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domingo, 27 de abril de 2014

Crónicas Borbónicas. El Infante de los Malditos (II y final)

Tras su expulsión de Francia, Luis Fernando de Borbón intenta exiliarse sin éxito a Bélgica, Estados Unidos o Inglaterra, sin embargo solo le dan asilo político en Portugal. Sin embargo, Luis Fernando solo se veía a si mismo pasándose la gran vida padre en París, que era dónde se vivían todas las grandes juergas. En un primer momento intentó colarse en Francia a través de España, para ello intentó llegar a la Riviera Francesa vestido de mujer con su peluca y un pasaporte falso. Resultó que lo pararon porque el pasaporte que llevaba era de una mujer buscada por contrabando, otro nuevo escándalo.
 
Intentó entonces entrar en Francia de otro modo, cómo solo saben hacer las altas esferas, a base de chanchullos a la más alta escala política. Probó entonces con un matrimonio.
 
Eulalia, su madre no dudó en ningún momento en buscar una buena esposa para su marido, y con lo de buena me refiero a esposas con grandes dotes, dotes económicas, por supuesto. Así fue como entablaron negociaciones con una millonaria estadounidense, divorciada y que había sido actriz cuyo mayor sueño era ser tratada como alteza real, qué mejor forma que casándose con uno de los descendientes de los reyes de Francia, y aquí Luis Fernando cumplía este papel. sin embargo, las negociaciones para su matrimonio con Mabelle Gilmen Grey no llegaron a buen puerto.
 
Buscaron pues otra esposa para Luis Fernando. En esta ocasión sería la excéntrica Marie-Charlotte constance Sey. Marie-Charlote era hija de un empresario del azúcar, estaba forradísima y tenía un bonito palacio en Francia. Y cuándo digo forradísima era muy forrada, y además de su fortuna, casó bien con otro rico personaje francés, un tal Broglie y poseían en aquel momento la mayor fortuna del país galo. Con una fortuna que nos costaría imaginar, esta mujer se quedó viuda y se encaprichó de nuestro Luis Fernando. El matrimonio no nos llamaría la atención si no fuese porque la novia tenía 73 años y Luis Fernando contaba por aquel entonces con 41. Los herederos de la rica princesa pusieron el grito en el cielo e intentaron demostrar que Marie Say no estaba en sus cabales, algo así como ocurrió con la señora esta de L'Óreal y sus herederos. La justicia denegó la razón a éstos últimos y pudo casarse. El matrimonio se celebró por lo civil en el registro de Paddington en Londres el 19 de septiembre de 1930, luego, la ceremonia por la iglesia se celebró en Italia, y finalmente se fueron a vivir a París, a un hotel en la Rue de Solferino. Marie-Charlotte había movido teclas e hilos para conseguir que dejasen entrar a Luis Fernando en Francia.
 
Comienza aquí una segunda época dorada, quizá con más glamour, pero igual de peligrosa que la anterior. En esta época tuvo relación con Cocteau, La Mistinguette un personalidad francesa, con el maharajá de Kapurthala y su esposa española, con la marquesa italiana Luisa Casati, otro personaje. Celebraban grandes fiestas en el palacio de Marie Say, y Vasconcellos seguía al lado de Luis Fernando. Celebraban fiestas temáticas, fiestas de disfraces, fiestas indias a las que acudían incluso con elefantes. Se hizo famosa la presencia en una fiesta de Luis Fernando semidesnudo, pintado de azul con todo tipo de joyas encima cuál maharajá. Luis Fernando se caracterizaba también por ser un gran bailarín de tango, y siempre acudía a las fiestas con bailarines argentinos. Luis Fernando fue un pionero del famoseo, fue uno de los creadores de los photocall y de los bolos. Tanto él como Vasconcellos cobraban por asistir a muchas fiestas, e incluso cuándo Luis Fernando consideraba que no le pagaban bien enviaba en su lugar a Vasconcellos.
 
Frecuentemente viajaba a Italia, concretamente a Venecia. Solía hacer el recorrido en coche, y sus viajes eran mero contrabando de cocaína. Su coche jamás era revisado, porque a nadie se le ocurría en plena frontera parar a un heredero de la corona francesa. Traía a Francia la cocaína que después revendía  a un 300% más cara entre aristócratas, ricos, príncipes y reyes. Fue en una de estas cuándo volvieron a expulsarlo de Francia. Su destino fue Venecia nuevamente, dónde residía su amiga la marquesa Luisa Casati. Su estancia en Venecia terminó con el fallecimiento de su fiel Vasconcellos que fue enterrado en la Iglesia del Redentor.
 
Pocos años después de su matrimonio con la multimillonaria terminó arruinándola por completo y una vez la dejó sableada no dudó en pedirle el divorcio. Marie Say estaba enamorada de Luis Fernando, dicen las crónicas y no superó nunca el divorcio. Falleció poco después.
 
Llegó la Segunda Guerra Mundial, con un Luis Fernando establecido nuevamente en Francia, que fue un protegido de los nazis. Luis Fernando, desde su posición ayudó a muchos franceses de la resistencia con la información que su tía la Infanta Paz le pasaba desde Alemania. Fueron bastantes las vidas que ayudó a salvar, una especie de Schlinder pero más chungo. En cierta ocasión visitó Berlín, y lo que se le ocurrió hacer fue pasearse por el centro de la ciudad con una insignia judía, noticia que llegó al Fürher que pidió explicaciones a la embajada española, le dijeron que dejase correr a Luis Fernando, que ya se cansaría y pronto saldría de Alemania.
 
Poco le quedaba ya de vida al aristócrata. Padecía un cáncer de testículos y tendría que costearle su estancia en el hospital, los tratamientos y demás su amiga Reymonde Gitenet, que fue la que lo acompañó en sus últimos días. Falleció tras someterse a una operación de la que no pudo salir un 22 de junio de 1945, para tranquilidad de su familia Borbón. Fue enterrado en la iglesia del Corazón Inmaculado de maría en la Rue de le Pompe. A su entierro no acudió ninguno de sus familiares. Tenía 57 años y había vivido todo cuánto un golfo podía haber dado de si.

domingo, 23 de febrero de 2014

La Bella Dorita y el Molino

Resulta que hoy es 23F, y todos os esperábais un ladrillazo del Pimpf sobre el golpe de estado en España en 1981, o mejor dicho, el intento fallido de golpe de estado, y más, teniendo en cuenta que este año falleció uno de sus artífices, Milans del Boch, pues no, hoy voy y rescato uno de esos post tan nostálgicos que hacía hace un tiempo, sobre aquellas divas de principios de siglo, grandes divas en cualquier caso de géneros menos vistosos que el cine (que también lo fueron algunas en su época). En esta ocasión quiero rescatar a una grande pero del cabaret, la Bella Dorita, que nació en 1901 (cuando grandes de las divas que he mencionado estaban en su máximo esplendor) tal día como hoy y que falleció, a los 100 años, en su querida Barcelona. En la celebración de su último cumpleaños, muy coqueta ella y ya en silla de ruedas afirmó sentirse emocionada, y que era muy raro que ella se emocionase, como también era raro que se enamorase, en cualquier caso, enamoramientos de 8 días como máximo.
 
Nacía la Bella Dorita, de nombre María Yáñez García, en Cuevas de Almanzora, en la provincia de Almería. Cuándo tiene 12 años, su familia (padres, seis hermanos, el abuelo, el tío, la gallina y el perro) se ven obligados a emigrar a Barcelona, debido al hambre y la falta de medios por el cierre de las minas de plomo y plata. Al llegar a la ciudad condal se instalaron en el popular barrio de Gracia, y ella desde muy niña empezó a trabajar en una fábrica de juguetes. Después llegaría su trabajo en una fábrica de bordados. Fueron esos años quizá los más convulsos de su vida. Con 16 años empieza a trabajar, por sugerencia de una amiga suya de la fábrica de bordados en el alterne, la puta de toda la vida, vamos, y un buen día conoce a un chico, dieciséis días después se escapa de casa y se casa con él. Tendrían un hijo y un matrimonio breve. Tras su paso por el alterne, le sugieren que se dedique al tango, y así es como entra de tanguista en el mundo del cabaret.
 
En 1917 ganaría un concurso de belleza organizado por la Royal Cabaret, en lo que se podría considerar el comienzo verdadero de su carrera. En 1923 debutaría como cantante de cuplés con un nombre artístico que el empresario dónde ella trabajaba le había impuesto, Dorita, en homenaje a una gran amiga suya francesa, Doré. Se inició en clases de canto y voz, aunque la bella Dorita destacaba más por su picardía e insinuación que por otras cosas. Actuó en varias salas de Barcelona, también en los cines y representó algunas obras costumbristas catalanas. Fue en una de sus actuaciones como tanguista que, accidentalmente se le cayó la bata con la que estaba cantando, lo que no hizo más que incrementar su fama, vaya, como a Sabrina enseñando teta en TVE. Era ya una mujer separada cuándo conoció a un joven empleado de banca con el que se casó empezada ya la Guerra Civil, su segundo marido fallecería en la contienda.
 
Y recaló por fin en El Molino, que fue lo que lanzó espectacularmente su carrera, en los años 40 y 50. A su camerino se acercaron personalidades como el general Sanjurjo, el político Lluis Companys o el famoso futbolista Zamora. Tuvo aquí algún altercado. En una ocasión se negó a salir al escenario y fue detenida por ello, acusada de escándalo público, y retenida en un calabozo durante un par de días. Aquí haría famosas sus canciones de La Pulga, El Tren, La Vaselina, o un tema que, seguro a muchos os suena cantado años después por Sara Montiel, el Fumando Espero. Actuó en Madrid, Bilbao, Valencia o Sevilla, y también la llevaron a actuar en París, aunque ella siempre dijo que prefería su Barcelona y su Molino  y en general el Paralelo, que el Montmartré.
 
Siempre usando un doble sentido en sus canciones y actuaciones, tuvo a muchos hombres que se rindieron a sus encantos, al menos así lo escribía la crítica sobre ella, muchos le regalaron muchas joyas que ella coleccionaba y que, cuándo se jubiló le dieron una vejez tranquila. Se despidió de los escenarios en 1960 en el Teatro Victoria, con sus Historias del Paralelo. Volvería a casarse con un tercer marido al que también sobreviviría, y es que 100 años dan para mucho. Después, ya retirada regentaría la Sala Bagdad, la conocida sala de Barcelona. Poco después, se retiraría definitivamente.
 
 
Cuando era casi centenaria, declaró "No soy millonaria, pero si lo fuera, me compraría el Molino, aunque después lo tuviese cerrado". Y eso es amor hacia el Music-Hall que a ella tanta vida le dió, al punto de que fue considerada la vedette del siglo (muy por encima de Norma Duval, me váis a perdonar la gracia).

sábado, 22 de febrero de 2014

Estos días azules y este sol de infancia

Yo no quería dejar pasar una fecha tan triste a la par que importante para la literatura española, pues, tal día como hoy, hace 75 años nos dejaba uno de los más grandes poetas españoles, el tardío miembro de la generación del 98, Antonio Machado Ruiz, en un hotel en su exilio de Colliure, dónde reposan sus restos junto a los de su madre, fallecida tres días después.
 
Corría el año 1938, cuándo Antonio Machado, vivía en Rocafort, en Valencia, allí se había ido tras el estallido de la Guerra Civil, Machado, republicano convencido tuvo que ser evacuado de Valencia hacia Barcelona, una ciudad que no había caído en manos del bando nacional. Y en Barcelona estuvo, junto con otros intelectuales de la época hasta que la ciudad tuvo que ser evacuada bajo bombardeos de las tropas de Franco. Él, junto a su familia entre los que se encontraban su anciana madre, su hermano José y su cuñada, y también con otros intelectuales de á época, entre los que se encontraban profesores, escritores, médicos o periodistas, fueron trasladados a Girona, con el objetivo de cruzar la frontera hacia Francia, quizá para no correr la misma suerte que Lorca o Miguel Hernández.
 
Fueron unos días penosos, a finales de enero de 1939, con su madre ya muy enferma con 98 años y él también, muy deteriorado. El camión que los transportaba tuvo que detenerse a varios kilómetros de la frontera, había innumerables vehículos atrancando el camino de más gente que intentaba cruzar hacia Francia. El objetivo de Machado era instalarse bien en Francia a hacer lo que él sabía, que era dar clases de francés, o bien irse a la Unión Soviética, dónde muchos españoles eran acogidos. Durmiendo en camiones, abrigándose con mantas bajo una noche lluviosa y calentándose como pudieron con una hoguera, así pasaron su última noche en España. Dicen que finalmente el camión que los transportaba consiguió llegar a la frontera, y que allí ellos pasaron a pie. Una vez en Francia, al comisario que les atendió para recibirles, les dijeron que tratasen bien a estos exiliados, que uno de ellos era Don Antonio, uno de los poetas más importantes de España, y así fue, de allí los trasladaron expresamente a él y su familia a Colliure.
 
En Colliure la estancia de Machado fue breve, con los famosos días azules que él menciona, pero con un Machado profundamente enfermo. Se dice que murió de pena por el exilio, por ver a su España rota, por tener que abandonar a su país, por la pena de no saber del paradero de sus sobrinas, por su relación imposible con su Guiomar, como hacía conocer en los poemas a su último gran amor, Pilar de Valderrama, la poeta por la que Machado perdería el culo y que sería una relación platónica ya que ella estaba casada, por la enfermedad de su madre, el frío, el fracaso, la soledad, quién sabe. Si bien es cierto, esto todo pudo haberle afectado, lo que sí está claro es que el poeta falleció de un enfisema pulmonar, fruto de tantos años de un tabaquismo casi incontrolado. No obstante, a Machado, en alguno de los institutos dónde dio clase de francés le apodaron "el ceniciento" porque era habitual en él verle manchado de ceniza de alguno de sus cigarrillos. También era un adicto al café, se tomaba entre cinco y siete cafés diarios, y lo comento a modo de anécdota, pues en sus tiempos en Madrid acostumbraba a pasarse por el Café Comercial, en la Glorieta de Bilbao, dónde ahora guardan un sitio al que llaman La Esquina de Machado. Lo que sí fue cierto es que en sus últimos días, una gastroenteritis y una bronquitis o neumonía dejaron al poeta de origen sevillano agonizando durante cuatro días. Así fue que un 22 de febrero, un miércoles de ceniza fallecía a las cuatro de la tarde, bajo los cuidados de la dueña del hotel en el que estaban hospedados, con los gastos pagados del embajador español en París. Quisieron llevarse sus restos a París para enterrarlo con honores, pero la familia decidió que mejor reposaría allí en Colliure en una tumba que también le habían cedido, su ataúd fue cubierto por una bandera republicana y trasladado al camposanto por seis soldados republicanos. Su madre, que ya llevaba unos cuántos días en coma, cuándo él cayó enfermo, falleció finalmente tres días después y sería enterrada con su hijo. Sus últimas palabras apenas inteligibles fueron "Adiós, madre".
 
 
Yo os dejo, tras relataros esta agonía con un par de sus poemas, a modo de recordatorio de este grande de la literatura española que, curiosamente estudió muy cerquita de dónde yo trabajo.

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

O el tan recordado:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.


sábado, 1 de febrero de 2014

Y no lo vamos a echar mucho de menos

Resulta que esta semana se murió el señor Blas Piñar, seguramente un abuelo entrañable, pero un personaje de estos nefastos que hubo en la política española, lo que vulgarmente conocemos como facha (y que ellos se ofenden cuándo se lo llamas, mientras que los rojillos cuándo nos llaman rojos nos enorgullecemos), un facha menos en España. Sinceramente, yo no lo voy a echar de menos.
Se ha ido en silencio, a los 95 años, que no está nada mal, todo hay que decirlo y sin una lenta agonía, tiene su gracia el asunto porque la muerte nos llama a todos antes o después y no elige la forma en que se nos lleva, pero el señor Blas Piñar estuvo detrás de un régimen que sí eligió cuándo algunos debían ser visitados por la muerte.
Nacido en el seno de una familia militar en Toledo, según parecía escrito en las estrellas su destino, terminó la guerra y sacó la oposición de notario, y pronto comenzaría su carrera política muy próxima al régimen franquista, fue Director General del Instituto de Cultura Hispánica durante cinco años y luego pasó a ser procurador en las Cortes y consejero nacional del movimiento a lo largo de gran parte del franquismo. Muy cercano a posturas católicas, o ultracatólicas a quién dedicó también parte de su vida en movimientos políticos católicos ¿no es paradójico lo de políticos y católicos todo junto? Así fue que militó en Acción Católica. Creó Fuerza Nueva, una especie de partido político dentro del propio franquismo viendo que el régimen poco a poco se iba desmembrando y perdiendo el fascismo inicial.
Pero Blas Piñar vivió más que Franco, y le tocó vivir la Transición y la democracia. ¿Cómo conjugar pensamientos fascistas con una democracia? Muy difícil, aunque también muy sencillo. Utilizando las herramientas democráticas para fines fascistas, lo primero negarse en todo lo posible a las nuevas normas que iban saliendo, así se negó a la ley de reforma política del 1977, a la Constitución Española del 1978, negándose a aceptar ninguno de sus puntos. Todo un avance como véis para los españoles. Luego creó la Alianza Nacional del 18 de Julio, uniendo Fuerza Nueva con otros movimientos fascistas españoles de la época, no obteniendo representación. Años más tarde con las elecciones de 1979, las primeras "normales" de la democracia, se presentaría con Unión Nacional y obtendría escaño por la Comunidad de Madrid (nada más y nada menos que 370.000 votos en toda España, de los cuales 110.000 en Madrid, para que veíais en qué tipo de Comunidad Autónoma vivo y quién nos gobierna aquí desde hace mil). Como diputado emitió su voto negativo a todos los estatutos de autonomía de las distintas comunidades autónomas de España, bien a latotalidad o punto por punto. En 1982 pierde su escaño, y se vuelve a presentar a las elecciones compitiendo con Antonio Tejero (uno de los golpistas del 23F que aún tuvo los santos cojones de montar un partido ultraderechista desde la carcel). No obtuvieron nada, ni uno ni el otro. Años después volvería con el apoyo del Frente Nacional del francés Le Pen, pero tampoco se comería un colín. Y así fue como los ultraderechistas españoles fueron perdiendo fuelle, para nuestra tranquilidad, y cómo idearon ir yéndose todos al Partido Popular dónde disimularían mejor su presencia (hasta ahora que han decidido crear VOX, lo más en ultrafachismo del mundo español). El resto de su actividad política fue ya el declive, escribir artículos en el ABC, participación en actos conmemorativos del 20N (fecha en que los fascistas españoles rinden homenaje a su caudillo) e incluso presentarse con 92 años de número 25 en una candidatura también ultraderechista para la alcaldía de Toledo.
Aunque no tuvo nada que ver con el golpe de estado del 23F, éste le pilló como diputado en el Congreso de los Diputados, Tejero, el instigador le dijo que se podía ir a su casa tranquilo si quería, él quiso permanecer en el hemiciclo. Claro que hay quién dice que estaba detrás de uno de los atentados más gordos ocurridos ya en democracia, detrás como instigador intelectual, el asesinato de los abogados laboralistas de la calle Atocha. Nunca han habido pruebas, ni nada serio en el asunto, el caso es que este hombre pasó de puntillas por hechos como este sin ensuciarse las manos. No todo va a ser malo.
Santos huevos los que han tenido, siendo contrarios a la democracia y teniendo que participar en ella, para lograr sus fines de forma democrática siendo todos una panda de fascistas lameculos del régimen. Pero a mi me gusta el devenir histórico que les ha deparado España como tales, el más triste olvido. Y lo peor de todo es que se ha muerto y la gran mayoría de los españoles tampoco lo vamos a echar mucho de menos.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Hasta nunca, comandante presidente!

Que surgiese un presidente populista en la república de Uganda o Zambia a pocos o muy pocos les iba a importar demasiado, pero si surje en Venezuela, uno de los principales paises exportadores de petróleo del planeta, ahí cambia la cosa, de ahí la importancia de la figura del comandante presidente Hugo Chávez Frías.
 
Personaje controvertido dónde los hayan, que ha levantado pasiones encontradas de todo tipo, y casi por igual el número de partidarios y de detractores, pero prácticamente, estos últimos repartidos a lo largo del planeta, y los primeros en Venezuela, el país que lo eligió como presidente. Pero estas cosas solamente ocurren en países latinoamericanos, no me malinterpretéis, no es una crítica, es una forma de ver la política distinta la que tenemos en Europa, menos apasionada.
 
Es el segundo hijo de un matrimonio de maestros de primaria que nacería en 1954 y al que le seguirían cuatro hermanos más. Su origen humilde, hace que pronto se tenga que encargar de su educación su abuela paterna Rosa Inés Chávez. Aficcionado a la historia, al beisbol, a la pintura, decide hacer carrera militar tan pronto como termina el bachillerato en ciencias en 1971. Su carrera militar será meteórica, hasta alcanzar el cargo de teniente coronel en 1990. Por aquel entonces, gobernaba Venezuela Carlos Andrés Pérez, del partido Acción Democrática, un presidente que estuvo en el gobierno en dos ocasiones, en un gobierno desastroso que tuvo una importante revuelta social ante el aumento del precio de la gasolina que finalizó con varias detenciones, fallecidos y cerca de 2000 desaparecidos. Las desigualdades sociales creadas en su gobierno, el malestar de la población incitaron a un grupo de militares a alzarse contra el gobierno en 1992, entre estos militares estaba Hugo Chávez.
 
El intento de golpe de estado fue desmontado por el propio gobierno, pero le pasó factura al presidente, que terminaría su mandato siendo procesado por malversación de fondos entre otras cosas. Sustituido en el poder por Rafael Caldera, que poco después intentaba justificar el alzamiento militar de 1992 ante la enorme crisis económico-social venezolana. Los golpistas fueron condenados a prisión, y dos años más tarde saldrían en libertad por sobreseimiento de la causa. Se había estado forjando durante esos años un nuevo mito de la izquierda venezolana, el creador del movimiento bolivariano revolucionario 200, Hugo Chávez.
 
Hugo Chávez se presentó en 1998 a unas elecciones presidenciales, democráticas y salió vencedor de las mismas, comenzaría el gobierno de esta república bolivariana, un gobierno que luchó sobre todo contra la desigualdad social, un gobierno de izquierdas que marcaría tendencia en toda iberoamérica y cuyo mayor enemigo era el inhumano sistema capitalista, que no dudó en llamar "diablo" al presidente de los Estados Unidos. Esta forma tan peculiar de hacer política, su ideología de izquierdas, y la importancia de Venezuela como pais productor de petróleo le hizo ganarse numerosos enemigos. Él tampoco se lo puso fácil a sus opositores, llevando a referéndum dos iniciativas que lo perpetuaban en el poder y utilizando los medios de comunicación a su antojo para hacer continua campaña a favor de su causa.
 
Poco después de empezar a gobernar tuvo su primer intento de golpe de estado, tras la nacionalización de la principal petrolera del país. Distintos militares comenzaron a mostrar su descontento con estas políticas, uniéndose a ellos los opositores y la iglesia católica. ¿La iglesia católica? Si, como no, detrás de casi todos los movimientos antiizquierdistas suelen estar ellos. Se produce una marcha de 11 kilómetros hasta Caracas, hacia el Palacio de Miraflores en la que se intenta la dimisión del Chávez, pero la marcha termina con 19 fallecidos. Interviene el ejército para repeler la marcha, se pide la dimisión nuevamente de Chávez y éste se entrega a los mandos militares liderados por Pedro Carmona Estanga anunciando supuestamente su dimisión en un mensaje grabado. Todo un embrollo que termina reforzando aún más el gobierno de Chávez y la detención de los golpistas. Desde 2002, año del golpe de estado, hasta la fecha, Chávez gobernó con el apoyo mayoritario de los venezolanos continuando su revolución bolivariana, apoyando a otros países de izquierdas de latinoamérica, especialmente a Cuba y Bolivia, forjando lazos económicos con Brasil y Argentina.
 
Tras dos años de lucha contra un cáncer, fallece en la noche de ayer, dejando a una oposición muy tocada tras sus dos últimos batacazos electorales, y una sucesión complicada tras haber propuesto él personalmente a un candidato y tener a otro constitucionalmente elegido para ello. De las luchas de poder de Cabello y Maduro saldrá el próximo presidente venezonalo, si la oposición de Henrique Capriles no consigue remontar el vuelo. Y detrás de toda esta incertidumbre en Venezuela, detrás de la enfermedad de un todavía joven presidente, junto con las enfermedades de otros presidentes mandatarios de la izquierda iberoamericana, hacen sembrar la duda de si estos tumores han sido provocados, pero esto son ya elucubraciones de alto espionaje internacional, que de ser demostradas habrán hecho que el mito del recién fallecido Chávez no haya hecho más que comenzar.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Preciosilla, diosa del sicalíptico

Y de entre todas las estrellas y divas del cuplé de primeros de siglo, destacó una figura, la de Preciosilla, y no por su voz precisamente, si no por su alocada forma de vida y su carrera llena de críticas y escándalos.
Manuela Tejedor Clemente nace en 1893 en Calatayud, en la provincia de Zaragoza, al igual que Raquel Meller. Siendo niña se trasladó con su familia a Madrid, dónde una tía suya paterna regentaba una pensión que frecuentaban artistas de la época, entre otras, Pastora Imperio. Y siendo muy joven, fallece su padre, y su madre no tiene más remedio que poner a sus dos hijas a trabajar. Manuela llevaba tiempo preparándose en clases de canto y baile, solamente llegó a destacar en el baile. Debutó a los 15 años en el Petit Palais de Madrid teniendo un éxito clamoroso. Aún así nunca llegó a ser la primera estrella. De su debut saldrían nuevos contratos, nuevas actuaciones por distintos teatros de la capital, entre ellos el Royal Kursaal o el Teatro Nuevo.
En 1911 fue denuncia por movimientos obscenos por representar estos un atentado a la moral. Fue absuelta de esto. Quién se fijó en sus movimientos, en su potencial, no como cantante si no general, fue el compositor Quinito Valverde que acompañó a la cupletista en su carrera hasta su pronto fallecimiento en 1918. De mano del joven compositor debutó en París, donde obtuvo un discreto reconocimiento, y a su vuelta, más actuaciones en Madrid, San Sebastián, Barcelona o Valencia. Después vendría una gira por Cuba de cinco meses de duración, volviendo ya como una gran artista consolidada. Y sin embargo, pese a ser una artista tan reconocida, la polémica no dejó de acompañarla y las malas críticas a sus actuaciones tampoco. Relanzó un poco más su carrera compartiendo escenario con La Chelito, sin lugar a dudas una cumbre de divas. Su hermana, Mercedes, que fue conocida como Mussetta tuvo una carrera siempre a la sombra de su hermana.
Acusada de vividora, amante de los trajes carísimos para sus actuaciones, del champán, de los cangrejos, de las joyas, y de la fama, nunca tuvo una seria relación sentimental, solamente se le conocen breves romances con hombres adinerados, diputados, políticos en general, militares y gente en general pudiente. Sus actuaciones dónde mostraba esa voz tan poco modulada y su escaso talento, tenía sin embargo el respado del público que la aclamaban en cada actuación. Su repertorio destacaba por las rumbas eróticas. Grabó decenas de discos en la segunda y tercera quincena del S. XX destacando su larga carrera sobre los escenarios.
En sus años de mayores éxitos, rivalizó y polemizó con la bailarina Pastora Imperio, a la que había conocido en la pensión de su tía Enriqueta Tejedor, sobre Preciosilla, la Imperio dijo en cierta ocasión "Preciosilla... ¿Qué furcia será?" Y ya con unos años encima, sus apariciones sobre los escenarios fueron disminuyendo en número, su cuerpo otrora admirado representaba ya la edad que tenía y el público, que cambiaba de gustos pronto dejó de verla como una diva. Como casi toda diva del cuplé, esta fue muy de derechas, y el estallido de la Guerra Civil le sorprendió de lleno en Madrid, de dónde no pudo salir, actuó para las tropas republicanas e incluso llegó a ser denunciada y amenazada por alguna loca anarquista marxista y sus bienes fueron confiscados en aras de la causa republicana. Sin embargo, finalizada la contienda, Preciosilla dejó de actuar, decidió vivir del dinero que había conseguido (y recuperado) a lo largo de su carrera, y dedicó parte de su fortuna a actividades piadosas.

Fallecería repentinamente a los 59 años, sin tiempo para hacer un testamento. Dejaría a su hermana 5 millones de pesetas de la época, dinero con el cual su hermana Mercedes, al poco de su muerte mandó construir un impresionante mausoleo.
Preciosilla y Chelito, las provocadoras

domingo, 11 de noviembre de 2012

La Goya

Entre todas estas biografías de las mejores cupletistas de principios del S.XX han destacado varios nombres, como La Fornarina, Raquel Meller, La Argentinita, entre otras, unas por su voz, otras por los temas que interpretaron, por sus bailes, o por sus romances. A todas ellas se las ha relacionado siempre con el rey de España, Alfonso XIII, y sin embargo la diva que traigo hoy es de las pocas que no tuvo relación con el monarca. 

La Goya, como era conocida la joven Aurora Jauffret nace en Bilbao en 1891, en el seno de una familia acomodada que pronto envió a la niña a estudiar a Madrid con las monjas del Sagrado Corazón, aprendiendo en estos años inglés, francés, italiano, solfeo y piano. Cuando su madre contrajo segundas nupcias con un conocido jugador de petanca,  la familia viajó por México donde conoció al barítono Ignacio Tabuyo que le daría después clases de canto. Así pues, la refinada joven, intelectual para lo que era la época, pronto comienza a escribir cartas a la conocida sección sentimental del Heraldo de Madrid de la época que llevaba Alvaro Retana un escritor, periodista, dibujante, música e intelectual de la época. De su mano llegó el debut de La Goya en el Trianon Palace, el mejor lugar para un debut, el de más prestigio, y un debut nada convencional, cobraba 100 pesetas la noche, mientras que otras cantantes de su época, en el mismo lugar cobraban 10 pesetas, y eso que La Goya no enseñaba apenas carne. La Goya siempre destacó por ser una cantante que no utilizaba la picardía, su vestuario, normalmente creado por ella misma era siempre tapada y solo enseñaba los brazos, en una época dónde otras enseñaban ya las pantorrillas.
 
Su nombre se lo debió al mismo Álvaro Retana quien tras verla caracterizada como "La Tirana" de uno de los cuadros de Goya quiso ponerle este nombre artístico, sin embargo éste ya lo tenía una cantante del siglo pasado, no les quedó otra que elegir Goya aprovechando el apellido ilustre del genial pintor de Fuendetodos. Fue de las primeras cupletistas que grabaron discos y aunque ahora, sus mayores éxitos no se escuchen de su voz, siempre quedará el recuerdo de que las canciones habían  sido compuestas para ella, temas como "El Balancé", el "Ven y Ven" o el "Tápame, tápame". Entre sus admiradores contaba con Joaquín Dicenta quien escribió una obra de teatro para ella. Pero no fue el único, otros intelectuales de la época como Valle-Inclán o los hermanos Álvarez Quintero gustaban también de sus actuaciones. Fue la primera mujer que actuó en el Teatro Lara.
 
Pero no todo en la vida de La Goya van a ser sus actuaciones y sus canciones. Tenía muchos pretendientes, muchos fans, si es que en la época se podía utilizar este término, entre ellos un torero, y otra vez a vueltas con los romances entre toreros y tonadilleras, unos romances difíciles. Su noviazgo con Ricardo Torres el "Bombita", torero sevillano duró varios años pero no llegó a concluir en matrimonio, las diferencias culturales entre ambos, ella muy educada, él con menos estudios, él machista y taurino, ella cantante, él un hombre que era incapaz de salir debajo de las faldas de su madre. El romance que estuvo en boca de toda la prensa de la época concluyó, cuando él exigía a la cantante su retirada de los escenarios y ella exigía a él la retirada taurina. Ni uno ni el otro lo harían por amor, aunque si, por distintas circunstancias, ya separados sentimentalmente. En una de las muchas tertulias literarias que realizaba en su casa conoció al por entonces cronista oficial de la Villa de Madrid, Tomás Borrás, un hombre con una cultura más parecida a la de la cantante.
 
Aprovechando el tirón de La Goya, una bodega jerezana ofreció a la artista la posibilidad de poner su nombre artístico en uno de  sus caldos. Así, ha llegado hasta hoy, una manzanilla conocida como "La Goya". Y sin embargo, el tirón de las cupletistas no pudo con el paso del tiempo y los cambios de gustos de los españoles poco a poco fue cayendo en el olvido, la aparición del cinematógrafo o del jazz fueron relevando a la música española a un segundo plano. Su retirada llegaría en 1927, en el conocido teatro María Guerrero. Fallecería un 4 de junio de 1950, y está enterrada en el cementerio de San Isidro, muy próxima a otras divas de la época como fueron La Fornarina o La Argentinita.
 

domingo, 21 de octubre de 2012

Raquelita Meller, ascenso y declive

Las divas del cuplé españolas, al igual que cualquier otras divas tuvieron su época de ascenso casi meteórico y su momento de declive. Temperamento y talento a partes casi iguales definen a Raquel Meller, la indiscutible gran estrella del cuplé de primeros de siglo.
 
Nacida en 1888 en Tarazona, provincia de Zaragoza, en una humilde familia, pronto viaja a Montepellier para vivir con una tía suya monja que le enseña a leer y escribir. Unos años después se traslada a Barcelona, dónde residían ya sus padres y comienza a trabajar como costurera. Allí conoce a María Oliver quién le habla del cuplé, de los éxitos de las cupletistas tras escharla cantar mientras cose, es María quién lleva a Francisca Marqués López que así era su verdadero nombre a La Gran Peña, dónde debuta con 19 años y un traje prestado por la propia María Oliver en 1907. La contratan al momento y le ofrecen seis pesetas al día, adopta el nombre de Raquel Meyer y a los meses está cobrando ya doce pesetas diarias. Es presentada en Madrid en 1911 junto a otras divas del momento, entre ellas Pastora Imperio o La Goya, aunque distintas, por su dicción y su interpretación Raquel Meller se ganaría al público madrileño. Cobraba ya 40 pesetas diarias mientras triunfaba con su éxito "La Pulga".
 
En 1913 comenzaría a actuar en los teatros más importantes de España y comenzaría a hacer sus primeros viajes al extranjero, sobre todo a Francia dónde alcanzaría una fama muy por encima de La Bella Otero, cobraba 100 pesetas al día que pronto subirían hasta las 250 pesetas. Comienza aquí su verdadera época de oro, encandilando a hombres importantes de la época. De su arte quedó prendado el rey Alfonso XIII (y es que los Borbones veían faldas que cantasen y se enamoraban al momento), quien pidió a la artista que actuase en una fiesta privada, deseo del monarca que Raquelita rechazó e incluso le pidió que se acercase hasta el teatro para verla, y así hizo el rey junto a su esposa.
 
Viajó por parte del mundo, y compró los derechos de algunas canciones del Maestro Padilla, compositor de la época. Entre sus canciones más conocidas, y las que mayores beneficios le dieron a lo largo de su carrera están "La Violetera" y "El Relicario". Trabajó en alguna película de cine y pronto intentó comerse el mundo en Hollywood. Allí Chaplin quedó maravillado, e incluso le ofreció algún papel, pero la española, que no dominaba el inglés declinó la oferta, y terminó volviendo tiempo después de América sin comerse un rosco.
 
Enamoró al pintor Sorolla, que estuvo mucho tiempo detrás de la artista, que enamoraba no solo dentro de los escenarios. Sorolla le regaló en una ocasión una serie de grabados suyos ,que ella, en un ataque de ira de estos que le dan a veces a las divas, terminó rompiendo. Sorolla jamás la conquistaría, pero ella pronto se casaría con un hombre mayor que él, un matrimonio que no duraría mucho, en el que adoptó un hijo y una hija, pronto se divorciaron. Y así, Raquel comenzó a comprar palacios por la zona de Versalles en Francia, palacios que adornaba con cuadros de los pintores más importantes de la época. Y llegó la Guerra Civil, y tras ella la Segunda Guerra Mundial, y aquí, ya comenzó el declive de esta gran diva, una serie de expropiaciones en Francia y la persecución del fisco francés dieron un traspié a la artista, que jamás recuperaría su esplendor económico, ya, instalada en un piso más modesto, continuó su carrera actuando en teatros, grabando discos, participando en alguna que otra película y finalmente en 1961 actuó por última vez en TVE, interpretando como no, el que sería el gran éxito de su vida, La Violetera. Ni que decir tiene que Raquel Meller no podía ver ni en pintura a Sara Montiel a la que criticaba sin piedad, tampoco hay que decir que aunque se dijo que "El último cuplé" estaba basado en su vida, ella siempre lo negó por activa y por pasiva.


domingo, 14 de octubre de 2012

¡Esta Pastora bien vale un imperio!

¡Esta Pastora bien vale un imperio! exclamaba el escritor Jacinto Benavente al ver actuar a la bailaora sevillana, y de ahí le quedó el nombre artístico de Pastora Imperio.
 
Hija de un sastre de toreros y de la bailaora gitana, Rosario Monje, La Mejorana, nace en Sevilla en 1889. Se dedica desde muy pequeña al baile, a los diez años, y con doce, y su familia trasladada ya a Madrid, acompañaba a su hermano, guitarra para actuaciones en distintos cafés de la época haciéndose llamar primero Pastora Monje y después, Pastora Rojas. Pronto debutó en el Salón El Japonés de la Calle Alcalá, junto con Margarita la Roteña, haciéndose llamar Las Hermanas Imperio.
 
Su peculiar e increíble forma de bailar le hicieron ganarse la fama, y ya tras adoptar el nombre de Pastora Imperio, triunfa por diversos teatros de Madrid como los teatros Romea, La Latina, Maravillas o el Madrid Cinema, coincidiendo con otras divas del canto y el baile como La Fornarina o La Bella Chelito. Pero la vida de Pastora Imperio, esta morena de unos increíbles ojos verdes y una belleza de la época tuvo varios episodios que la marcarían para siempre. Su primer y gran amor, cuando ella era ya una diva de época con el que dicen fue el mejor torero de la historia, Rafael Gómez "El Gallo" en 1911, en la iglesia de San Sebastián de Madrid, la perfecta unión entre un torero y una bailaora. Sin embargo, este matrimonio duraría muy poco, tan solo unos meses, siendo Pastora Imperio la primera divorciada de España. Las razones, el machismo imperante en la época, el gran problema de egos de las dos estrellas mediáticas del momento, él el mejor torero y ella la mejor bailaora flamenca. Sin embargo, ella siempre aseguró que El Gallo sería el amor de su vida.
 
Tras su divorcio, continuó su meteórico ascenso, poniéndose en contacto con Manuel de Falla quién compuso el amor brujo inspirándose en ella y que poco después estrenaría Imperio. Admirada por la generación del 98 y venerada por la del 27, se retiró unos años de los escenarios.
 
Interesada en conocer al entonces rey de España, Alfonso XIII, con quién se rumoreó que había tenido algún romance, dato desmentido tiempo después, conoce al que sería el padre de su única hija, Fernando de Borbón, quién no reconoció a su hija, que crecería con su madre, una madre soltera. No sería la única madre soltera de la época, pero si, como bien sabéis, algo muy mal visto en la época y más teniendo en cuenta que era un personaje muy popular. Volvió a los escenarios en 1935, con un reestreno de El Amor Brujo, actuando con La Argentinita otra vez.
 
Tras la guerra civil regentó junto a un yerno suyo y torero, El Gitanillo una venta "La capitana" de Madrid, lugar de reunión de numerosos artistas de la época. Compaginando su labor de empresaria con distintas actuaciones, hasta su retirada definitiva de los escenarios en 1959.
 
Celosa de su intimidad, no hay mucha información sobre ella, aunque aparece en al menos 7 películas de cine, empresa que le dió ciertos beneficios pero que ella siempre que podía rechazaba.
 
Pastora Imperio, de una saga de bailaoras, siguió esta tradición familiar, y es bisabuela de la conocida actriz Pastora Vega. Lo que son las cosas, ¿no? A lo mejor van en la genética de cada saga familiar, quién sabe.

sábado, 16 de julio de 2011

SERGÉI DIÁGILEV

A raíz del viaje a Venezia, y concretamente de la visita al Cementerio de San Michele me ha invadido la curiosidad acerca de un personaje que allí está enterrado. En aquella visita me sorprendió en el cementerio ortodoxo una tumba a escasos metros de la tumba de Stravinsky, con una especie de maraca, varias flores, unas zapatillas de bailarina ennegrecidas por el paso del tiempo y la humedad y un cuadro firmado con la foto de un señor con sombrero de copa y cara de bonachón, Serge de Diaghileff.
A la vuelta comencé a hacer I+D, por si ese personaje era conocido, y efectivamente, Sergéi Diágilev había sido un personaje famoso a principios del siglo XX. Pero en mi I+D hubo más sorpresas, un personaje fascinante no demasiado conocido y con el que se podría haber hecho alguna película. Dicen que Muerte en Venezia de Visconti está bastante relacionada con su vida, pero yo no he tenido el placer de verla.

Diagilev fue un empresario y mecenas del arte nacido en Novgorod, en 1872. Nacido en una familia acaudalada, pronto comenzó a ejercer como productor y organizador de exposiciones. Su relación con el mundo de la música, la pintura, la ópera, o el teatro le llevaron pronto a crear los Ballets Rusos que recorrieron parte de Europa dando a conocer al público en general un nuevo concepto de la danza. Mediante los Ballets Rusos conoció a grandes compositores de la época Debussy, Ravel, Manuel de Falla, Strauss, y finalmente con Stravinsky al que además de realizarle numerosos encargos para sus obras, les unió también una fuerte amistad. Sus espectáculos tenían decorados de muchos pintores conocidos de la época, como Benois, Matisse o Picasso. Su éxito radicó en aplicar a los Ballets Rusos, en su inauguración en Paris en 1909 al físico ruso de los bailarines, la elegancia francesa del ballet, la música de calidad, la pintura de renombre en una compañía que duró hasta su desaparición, en 1929.



 
Pero sin lugar a dudas, lo que más impacta sobre Diagilev fue su agitada vida privada. Su condición de homosexual nunca la llevó oculta, y de hecho utilizaba su cargo como director de los Ballets Rusos para mantener relaciones con los bailarines más conocidos de la época. A otros, iniciados al ballet, previo paso por su cama, los acababa lanzando al estrellato de la danza, como ocurrió con uno de sus primeros romances conocidos, el gran bailarín Vaslav Nijinski sobre el cual hay una película y que terminó sus días entre asilos y psiquiátricos con una esquizofrenia diagnosticada. Otras de sus parejas fueron Serge Lifar, Leonid Miasin, Antón Dolin o Borís Kojno.

Su relación con el bailarín Nijinski es sin lugar a dudas la más reseñable por tortuosa. Tras varios años juntos, Nijinsky se dejó seducir por la bailaria húngara Romola. Se comprometieron un 30 de agosto, y fijaron la fecha de la boda para el 19 de septiembre, en Buenos Aires, alejados del ambiente veneciano, escapando de Diaghilev. Comunicaron al empresario ruso el compromiso a través de un telegrama, sin embargo, tuvieron que adelantar la ceremonia al día 10 ante la posibilidad de que Sergei impidiese este matrimonio. Diaghilev, preso de la ira despidió también vía telegrama a Nijinsky, comenzaba el principio del fin de la carrera del bailarín ruso.