, pero no, y entonces la clave, las piernas blanquísimas un poco más arriba de las rodillas, con una leve marca de algún bañador del año pasado.

Así que nada, hoy he decidido hacer un poco más el ridículo pero poner fin a esto de las piernas blancas, volveré con mi pantaloncito y haré unas "abominables" allí delante de todo el mundo, al sol, mientras las piernas se van tonificando, llenando de vitamina D, y todo para que el protagonista vuelva a ser el golden member.

PD.: Y este de la foto es uno de nuestros atletas olímpicos en Atenas y Pekín, un decatleta paisano, pontevedrés y que yo siempre he admirado en todos los sentidos, para más señas y fotos en este enlace.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Un hombre, un voto

Con esta premisa partía una compañera de partido a la hora de afrontar alguna de sus relaciones sexuales en campaña electoral, sin embargo, la vida no es tan fácil y tan sencilla para un bloguero como yo. Nada de un hombre un voto, o una mujer un voto, para un votante de izquierdas en el exilio las cosas son mucho más complicadas. Sin embargo, aunque vaya a hablar de elecciones no os penséis que voy a hacer un post político. No tengo que descubrir ante nadie que seré uno de los pocos españoles que voten a Rubalcaba, y lo digo convencido, que como militante no me cuesta nada decirlo, aunque estemos en horas bajas y lo vayamos a estar todavía más a partir del próximo domingo, claro que, unos disfrutarán la victoria, otros lloraremos la derrota y finalmente, todos sufriremos las consecuencias, pero eso es entrar ya en política, y bien sabéis que a mi no me gsuta hablar ni de política ni de mi vida privada en este blog.

Como muchos sabéis, estoy en un exilio forzoso, por cuestiones laborales, llevo ya cerca de tres años en Madrid, disfrutando esta ciudad y padeciéndola. Tampoco hay mucha queja aunque a día de hoy cogería cualquier billete a Galicia si me apareciese una oportunidad laboral, y esto es mucho decir, teniendo en cuenta que mi trabajo es digamos, cómodo. Desde que estoy aquí he vivido varias campañas electorales, unas europeas, la primera vez que tuve que pedir el voto por correo, otras municipales, yendo yo en persona a Galicia como candidato y parte del juego. Ahora tocan unas generales, y he tenido que solicitar mi voto por correo, como persona democrática que soy y consciente de la importancia de un voto.

Hace ya unos días me llegó toda la documentación como solicité. ¿Toda? Toda no, ahí estaban las instrucciones para votar por correo, la papeleta del senado color sepia, y las múltiples papeletas para el congreso de los diputados, la certificación de que estoy censado en mi pueblo y el sobre para remitir todo por correo certificado urgente. ¿Qué faltaba? Dos sobres, el sobre blanco del Congreso y el sepia del Senado, que deben ir dentro del sobre dirigido al Presidente de la Mesa Electoral. Un coñazo así explicado.

Rápidamente comenzaron mis gestiones. Primero llamar al teléfono de la esperanza, un teléfono de ayuda que venía en las instrucciones. Comunicando. Segundo paso, ir a la oficina de correos y comentarles el "pequeño problemilla" que me impedía votar. Los de la oficina de correos pusieron cara de sorpresa, y me preguntaron si estaba seguro. Claro que lo estaba. Acto seguido comenzaron sus gestiones. Primero llamar a la Junta Electoral de Pontevedra para comentarles mi caso y darme una solución. Estos le remitieron a la Junta Electoral Central que tampoco supieron darme una solución, algo así como un "jódete pero no vas a poder votar". Y esto para un ciudadano decidido a votar es algo así como un insulto. Mientras, por mi cabeza rondaba presentar una denuncia ante quien fuese, por hacer las cosas mal y no remitir toda la documentación como es debido e impedir mi derecho al voto. Rápidamente el señor de Correos me dijo que tenía una opción rápida y sencilla, acercarme a cualquier sede de un partido político y pedir un par de sobres, pues los sobres sirven para cualquier parte de España. Volvió a hacer otra llamada a la Delegación de Gobierno de Pontevedra que a su vez le dieron un teléfono definitivo para que me explicasen que ocurría, la Oficina del Censo Electoral de Pontevedra.

Llamé a dicha oficina y allí rápidamente me pidieron mil disculpas, un "error" de la persona que remitía la documentación había hecho que la gente que solicitamos el mismo día el voto por correo no recibiésemos la documentación como es debido. ¿Y qué hacemos? Me pregunté yo. La solución que me dió fue la misma que me dió el señor de correos, que buscase un par de sobres por Madrid y que votase normalmente, mientras ellos, volviéndose a disculpar me volverían a remitir dichos sobres a la misma dirección, aunque sin saber exactamente si llegarían en tiempo y forma. Bueno, en forma si, pero a tiempo para emitir el voto por correo no lo sé. Así que hice caso al señor de correos y fui a una sede de algún partido, y tal y como me aconsejó, fui a la que él me dijo, a la sede del PSOE, en Callao, allí me dieron mis sobres.

Hombre, ya está el país lleno de indignados y ahora voy y yo que he votado sin problemas esta mañana, me indigno el doble por tener que hacer un esfuerzo extra para votar, y total para qué, porque el resultado me lo conozco. Este ha sido mi caso, que he tenido oportunidad de conseguir los sobres, pero habrá mucha gente que por unas cuestiones o por otras no consigan, aún haciendo las cosas bien, votar.

Conclusiones:
1- Vota si puedes, siempre es muy provechoso para la sociedad en general, y vota en conciencia, a quién más gustes siempre, y si es al Partido Socialista, mejor, aunque esto último es un añadido mío.
2- Cuando te prometan facilidades para votar por correo, cuando te prometan los sobres para votar, jamás esperes a que te los hagan llegar, no lo harán a tiempo.
3- Ya podía yo estar esperando por los sobres, si.

P.D.: Pero no te olvides de los bomberos de Madrid

domingo, 30 de octubre de 2011

Teatro-Circo Price, Pimpf y el payaso Pompoff

Con esto de no hablar nunca ni de política ni de mi vida privada en este blog, se me pasó por alto comentar un pequeño detalle, no sin importancia que puede ayudar a los lectores a conocer un poco más a Pimpf, o a quien se esconde detrás de este suedónimo.

El que suscribe siempre ha presumido de tener unos apellidos curiosos, sobre todo el paterno, un apellido especial que, lógicamente no haré público en este blog, pero que llama mucho la atención. El apellido es genuino de mi familia nada más, es un apellido local de la zona donde yo vivo y que unas cuantas personas lucimos con mucho gusto, por peculiar. Lógicamente, todos los que nos apellidamos así hemos tenido en algún momento de nuestra vida curiosidad por conocer de donde viene y para estas cosas no hay como recurrir a los más ancianos de la familia, que algo saben, y si a eso le sumas un poco de I+D, te da un resultado perfecto. Bien. En su día mi abuelo me dijo que el origen estaba en una familia de titiriteros que, recorriendo España se quedaron maravillados con mi pueblo y allí decidieron quedarse a vivir, a finales del siglo XIX, de estos titiriteros hemos derivado todos los que nos apellidamos igual, y algo de titiritero hay en cada uno de nosotros. Fruto de mi I+D conozco más o menos la ruta que siguieron hasta llegar a mi pueblo. El primer dato que tenemos de ellos se pierde entre mediados y principios del S.XIX en Valencia, si, esa ciudad mediterránea con mar, aunque pasaron por cuidades como Madrid, Salamanca, o el pueblecito gallego de Ribadeo, lugares donde hemos encontrado actas de bautismo, matrimonio o partes de defunción. ¡Cuánta pista!

Suponiendo una estancia en Madrid, donde uno de estos titiriteros se casó con una madrileña, quizá coincidiesen con una época gloriosa el circo en Madrid, la fundación en  la capital del Teatro-Circo Price, del empresario Thomas Price en 1868, y situado inicialmente en el Paseo de Recoletos. Price un especialista en la doma de caballos proyectó poco después la creación del Teatro Circo-Price en la actual Plaza del Rey, en Madrid. Su fallecimiento diez años después le impediría ver su proyecto realizado, pero su yerno, William Parish logró llevarlo adelante. Así pues, el teatro circo Price vivió su época gloriosa en esta nueva ubicación, entre la primera y segunda guerra mundial, pasando unos años alejados de dicho recinto por el estallido de la Guerra Civil. Por este teatro-circo pasaron todas las estrellas mundiales del circo que se preciasen, pero, y los años sesenta fueron lo de una segunda edad de oro, pero el circo comenzó a dejar de estar de moda y terminó cerrando en 1970. Años después, en 2007 el Ayuntamiento de Madrid abriría un nuevo circo permanente, el nuevo Teatro-Circo Price, situado en la Ronda de Atocha. En el teatro-circo actuó la familia de payasos Pompoff Thedy, familia lejana de los más cercanos a nosotros "Los payasos de la tele" de la familia Aragón. Yo no sé si aquellos titiriteros que recorrieron España hasta quedarse en mi pueblo pasaron por el Teatro Circo Price, no sé si coincidieron con algún ancestro de este payaso Pompoff, o si estamos emparentados de alguna u otra forma, tampoco sé si se dedicaban al circo o simplemente se trataban de marionetas, eran otros tiempos, pero lo que sí está claro, es que algo de esa gente he heredado, al menos, mi buen sentido del humor.

Bicos Ricos

sábado, 29 de octubre de 2011

La casa de Tócame Roque

Hay ocasiones en las que he pensado que este blog es lo más parecido que he encontrado a la casa de Tócame Roque con todo esto de los novios reales si los hubiera o hubiese e imaginarios que los hay, al menos uno, ex sin más oficio ni beneficio que proporcionarme un post, amores platónicos, futuribles novios y la omnipresente en mi memoria, Angelines, total un lío del copón muchas veces, sobre todo en aquellas ocasiones en las que unos coinciden con otros, y ya es complicado, pues esto es lo más parecido a aquel sainete de La Petra y la Juana o el buen casero, de Don Ramón de la Cruz.

Si bien, este es, como no podría ser de otro modo, un post cultural que dicho sea de paso, de vez en cuando me da por ilustrar vuestras vidas, por llenarlas de conocimientos y cultura, por decirlo en otras palabras, por culturizaros un poco y hacer de vosotros unos blogueros de provecho. Así pues, hoy toca analizar esta expresión tan castiza de "´La Casa de Tócame Roque".

La Real Academia Española dice que la casa de tócame roque es aquella en que vive mucha gente y hay mala dirección y el consiguiente desorden, es por lo tanto una vivienda donde reina la confusión, los alborotos y las riñas. Se ignora si el tal Roque ha existido o no, aunque se cuenta que inicialmente en dicha vecindad vivían dos hermanos que disputaban por una herencia, mientras uno decía "tócame (la herencia), Roque" el otro respondía "la casa tócame a mi, Juan", lo que si está claro es que la casa de Tócame Roque si existió, y su situación está donde actualmente se levanta un edificio en la confluencia de las Calles Barquillo y Belén, muy cerca del barrio de Chueca

La Casa de Tócame Roque era una corrala de vecinos sucia, fea e insalubre donde antiguamente vivían unas ochenta familias, en su mayoría chisperos, o herreros como los llamaríamos ahora que trabajaban el hierro en los patios, y donde también habían instaladas varias cuadras de caballos. y que un día, el Ayuntamiento de Madrid, por cuestiones de urbanismo decidió su desalojo y derribo. Los vecinos se negaron en rotundo a abandonar sus viviendas y se amotinaron, siendo diarias las disputas con la municipalidad y las fuerzas del orden de este Madrid de mediados del siglo XIX y que durarían cerca de un año, fecha en la que fueron desahuciados definitivamente, el inmueble demolido y construido otro en su lugar, dejando la calle despejada para su paso a la Avenida de Fernando VI.  Por el sainete de Don Ramón de la Cruz y por las mil batallas que en dicho edificio se armaron fue conocido por toda la capital del reino, pasando al acervo cultural español y que también utilizó en su obra, Mesonero Romanos.

Madrid a veces te sorprende con pequeños detalles encantadores de una historia llena de, nunca mejor dicho, historias.

Bicos Ricos

martes, 11 de octubre de 2011

Millonario por un día

Tenía un post precioso preparado para hoy donde iba a hablar de las hojas de los arces que comienzan a caer por el suelo de los parques con esos tonos entre ocres y amarillos que todo lo envuelven y ese olor a tierra húmeda por la lluvia, pero lo he cambiado a última hora, y es que he descubierto una noticia que me ha parecido genial y así no dar la chapa con soplapolleces otoñales. Ñoñerías las justas.

Leo en prensa que un pontevedrés ha sido multimillonario por un día, bueno, por un día no, por unas horas, que digo, concretamente por unos minutos. A un funcionario del concello de Barro en la provincia de Pontevedra, economista de formación y en sus ratos de ocio, momento que aprovechaba para invertir en bolsa, pero se le salieron los ojos de las órbitas, o de las cuencas (con el permiso de Ángel), al comprobar que en su cuenta bancaria tenía 135.946.420,30 dólares, que al cambio vendrían a ser unos 98,9 millones de euros y sin que le tocase el Euromillón ni nada. Dice la noticia que inmediatamente llamó a la empresa en la que invertía y que estos le dijeron que se trataba de un error informático, que se solucionaba con un simple cierre del explorador y volver a abrirlo. El funcionario avisó a cuatro compañeros suyos, para que fuesen testigos de que esos 135 millones de dólares desaparecerían. Y así es como su gozo se vió en un pozo y un minuto después, su cuenta corriente descendía a la no despreciable cifra de 12 euros.

Que conste que la noticia es en si misma llamativa, por curiosa, por anecdótica y no pasaría de ahí, a no ser por el hecho que recalca la noticia en una simple frase que me ha hecho reir hasta decir basta. Al punto que he compartido la risa con mi compañera, aquella que me chupaba... la conexión a internet. Dice que por cuestiones laborales, el descubrimiento de este hecho, así como la desaparición del millonario saldo se produjeron "en el Concello de Barro, y por cuestiones laborales, en horario del receso para el café". Vamos hombre, a estas alturas y nos vienen con estas. Que no cuela, ¡hombre! ¿Un funcionario en su rato del café en su puesto de trabajo aunque sea dedicándose a labores bursátiles? Lo siento, pero este pequeño detalle hace que la historia no sea creíble. De toda la vida, los funcionarios en su rato de descanso hacen eso precisamente, descansar, irse a tomar un café por ahí en lo que es su media hora por ley que les corresponde.

Es que cualquier día, aparece en prensa que he recibido un premio al mejor blog de variedades del mundo mundial, o de la blogosfera esta que tenemos nosotros, y me buscan un lío, tendré que decir a todo el mundo que yo no posteo desde mi despacho, que yo siempre he sido escrupuloso a la hora de cumplir mi horario de trabajo y que, como mucho, aquel post tan bueno que me ha encumbrado a la fama (y que todavía está por escribir) se ha hecho, en mi rato de descanso. Mucho menos podrán decir que he entrado en páginas no permitidas, eso sí que no, que esta semana han sido unos cuantos los post que me han censurado por chorradas.

Bicos Ricos

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Ser tremendo y estar tremendo

A mi los juegos de palabras con doble utilización, cambio del orden de palabras me encantan. Es un clásico que a algunos blogueros suele gustar, entre ellos a Z, que en alguna ocasión aprovecha para sorprendernos y a mi me hacen reir. Y siempre salen dos de estas frases en los comentarios "no son lo mismo unas BOLAS NEGRAS que una NEGRA en BOLAS" o "no son lo mismo dos TAZAS DE TÉ que dos TETAZAS" y hasta aquí puedo recordar de este tipo de frasecillas a las que a lo mejor no les veis la gracia, y siendo realistas, tampoco es que lo sean demasiado, pero a mi me gustan y eso las hace geniales, como todo lo que yo toco.

Recuerdo a un bloguero que utiliza mucho la expresión "eres tremendo". Efectivamente, a muchos os habrá venido a la cabeza Angel, que cuando lee algunas de nuestras diabluras termina llamándonos tremendos, aunque no lo hace normalmente con el otro significado de la expresión "estar tremendo". Y es que el término "tremendo" tiene varias acepciones, para que veais lo rentable que nos sale conocer el castellano. Según el diccionario de la Real Academia Española, tremendo viene del latín "tremendus" que a su vez viene de "tremere" que es tener miedo. Puede significar ser terrible, digno de ser temido, también digno de respeto y reverencia, o al hablar de un crío, se puede utilizar para expresar que es muy travieso e incluso un cuarto significado se le puede dar "muy grande y excesivo en su línea". No no he hecho este post para hablar de mi Golden Member así que no os relamais antes de tiempo.

Hace algunos años, por estas fechas aproximadamente, cuando en Galicia la noche trae ya cierto frescor que requiere comenzar a abrigarse por cautela, conocí a un chico portugués, cercano a la frontera y entre nosotros ocurrió aquello que suele ocurrir cuando conoces a un chico con la única intención de acostarte con él. Que te acuestas con él. Pero uno no está para grandes lujos innecesarios, ni dispone de piso propio ni demás, así que en aquella ocasión fue un "quedar de campo", es decir, un lío en un claro de un bosque por donde transcurrían ciertas pistas forestales, un continuo de pasiones desenfrenadas con la rasca cayendo a esas horas de la madrugada y el único calor del motor del coche que mantenía caliente el capó, y el calor que emanábamos nosotros dos. No hace falta que entre en detalles sobre como era el chico, pero lo advierto desde ya, fue un auténtico lujazo aunque penséis que no hago más que presumir, muy modernito vistiendo y con un muy buen cuerpo y hasta ahí puedo leer. Al terminar el primer acto, ambos fumadores nos pusimos las camisetas mientras fumábamos un cigarro. Yo le comenté "estás tremendo". Él puso cara extrañada y me dijo "não, eu não tenho frio".

jueves, 8 de septiembre de 2011

Echando chispas

Los blogueros más avezados en cuanto al lenguaje y su juego de palabras pensarán que, desde que me he puesto a leer como un condenado estoy convirtiéndome en un tuberculoso de esos que a veces menciona Thiago, pero nada más lejos de la realidad, me gusta jugar con el doble sentido de las palabras y/o expresiones.

Cuando digo echando chispas es que estoy echando chispas, tal cual, y no es que aprovechando que es festivo en la ciudad de Madrid me vaya echando chispas a Galicia, aunque esto también lo vaya a hacer hoy mismo saliendo un poco antes del trabajo. Tampoco es que esté de tan mal humor que "echo chispas", teniendo en cuenta ese origen que dan a la expresión de la época cuando los herreros martilleaban el metal para fabricar armas y demás objetos que hacen los herreros. Lo siento, pero aunque pedante cuando en mi título digo "echando chispas" me refiero simple y llanamente a eso.

Yo no sé que pasa en mi trabajo, pero no hay mañana o tarde que no me vaya de aquí con cinco o seis pequeños calambrazos, y alguno no tan pequeño. Creo que el inteligente que ha decidido que trabajemos aquí no ha tenido en cuenta un pequeño aspecto eléctrico, y eso que donde trabajamos hay electricista titulado, supongo, pues no hay huevos a que coloquen una toma de tierra en este vetusto edificio que tiene un par de patios interiores. No hay forma, o no hay presupuesto, o a nadie más que a mi, que soy quien sufre dichas descargas eléctricas se le ha ocurrido.

Llego a mi hora y alguna que otra vez un poco más tarde, con sumo cuidado pulso el botón del ascensor, o si puedo aprovecho que alguien lo llame, y también pulso el botón de la tercera planta, en la que yo trabajo, o espero si hay alguien más que me pregunte a que planta voy. Sin problemas, aunque temblando. Me planto delante de la puerta de mi despacho, una puerta, curiosamente de madera, agarro el pomo para abrirlo y pequeña y muy ligera descarga eléctrica. Enciendo mi ordenador, con cuidado y ¡zas!, otra pequeña descarga eléctrica. Llega mi hora del café, vuelvo a llamar al ascensor con cuidado, empujo la puerta hacia fuera para salir y suelto un repentino ¡COÑOOOOOO!, se gira hacia mi el chico que lo dió todo el el Orgullo subido en una carroza en calzoncillos, y sonrío. Vuelvo del café. En la planta baja está Javier, si, aquel chico de mi pueblo que trabaja en el mismo sitio que yo y con el que nunca he intercambiado palabra alguna. Pulso otravez con cuidado el botón de la tercera planta y cuando voy a poner mis brazos cruzados toco sin darme cuenta con el apoyabrazos del ascensor y suelto otro improperio repentino "¡HOSSSSSTIAAAA!", volví a sonreir y no dije nada. Y así todos los días.

Hombre, que yo sé que estamos en crisis y todas esas cosas, no nos pueden subir el sueldo, nos quitan pagas extra, el material escasea, y  se trata de que arrimemos el hombro, que nos bajen un poco el salario en beneficio de la sociedad y estas chuminadas, pero ya está bien, que con la salud de uno no se juega, instalen por favor una toma de tierra, cuanto antes, que el día menos pensado aparezco aquí chamuscado. Escribiré un oficio solicitándolo, aunque me temo la respuesta:

"Estimado Sr. Pimpf,
sentimos no poder atender su petición de instalación de una toma de tierra en el edificio sito en la calle __________, de Madrid. Previo informe debemos comunicarle que según la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales 8 de noviembre no se procederá a dicha instalación por presuponerse que usted viene ya cargado desde casa. Así mismo informamos que puede o debe descargar antes de llegar.
Atentamente, el Oficial Mayor".

domingo, 28 de agosto de 2011

En la calle se liga

Salí ayer algo tarde a comprar tabaco pues me había quedado sin él y a la hora de hacer mis autobotellones yo solo frente al ordenador esto pierde un poco la gracia si no hay algún cigarrillo de por medio. Hay que decir también que comprar tabaco, algún tabaco en concreto en Madrid por la noche es tarea complicadísima, pero eso es tema para otro post. Al culo del mundo me he tenido que ir y eso que los locales estaban todavía abiertos, que no eran ni tan siquiera las doce de la noche.

Hablaba con un amigo por teléfono y le decía que para ligar algo había que salir, que si uno buscaba a través de perfiles encontraba normalmente lo que buscaba, y normalmente cuando uno entra a eso de los perfiles busca sexo. Pues mi amigo era lo que encontraba, sexo y no le faltaba, pero no le aparecía un gran amor con el que retirarse del mercado. Él me preguntaba que de donde los sacaba yo, y yo le contesté que a mis parejas normalmente las había conocido saliendo por ahí, concretamente a D. en la calle. Yo me había apoyado en un coche mientras escuchaba por el teléfono ya con ganas de colgar cuando pasó por delante de mi un chico paseando un perro, un poco lulú, Lulú el perrito, el chico tremendo, y de estos que pasan y te echan una mirada de esas que se te clavan en los ojos y de las que el cuello sigue empecinado en no perderte de vista, va con su perro mientras fuma. Al minuto vuelve a pasar por delante, en dirección opuesta, la misma mirada, mientras yo sigo al teléfono. Y él va parando a medida que lo hace su perro, sin apartar la mirada de mi, que yo llegué a preguntarme si tenía aspecto de sospechoso de algo, o si llevaba la bragueta abierta o algo, o un cartel que dijese "inocente inocente". Pues pasó el rato y la conversación continuaba, mientras yo ya no tenía muy claro si el que remoloneaba por no volver a casa era el perro o si por el contrario era el chico. Terminé la llamada y decidí que era buen momento para volver a casa, que ya no estaba muy lejos.

A solas ya, sin teléfono, ni nadie merodeándome pensaba que realmente esto de ligar, es mucho más fácil de lo que parece, que quizá, de haber querido podría haber tenido un polvazo a tiro de sábado noche pero que al igual que si fuese en un perfil podría haber sido solamente eso, sexo (que está de maravilla también) pero, que cuando uno busca un gran amor, nunca sabe uno donde se lo va a encontrar, vamos, pero yo estoy convencido que hasta en la calle se puede.

martes, 19 de julio de 2011

Atrapados en el ascensor

Que conste que aunque no me guste hablar ni de política ni de mi vida privada en este blog, de vez en cuando va y se me escapa alguna cosilla.

Esta mañana he ido a desayunar a casa, por aquello de no dejar la casa sola mucho tiempo y aparecer a horas impredecibles, y también me lo he tomado con calma, dicho sea de paso, para aprovechar a hacer ese tipo de cosillas que en el trabajo no puedo, como por ejemplo conectarme un rato al facebook. Así, al terminar mi café he vuelto al trabajo, cigarrillo en mano.
 
He apagado el pitillo en la papelera que está justo en la puerta, y por allí venía "la lánguida". La Lánguida es el chico gay que trabaja donde yo. No confundir con Javier, del que hace siglos que no hablo y con el que tampoco me encuentro muy a menudo. La lánguida es un chico pijillo, muy alto y muy flaco que viste clásico y bien, con unas gafas muy finas y que, normalmente, no me quita el ojo de encima. Aunque no os vayais a pensar, que en el orgullo, cuando lo vi subido en aquella carroza de Google, encima de la segunda O, concretamente, con tan solo un minúsculo bañador y enfundada una bandera arco iris en su espalda cuan SuperTrucha que podría ser y con una pistola de agua en mano no paro de ver hacia donde estábamos nosotros. Seré sincero, no paró de ver a Erbitxin. Se centró en él como si yo no existiese, como si la cámara que llevaba yo encima (por aquel entonces, snif snif) fuese a hacerle unas fotos super comprometedoras que se ponen en el tablón de anuncios de donde trabajamos. Aquella tarde La Lánguida solo tenía ojos para Erbitxin, y no solo ojos, gestos con su boca y labios intentando provocar, señalándole con el dedo y disparándole con su ridícula pistola de agua.

Habíamos quedado en que llegaba a mi trabajo y me encontraba con La Lánguida. Pues bien, así como entré, él vino detrás, llamé al ascensor, él esperó también y comentó con una señora de la limpieza que había muchísimo olor a tabaco. Instantáneamente me acordé de D. y esa capacidad de porculizar que tienen con el tabaco. Llegó el ascensor. Entramos, pulsé el botón del tercer piso y me apoyé en la pared del ascensor, con mi visión gran angular conectada, sin enfocar a ningún sitio en concreto. La Lánguida se apoyó también en la pared, manos en los bolsillos, vio de reojo para mi, cosa que yo controlaba con mi gran angular. Volvió a ver de reojo. Pulsó el botón del cuarto piso, allí donde trabaja Javier. Un silencio.

En ese silencio empecé a imaginar que, si por un casual de la vida el ascensor se parase entre dos plantas, no sabría bien que hacer, si bajarme los pantalones rápidamente o si esperar a que La Lánguida pulsase como un loco el botón de emergencia, o quizá, se pusiese a chillar como un loco. Preferí centrarme en mi supuesta bajada de pantalones y en algo rápidito en ese momento. Algo tan rapidito como un principio de ereccción. Continuaba el silencio, y el reojo. Paró el ascensor en el tercer piso y me despedí con un "hasta luego", La Lánguida, respondió con otro cordial y animado "hasta luego".

¿Estas cosas solo ocurren en las películas porno? Bueno, ¿en las películas porno y cuando quedas con alguien de un chat? ¿Estará La Lánguida en su despacho intentando averiguar en que despacho trabajo yo? ¿Mirará siempre de reojo excepto cuando va como una loca en una carroza del Orgullo? Quizá no tenga jamás las respuestas.

martes, 7 de junio de 2011

Fabián y un señor de Murcia

Hoy es un día grande. Me he levantado dolorido tras haber pasado la noche con Fabián y no seais mal pensados, pero entre la resaca del gimnasio y mi novio imaginario, que no ha parado de dar vueltas en mi camita de 105, si es que esto es posible, pues, apenas he pegado ojo. Pero quien creo que no ha dormido muy bien anoche, ha sido Fabián.
 
A mi nadie me dijo que tener un novio imaginario iba a ser un coñazo, y Fabián anoche estaba muy insistente, imaginariamente, claro. Venga abrazos, venga besitos en la nuca, que si cari por aquí que si cari por allá, y yo no es que no sea romántico, pero ayer estaba cansado del ejercicio del gimnasio y lo que menos me apetecía era lidiar con Fabián, que estaba caliente y con ganas de sexo. Le dije que me dolía la cabeza, como manda el decálogo. Pero Fabián insistía. Así que, cansado de tanto romanticismo a tiro de lunes le he dicho lo que había, que estaba cansado porque había tenido un fin de semana ajetreado.

Aquí comenzó Fabián a ponerse de mal humor y a interrogarme. Le dije que le quería mucho, pero que al ser imaginario eso no me iba a ser suficiente, así que le pedí comprensión y que me dejase de vez en cuando echarme una cañita al aire, como se dice en lenguaje vulgar, que yo también necesitaba mis desahogos como ocurrió precisamente el viernes, y que aquello no iba a ser un hecho aislado, que se fuese acostumbrando y que de vez en cuando era lo que iba a haber. Fabián me tiró de la lengua, y vaya si me tiró de la lengua. Le comenté que nada más verlo conectado a ese Messenger que él dice no utilizar nunca, pues los novios imaginarios no necesitan de esas tecnologías, que me invadió un ataque de celos imaginarios también que desembocaron en quedar con un señor de Murcia. Bueno, quien dice un señor de Murcia dice un chico de Cartagena, que a los efectos es lo mismo, y que estaba por una temporada por Madrid. Fabián ha querido saber más detalles y le he dicho, dos frases lapidarias "hasta aquí puedo leer" y "yo de mi vida privada no hablo".

Y ya con cara entre póquer y de pocos amigos me dijo que yo le parecía un caradura, que a ver que era eso de anunciarlo como novio único e imaginario si después me iba por ahí de picos pardos, que me quería mucho pero que íbamos a necesitar un tiempo. Al ser imaginario tampoco me costó mucho convencerle de que era una necesidad, que para mi, el murciano no significaba nada, aparte de una buena noche de sexo. Me comentó entonces si prefería que fuésemos una relación de esas modernas y abiertas, donde ambos juntos, pero tener sexo cada uno por ahí. Le he dicho rotundamente que no, que a mi esas cosas me parecían de poco enamorados y de modernos, que una cosa es que yo me desahogase por ahí y otra muy distinta que él debiese hacerlo, pues, al ser imaginario, puede reprimir sus bajos instintos enseguida. No me vió muy convencido. Le he dicho que seguramente no volvería a ver al chico de Murcia, pero que esta noche tocaba un castizo madrileño y apagó la luz y se dio la vuelta para dormir.

Yo me quejo de que tener un novio imaginario puede no ser cómodo, pero ser el imaginario, es mucho más incómodo todavía, y es que dependes de todo lo que haga la otra persona, del día que tenga Pimpf, de las ganas que tenga de quererte o sencillamente de si tiene un buen día, o malo, como casi siempre, y tú poco puedes hacer, aparte de escucharlo, todo el día quejándose con miles de problemas, pero chuchi, nadie dijo que tener pareja fuese fácil y la verdad, no sé para que me meto en esos jaleos, que debería haber salido escaldado, sin necesidad ni de imaginarios ni reales.

Bicos Ricos