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domingo, 23 de febrero de 2014

La Bella Dorita y el Molino

Resulta que hoy es 23F, y todos os esperábais un ladrillazo del Pimpf sobre el golpe de estado en España en 1981, o mejor dicho, el intento fallido de golpe de estado, y más, teniendo en cuenta que este año falleció uno de sus artífices, Milans del Boch, pues no, hoy voy y rescato uno de esos post tan nostálgicos que hacía hace un tiempo, sobre aquellas divas de principios de siglo, grandes divas en cualquier caso de géneros menos vistosos que el cine (que también lo fueron algunas en su época). En esta ocasión quiero rescatar a una grande pero del cabaret, la Bella Dorita, que nació en 1901 (cuando grandes de las divas que he mencionado estaban en su máximo esplendor) tal día como hoy y que falleció, a los 100 años, en su querida Barcelona. En la celebración de su último cumpleaños, muy coqueta ella y ya en silla de ruedas afirmó sentirse emocionada, y que era muy raro que ella se emocionase, como también era raro que se enamorase, en cualquier caso, enamoramientos de 8 días como máximo.
 
Nacía la Bella Dorita, de nombre María Yáñez García, en Cuevas de Almanzora, en la provincia de Almería. Cuándo tiene 12 años, su familia (padres, seis hermanos, el abuelo, el tío, la gallina y el perro) se ven obligados a emigrar a Barcelona, debido al hambre y la falta de medios por el cierre de las minas de plomo y plata. Al llegar a la ciudad condal se instalaron en el popular barrio de Gracia, y ella desde muy niña empezó a trabajar en una fábrica de juguetes. Después llegaría su trabajo en una fábrica de bordados. Fueron esos años quizá los más convulsos de su vida. Con 16 años empieza a trabajar, por sugerencia de una amiga suya de la fábrica de bordados en el alterne, la puta de toda la vida, vamos, y un buen día conoce a un chico, dieciséis días después se escapa de casa y se casa con él. Tendrían un hijo y un matrimonio breve. Tras su paso por el alterne, le sugieren que se dedique al tango, y así es como entra de tanguista en el mundo del cabaret.
 
En 1917 ganaría un concurso de belleza organizado por la Royal Cabaret, en lo que se podría considerar el comienzo verdadero de su carrera. En 1923 debutaría como cantante de cuplés con un nombre artístico que el empresario dónde ella trabajaba le había impuesto, Dorita, en homenaje a una gran amiga suya francesa, Doré. Se inició en clases de canto y voz, aunque la bella Dorita destacaba más por su picardía e insinuación que por otras cosas. Actuó en varias salas de Barcelona, también en los cines y representó algunas obras costumbristas catalanas. Fue en una de sus actuaciones como tanguista que, accidentalmente se le cayó la bata con la que estaba cantando, lo que no hizo más que incrementar su fama, vaya, como a Sabrina enseñando teta en TVE. Era ya una mujer separada cuándo conoció a un joven empleado de banca con el que se casó empezada ya la Guerra Civil, su segundo marido fallecería en la contienda.
 
Y recaló por fin en El Molino, que fue lo que lanzó espectacularmente su carrera, en los años 40 y 50. A su camerino se acercaron personalidades como el general Sanjurjo, el político Lluis Companys o el famoso futbolista Zamora. Tuvo aquí algún altercado. En una ocasión se negó a salir al escenario y fue detenida por ello, acusada de escándalo público, y retenida en un calabozo durante un par de días. Aquí haría famosas sus canciones de La Pulga, El Tren, La Vaselina, o un tema que, seguro a muchos os suena cantado años después por Sara Montiel, el Fumando Espero. Actuó en Madrid, Bilbao, Valencia o Sevilla, y también la llevaron a actuar en París, aunque ella siempre dijo que prefería su Barcelona y su Molino  y en general el Paralelo, que el Montmartré.
 
Siempre usando un doble sentido en sus canciones y actuaciones, tuvo a muchos hombres que se rindieron a sus encantos, al menos así lo escribía la crítica sobre ella, muchos le regalaron muchas joyas que ella coleccionaba y que, cuándo se jubiló le dieron una vejez tranquila. Se despidió de los escenarios en 1960 en el Teatro Victoria, con sus Historias del Paralelo. Volvería a casarse con un tercer marido al que también sobreviviría, y es que 100 años dan para mucho. Después, ya retirada regentaría la Sala Bagdad, la conocida sala de Barcelona. Poco después, se retiraría definitivamente.
 
 
Cuando era casi centenaria, declaró "No soy millonaria, pero si lo fuera, me compraría el Molino, aunque después lo tuviese cerrado". Y eso es amor hacia el Music-Hall que a ella tanta vida le dió, al punto de que fue considerada la vedette del siglo (muy por encima de Norma Duval, me váis a perdonar la gracia).

sábado, 24 de noviembre de 2012

No puedo con... Ego Ego Ego

Claro, esto os lo digo yo en confianza porque es mi blog, y aunque no me guste hablar de mi vida privada, ni de política, solamente puedo desde aquí expresar mis sentimientos, ocurrencias, conocimientos (que son muchos), pero me resultaría muy dificil hablaros de otras cosas que no sean desde mi punto de vista, por lo tanto los blog son un claro ejemplo de Ego Ego Ego, yo publico lo que yo quiero, para contar lo que a mi me apetece de lo que a mi me gusta hablar, porque yo, yo yo...
 
Así ve el mundo un Ego Ego Ego
Y no os penséis que yo soy un puto ego ego ego. Todo lo contario, tengo unos pabellones auditivos geniales para escuchar la vida y problemas de los demás, para, en algunos casos, cotillear después, o en otras ocasiones para pensar. Por eso suelo ser una persona ideal para que me cuenten secretos, cotilleos, secretos de estado y demás, porque sé escuchar y también sé aconsejar, siempre desde el punto de vista de un gallego, y ya se sabe como somos los gallegos, que no se sabe si vamos o si venimos, y que no tenemos claro si hace frío o si hace calor.
 
Pues bien, no puedo con los Ego Ego Ego. Escuchar monólogos está muy bien, en El Club de la Comedia. Me gusta conversar, saber todas las penas y alegrías y poder tener yo algún hueco para comentar las mías, si es que fuese necesario, y ser escuchado, claro. Por eso no puedo con los Ego Ego Ego. Porque sabes que cuándo los necesites no los vas a tener nunca porque ellos estarán todavía en su ego ego ego y ni tiempo tendrán para pensar en tu ego ego ego. Así pues, cuando contactas con un Ego Ego Ego, la tienes clara, y eso que son reconocibles al instante, más que nada porque no han pasado ni 5 minutos y ya te sabes toda su vida, y todos sus problemas, y todas sus alegrías y tú en esos 5 minutos solo has podido decir "ah, ¿si? ¿Qué bien, no? ¡Ups, vaya, lo siento!". Efectivamente, no hay nada más allá de su vida, sus disgustos, sus amigos, su trabajo, su casa, su teléfono, su jefe, su ordenador, su vecino del quinto, su parque, su fin de semana, su perro, su salud, su aburrimiento, sus sentimientos. Todo son sus.
 
Para mañana tengo un post sobre cierta polémica. La Niña, mi compañera de piso es un poco Ego Ego Ego, sus bragas, su ropa de deporte, sus estudios, su tiempo. Y eso que no habla mucho, pero por lo poco que hemos hablado ya la he calado. No hay la sufiente confianza pero es clarísimamente una ego ego ego, sería capaz de provocar el hundimiento de su edificio, siempre y cuando "SUS bragas y SU ropa de entrenar" estuviesen a punto para su entrenamiento casi diario. Claro que también es muy SUS SUS SUS porque ella tiene Su sartén, Sus cubiertos, Su cubertería, Su espumadera, Su baño, Su cazuela. Por esto lo digo, hombre, y no es que YO sea muy EGO EGO EGO, pero me toca MIS huevos, porque utiliza una parte de MI nevera, y utiliza MIS platos para usarlo de tapa cuando está calentando agua. ¿Hola?
 
Caris, ya sabéis, no seáis tan egoístas, aprended que en el mundo también existen otras personas, con su corazoncito, sus sentimientos, sus fobias, sus sartenes, sus problemas. En definitiva, que el planeta no se ha creado expresamente para vosotros nada más. ¿Se entiende el mensaje?

domingo, 11 de noviembre de 2012

La Goya

Entre todas estas biografías de las mejores cupletistas de principios del S.XX han destacado varios nombres, como La Fornarina, Raquel Meller, La Argentinita, entre otras, unas por su voz, otras por los temas que interpretaron, por sus bailes, o por sus romances. A todas ellas se las ha relacionado siempre con el rey de España, Alfonso XIII, y sin embargo la diva que traigo hoy es de las pocas que no tuvo relación con el monarca. 

La Goya, como era conocida la joven Aurora Jauffret nace en Bilbao en 1891, en el seno de una familia acomodada que pronto envió a la niña a estudiar a Madrid con las monjas del Sagrado Corazón, aprendiendo en estos años inglés, francés, italiano, solfeo y piano. Cuando su madre contrajo segundas nupcias con un conocido jugador de petanca,  la familia viajó por México donde conoció al barítono Ignacio Tabuyo que le daría después clases de canto. Así pues, la refinada joven, intelectual para lo que era la época, pronto comienza a escribir cartas a la conocida sección sentimental del Heraldo de Madrid de la época que llevaba Alvaro Retana un escritor, periodista, dibujante, música e intelectual de la época. De su mano llegó el debut de La Goya en el Trianon Palace, el mejor lugar para un debut, el de más prestigio, y un debut nada convencional, cobraba 100 pesetas la noche, mientras que otras cantantes de su época, en el mismo lugar cobraban 10 pesetas, y eso que La Goya no enseñaba apenas carne. La Goya siempre destacó por ser una cantante que no utilizaba la picardía, su vestuario, normalmente creado por ella misma era siempre tapada y solo enseñaba los brazos, en una época dónde otras enseñaban ya las pantorrillas.
 
Su nombre se lo debió al mismo Álvaro Retana quien tras verla caracterizada como "La Tirana" de uno de los cuadros de Goya quiso ponerle este nombre artístico, sin embargo éste ya lo tenía una cantante del siglo pasado, no les quedó otra que elegir Goya aprovechando el apellido ilustre del genial pintor de Fuendetodos. Fue de las primeras cupletistas que grabaron discos y aunque ahora, sus mayores éxitos no se escuchen de su voz, siempre quedará el recuerdo de que las canciones habían  sido compuestas para ella, temas como "El Balancé", el "Ven y Ven" o el "Tápame, tápame". Entre sus admiradores contaba con Joaquín Dicenta quien escribió una obra de teatro para ella. Pero no fue el único, otros intelectuales de la época como Valle-Inclán o los hermanos Álvarez Quintero gustaban también de sus actuaciones. Fue la primera mujer que actuó en el Teatro Lara.
 
Pero no todo en la vida de La Goya van a ser sus actuaciones y sus canciones. Tenía muchos pretendientes, muchos fans, si es que en la época se podía utilizar este término, entre ellos un torero, y otra vez a vueltas con los romances entre toreros y tonadilleras, unos romances difíciles. Su noviazgo con Ricardo Torres el "Bombita", torero sevillano duró varios años pero no llegó a concluir en matrimonio, las diferencias culturales entre ambos, ella muy educada, él con menos estudios, él machista y taurino, ella cantante, él un hombre que era incapaz de salir debajo de las faldas de su madre. El romance que estuvo en boca de toda la prensa de la época concluyó, cuando él exigía a la cantante su retirada de los escenarios y ella exigía a él la retirada taurina. Ni uno ni el otro lo harían por amor, aunque si, por distintas circunstancias, ya separados sentimentalmente. En una de las muchas tertulias literarias que realizaba en su casa conoció al por entonces cronista oficial de la Villa de Madrid, Tomás Borrás, un hombre con una cultura más parecida a la de la cantante.
 
Aprovechando el tirón de La Goya, una bodega jerezana ofreció a la artista la posibilidad de poner su nombre artístico en uno de  sus caldos. Así, ha llegado hasta hoy, una manzanilla conocida como "La Goya". Y sin embargo, el tirón de las cupletistas no pudo con el paso del tiempo y los cambios de gustos de los españoles poco a poco fue cayendo en el olvido, la aparición del cinematógrafo o del jazz fueron relevando a la música española a un segundo plano. Su retirada llegaría en 1927, en el conocido teatro María Guerrero. Fallecería un 4 de junio de 1950, y está enterrada en el cementerio de San Isidro, muy próxima a otras divas de la época como fueron La Fornarina o La Argentinita.
 

sábado, 10 de noviembre de 2012

No puedo con...Las Divas

Mirad que llevo varias semanas con mi sección de #nopuedocon y hasta ahora no les había dedicado un post especial a las divas. Y cuando digo divas no estoy hablando de mis grandes divas de los post de los sábados y domingos. A mi esas divas, las divas de verdad me encantan. Personajes de la talla de Sara Montiel que lo han sido todo en el cine y en la música, Sofía Loren cuyos senos turgentes a sus años siguen desafiando la ley de la gravedad, Madonna que se lo ha comido todo musicalmente y más allá de la música pese a no tener voz, La Lomana, que no es nadie realmente pero va con toda la dignidad del mundo creyéndose alguien pero es una diva que ha tenido dinero, y luego están otras divas a las que meto en el mismo saco aunque a mi no me gusten, y ya son grandes actrices, grandes cantantes de la talla de Liza Minelli, Barbra Streisand, y un largo etcétera que nos podría llegar a mañana. Que va, yo en este post voy a criticar a las maricas divas y a las pordioseras divas, es que menuda cruz con todos estos, caris.
 
En primer lugar analicemos a las pordioseras divas. Gente que ha sacado un disco, o un single que ha petado muchísimo, gente que ha escrito un libro al que han premiado una vez, alguien que ha sido tronista en ese programa que aquel bloguero genial llamado Zowi llamaba Mujeres, Hombres y Biceps-Verzas, alguien que está de contertulio en el programa  de María Teresa Campos por las tardes ¿hola, cari, estás orgullosa? Novias de futbolistas o futbolistas por si mismos con sus cochazos y toda su cultura. Rolletes de una noche de un futbolista. Como véis vamos bajando en la escalafón social. Hemos empezado por gente que ha conseguido algo y ya vamos por gente que se cree que ha conseguido algo. La chica guapa de la discoteca que te ve con aire de suficiencia, te perdonan la vida aunque por dentro te hayan condenado con la mirada, te respetan aunque no comparten, ¿decía así el refrán? Los/as dependientes/as de Zara, Pull, Springfield, Diesel, y sobre todo su encargado, siempre más divo que nadie. ¿Qué me estás contando? Te ven, te necesitan como cliente y a su vez están en su puesto de dependientes disfrutando, por encima de mucha gente aunque explotados, ellos están en Inditex, tú no.
 
Y en segundo lugar analicemos a las maricas divas, que estás/os son ya una especie aparte. Muchos/as son de la especie de las pordioseras divas, también conocidas como cutre-divas, muchos trabajan en centros comerciales, viven en un piso de mierda con otras maricas (que nunca divas, solo una por piso y esto es una regla no escrita en ninguna parte, aunque ya se sabe, lucha de egos), compran en tu mismo supermercado, cargan las bolsas de la compra igual que tú, madrugan igual que tú, se duchan igual que tú, pero las diferencias son muchas. Siempre van a la última, y en ocasiones podría llevarnos a confundir marica-diva con moderna-diva o con marica-moderna, pero no, porque también las hay que no son modernas. Siempre muy arregladas, siempre con un pequeño detalle en su vestimenta que les permite mirarte por encima del hombro, un bigote, un tupé, un tatuaje, un bolso, si, un bolso normalmente grande, un estilo a la hora de comprar con el brazo levantado y el bolso colgando del codo, una camiseta ajustada o ajustadísima que permite ver un cuerpazo de infarto que sabes que jamás podrás catar, porque, como divas que se creen, solo pueden procrear entre ellas. Pero lo malo de su planteamiento de divas de palo es que desconocen lo que es realmente ser una diva, LAS DIVAS, CARIS, NO SE RELACIONAN ENTRE ELLAS, es más, se llevan a matar y se critican a las espaldas. Una marica diva es alguien que pordiosea sexo en redes sociales -léanse perfiles varios en páginas de contactos y aplicaciones de móvil- que se creen que ofrecen todo al mundo y que el mundo debe estar agradecido con ellas solamente por existir y permitir que se les vea, creyéndose que para verlos incluso habría que pagar.
 
Pero por favor. ¡Qué mundo, chuchis! Si Greta Garbo se levantase de la tumba se le revolvería el estómago pensando en toda esta caspa de engreídos. Y por si lo dudábais, efectivamente, también habemos divas/os de la blogosfera. Sin ir más lejos, yo ahora mismo estoy viendo vuestros blogs por encima del hombro. ¡Qué digo, si no tiempo tengo para ver los blogs!

domingo, 28 de octubre de 2012

La Chelito enseña las pantorrillas

La prensa de la época lo decía "sus canciones picarescas son atrevidas y escandalosas", mientras, aparecía a principios del siglo XX sobre el escenario, Consuelo Portela, más conocida como La Chelito, con un escote redondo, los brazos al aire y una falda de gasa dejando al descubierto unas piernas todavía no torneadas.

"Hay una pulga maligna
que a mi me está molestando,
porque me pica y se esconde,
y no la puedo echar mano"
 
Así rezaba el estribillo más conocido de La Chelito, mientras subía un poco la falda, ponía el culo en pompa y cara de pícara inocente. Nació en Cuba en 1885, mientras su padre, capitán de la Guardia Civil estaba destinado a la por entonces colonia española, en lo que serían los últimos años pertenecientes a este pais. Pronto se vino a España, cuando aún tenía unos meses de vida, por lo que su infancia la tuvo totalmente en España.

Comenzó su carrera en el "París-Salón", un teatrillo de variedades donde también actuaría la Fornarina de su época y otras grandes divas del cuplé. Pero su consolidación llegó en los teatros Infanta Isabel, El Alzazar y ya en 1906 en el Central Kursaal, aquel lugar que por el día era un lugar dónde se jugaba al frontón y que por las noches se redecoraba para convertir en un local de variedades. Un local mal gestionado que no tardó en irse al tacho, pero por el que desfilaron las grandes del momento, Pastora Imperio o la princesa de Kapurthala antes de convertirse en mujer del maharajá.
 
Y después de su éxito madrileño comenzaron las giras, por los principales locales de variedades de España, Francia y finalmente, el viaje que marcaría su vida, Cuba. En Cuba, cuando contaba con 17 años en 1910 fue recibida no sin cierto recelo, con muy mala fama por su baile de "La Pulguita" en el que enseñaba la pantorrilla. Cuentan que en su viaje en barco a La Habana, actuaba en la cubierta del trasatlántico que la llevaba mientras le tiraban monedas de oro con las que pudo costearse el pasaje y la estancia en Cuba. Pese a su mala prensa inicial, por ser española "y fresca", calló muchas bocas cuando relató que había nacido en Cuba. Terminaron apreciándola muchísimo pese a sus escandalosas actuaciones iniciales.
 
Sobre su vida privada se sabe muy poco, siempre fue muy celosa de ello, y no se le conocen grandes romances, pese a que, una vez más se dijese que había tenido un romance con Alfonso XIII, y es que los Borbones aunque lo parezcan, tontos no son. Sin embargo, el amor de su vida, el que la marcaría para siempre, sería un tal Dagoberto Campos al que conocería en una de sus giras por Cuba, un romance que duraría muy poco, en los dos meses que la artista estuvo América. Dagoberto Campos con quién había iniciado una relación fallecería a las pocas semanas en un accidente de tráfico. Y después vendría la época de las grandes partidas de cartas en Biarritz y San Juan de Luz, la compra de un chalet en Ciudad Lineal en Madrid, las joyas, las pieles, las telas caras y los perfumes, la compra de fincas por parte de la geografía española y las sedas más preciadas, una vida de lujo que La Chelito siempre llevó bien administrada por su madre.
 
Participó en una película de cine, "El Conde Maravillas", y poco después se retiraría en 1928 cuando contaba con 43 años. Decidió abrir un café con teatro, "El Dorado" aquí en Madrid, el que hoy se conoce teatro Muñoz Seca. Fallecería en 1959 a los 74 años.

domingo, 21 de octubre de 2012

Raquelita Meller, ascenso y declive

Las divas del cuplé españolas, al igual que cualquier otras divas tuvieron su época de ascenso casi meteórico y su momento de declive. Temperamento y talento a partes casi iguales definen a Raquel Meller, la indiscutible gran estrella del cuplé de primeros de siglo.
 
Nacida en 1888 en Tarazona, provincia de Zaragoza, en una humilde familia, pronto viaja a Montepellier para vivir con una tía suya monja que le enseña a leer y escribir. Unos años después se traslada a Barcelona, dónde residían ya sus padres y comienza a trabajar como costurera. Allí conoce a María Oliver quién le habla del cuplé, de los éxitos de las cupletistas tras escharla cantar mientras cose, es María quién lleva a Francisca Marqués López que así era su verdadero nombre a La Gran Peña, dónde debuta con 19 años y un traje prestado por la propia María Oliver en 1907. La contratan al momento y le ofrecen seis pesetas al día, adopta el nombre de Raquel Meyer y a los meses está cobrando ya doce pesetas diarias. Es presentada en Madrid en 1911 junto a otras divas del momento, entre ellas Pastora Imperio o La Goya, aunque distintas, por su dicción y su interpretación Raquel Meller se ganaría al público madrileño. Cobraba ya 40 pesetas diarias mientras triunfaba con su éxito "La Pulga".
 
En 1913 comenzaría a actuar en los teatros más importantes de España y comenzaría a hacer sus primeros viajes al extranjero, sobre todo a Francia dónde alcanzaría una fama muy por encima de La Bella Otero, cobraba 100 pesetas al día que pronto subirían hasta las 250 pesetas. Comienza aquí su verdadera época de oro, encandilando a hombres importantes de la época. De su arte quedó prendado el rey Alfonso XIII (y es que los Borbones veían faldas que cantasen y se enamoraban al momento), quien pidió a la artista que actuase en una fiesta privada, deseo del monarca que Raquelita rechazó e incluso le pidió que se acercase hasta el teatro para verla, y así hizo el rey junto a su esposa.
 
Viajó por parte del mundo, y compró los derechos de algunas canciones del Maestro Padilla, compositor de la época. Entre sus canciones más conocidas, y las que mayores beneficios le dieron a lo largo de su carrera están "La Violetera" y "El Relicario". Trabajó en alguna película de cine y pronto intentó comerse el mundo en Hollywood. Allí Chaplin quedó maravillado, e incluso le ofreció algún papel, pero la española, que no dominaba el inglés declinó la oferta, y terminó volviendo tiempo después de América sin comerse un rosco.
 
Enamoró al pintor Sorolla, que estuvo mucho tiempo detrás de la artista, que enamoraba no solo dentro de los escenarios. Sorolla le regaló en una ocasión una serie de grabados suyos ,que ella, en un ataque de ira de estos que le dan a veces a las divas, terminó rompiendo. Sorolla jamás la conquistaría, pero ella pronto se casaría con un hombre mayor que él, un matrimonio que no duraría mucho, en el que adoptó un hijo y una hija, pronto se divorciaron. Y así, Raquel comenzó a comprar palacios por la zona de Versalles en Francia, palacios que adornaba con cuadros de los pintores más importantes de la época. Y llegó la Guerra Civil, y tras ella la Segunda Guerra Mundial, y aquí, ya comenzó el declive de esta gran diva, una serie de expropiaciones en Francia y la persecución del fisco francés dieron un traspié a la artista, que jamás recuperaría su esplendor económico, ya, instalada en un piso más modesto, continuó su carrera actuando en teatros, grabando discos, participando en alguna que otra película y finalmente en 1961 actuó por última vez en TVE, interpretando como no, el que sería el gran éxito de su vida, La Violetera. Ni que decir tiene que Raquel Meller no podía ver ni en pintura a Sara Montiel a la que criticaba sin piedad, tampoco hay que decir que aunque se dijo que "El último cuplé" estaba basado en su vida, ella siempre lo negó por activa y por pasiva.


jueves, 24 de mayo de 2012

Divas

Parece como si estuviese haciendo una saga de capítulos explicando cuales son las faunas que te puedes encontrar dentro del colectivo LGTB, o de personas extrañas que te puedes encontrar en la vida, pero es que lo que vi ayer se merece un post, porque yo pensaba que ese tipo de especies ya no se encontraban sobre la faz de la tierra, y he aquí que ayer vi a tres divas, ¡no una, si no tres!
 

Paso, pose
Como ya sabéis continúo duramente con mi operación mondongo, consistente en una dieta rica en productos sanos, cocidos o a la plancha, productos sin grasa, pescados varios y verduras a tutiplén, acompañado todo esto con mi ración de deporte exhibicionismo casi diario, tal es el caso que ya no sé muy bien el objetivo, puede que sea lucir cuerpazo por si otro año tengo que subir a alguna de las carrozas del orgullo o bien para conseguir demostrar a la opinón pública que yo también tengo tableta de chocolate, aunque esta esté a niveles no accesibles a la vista, bajo lo que se conoce vulgarmente como mondongo, de ahí el nombre de la operación. Fruto de todo esto es que me voy al parque que está cerca de casa a correr, con mi pantaloncito de atleta muy cortito, ya sabéis, por aquello de lucir pierna y conseguir desviar la atención de admiradores/as cada vez que el badajo acompaña el movimiento de las piernas.

En el parque no estoy solo, va muchísima gente a turistear, descansar, leer, dar un simple paseo, ver preciosas puestas de sol, fumar en la sombra, a cualquier cosa que se os ocurra, y luego estamos los que vamos a hacer algo de deporte, y digo algo, porque tampoco es que seamos la élite. Así llevo yo una vuelta por el parque cuando de repente me cruzo con ellas, esa especie en extinción digna de la mayor de las protecciones, las divas. Las divas son tres tipos corriendo que se les reconoce a leguas, el primero de ellos lleva una ventaja a sus compañeras de 150 metros, con el ipod en la mano, chandal de marca y gafas de sol. La segunda diva va acompañada de la tercera, van por detrás, una de ellas lleva un pantaloncito a la altura de las rodillas, camiseta ajustada y sin auriculares ¿os lo podéis creer? Ya os lo digo yo, era la menos estilosa de todas las divas, incluso podría parecer una persona normal y corriente de no ser por que iba acompañada de la tercera diva, la gran diva, y no lo digo por el tamaño.

Buscando "marica corriendo" aparece foto de Cristiano Ronaldo
La tercera diva superaba con creces a sus dos compañeras de deporte. Con sus zapatillas de marca y un pantaloncito muy estrecho apretado sin ser de licra, marcando y bien hacia el lado izquierdo, una camiseta ajustada de asas con muñequera a juego para secarse el sudor, por que no sé si lo sabréis, pero las divas jamás sudan, jamás veréis a una con brillos en la cara, y tampoco les veréis demasiado la cara porque, al igual que esta gran diva, llevaba unas enormes gafas de sol que bien pudieran ser de Rappel, unas gafas de sol que le cubrían todo el rostro. ¿Se puede ser más cateta? Creedme, si, se puede ser más cateta. Coronando toda esta escenificación, toda esta pose de divas que van por primera vez al parque a correr y a monear, nuestra tercera diva llevaba unos auriculares de esos grandes, pero de los grandes grandes, como de los que disfrutan escuchando en su sofá de un equipo de música, como los que podría utilizar un Dj, pero que ni tan siquiera eran de los que pueden parecer super fashion. Nada. Nuestra tercera diva, impertérrita al calor de la tarde, a su compañero que le hablaba (y también os lo digo, sudaba algo) e iba con la lengua de fuera. Caris, me váis a prostituir mi parquecito, bastante prostituido ya por las noches.

Yo ya no me pude concentrar más en mi carrera y decidí lanzarme a la caza de la diva. Pantaloncito bien puesto, barriga metida bien para adentro, unas flexiones, volver a correr a bastante más velocidad de lo normal (por aquello de demostrarles que correr es correr) y desconcentrándolas. Las divas, por muy divas que se crean hay encantos a los que tienden a sucumbir, y ver que tres divas giran la cabeza cada vez que pasas por ellas, no tiene precio.

¡Pena de especie en extinción! ¿A qué vamos, a correr o a monear? Que no es la puta pasarela Cibeles.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Plantar un árbol, tener un hijo...

Se atribuye al poeta cubano José Martí la frase aquella de que "Un hombre, para ser completo, ha de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro". Yo creo que soy un hombre casi completo, pues he plantado más de un árbol, pinos lo que más; no he escrito un libro, aunque escribo un blog y algún que otro capítulo del libro si que está escrito ya, autobiográfico, claro. Me falta lo de tener un niño, aunque ya he dicho en más de una ocasión que el hijo de Angelines se llama Pimpfín, que ya es casualidad, en un principio no es mío, pero yo tampoco descartaría una futura prueba de paternidad. Sin embargo, esta frase está ya un poco obsoleta, y yo la cambiaría por algo así como "Un hombre, para ser completo, ha de plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro y participar en un flashmob".

Pues bien, vuestro Pimpf ya puede decir que es una estrella mediática al haber participado en el rodaje de un flashmob, no un flashmob en directo, no, en el rodaje de un flashmob. Un flashmob, para los que sean más de pueblo  es algo un acto de estos rarísimos sin mucho sentido que se hacen últimamante, su llamamiento suele ser vía sms o internet y en él un grupo de personas coinciden en determinado lugar para realizar alguna acción conjunta, al finalizar dicha acción, cada uno se dispersa a su casa o a donde le venga a bien. Los flashmob que están más de moda son aquellos en los que se realiza un baile de cualquier pieza musical, y éstos pueden tener cualquier fin, desde el cultural, político (aunque yo no debería hablar ni de eso), o sencillamente social o publicitario. En el caso del flashmob en el que participé yo fue con un fin social, un buen fin, por supuesto. La escena que rodé consistía en hacer que iba pululando por la calle, quedarnos quietos un rato, pegar un par de saltos y luego saltar como locos.

Si bien, mis queridos fanses estaréis pensando en dos cosas, la primera, donde consigo yo ver el flashmob de Pimpf, pues, apañados váis, que ni yo lo he visto todavía, ni sé cuando se publicará, y en segundo lugar, la otra gran pregunta del millón, ¿Se verá a Pimpf entre tanta gente que participaba? A esta segunda pregunta tengo una respuesta contundente. Si, se me va a ver y bien, de hecho la cámara me hizo un efecto "tengo una carta para ti", esto es, dar una vuelta de 180 grados sobre mi y sobre mi compañera de "escena", con lo cual habrá Pimpf y ya lo advierto ahora, por si algún día cae dicho video en vuestras manos, salgo como un chico muy romántico aunque con cara de madrugar.

El rodaje duró todo el día y yo fui solo al pase de por la mañana. Ya por la tarde había que hacer algo parecido a lo de la mañana y finalmente el baile. Me negué rotundamente y es que las estrellas tenemos un caché. Vale que era con un buen fin social como dije antes, y vale que mi escena es importantísima dentro de lo que se supone que es la escena que representan y a la que le aporto yo mi valía personal (por favor, no seáis mal pensados, no, no he enseñado el Golden Member), sin embargo cuando me dijeron que volviese por la tarde, yo sin cortarme un pelo les dije que, o bien me ponían un camerino para mi solo o no me volvían a ver el pelo. El ayuntamiento valorando que soy de los amigos de la oposición y que estamos en crisis decidieron no darme el camerino. Ellos se lo pierden.

Eso si, que me quiten lo bailado. Se disfruta muchísimo haciendo estas cosas con gente del pueblo de cualquier signo y color. La gente le pone muchas ganas y tanto participas en una escena con un grupo de adolescentes de buen ver, como con la señora más maruja del pueblo, o una tía abuela tuya que, pasaba por allí y le apetecía formar parte de algo que, esperemos sirva para algo.

Bicos Ricos

P.D.: ¿He dicho ya en este post que cada día soy más y más diva? Solo me falta un secador para hacerme un efecto Titanic con el pelo... bueno, y el pelo también.