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viernes, 28 de marzo de 2014

La Competición (la dura competición)

Creo que soy un chico modélico, según se vea, para algunas cosas nada modélico, os lo voy anunciando, pero para otras si, así es como Gordi, mi compañero de piso ha modelado un hombre perfecto, (que para si ya quisiera el mismísimo Fabián, que no deja de ser un producto imaginario), a mi imagen y semejanza.
Llevo yo unos meses comprobando una extraña simbiosis en Gordi conmigo, que yo ya os lo advierto también, me sigo duchando a diario, y yo con él no me mimetizo nada de nada. Y creo que todo esto de la simbiosis no es más que parte de una extraña competición que tenemos Gordi y yo desde hace tiempo, una competición silenciosa, como si de la guerra fría se tratase. Una competencia por ser la musculoca del año. ¡Lo he dicho! Claro que yo en ese tipo de competiciones no entro, yo aspiro a ser un muscle bear, como mucho.El caso es que vengo notando cosas extrañas en el piso, y comportamientos que realmente me suenan. Diréis que son tonterías y figuraciones mías, pero os voy a poner varios ejemplos explicativos dónde lo váis a ver más que claro.
Hace un año y pico me compré una caja grande de galletitas para picar, de esas con forma de pez, y aproveché el bote que tienen de plástico para meter dentro pasta de trigo, normalmente ahí dentro meto espirales de tres sabores, de esas de tres colores muy buenas para ensaladas de pasta las naturales, las de tomate y las de verduras. Gordi, que siempre que estoy cocinando le encanta meter las narices y preguntarme cual es mi menú y darme un poco la paliza, en su momento me dijo que a él de colorines no le gustan, un clásico pensé yo. Pues hace cosa de un par de días descubrí encima de la encimera un bote de galletas de aperitivos igual que la mía, y con pasta como la mía, pensaba que se me había quedado fuera al utilizarla, pero no, la mía estaba guardada en su sitio. Había utilizado el mismo método que yo. Empecé a hacerme cremas de verduras, porque creo que es de las pocas formas que soy capaz de comer verduras, tan necesarias para el organismo, aunque mi receta preferida es la crema de calabacín. Pues el muy desgraciado no tardó ni un par de días en empezar a hacerse cremas de verduras, a cada cual más apestosa, también os lo digo.
Gordi siempre utilizó gel de ducha y champú, aunque ya os digo que eso de utilizarlo es un poco una frase hecha, porque los utiliza poco o muy poco, yo siempre utilicé jabón y champú. Ahora él está utilizando también jabón, que ni os cuento como termina cada vez que él se ducha, los distingo porque el mío termina sin pelos y él con parte del vello púbico. Otra casualidad, pensaréis vosotros. Empecé a primeros de año a ir al gimnasio, porque desde hacía meses me estaba empezando a descarriar, sin embargo, Gordi, llevaba unos meses en clara tendencia de perder peso, y eso porque de vez en cuándo le dedica unas horas a jugar al fútbol. Pues mes y pico después me preguntó a qué gimnasio iba, y me apareció por allí para anotarse. Por suerte para mi, se anotó en otro gimnasio. El mío debió parecerle que estaba muy lejos, o que era muy caro, que caro no es que sea, todo lo contrario, pero tiene el inconveniente de que hay que pagar de golpe toda la anualidad para que te salga a buen precio. Pues ya tenemos al chico yendo al gimnasio. Que yo me alegro, porque el deporte es salud. Pero vamos, que es otra de esas casualidades que a mi me parecen que llevan encubiertas tácticas de guerra fría por ver quien tiene un cuerpo 10 a final de la década. La parte buena, pensé, es que se ducharía en el gimnasio, con lo cual el baño podría estar un poco más limpio, pero para mi sorpresa, y en esto no me ha imitado, no se ducha en el gimnasio, se ducha a veces en casa, y gracias.
Pero el colmo de los colmos ha sido lo de ayer. Cada vez que salgo del gimnasio me tomo a modo de merienda, y para refrescarme la garganta una bebida de estas de leche y frutas de esas con sabores mediterráneo, tropical, o vaya vd. a saber qué. Pues ahí ha debido ver que yo los guardaba en la nevera, que ayer mismo estaba poniendo en su lugar de la nevera también bebidas de estas. ¡Es que no puede ser, coño! Un poquito de iniciativa, hombre, es lo único que le pido.
Yo a partir de ahora jugaré al despiste, no me vaya a ganar y me aparezca de la noche a la mañana hecho un figurín, que no me puede ganar en competición tal. Colocaré una caja de galletas de chocolate a la vista, una caja vacía, por supuesto, y pensaré en más maldades para que vaya por el camino equivocado, que yo quiero ser el primer Avisperman. A fin de cuentas, es una vieja táctica rusa. Qué duro es el culto al cuerpo, y qué dura es la competición.

martes, 4 de febrero de 2014

Driblar en Preciados

Debo confesar que soy un deportista de élite, un pobre transeúnte a la par que deportista casi preparado para los juegos olímpicos de Sochi, haciendo un slalon; o bien para los de Río, léase en fútbol o para rugby 7, cualquier opción es válida, y en cualquiera alcanzaría si no medalla, al menos diploma, que no está nada mal, y cuándo hablo de tanta preparación no quiero decir que me vaya de lujo en el gimnasio, en ese sentido todavía no estoy preparado, me refiero a atravesar la calle Preciados, el nuevo deporte de moda.
 
La calle Preciados de Madrid es el escenario natural de este complicado deporte, sus características: ser la calle más concurrida de la capital, seguida muy de cerca por la calle Mayor y la Gran Vía, posee el récord absoluto de España en cuánto a media de afluencia. Se estima que la primera semana de rebajas de enero, a diario han pasado 20.000 personas por la calle. El recorrido es sencillo y aparentemente no muy duro, 431,039 metros, y la pendiente de subida es muy baja, casi imperceptible, ya os lo aviso. Pero no todo es tan sencillo como parece.
 
Comenzamos nuestro recorrido en la mismísima Puerta del Sol de Madrid, bajo el reloj, por marcarnos un punto emblemático, y la meta será en la parada de metro de la plaza de Callao. El primer obstáculo con el que nos encontramos, y que deberemos esquivar son las decenas de personas que quedan en el estratégico punto de "debajo del reloj" o también los que quedan y se fotografían en el "kilómetro cero". Y cómo somos un poco gamberros, y el recorrido en esta competición es en linea recta, atravesamos, jugándonos la vida la calle Mayor, ojo, hay multitud de taxis que pasan y suelen pitar, cada pitido es una penalización a la llegada a meta. Luego hay que tener ojo, porque hay un carril bici que gentilmente nos ha instalado Ana Botella (robándole a los taxis parte de sus carriles), el carril bici suele estar vacío, ya os lo voy diciendo, pero cuidado, siempre puede pasar una bicicleta con la que no cuentes. Ya estás en la propia Puerta del Sol, en lo que es la plaza, ahora tienes que esquivar a Winnie The Pooh, a Bob Esponja, al Cristo levitando, a Alien, a Mickey Mouse, a la estatua viviente que se supone que es todo fruta fresca y al tipo que lleva maquillaje de barro de arriba abajo (cuidado, pueden manchar). Ahora estamos ya casi entrando en lo que propiamente es la calle Preciados, pero aún nos quedan tres obstáculos, manifestantes de toda clase (legalización de la marihuana, víctimas del Franquismo, profesores molestos con los recortes, padres divorciados), allí protesta todo el mundo, así os lo digo. Y por si fuera poco, nos queda superar a los chaperos rumanos (que uno no tiene nada contra los rumanos, pero los que están allí suelen ser de esa nacionalidad) y también a los carteristas, éstos últimos pueden aparecer en cualquier parte del recorrido, así que ojo.
 
Bien. Hemos llegado ya a Preciados, ahora comenzará un auténtico calvario. Nada más comenzar la calle nos encontramos a los clásicos del Compro Oro, esos pobres que bajo un traje de enormes cartones y/o chaleco fluorescente anuncian que compran oro, te lo pagan a buen precio dicen, y el negocio puede ser hasta rentable, no lo sé, tampoco te puedes parar, se trata de esquivarlos. Apostados estratégicamente cada 7 metros te encontrarás a gente con unas carpetitas, o con tablas con su pinza y un papel, y bien, pueden ser desde grupos más o menos próximos a ONG, a las mismas ONG intentando captar socios,  que si la fundación Vicente Ferrer, que si Médicos sin Fronteras, que si Ecologistas en Acción, que si Marihuana para todos, que si vaya usted a saber, lo que se conoce como fundraising, que no es más que captación de fondos para las ONG, suelen ser bastante coñazo e intentan parar a todo Dios, si consigues pasar desapercibido ante sus ojos serás sin dudarlo el campeón del recorrido. Si no te encuentras a más de treinta de estos normalmente jóvenes por allí apostados es que algún cataclismo está a punto de ocurrir en Madrid.
 
¡Cuidado! A nuestra derecha aparecen dos personas con unas pegatinas para ponerte en la solapa, que si lucha contra el cáncer o si la Cruz Roja, o lo que es peor, esos aprendices de toreros que armados con una banderita y un alfiler intentan también recoger fondos para los mismos. Te aparece a la izquierda, cuándo menos te lo esperas uno que te reparte un papel de "Conferencias para la Paz. Un repaso por la ideología del Islam". Que se supone que los islamistas son un pueblo pacífico de por si, yo no seré quién diga que no, pero vamos, que tampoco tenemos tiempo de ir a una conferencia.
Bien, llevamos 400 metros de recorrido, pero no ha finalizado. Ahora nos queda esquivar dos cosas muy importantes. Cualquier cola o evento de los Cines Callao, que puede ocupar toda la plaza, quedáis advertidos, o cualquier acto y/o actividad comercial extraordinaria como yo las llamo que instala durante algunos días el ayuntamiento de Madrid, para soplarle el dinero a los empresarios, léase un stand de El Corte Inglés, una pista de patinaje o un mini salón del automóvil, promocionando cualquier nuevo modelo de coche. Y ya, lo último de lo último, esquivar a los despistados transeúntes que también han quedado en el céntrico sitio que es nuestra meta, la boca del metro de la plaza de Callao.
 
Y cuándo creemos que hemos alcanzado la gloria, después de haber esquivado todo esto, cuándo alzamos los brazos casi victoriosos, echándole un rápido vistazo a nuestro reloj que marca un recorrido de casi 10 minutos... nos sorprende un tipo, que deposita en nuestras manos un panfleto de publicidad de un restaurante chino próximo a la zona. Pensábamos que lo habíamos hecho bien, de hecho somos los primeros en llegar, y sin embargo, el jurado no ha hecho más que penalizarnos.
 
¡Esa calle es imposible señores. Imposible y una auténtica vergüenza!

jueves, 16 de enero de 2014

La vuelta al gimnasio

Lo sé chicos, entre yo y una escultura griega habrá escasa diferencia, es lo primero que imagino se os ha pasado por la mente al leer el titulo del post de hoy. Pues no váis mal encaminados, pero tiempo al tiempo, que Roma se conquistó en un día, ni Zamora en una hora.


Efectivamente, he vuelto al gimnasio, tiempo después. Tras haber saneado un poco mi maltrecha economía y tras tiempo decidiendo si volver al gimnasio o si convertir mi habitación en un mini gimnasio casero a base de unas simples pesas, una cinta de goma y un palo de fregona, sencillo pero demasiado abandonable. El proyecto del gimnasio me autoobliga a ir después de pagar el pastizal que he pagado así de golpe, una generosa cuota anual que ha dolido desprenderme de ella, de ahí una de mis principales motivaciones.

Pero si os hablo de motivaciones, no quiero que penséis que esta vuelta premeditada ha sido consecuencia -como muchos podrían maquinar- de los nuevos propósitos del año nuevo. Nada que ver, os lo aseguro. La vuelta estaba planeada ya para mucho antes y no se ha podido por cuestiones técnico prácticas. Pero ya no hay vuelta de hoja, ya estoy inmerso en la vorágine metrosexual, o si me apuráis un poco, en la vigoréxica, con perdón para los vigoréxicos por este mal chiste.


He escogido un centro público, unas escuelas deportivas céntricas aquí en Madrid, con piscina y su sala de musculación y cardiovascular. Ahí es dónde me paso yo el tiempo en esa sala de sufrimiento, dónde dejo atrás mis calorías, problemas diarios y ansiedades. Pero aparte de esa ligera mejora física que ya he notado en los escasos tres días que he ido, lo mejor del sitio que he elegido son las vistas. Si, queridas maricas del mundo, seguro que vuestras mentes calenturientas se habrán pensado que estoy allí, para ver esos cuerpazos sea levantando pesas o bien en los vestuarios y duchas. Pues siento defraudar en parte, que no os quito tampoco la razón, en ese sentido las vistas son buenas, así lo he comprobado ya, sea por los monitores, la chica que corre como una loca, el cuerpazo de esos sudamericanos o asiáticos (que ya me cuesta distinguir), o simplemente los nadadores de la piscina, que normalmente lucen buenos cuerpos. Pero os lo digo. No penséis mal, que lo que es un auténtico placer son las vistas, pero las vistas que tiene a Madrid. Desde la planta más alta de este edificio moderno enclavado en pleno centro, se puede disfrutar de preciosas vistas al lujoso skyline del barrio de Salamanca (dónde nuestro querido amigo hipster, Borja Thyssen hace sus compras), a las Torres de Colón, en la plaza con el mismo nombre, a la macrobandera española que allí instaló en su día Federico Trillo (el de Viva Honduras en El Salvador), la Torre de Valencia, o Torrespaña.
Pero he descubierto otro aliciente más para ir, por si fuesen pocos. Máquinas futuristas. Si, lo que leéis, las máquinas son futuristas. Ahí me senté yo asustado el primer día en una bicicleta estática con un pantallote táctil delante de mi y en grande un botón que decía "Ir", y fui, y empecé a correr, y a familiarizarme con la máquina. A mi lado, un abuelo circulando como un loco en su estática, al menos a unas 50 revoluciones por minuto y en su pantallote, Nunca Es Tarde, el programa de TVE dónde los españoles que están sufriendo penurias económicas, reciben ayuda desinteresada de los espectadores en un programa con presupuesto de la televisión pública que nos deja atónitos ante la pasividad del Estado en materia social. Pero la chica que tenía al lado no era menos, y esta sí que iba a autentica velocidad en la elíptica, ella estaba viendo un video de Jennifer López (JL para los amigos) moviendo su amplio y valorado trasero. ¿Pero qué inventos son estos? Allí en el pantallote hay un botón que dice TV, pero es que hay otro que dice IPOD, IPAD, su entrada de auriculares, libro electrónico, y no se me ocurren en este momentos más chuminadas. Yo, que venía de un gimnasio de pueblo, dónde las bicicletas apenas tenían pantallas, los auriculares te los llevabas tú con un mp3 me quedé impresionado ante los avances técnicos para que no salgamos del gimnasio.
Chuchis, yo os digo que mi operación bikini llevará muchos años, pero finalmente me convertiré en ese muscle bear por el que chicos y chicas suspiren (más si cabe), ese es mi propósito, y si no, tiempo al tiempo. Lo dicho.

sábado, 28 de julio de 2012

Citius, altius, fortius

Y llegó por fin la jornada inaugural de los trigésimos juegos olímpicos de verano en Londres 2012. Toda la capital británica desviviéndose en una increíble gala inaugural, buscando como cada acontecimiento de estos ser la más original. Yo que sufro de ese españolismo que tenemos a veces los de por aquí, visto lo visto sigo creyendo que lo de Barcelona 92 fue insuperable.

Si, y los españoles en primera plana, como para no verlos de lejos.
Y pese a que creo que Barcelona ha sido insuperable, pese a ser unos juegos de hace 20 años, no vamos a desmerecer el mérito de la jornada de ayer, una puesta en escena increíble con una trama argumental y de homenaje a todo lo inglés. Y llegaron los momentos más esperados, el desfile de las delegaciones deportivas, todo el mundo pendiente de su pais, y los españoles un poco esperando que pasasen rápido los nuestros ante el más que probable ridículo por su indumentaria. Hombre, pudo ser peor, también os lo digo. Los hombres iban, normalitos, pero lo de las mujeres era un poco denunciable, yo creo. Aquella falda roja muy cateta, esa camisa amarilla, ese pañuelo de azafata de avión pero con los dibujos estos que le han puesto los rusos y el floripondio en la cabeza... Bueno, dejemos el tema, que ya bastante vergüenza han pasado los pobres. Nuestro abanderado, escogido casi a última hora era el mejor de los abanderados posibles, ya que no repetía David Cal, el piragüista gallego y deportista con más medallas olímpicas de los que participan en las olimpiadas de Londres, sin embargo, la elección de Pau Gasol como abanderado ha sido todo un acierto, todo un campeón europeo y mundial, una estrella en Estados Unidos, un auténtico crack, algo sosito, eso si, pero un digno merecedor de llevar nuestra bandera.

Pero el post quería tratar sobre todo de algo muy especial, el momento del encendido del pebetero con la antorcha olímpica. A lo largo de la historia cada encendido ha tenido su importancia, su estilo, una imagen, un recuerdo para todo el mundo y muchas emociones. Todos recordamos en Atlanta a Mohamed Alí con parkinson siendo uno de los últimos portadores de la antorcha, a la primera mujer que lo encendía en México 68, aquellas olimpiadas en que un hombre y una mujer portaban la antorcha. Pebeteros más o menos modernos, sobre todo los de los últimos años, con unos medios técnicos increíbles, como ocurrió en Sidney o en Pekin donde un hombre que venía por el aire portaba esa antorcha. Sin embargo, creo que aquí Barcelona si ha sido insuperable tanto tiempo después. Algo tan sencillo como utilizar a un deportista de uno de esos deportes minoritarios, un lanzador de tiro con arco, una flecha, millones de espectadores conteniendo la respiración y el encendido del pebetero. 20 años después, ni Atlanta, ni Sidney, ni Atenas, ni Pekín, ni ahora Londres han dado con algo tan sencillo y tan original. Sin embargo no vamos a quitar el mérito a los ingleses, que se han currado un pebetero hecho con pequeños pebeteros de todas las delegaciones. A mi me ha gustado, sin ser super espectacular, pero ha estado muy correcto.

Ahora solo nos queda esperar que nuestros deportistas, no solo los españoles, si no que los de nuestros deportistas preferidos, esas estrellas que cada año baten sus propios records, los deportistas de cada pais, de nuestros paises de la órbita bloguera, Perú, Argentina, México, Chile, Colombia y otros que nos lean por el mundo adelante, consigan unos buenos juegos, con muchas medallas, muchos oros, muchos claveles, y siempre, unos juegos limpios donde demostrar que somos más rápidos, más altos y más fuertes.

Bicos Ricos

martes, 5 de junio de 2012

Somos de primera

Y antes de que empiece a despotricar sobre el gobierno, sobre la gestión de Bankia y demás perlas de la economía española, antes de que haga un alegato contra los curas por lo de la Guerra Civil, y defendiéndome de los comentarios de Angelillo en los que decía que murieron muchos curas por el simple hecho de ser curas (y también por chivatos y por vender a sus propios feligreses y sobre todo los que muy a su pesar no eran feligreses), pues antes de que empiece con esos post, y haciendo caso a Christian que dijo que me dosificase por aquello de que a muchos la política se la trae floja, pues mirad que hoy vengo con un post futbolero, que es algo que hago muy de vez en cuando, y a quién no le guste el fútbol, ya sabe, que le eche azúcar, que yo más no puedo hacer.



El domingo, el Celta de Vigo, ese equipo gallego de la zona donde soy yo, mi equipo del alma, por encima del F.C. Barcelona, después de empatar con el Córdoba en un "interesantísimo" partido de lucha a muerte entre los dos equipos por alcanzar uno el ascenso y el otro la promoción truño de partido, uno de esos encuentros por los que puedes apostar dinero a que aciertas el marcador, y lo más probable es el empate a un gol. Pues con ese partido finalizaba esta liga Adelante, en la que por fin, cinco años después, el Celta vuelve a primera división, a la Liga BBVA. El Celta, ese equipo que a los de la zona nos vuelve locos y que hace que, por unas horas, o incluso días olvidemos que el país va mal en general, que otra cosa no, caris, pero para ver fútbol y para celebraciones, los gallegos siempre estamos ahí, aunque supongo que esto ya no es cuestión de nacionalismos, a los andaluces les pasará igual, e incluso a los del Alcorcón.





Ese gran club que trofeos lo que se dice trofeos de los grandes españoles jamás ha conseguido ninguno pero que ha deleitado a sus seguidores con increíbles gestas futboleras, varias finales de copa de las bonitas, unos cuantos ascensos y otros tantos descensos, victorias en la Champions, partidazos de ensueño frente a los grandes de Europa que se han ido de Balaídos con el rabo entre las piernas, aquí han sucumbido grandes campeones de Europa, el Milan, la Juventus, el Benfica, Liverpool o Aston Vila. ¡Y yastá! Tampoco es cuestión de tirarse demasiadas flores, pero sí para una merecida celebración tras estos cinco años en el destierro del fútbol de élite.


jueves, 24 de mayo de 2012

Divas

Parece como si estuviese haciendo una saga de capítulos explicando cuales son las faunas que te puedes encontrar dentro del colectivo LGTB, o de personas extrañas que te puedes encontrar en la vida, pero es que lo que vi ayer se merece un post, porque yo pensaba que ese tipo de especies ya no se encontraban sobre la faz de la tierra, y he aquí que ayer vi a tres divas, ¡no una, si no tres!
 

Paso, pose
Como ya sabéis continúo duramente con mi operación mondongo, consistente en una dieta rica en productos sanos, cocidos o a la plancha, productos sin grasa, pescados varios y verduras a tutiplén, acompañado todo esto con mi ración de deporte exhibicionismo casi diario, tal es el caso que ya no sé muy bien el objetivo, puede que sea lucir cuerpazo por si otro año tengo que subir a alguna de las carrozas del orgullo o bien para conseguir demostrar a la opinón pública que yo también tengo tableta de chocolate, aunque esta esté a niveles no accesibles a la vista, bajo lo que se conoce vulgarmente como mondongo, de ahí el nombre de la operación. Fruto de todo esto es que me voy al parque que está cerca de casa a correr, con mi pantaloncito de atleta muy cortito, ya sabéis, por aquello de lucir pierna y conseguir desviar la atención de admiradores/as cada vez que el badajo acompaña el movimiento de las piernas.

En el parque no estoy solo, va muchísima gente a turistear, descansar, leer, dar un simple paseo, ver preciosas puestas de sol, fumar en la sombra, a cualquier cosa que se os ocurra, y luego estamos los que vamos a hacer algo de deporte, y digo algo, porque tampoco es que seamos la élite. Así llevo yo una vuelta por el parque cuando de repente me cruzo con ellas, esa especie en extinción digna de la mayor de las protecciones, las divas. Las divas son tres tipos corriendo que se les reconoce a leguas, el primero de ellos lleva una ventaja a sus compañeras de 150 metros, con el ipod en la mano, chandal de marca y gafas de sol. La segunda diva va acompañada de la tercera, van por detrás, una de ellas lleva un pantaloncito a la altura de las rodillas, camiseta ajustada y sin auriculares ¿os lo podéis creer? Ya os lo digo yo, era la menos estilosa de todas las divas, incluso podría parecer una persona normal y corriente de no ser por que iba acompañada de la tercera diva, la gran diva, y no lo digo por el tamaño.

Buscando "marica corriendo" aparece foto de Cristiano Ronaldo
La tercera diva superaba con creces a sus dos compañeras de deporte. Con sus zapatillas de marca y un pantaloncito muy estrecho apretado sin ser de licra, marcando y bien hacia el lado izquierdo, una camiseta ajustada de asas con muñequera a juego para secarse el sudor, por que no sé si lo sabréis, pero las divas jamás sudan, jamás veréis a una con brillos en la cara, y tampoco les veréis demasiado la cara porque, al igual que esta gran diva, llevaba unas enormes gafas de sol que bien pudieran ser de Rappel, unas gafas de sol que le cubrían todo el rostro. ¿Se puede ser más cateta? Creedme, si, se puede ser más cateta. Coronando toda esta escenificación, toda esta pose de divas que van por primera vez al parque a correr y a monear, nuestra tercera diva llevaba unos auriculares de esos grandes, pero de los grandes grandes, como de los que disfrutan escuchando en su sofá de un equipo de música, como los que podría utilizar un Dj, pero que ni tan siquiera eran de los que pueden parecer super fashion. Nada. Nuestra tercera diva, impertérrita al calor de la tarde, a su compañero que le hablaba (y también os lo digo, sudaba algo) e iba con la lengua de fuera. Caris, me váis a prostituir mi parquecito, bastante prostituido ya por las noches.

Yo ya no me pude concentrar más en mi carrera y decidí lanzarme a la caza de la diva. Pantaloncito bien puesto, barriga metida bien para adentro, unas flexiones, volver a correr a bastante más velocidad de lo normal (por aquello de demostrarles que correr es correr) y desconcentrándolas. Las divas, por muy divas que se crean hay encantos a los que tienden a sucumbir, y ver que tres divas giran la cabeza cada vez que pasas por ellas, no tiene precio.

¡Pena de especie en extinción! ¿A qué vamos, a correr o a monear? Que no es la puta pasarela Cibeles.

jueves, 19 de abril de 2012

Liándola parda

Tranquilos mis queridos blogueros, por el momento aún no me he decidido a jugar al Quiminova o Quimicefa o como se llame, ni me ha dado por hacer experimentos con gaseosa tales como juntar ácido clorídrico con sulfato de sodio o sulfato de cloro, bueno, no sé de qué tipo de sustancias, ni he creado un gas amarillo tóxico para mis vecinos, sin embargo, casi la lío parda.

Hace un par de días con unos ánimos increíbles me decidí a correr, como suele ser habitual por un parque cercano a casa, algo que sabéis que hago por puro y duro exhibicionismo porque otra cosa no, pero piernas potentes unido a un pene badajo que se menea al ritmo de cada zancada y mi super pantalón de atleta, de lo mejor que se puede ver por Madrid para lucimiento personal. Así es como con el ego muy crecido salí de casa, eligiendo las canciones que llevaría en ese MP3 que se me cayó por el balcón, colocándomela bien antes de salir y siendo sorprendido por mi vecino de enfrente. !Ah! Qué no os he hablado de él. Pues frente a mi edificio hay otro donde vive un chico muy mono, fuerte, masculino, tímido y elegante, de estos que ni a la de tres se fijan en ti porque van camino de convertirse en minidivas, y sin embargo la combinación paquete, pantaloncito y piernas potentes que llamaremos "la triple P" fueron más que suficientes para que el pobre, acompañado de una amiga, centrase su mirada a esa altura. Al ser sorprendido y para disimular delante de su amiga bajó un poco la cabeza, puso cara de más timidez si cabe, sonrojado y haciendo como que veía otra cosa, por ejemplo la el color de mi portal y prueba superada.

Y mi crecido ego, si cabe más crecido todavía, me ayudó en una jornada de jogging o trote -según seáis puretas del lenguaje- perfecta, mucho ritmo, muy animado, grandes zancadas, mi sesión de abominables, un poco de flexiones y vuelta a casa, sudando como un campeón y todavía escuchando música. Y allí a 200 metros de mi casa casi la lío parda. Llego corriendo a un paso de cebra que parpadea, parece ponerse verde, y en ese momento, viendo a izquierda y derecha, coches parados, Pimpf en un gesto de amabilidad y ciudadanía ejemplar le dice al ciego que está a su lado, bastón en mano "Ahora, semáforo en verde". En ese momento el parpadeo cesa y el semáforo se pone en rojo, el ciego comienza a extender su bastón y se escuchan dos voces, la mía que dice "bueno, ahora no, que está en rojo" y otra que dice "En rojo, cuidado!". Esperamos unos segundos, el ciego dice que es un paso de cebra largo y que le lleva su tiempo cruzarlo, por decir algo, y yo, que venía colorado de estar corriendo, disimulo un poco la vergüenza del momento, y no ante el ciego, claro, ante el chico que a su lado gritó que tuviese cuidado. Se pone el semáforo en verde y ya, como aliviado le digo, "ahora si, ya puede cruzar, está en verde, estoy seguro". El ciego me da las gracias y comienza a cruzar.

Y yo me pregunto hoy ya, con la mente más serena, más lúcido, y con el eco lejano de esta anédota ¿Qué necesidad tengo de decirle a un ciego que el semáforo se pone en verde si ya los semáforos incorporan un pitido que les avisa? ¿Quién me mandará a mi decir nada a nadie y más cuando voy casi con la lengua colgando por el cansancio? ¿Por qué tendré que ser tan bocazas con lo guapo -y no lo digo yo- que estoy callado? Si es que a veces no soy más listo porque no puedo, vamos, que las escuelas de educación especial se me rifan, vamos, que soy tan listo que siempre voy más allá.

martes, 13 de marzo de 2012

Mi pantaloncito nuevo

Llegó el mejor tiempo, el final del invierno y las ganas de lucir el cuerpo de cara al verano, y en ese momento me di cuenta de que otro año más llegaría tarde, que para lucir unos buenos pectorales tendría que esperar unos cuantos años más, y todo por ser un dejado en invierno, una auténtica lástima sobre todo para vuestra vista, claro.
El caso es que tras haber engordado unos kilos me he decidido nuevamente a reanudar la operación "mondongo" como así la bautiza normalmente D. para conseguir perder algunos kilillos y al menos poder ponerme alguna de las camisetas del año pasado. Total que dieta aproximada de mantenimiento y a ponerse en forma, a la vuelta de la esquina estará el regreso de Pimpf a los gimnasios, el dejar de fumar (aunque quizá eso no ayude con la pérdida de peso pero sí con una mejora en la salud en general), y el ejercicio, solo que este ha comenzado ya junto con la dieta. Por el momento mi vuelta a las pistas de atletismo.

Bah, que ya está bien de que me tire faroles. Qué he vuelto a correr eso es totalmente cierto, al parque que está cerquita de casa, un parque lleno de turistas con miles de visitantes diarios que captan con sus instantáneas las preciosas vistas de Madrid y sobre todo del anochecer, un parque con sus parejitas hetero retozando por el verde césped, parejitas gay abrazándose a la sombra de los árboles, unos cuantos corredores aficcionados como yo, y otros más preparados de buena musculatura que se lucen y me adelantan siempre que corren en mi misma dirección, los ancianitos que pasean con los sudamericanos, aunque cada vez se ve menos esto y a los ancianitos ya los van paseando más sus familiares, los niños sueltos que se te meten delante cuando vas corriendo y tienes que hacer una especie de zigzag para no cargártelos ante la mirada asesina de sus padres que previamente los habían dejado sueltos por el parque, y los perros que instintivamente te persiguen y también molestan mucho. Ahí es dónde yo voy a correr.


En mi vuelta para hacer ejercicio decidí que con este tiempo primaveral y previniendo un aumento de temperaturas, lo ideal sería comprarme un pantaloncito corto de atletismo, de esos muy cortitos que marcan lo suficiente cuando uno va a correr, unos del estilo a los de mi Darío, mi amor platónico y que tanto me ponen. Así que en cuanto pude le encargué unos a D. y en cuanto me los dío tuve que probármelos enseguida, de auténtico lujo. Obviamente, al día siguiente los estrené en mi parquecito, muy orgulloso, luciendo piernas potentes, sus músculos tensándose a cada paso, el calor apretando  en la sobremesa y el sudor bañando toda mi piel. Mientras, el poder de atracción de mi pantalón en el respetable del parque iba en aumento. Bajo el pantalón, con el pene suelto, este iba saltando a cada una de mis zancadas, ora a la derecha ora a la izquierda, todo a un ritmo acompasado. Ese es mi momento preferido de exhibicionista, donde descubres quiénes son gay y quienes no, donde la gente se fija irremediablemente en este golden member oculto tras el pantalón de loneta. No solo son los gays los que se fijan, muchas mujeres disimuladamente también fijan su atención.


Me doy unas cuantas vueltas por el parque exhibiéndome, crecido en mi ego, animado incluso a dar una vuelta más, como una vuelta triunfal de un torero en un coso taurino, con la diferencia de que en este caso, el rabo no lo llevo en la mano, y ya, finalmente y casi exhausto decido volver a mi casa. Y llega el paso de cebra, con su semáforo dónde hay que parar si o si, a no ser que quieras aparecer como una pegatina en el asfalto bajo cualquier coche, te agachas para coger un poco de aire, y suspiras pensando en el enorme éxito de tu pantaloncito corto. ¿Tanto se han fijado en mi? ¿Será por lo que abulta el golden member? ¿Por sus movimientos? Algo exagerado quizá, algo no cuadra. En ese momento te haces la pregunta ¿Habré hecho el ridículo con la etiqueta todavía puesta del pantalón? Te tocas y compruebas que no, que todo está en su sitio, y bien puesto. Y entonces te fijas en tus potentes piernas. Efectivamente, se han fijado en eso, son tus musculosas piernas, o espera, quizá si, pero no, y entonces la clave, las piernas blanquísimas un poco más arriba de las rodillas, con una leve marca de algún bañador del año pasado.

Así que nada, hoy he decidido hacer un poco más el ridículo pero poner fin a esto de las piernas blancas, volveré con mi pantaloncito y haré unas "abominables" allí delante de todo el mundo, al sol, mientras las piernas se van tonificando, llenando de vitamina D, y todo para que el protagonista vuelva a ser el golden member.

PD.: Y este de la foto es uno de nuestros atletas olímpicos en Atenas y Pekín, un decatleta paisano, pontevedrés y que yo siempre he admirado en todos los sentidos, para más señas y fotos en este enlace.

martes, 18 de octubre de 2011

Vendiendo humo

Si por la foto os pensábais que os iba a vender la moto de que me he hecho jugador de rugby, vais apañados, aunque aclaro una vez más que en su día fui el centro de atención de un entrenador de rugby del equipo universitario, por favor, este es un blog serio, aquí se habla de muchas cosas pero lo que no hago es vender humo, que os quede claro y en segundo lugar, atontados, el balón de la fotografía es de fútbol.

Soy lector de lo que cae en mis manos, ya sea un blog, un blog triste, uno alegre o uno subido de tono, leo casi cualquier libro, desde bestsellers, a novela histórica, ensayo o aunque más raro, algo de poesía, la temática puede ser variada, histórica normalmente y últimamente gay. Leo la prensa, y cuando voy a la cafetería donde trabaja Minoviescu, yo con tal de hacer tiempo mientras veo a mi camarero preferido, hojeo cualquier periódico, independientemente del signo político de este, de cada uno extraigo una lectura positiva o negativa según sea el caso, pero no hago ascos a periódicos de derechas, leo, comparo y opino. Pero con lo que yo no puedo es con la prensa deportiva, me vais a perdonar pero de cualquier cosa hacen un titular.
 
¿no os gusta más así el deporte?
Leo ayer en portada un titular sobre una entrevista a Iker Casillas, capitan del Real Madrid y yo, me leo las noticias deportivas de los medios de prensa nacionales, que son, a su vez madridistas, como en la política también comparo. Yo soy barcelonista y bisexual, que no tiene que ver una cosa con la otra, pero lo dejo caer por si hay algún fans o alguna fans que me quieran por lo genial que soy y que, normalmente tengo que aprovechar yo para autovenderme. Volviendo a donde estábamos, la entrevista a Casillas y el titular "Esta temporada veo a Mourinho más ambicioso". Y ya está, se quedan tan anchos con ese titular, como yo podría quedarme con esa frase también para el post y dejarlo ahí, pero no, si hay algo que me gusta hacer a mi es criticar, pero en el buen sentido de la palabra, ser crítico, lo otro se resumiría en un "esto no es criticar, esto es hablar".

Vamos a ver, señores madridistas, solo jodería tener un entrenador no ambicioso, y más en el Real Madrid. Quizá el matiz sea el "veo más", a lo mejor el propio Iker Casillas la pasada temporada no estaba muy atento y no vio a Mourinho ambicioso, pero a mi me fichan a un entrenador que no tiene por objetivo ganar todos los campeonatos en los que juegan y no dura en mi club ni una semana. Esto no es una crítica madridista, es una crítica a la prensa deportiva. Estoy harto del "el fútbol es así", "este partido lo vamos a ganar", "lo importante es ir partido a partido". Hombre, más originalidad, por favor, que los periódicos deportivos también cuestan su dinero, que se supone que hay una serie de profesionales detrás, tanto los deportivos, como los periodistas que cubren dicha información, y por encima de todos ellos, los lectores, no todos unos incultos. Bueno, vale, gran parte de ellos son auténticos borregos, muchos solo ven las fotos deportivas que, suelen ser muy buenas dicho sea de paso y más la foto de la última página de dichos diarios, pero la mayoría de sus lectores suelen saber leer aunque tengan poca opinión, e incluso hay gente cultísima que compra este tipo de prensa, entre ellos gente del mundo financiero, que otra cosa no, pero saber, saber saben más que ninguno, míralos ahí que bien llevan la crisis. Y que no todo es vender, es más, yo leo un titular tan casposo y directamente no compro el periódico, a lo sumo, voy a tomar un café con Minoviescu que, precisamente es lo que voy a hacer ahora, o precisamente, si lo que queremos es vender más prensa, quizá deberíamos hacer por que público homosexual y femenino fuesen compradores masivos, y para muestra, la imagen del post de hoy.

Bicos Ricos

martes, 20 de septiembre de 2011

Eurobasket 2011, campeonísimos

Aquí os dejo esta tarde un post de imágenes de lo que fue ayer la fiesta por la celebración del segundo Eurobasket consecutivo que consigue España. Vaya por delante que yo no soy un gran aficcionado al baloncesto, aunque he disfrutado con estos chicos de lo lindo durante estas últimas semanas, o si me apurais un poco, en los últimos años.

También comentar que no he podido hacer fotos mejores. La Plaza de Callao se quedó pequeña para una celebración que habría merecido más pero estas cosas son lo que tienen ser un hermano pobre del fútbol. Así que, ante tanta gente no he conseguido fotos mejores, pero tranquilos, para los juegos olímpicos volveré a hacer nuevas fotos.

Y ya sin más os dejo con los campeones.











domingo, 29 de mayo de 2011

Tetracampeones

Pues ayer resultó que ganamos otra Champions League de esas que se juegan por Europa en adelante. ¿Por qué?



Podría decirse que ayer jugamos una changuita, de no ser porque era una final en Wembley pero que no me puso en absoluto tenso y porque delante teníamos al Manchester United. Querría hacer un post imparcial, pero sé que no me va a salir, es algo similar a cuando hablo de política, o de mi vida privada. Bueno, de eso no suelo hablar, pero de fútbol de vez en cuando si. El partido lo vi con Gordi y con Kotei. El pobre hombre tuvo que ver un partido de una forma distinta, al estilo Gordi, y esto en si merecería un post, que Gordi se las trae. Pero aparte de la sesión de patatas fritas, anchoas y ensalada lo que importó fue lo del fútbol. Qué repaso, y allá que me quise ir a la Cibeles a celebrarlo y apenas habían cuatro gatos, nada que ver con las celebraciones de hace dos años, con el Director General de la DGT o como se llame bebido celebrando la tercera Champions.

Tenía yo el mal presentemiento de que este año no iba a poder celebrar nada, y de hecho, la liga se me fue sin darme yo apenas cuenta. Al día siguiente por la prensa que me enteré y vamos, que ni yo mismo he vivido esta final como en otras ocasiones. Será la edad, será eso de conseguir tres en muy pocos años, o no sé. Pero vamos, yo por ver a Affelay celebrar estas cositas y sin camiseta... maaaaa-toooooo.

Bicos Ricos

P.D.: Ah, que se me olvidaba. Que lo sepais, pero Fabián no es perfecto, ayer va y me dice que a él no le gusta mucho el fútbol, aunque ve conmigo los partidos sin problema, eso si, dice que es muy madridista. ¿Por qué? No lo entiendo.

viernes, 18 de marzo de 2011

Nos vemos, tio!!

Creo que en mi persecución a Guillermo no habrá tregua y no dejaré escapar a mi vecino del quinto patio interior, está demasiado bueno como para dejarlo ir sin darle un repaso, he dicho.

Comenzaré esto con una mímesis, o mimesis, que para los que no lo sepan es una imitación del modo de hablar, gestos y ademanes de una persona. Si mi Guillerme vive por y para su gimnasio, o el deporte en general, que tantos datos no tengo, yo haré lo mismo que él. No lo haré, ya lo he empezado a hacer. Estando yo en mi balcón, volví a ver a Guillermo en una esquina de la calle, charlando con su amigo, el que supongo es su amigo de gimnasio, y aunque mi intención no era la de cotillear, si no buscar un buen ángulo para hacerle un robado en condiciones mientras lucía ese chandal con su sudadera de capucha gris, terminé por escuchar como decía a su amigo "nos vemos, tío". Anotada la frase.

Aunque tengo pendiente terminar aquellos posts que tenía de mi amigo Darío, que ni me recordais que la historia está sin terminar, tengo que decir que con él acostumbro a ir a correr por Madrid y es que yo por mi Darío, casi mato, pero por ver sus piernas con ese pantaloncillo corto de atleta hago lo que haga falta. Así, me he comprado unas mallas para ir a correr, ahí es nada, para salir con el frío a lucir paquete, que otra cosa no, pero las mallas llaman la atención, y lo he comprobado yendo a correr, que la gente no quita el ojo de la entrepierna. Hombre, a lo mejor no es la malla, y es lo que se intuye que hay dentro, que como sabeis, no es poco, y si no lo sabíais, lo intuís, como los transeuntes madrileños.

Así, en vista de que los días comienzan a ser más largos, y que mi Darío se aburre un montón cuando se pasa temporadas en la capital sin trabajar, hemos decidido retomar nuestro gusto por el deporte (que quien me lea se pensará que soy como Fermín Cacho) y a eso de nuestros minutos corriendo, con flexiones y abominables incluidas, que tanta falta me hacen.

Nuestra primera cita no podía empezar con mejor pie, justo al salir de casa, mientras intentaba abrir el portal aparece por allí Guillermo buscando sus llaves, cargado con dos mochilas, y yo estrenando mallas, a riesgo de sufrir cualquier percance con una erección indeseada. Un saludo de buenas tardes y ahí comienza Pimpf a hacerse el interesante, calentamiento, pero deportivo, no vayais a pensar mal. Darío me esperaba para ese recorrido que hacemos por el Templo de Debod y el Parque del Oeste, con su pantalón corto, llamando la atención de todo el mundo con su cuerpazo. Le aparecí a la hora convenida, eso si, cansadísimo solo de haber calentado. Hicimos parte de nuestro recorrido, y comenzó a llover. Mi falta de práctica en los últimos meses, la lluvia, las consecuencias de mis hábitos de "jumeteo jediondo", un retortijón que me traía por mal camino, y finalmente una granizada que cayó, hicieron que desistieramos de nuestro primer intento. Eso si, empapados. Decidimos quedar para el próximo lunes, si fuese posible, en mi despedida, comencé por imitar a mi Guillermo:

- Nos vemos, tio!! - dándole un toquecillo en la espalda.
- ¿tío?, ¿de dónde has sacado eso?- me respondió Darío.
- Lo de Madrid, que se me pega, y suerte que no te llamo tronco- por no darle más explicaciones.
Para que luego digais que no hago yo todo lo que está en mi mano para luchar contra mi propio mondongo, a mi el deporte, me transforma, me llena de vida e ilusión, y es más, de ilusiones, ya he pensado crear un club del deporte, y como no, mi primera invitación será para Guillermo. Nos vemos, tíos.