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jueves, 7 de marzo de 2013

Las congregaciones cardenalicias

La semana pasada, con la renuncia de Benedicto XVI vimos qué era y qué significaba, la sede vacante, el período en el cual no hay ningún papa en Roma, entre el fallecimiento del anterior pontífice o la renuncia y la elección del nuevo. Hoy toca hablar sobre las congregaciones cardenalicias, parte importante en la elección del trono de Pedro, el primer papa de la historia.
 
Durante el tiempo que dura la sede vacante, se hacen cargo del gobierno del Vaticano los cardenales del colegio cardenalicio, tanto electores como no electores, son doscientos y pico los cardenales que asumen este gobierno. Sin embargo, los no electores tienen un papel prácticamente testimonial, todo sea dicho.
 
Los cardenales se reunen en dos tipos de comisiones, la particular y la general. La Congregación particular está presidida por el cardenal camarlengo (el cardenal elegido por el papa administrador de los bienes de la Santa Sede y cuyas funciones principales son las de ejercer como jefe de estado del Vaticano sin derecho a dirigir la iglesia espiritual, solamente como administrador y en caso de fallecimiento del papa, confirmar el fallecimiento del mismo, actualmente ocupa este puesto Tarsicio Bertone, y a lo largo de la historia, han sido elegidos papas tres cardenales que ejercían como camarlengos), junto con tres cardenales de entre los electores elegidos por sorteo en representación de cada orden, obispos, presbíteros y diáconos, sus funciones son las de asuntos menores que puedan surgir durante la sede vacante todos relacionados con asuntos ordinarios. Cada tres días se eligen a tres nuevos asistentes, también por sorteo, sin que las decisiones de éstos últimos puedan ser contrarias a las de los anteriores asistentes.
 
La Congregación general está compuesta por todos los cardenales, electores o no, con la salvedad de que los electores deben acudir al Vaticano en cuanto les es posible, los no electores (es decir, aquello que superan los 80 años) pueden acudir cuándo quieran sin prisas. Su vigencia es desde el fallecimiento o renuncia del papa hasta la elección del nuevo pontífice y sus funciones son las de los asuntos más importantes desde que se proclama la sede vacante, pueden revocar las decisiones de la Congregación particular y está presidida por el decano de los cardenales, en este caso Angelo Sodano, quién presidirá también el cónclave. Sus decisiones se toman por mayoría y con voto secreto. Entre sus funciones más importantes están las de decidir la fecha de comienzo del cónclave, organizar las exequias del papa fallecido, velar por la destrucción del anillo y del sello papal anterior y aprobar los gastos de la iglesia mientras no haya nuevo papa.
 
Así pues, en estas nos encontramos, hoy jueves se celebrará una nueva reunión de los mismos, todavía está sin decidir la fecha de inicio del cónclave, mientras esperan por dos cardenales electores, y hasta ayer habían ya 113 del total de 153 cardenales presentes. Estas reuniones son el momento que aprovechan para tratar grandes temas de la iglesia, entre otros, el perfil del que será el nuevo pontífice, la necesidad de evangelización de la iglesia, la situación de la iglesia en el mundo y otro tipo de temas en los que tampoco vamos a profundizar ahora. El caso es que los cardenales se toman su tiempo, vamos, que mucha prisa no es que tengan, porque desde hace más de un mes que se sabía que la sede quedaría vacante el 28 de febrero, que digo yo, que podrían estar ya todos presentes el primer día y decidir esto cuánto antes, que yo no dejo de morderme las uñas. Y encima, las reuniones son de aproximadamente cuatro horas, y se toman su tiempo para unas oraciones al empezar, seguramente al terminar, y claro, su hora del café, que como funcionarios de la iglesia que son, que no la quite nadie, claro.

lunes, 25 de febrero de 2013

Tomando ejemplo

Benedicto no lo sabe, pero es una moderna, lo dije en su día, un precursor de las dimisiones y yo creo que debería cundir el ejemplo. Claro que no sabemos como terminará la jugada del papa de Roma.
 
Realmente Benedicto no es el precursor de las dimisiones, siempre hay un antes. Todo comenzó a finales del mes pasado con la reina de Holanda, Beatriz de los Paises Bajos, abdicando en favor de su hijo el príncipe Guillermo. Cuándo la reina Beatriz cumplió los setenta y cinco años, y tras treinta y tres de reinado decidió que era buen momento para abdicar, descansar un poco de su vida de reina, de llevar la corona, esos vestidos carísimos que con 75 años ya no sientan ni bien, y dar paso a su hijo Guillermo, un joven preparado. Digamos que en algunos casos una jubilación con 75 años está bien. Abdicación presentada y la coronación será el próximo 30 de abril. Suponemos que la vida en Holanda seguirá tan tranquila como siempre, como debe ser un simple cambio en la cabeza visible de la monarquía del país flamenquito.
 
Días después saltó el bombazo benedictino, cuándo el papa anunció su renuncia al cargo de cabeza visible de la iglesia católica. Llegados los 86 años, y cuándo la salud comienza a mermar, y las fuerzas fallan, y los objetivos buscados inicialmente no son conseguidos y cuándo hay muchos más motivos para dimitir y que los mortales jamás sabremos,; es buen momento para dimitir. Podríamos decir que 85 años para que un Papa deje su cargo sin que tenga que estar agonizando delante de todo el mundo, y dado que la Iglesia requiere un personaje carca para dirigirla y que no hayan grandes cambios que hagan tambalearse tan antigua institución. Pues el día 28 se va oficialmente, en helicóptero decían, aunque solamente lo van a cambiar a un convento por allí cercano, o algo así. y entrará nuevo Papa, a partir de mediados de marzo aproximadamente, o eso dicen. No debería pasar nada extraño en el cambio.
 
Por lo que parece que el 2012 es el año de las dimisiones y de los cambios de cabezas políticas. Venezuela es otro de esos países dónde se prevé cambio. Chávez, gravemente enfermo, aunque se resiste a dimitir, también ha preparado su dimisión, y tal y como dijo en su momento Franco, dejará todo atado y bien atado. En Cuba, un simpático Raúl Castro ya ha bromeado con el tema del post de hoy, y ha anunciado su retirada, que no se producirá en 2012 como muchos quisieran, pero ha advertido ya que lo suyo, a su edad tiene también fecha de caducidad, cinco años más, pero ha comenzado la marcha atrás en la sucesión de poder en Cuba. Y no debería pasar nada con su cambio, a no ser que Estados Unidos tenga intención de que pase algo en Cuba, estas cosas de servicios secretos de espionaje anticomunistas... todo por una isla bananera.
 
Pues bien, en España el runrún ha llegado hasta el palacio de la Zarzuela, y son muchos los que piden ya la abdicación del rey Juan Carlos I de España, 75 años, con esa salud cada vez más mermada, con el peso de los escándalos de corrupción que cada vez van cercando más y más a la monarquía, con sus historias de Borbones, y caza y amantes. Por eso esta abdicación cada vez suena más en las conversaciones entre españoles, por eso se comienza a tratar el tema de forma pública, por eso ha salido ya algún político de segunda fila reclamando la abdicación de forma oficiosa. Y aunque todos lo dicen excepto el periodista Jaime Peñafiel, quizá le haya llegado el momento de tomarse un buen descanso al rey, pasar a tercera fila y disfrutar de la vida de rey, que debe ser muy dura, y dedicarse a esas cosas por las que no lo criticaríamos (tanto) si las hiciese un abuelo jubileta que dispone de un poco más de dinero que un jubileta normal, ya sabéis, la caza en África, su aficción por las motos, por las mujeres, por el alpiste mañanero, ese coñac a media mañana, y no sigo, lo típico de los abuelos. Y su abdicación no debería ser traumática, y no debería pasar nada, y quizá el momento sea ahora, porque en España se anuncia una próxima jubilación, forzosa, la de la Constitución Española.
 
Son muchas las voces que la piden, por desfasada, por no haber sido refrendada por la mayoría de los españoles ahora vivos, entre ellos este bloguero que suscribe. Ya es público, y los líderes de los principales partidos políticos hablan de esta reforma constitucional muy pronto, y una Constitución Española nueva, salida del consenso entre partidos y votada por todos los españoles  sería perfecta. Claro que esta reforma constitucional supondría también un par de dimisiones obligadas, las de Rajoy y Rubalcaba. El ciclo parece que se cierra para ambos. El PSOE necesita ese aire nuevo que supone un nuevo líder, que abra el debate interno de ideas (que ya todos más o menos tenemos en mente), que apueste por un estado republicano y federal. Y por otra parte el PP, con un Rajoy más que gastado en medio de más de mil crisis de corrupción, debería, pese al tiempo de inestabilidad política, reformar de arriba abajo su partido y dar paso a aire fresco, a poder ser más limpio para terminar con este descrédito que se ha generado de la política española.
 
¿Dimitirá Pimpfito como bloguero?

martes, 12 de febrero de 2013

Benedicto XVI, la moderna

La bomba informativa del día de ayer fue la dimisión del Papa Benedicto XVI, cansado y en latín anunciaba que por no tener fuerzas para continuar con el mandato de Pedro, decidía dimitir como papa de la iglesia católica, algo que a estas alturas todos ya sabéis pero que era inevitable no tratar.
Benedicto XVI llegó en abril de 2005, sucediendo a Juan Pablo II que en los últimos años de su mandato diera un espectáculo lamentable con su enfermedad y agonía. Claro que Juan Pablo II era de los que pensaban que debía llevar la cruz hasta el final. Sin embargo, Benedicto XVI fue desde el principio un papa moderno, una moderna de la iglesia que diríamos. Llegó y al ser predecesor de un papa de masas como era Karol Wojtyla, el encargado de la doctrina de la fe, lo más rancio e inamovible de la iglesia católica, no cayó bien. No fue nunca un papa muy bien visto, por mucho que los católicos siempre lo hayan defendido. Pimpf lo ha respetado y esperó, como otros muchos millones de católicos que llegasen a la iglesia algunos cambios, hacia una iglesia más moderna más acorde con los tiempos que vivimos.
En estos casi ocho años Benedicto ha trabajado casi en soledad y ha hecho un trabajo moderado internamente para la iglesia y escaso externamente, y me explico. Benedicto no ha modernizado la iglesia, aunque haya abierto una cuenta del Papa en Twitter, se han mantenido las viejas reivindicaciones de los críticos que piden un papel más importante de las mujeres en la iglesia, un trato no discriminatorio hacia los homosexuales y comprensión con el uso del preservativo o la abolición del celibato de los sacerdotes, entre otras cosas, pero esto siguen siendo quimeras ante una iglesia cuyos cambios se producen muy lentamente. Pero el verdadero trabajo de Benedicto XVI ha sido un trabajo interior, apartar al creador de los Legionarios de Cristo un golpe de autoridad, lidiar contra las Vaticanleaks y todas estas luchas de poder internas (aunque no sabemos qué parte de culpa tienen en esta dimisión estos escándalos), la crítica abierta hacia la pederastia y que el máximo mandatario haya pedido perdón por las brutalidades cometidas por curas y obispos perturbados sexualmente, y finalmente, el intento de saneamiento de la banca vaticana, todo ello sin renunciar a esos principios de la fe de los que Benedicto siempre fue fiel defensor.
Pero ser el representante de Dios en la tierra no significa que con casi 86 años uno tenga las fuerzas suficientes para terminar el mandato, un mandato que hasta ahora era de carácter vitalicio. De carácter vitalicio en la práctica que no en la teoría, pues esta era una de las opciones contempladas en el derecho canónico, o como se llame esta legislación vaticana que lo contempla y que Observatorio Gay Granatense os informará de forma más concisa, seguramente. Esta dimisión tiene una enorme trascendencia histórica, otro gesto de modernez de Benedicto, aparte del uso de esos sombreros tan clásicos en color rojo o de sus zapatos de diseño, una dimisión que pretende normalizar la jubilación en el papado, una decisión coherente con su estado anímico y físico y de la que quizá solo nos quede la duda de las razones verdaderas para la dimisión y todo esto provocado por tantos siglos de opacidad que ha tenido la iglesia católica. Su precedente lo tenemos a finales del S.XIII cuándo Celestino V, que había sido toda su vida un eremita, fue nombrado sucesor de Pedro ante la división de los cardenales para elegir papa, trasladó la sede de la iglesia a Nápoles y estuvo en el cargo menos de un año. Viendo que no estaba preparado para esos jaleos e intrigas palaciegas decidió dimitir libremente y por motivos espirituales, pero su sucesor Bonifacio VIII, temeroso de que muchos católicos no lo considerasen el auténtico papa decidió detenerlo, juzgarlo y confinarlo en una celda hasta el final de sus días. Benedicto XVI tiene otros planes, aunque en lugar de una celda, él se retirará a un convento.
Próximamente leeremos aquí más cosas sobre el cónclave que a partir del próximo 1 de marzo se celebrará en la capilla Sixtina y que elegirá al sucesor del papa Ratzinger, entre los papables, 5 cardenales españoles, y entre ellos, un amigo de este blog y gallego, Rouco Varela. Pero sobre lo que pase en el futuro ya nos iluminará el espíritu santo.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Las Pimpfleaks Vaticanas

Estos días podíais leer en prensa los escándalos que se están sucediendo en el Vaticano a raíz de la detención del que hasta ahora había sido el mayordomo del Papa, acusado de filtrar a la prensa numerosos secretos papales y es que no hay nadie más cercano a su santidad que un mayordomo, que es el encargado de vestirlo, ponerle sus zapatitos rojos de diseño y que están muy bien de precio, pero yo no quiero entrar en este tipo de cuestiones, ni de quien es el culpable, ni si hay cuestiones detrás de tipo financiero, ni mamarrachadas del estilo, aunque para los que os interese ese misterio tenéis un post genial en el blog de Observatorio Gay Granatense. A mi lo que me ha traído de cabeza de todas estas noticias es otra cosa, la familia del Papa.

Parece ser que el papa Benedicto XVI se encuentra muy afectado por esta reciente investigación y por la detención de su mayordomo, que es el primero y el último en ver cada día al Papa y al que consideraba como parte de su familia. Paolo Gabriele, el mayordomo es uno de los laicos que están más cercanos al papa, éste está casado y tiene tres hijos. Y he aquí la noticia, y es que el papa no vive solo, en las dependencias vaticanas viven con él su secretario particular, su hermano que es el capellán de no sé dónde y cuatro laicas. ¡Vamos, reaccionad! ¡Hay cuatro laicas viviendo con el papa! ¡Cuatro no religiosas! a las que se les conoce como memores domini, y son algo así como las sirvientas, la que le cocina, la que le limpia el polvo, vamos, y las que acompañan al anciano en la mesa y en la misa, en la soledad del Jefe de Estado, según dice El País, el pobre anciano. El nombre de estas cuatro mujeres es Rosella, Carmela, Loredana y Cristina. Ah, y también la ayudante para la escritura, Birgit Wansing. Todos ellos con dependencias en los "techos" de la casa de Benedicto XVI.

La Memores Domini es una asociación laica también llamada Grupo Adulto, fue constituida en Mílán en los años 60 y reconocida por la Santa Sede en los 80. Su misión es la difusión de la palabra de Cristo a través del evangelio, practicando la oración, el silencio e incluso la virginidad como formas de vida. Vamos, a estas alturas de la historia con la virginidad a vueltas, chuchis, eso ya no se lleva, no es cool, no es tendencia, pero tampoco me creo mucho eso de que vayan de vírgenes por la vida. Yo me he imaginado a las Memores Domini de Benedicto como unas jóvenes italianas, de origen brasileño, por los nombres más que nada, buenos senos y mejores piernas, y efectivamente, su misión en la tierra, alegrar la vida del Papa. ¡ay!


Las auténticas chicas del Cacao Maravillao