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jueves, 5 de junio de 2014

Un reencuentro

Como bien sabéis hace un par de semanas estuve apartado de la blogosfera, y no porque no pensase en vosotros, aunque siendo sinceros del todo, mucho no me he acordado, más bien porque he estado liado, y muy liado. El torbellino de los tres puentes seguidos en un mes ha hecho que viajase a Galicia cada una de ellas, y por motivos distintos, acabando conmigo físicamente, porque no he parado, entre viajar, hacer maletas, disfrutar de la buena vida, trabajar, y volver al mismo ritual cada dos semanas, mataaaaaa. El último puente, la excusa fue, una cena, una cena especial, con la gente del mismo curso en el instituto.
 
La cena comenzó a fraguarse un par de semanas antes de la Semana Santa. Por aquel entonces ya había gente que había contactado con algún profesor que nos facilitó las fichas de los estudiantes de aquel curso. Que no voy a dar fechas, por aquello de la protección de datos, y para que no digáis que soy un viejo. Pero hacía mucho, mucho tiempo que no veíamos a la gente del instituto, y había ganas, por cómo se dio el proceso los siguientes días.
 
En Semana Santa ya habían contactado conmigo. La táctica, que cada uno fuese incluyendo en un grupo de mensajería al mayor número de personas que de aquellos cursos tuviesen su contacto. De un total de 96 personas, se anotaron en el grupo de teléfono 50 personas, y porque en el grupo no cabían más, y que algunos se borraron del mismo. El siguiente paso, fijar una fecha en la que pudiésemos coincidir el mayor número de ex estudiantes, y finalmente, el gran día.
 
Llevábamos tiempo calentando el ambiente por teléfono, pasándonos las fotos de las fichas, de las excursiones, pasándonos nuestros contactos, creando un grupo de Facebook y finalmente confirmando nuestra asistencia. Algo más de cuarenta personas confirmamos nuestra presencia en la cena.
 
Y llegó el gran día, la hora hache, todo el mundo inicialmente con miedo, miedo a ver cómo habíamos envejecido cada uno de nosotros, pensando que tu compañero de clase estaría mucho mejor que tú, que no conocerías a nadie después de tanto tiempo. Nada de eso. A medida que fue llegando la gente, no había cara que no te sonase, ni nombre que no conocieses, ni nadie con quién no te parases a hablar. Yo tengo que admitir que en esa época era un chico muy majo, cosa que he perdido un poco, y que he involucionado incomprensiblemente. Fui muy majo también en la cena, volví a revivir aquellos momentos tan mágicos de los cuatro años en aquel centro. Y claro, todo el mundo me conocía a mi, porque qué queréis que os diga, como yo pocos.
 
La conclusión general que sacamos todos, es que habíamos mejorado, en general con el tiempo, los había con más o con menos pelo, con más o menos canas, con más o menos kilos, solteros todavía, casados, con hijos e hijas, con varios hijos e hijas, separados, con o sin estudios. Los temas preferidos, los niños, todo el mundo con los teléfonos a punto para enseñar las fotos de sus pequeños. Las parejas fueron un tema muy olvidado en general. Otro de los temas estrella fue el laboral. Al ser estudiantes, todos estábamos interesados en saber si esta u otra persona había hecho algo en la universidad, dónde vivían actualmente, a qué se dedicaban. Y finalmente, los recuerdos, recuerdos de las excursiones, de las anécdotas graciosas de clase, de los profesores.
 
Claro que hablando de profesores, contamos con la presencia de dos, entre ellos la jefe de estudios del momento, a la que teníamos muchísima manía y que ahora veíamos con otros ojos, en parte por el cariño con el que nos estaba recibiendo tantos años después. Comprendes, con el paso de los años las posiciones absurdas de los alumnos, las preocupaciones de los profesores, todo un mundo inexplorado hasta que dejas de preocuparte por esas cosas tan cotidianas. Tuvimos un recuerdo para aquellos profesores que nos habían dejado definitivamente. Nos mostraron una fotografía de profesores de la época, y de aquella imagen había algunos que habían fallecido.
 
Tras la cena, fotos de todo el mundo, foto de grupo, y pese a lo que pensábamos, la gente no tenía ganas de irse a casa, esa noche, los maridos o esposas se encargaban de los niños. Nadie quería irse. Aguantamos toda la noche como jabatos, como en aquellas épocas en las que no había mañana. Me han sorprendido, me han sorprendido para bien, y sobre todo, me han hecho volver con una sensación de alegría a casa, más que nada por aquellos compañeros a los que había perdido un poco la pista y que en su momento formaron una parte muy importante de mi vida, la edad del pavo, así como os lo digo.

jueves, 31 de octubre de 2013

Ayuda psicológica

Me he calentado hace unos minutos, me váis a perdonar, chuchis. No tenía pensado hacer post hoy, tengo un día muy liado en medio de un fin de semana de lo más liado, y eso que comienzo hoy mis vacaciones, y sin embargo, a mitad de la mañana he sentido la necesidad de hacer catarsis con vosotros, como diría Gary, que creo que sois muy pacientes para con según qué temas relacionados con mi vida personal, de la cual no me gusta hablar en este blog.
 
A mediodía recibía un mensajillo vía facebook de una amiga de D., la chica que se casó a la semana de llegar yo de mis vacaciones de verano, una boda en su pueblo a la que estaba invitado como pareja de D., pero que, por los motivos que vosotros todos sabéis, no pude ir. Mucho me ha dolido. A esta chica no le faltaba razón, estaba mosqueada conmigo porque no le avisé de que no iba a la boda, y podría haberlo hecho, y debería, pero no reuní las fuerzas suficientes y pensé que, dado que el causante del desaguisado por el cual no podía haber ido a la boda, el que había encontrado motivos suficientes para romper la relación, obviando otros más importantes todavía, era el que debía dar el paso, el que es su amigo, porque a fin de cuentas, yo soy un conocido, muy cariñoso, eso si, pero un conocido. ¡Contenta me tienes! Normal. Pensé yo. Aunque la ofendí un poco, supongo, o eso me hizo entender.
 
De su grupo de amigos si le cogí cariño a alguien, ha sido a La Buscona y a esta chica, las dos únicas personas que se preocuparon por conocerme un poco, las únicas que no me consideraron "la pareja de", si no una persona más, en momentos complicados siempre he tenido alguna charla con ellas, y también me han tenido ahí a mano cuándo ellas tenían algún problema, aunque ha hecho más uso de esto La Buscona. Por eso me dolió tanto no ir a su boda, porque no solo era una amiga de D., era su amiga la que me había conocido un poco.
 
Desarrollando la conversación, pedidas las disculpas, felicitada por la boda y por alguna que otra buena noticia que ronda su vida, me dijo que se alegraba de que estuviese un poco mejor, que ahora se trataba de que ambos superásemos la ruptura de la mejor forma posible, que nos recuperásemos pronto, o como se diga. Respondí con un escueto "Ejem. Si". Y no es que no le desease yo a D. una pronta y buena recuperación, pero me quedaba con ganas de decir cosas importantes, importantes para D., para su futuro. Le dije "yo voy más o menos saliendo del paso, cada día más animado, pero él lo va a tener más complicado, y no saldrá adelante solamente con palmaditas, necesita ver a un especialista". El comentario pudiera parecer de bicha despechada y sinceramente os lo digo, nada tiene que ver con eso. Ella me añadió "cada uno a su manera", y tampoco le falta razón, así que terminé añadiendo "no hablo de amor, hablo de agresividad". Y ahí terminó la conversación. Ignoro si por falta de tiempo de mi interlocutora, o por falta de ganas de hablar del mismo. Si fuese el pirmer caso, lo entendería, aún habría tiempo de respuesta, si es por el segundo, mal, muy mal, así os lo digo.
 
No considero mi comentario como algo obviable, es algo fundamental. Para mi tiene mucha importancia, pues es la primera vez que me enfrento a alguien agresivo, y diré agresivo por no decir violento, que quizá suene peor, aunque ya os digo, que en cuánto a mi relación de pareja, poco o nada me importa ya su agresividad, poco me importa aquel empujón a mi prima, son cosas que considero del pasado, del pasado a borrar cuánto antes de mi mente. Esa relación está terminada, y bien terminada (debidamente sellada quiero decir), y por suerte, tengo cosas mucho más bonitas en las que pensar, y también cosas que me hacen más feliz, ya os lo anticipo. Pero es un tema que necesitaba sacar, porque con excepción del blog no lo he comentado a nadie, La Buscona también ha ignorado el tema, y estaba presente cuándo el oscuro incidente que no dudó en recriminárselo. Bien, dicho esto, insisto ya por el cariño que todavía le tengo (por los momentos felices que hemos vivido), por el cariño que los suyos le tienen, por su auténtica felicidad, por su buena recuperación, para que nadie el día de mañana sufra un gesto malo por su parte. Tiene que ver a un especialista, y yo ya no sé si un psiquiatra o un psicólogo, no sé quiénes tratan estas cuestiones de irascibilidad, de agresiones, alguien que le ayude a desentrañar el por qué de actuaciones así fuera de contexto. Antes de presumir de desarmarizado, antes de dárselas de supervaliente en ese sentido y de seguro de si mismo por saber lo qué quiere para el futuro y cómo lo quiere, antes que todo eso debe llegar esa recuperación, debe ser conocedor de por qué ha hecho lo que ha hecho, y por qué hemos llegado a dónde hemos llegado. ¿Había necesidad? Yo hoy desde luego sí tenía necesidad de contarlo y que este pensamiento no quedase fluyendo en mi cabeza como comentario de marica despechada, no, siempre he querido lo mejor para él.

martes, 15 de octubre de 2013

¿Te importa si compartimos?

No, caris, que no me refiero yo con estas cosas a amor a tres bandas, ni tríos, cuartetos, cuernos compartidos, ni nada similar. Que esto va por otros derroteros, de estos en los que uno no sabe dónde meterse, una situación embarazosa, pero para bien, no os vayáis a pensar tampoco.
 
No se si en alguna ocasión os he hablado de uno de mis amigos del pueblo, conocido en toda la comarca por tener el miembro más grande jamás visto. Ahm, amigos, que si, ¡que el post de hoy es picantón! Tampoco hay que hablar más de él, con decir eso está todo dicho. Bueno, el chico es muy majo, y es que siendo amigo mío tampoco había necesidad de aclararlo, por si alguien tenía alguna duda. Moreno, cuerpo de deporte y fuerte, brazos más fuertes todavía, manos grandes, un chico con un sentido muy amplio del humor, y con bastante coco. Estudiamos juntos, por lo que tenemos un motivo más para charlar siempre que nos encontramos.
 
Así ocurrió este sábado. Entre copa y copa que nos encontramos después de dos meses, y comenzamos como es habitual a ponernos un poco al día de nuestras cosas, normalmente asuntos de trabajo (a ver cuál se queja más, él vive cerca de casa y tiene un trabajo que le estresa, yo vivo relajado, pero lejos de casa). Nos encontramos también a una antigua conocida que había estudiado con nosotros y salido con alguno de nuestros amigos, también se dedica a estas cosas que hacemos los economistas que no estamos en el paro, a la banca. Que si proyectos de futuro, que si quejas por lo que habíamos estudiado y su poca aplicación a la hora de la vida real, que si la mayor parte del temario hubiera sobrado, porque lo que realmente nos medían era la aptitud para salir adelante en la vida una vez terminada la carrera, y un largo sin fin de temas poco provechosos en una noche de sábado.
 
Copa va, copa viene, hasta que les digo que me disculpen un momento, que me voy al baño, y él me sorprende con un "¡Espera que yo también voy!". Pues vale, cari, allá vamos y seguimos de cháchara por el camino. Claro, un solo servicio para dos personas y un solo retrete. Entro, y él sujeta la puerta y me suelta un "¿Te importa si compartimos?". No sé si los ojos me hicieron los 7 de las tragaperras, que esa fue mi impresión, y solo faltó mi respuesta con la música de los "pajaritos a volar". Mi respuesta no podría haber sido otra "¡yo con esa cobra ahí no puedo hacer pis, que me corto!", pero realmente fue otra "Sin problema, mientras no me salpiques...".
 
Ains, caris, sé que mis queridos y recatados lectores dirán que a ellos esas cosas les dan igual, que el tamaño no importa, bla bla bla. Chuchis, una cosa es decirlo en un blog, pensarlo, pero a la hora de la verdad estos regalos visuales de vez en cuándo vienen muy bien. Te suben la moral y algo más. Y todo ello requiere un gran esfuerzo mental, también os lo digo. Que no todo el mundo tiene mi fuerza de voluntad para estar presenciando tal espectáculo sin hacer ninguna burrada y disimulando como nadie en el mundo. Cierto es que me estaba contando una historia de una excompañera suya que cobraba un pastón, y que iba a cobrar un poco más, y que me decía cifras astronómicas mientras miccionábamos, y yo solamente le decía que si a todo, como haciendo que le escuchaba, que uno tampoco tiene superpoderes.
 
Tengo que decir que también me pasaron miles de cosas por la mente en ese breve lapso de tiempo. Me acordé una vez más de D., instintivamente, pues él tenía cierta pasión por este amigo que, mientras te habla, si tiene unas copas encima no deja de pasarte el brazo por encima, la mano por aquí y por allí. Un sol, vamos, que calienta más que el astro rey. Me acordé de la escena del Golden Member, solo que en esta ocasión no hubo comentario alguno por parte de ninguno de los dos, lógicamente, Supermán no le va a decir a Batman que es mejor superhéroe que él. Me acordé de su novia, pobre. Me acordé incluso del blog, y es que tenía que tener la mente en otras cosas para no caer en la vulgaridad, en la que espero no haber caído.
 
¡Ya os quería ver a vosotros en situación similar! ¡Bribones!

lunes, 22 de julio de 2013

Galicia Exprés

He vuelto, os he dejado un día sin post (tiempo más que suficiente para que os pongáis al día) y  todo por el fin de semana exprés que me he pasado en Galicia, que ya iba tocando.

Desde primeros de mayo que no me pasaba por mi tierra y después de sufrir este calor insoportable de la capital, apetecía volver a casa para refrescarse un poco. Prueba superada. La temperatura en Galicia estuvo de lo más suave que se podría esperar para estas fechas de julio, un par de frentes han sido los causantes de la niebla que aparecía a horas insospechadas, algo más típico del clima de agosto. Claro, esto ha sido motivo más que suficiente para no ir a la playa, que aunque tenía ganas he pensado que lo mejor sería esperarse un par de semanas y ya en agosto poder disfrutar de lo lindo.

Ha sido un visto y no visto, ya os lo digo, llegar, beso a mi madre, cenar, charlar, ducharme, bajar a dar un paseo, liarme hasta tarde, dormir, saludar a la familia, felicitar el cumpleaños de mi madre. Café mañananero y compañía de los amigos cafeteros, ir a casa rápido a echarle una mano a esa madre cumpleañera, comer en familia, hacer la foto de mi madre soplando las velas luciendo sonrisa, minisiesta y llevármela de compras, de compras al chino que es lo que le gusta a ella (por suerte en este sentido no es nada exigente), café nuevamente con los amigos, si, café por la tarde, y también café por la noche, no os vayáis a pensar. Café y preparativos para un rodaje de cine nocturno, un video que hemos preparado para la boda inminente de una amiga que por motivos laborales tiene que casarse fuera de España. Cena con otro grupo de amigos, muchísimas risas y el café nocturno anunciado. Copas, copas y más copas. Finaliza la noche, tarde, con un buen pedal y unas cuantas calorías de más. Dormir relajadamente. Comer en familia, preparar la maleta y viaje de vuelta al infierno. Visto así podría parecer incluso estresante, sin haber hecho nada especial. Tampoco ha sido el caso. Entre medias he tenido tiempo para muchísimas cosas más, entre ellas, y de copas encontrarme con ese amigo gayer de la infancia de los que crecen contigo y ya desde muy pequeños sabes que le van a gustar las pollas más que a un tonto un lápiz, preguntarle por una novia que se casaba ese mismo día y responderte sorprendido ¿Cuál, mi novia? y responderle yo con un tono irónico... "la tuya no...".
 
Todo este viaje ha tenido una intencionalidad múltiple, no todo era descansar del agobio madrileño, con él también me llevé algo de ropa para que la lavase mi madre en casa y estuviese dispuesta para cuándo en un par de semanas regrese, tener todo listo y no ir tan cargado para las vacaciones que se avecinan. Otro de los motivos era planificar, en persona, esas fiestas que siempre se prepara uno en agosto, esos clásicos de los que os hablo año sí y año también, esas romerías gallegas genuinas y dónde corren litros de alcohol y alcohol para hartar.
 
Ahora, a descansar, que el viaje ha sido duro.

domingo, 13 de mayo de 2012

La cena friki

Por si tenéis algún tipo de duda ya os digo que no soy nada friki. Bueno, friki para algunas cosas si, pero nada fuera de lo normal. Lo de mis amigos sí que es digno de estudio, ayer mis amigas del pueblo hicieron una cena de reencuentro de ex amigas.

La idea suegió una noche de fiesta cuando una amiga y una antigua amiga, del grupo, siguiendo los designios alcohólicos acordaron que estaría genial hacer una cena de aquella pandilla que teníamos cuando éramos quinceañeros. Quedó todo en una conversación de borrachera para todos los que estábamos presentes, pero para una de ellas esa idea caló y se la volvió a repetir a esa chica con la que había hablado. La idea tomaba visos de realidad, y acordaron reunirse todas, o casi todas, la invitación llegó y fueron decidiendo fechas. Se pusieron de acuerdo y el resultado fue la fecha que tuvieron ayer.

Los chicos, por suerte no estábamos invitados, aunque había alguna bromista que nos decía que nos pasásemos, que fuésemos o que nos tomásemos aunque fuera un café. Los chicos no aparecimos por allí. Se reunieron 7 de ellas. Algunas venidas de localidades remotas de la provincia, otras de la capital y la mayoría del centro. Tres de ellas madres, alguna ya con familia numerosa, trabajadoras, habituales, algunas que todavía no han encontrado su camino en la vida. Se reunieron igual, y contra todo pronóstico, cuando uno pensaba que llegaría la sangre al río, todo fluyó de una forma muy natural y de muy buen rollo.

Aquella pandilla que teníamos duró algunos años, con nuestros más y nuestros menos, aunque finalmente cada una hizo su vida, algunas terminaron como el rosario de la aurora, otras ni se saludaban ya al encontrarse por la calle. Vencieron todos los miedos. Otras pusieron alguna excusa, más o menos buena para no ir, a alguna no le apetecía y por eso buscó esa excusa. Yo les decía que el mérito de todo esto era vencer esos malos rollos, tanto tiempo después y ser capaces de revivir los buenos momentos, y así hicieron. Se rieron muchísimo. Y luego nos encontramos algunos de los chicos con todas ellas que llevaban ya algunas copas encima. 

Era digno de contar lo que estas hicieron, tan digno como friki.

lunes, 19 de marzo de 2012

Mi querido, mi viejo, mi amigo

Cuando falleció mi abuelo, hace ya casi cuatro años, mi padre por cuestiones laborales estaba fuera de casa, a miles de kilómetros en un barco, rodeado de mar, sin posibilidad de despedirse del que siempre había sido su gran amigo y ejemplo a seguir. Un mes después llegó con el disgusto, y me pidió que le hiciese un montaje con fotos de mi abuelo, él escogería la música, y escogió este tema de Roberto Carlos, Mi querido, mi viejo, mi amigo, que pongo al final de este post. Cuando vimos el resultado a todos se nos encogió el alma.

Mi padre siempre tuvo en mi abuelo un gran referente para todo en la vida, y por el trabajo de uno y otro solo pudieron disfrutarse más plenamente en los últimos años, en la vejez de mi abuelo y en la madurez por llamarlo de alguna forma de mi padre, cuando coincidían entre marea y marea. Yo debo reconocer que mi cariño hacia mi padre es algo similar, algo parecido a un buen vino, algo que con los años va ganando en calidad e intensidad. Ya conté en alguna ocasión que, por su trabajo he crecido prácticamente sin padre, éste era el señor que tanto te quería y que venía a casa cada X meses, lo revolucionaba todo los días que estaba y siempre te traía un regalo del mar. Ser hijo de marinero te hace perder esa infancia super feliz rodeado de tus padres, algo que solo disfrutas a medias, sabes que lo tienes pero no lo llegas a disfrutar como el resto de niños, y cuando vuelves a sentirte como los demás críos, la mar te lo vuelve a arrebatar por otra larga temporada. Él no es muy mayor, aunque se ha jubilado recientemente, a los 55 años, que es una de las pocas cosas positivas que tiene trabajar en alta mar. Ahora es cuando él tiene tiempo para estar con los suyos, el tiempo que hemos perdido, claro, y es ahora cuando yo no estoy en casa, y solo puedo disfrutar de él cada vez que voy por Galicia, y eso compatibilizándolo con el resto de la familia o los amigos.

Ahora veo yo a mi padre como un referente en muchas cosas, el que recoge el testigo, el que ve al viejo como esa persona que siempre te quiso y a quien por falta de oportunidades no le has podido demostrar todo lo que le quieres. Ahora, cuando yo estoy fuera, aprecio cada uno de sus gestos hacia mi, su pesadez para que yo deje de fumar, sus nervios a la hora de hacer las cosas, su determinación cada vez que decía aquello de "en esta casa mando yo, y mientras estés bajo este techo aquí se hace lo que yo diga", el que disfruta de un simple paseo por el monte de esos que se dan los jubilados para mantener su tiempo ocupados, su reorganización de todas las cosas de la casa, la necesidad de preguntarle dónde esta guardado todo lo que él ordena y desordena o escuchar sus consejos, que repite una y otra vez, los mismos en larguísimos discursos, que se podrían resumir en dos frases pero estas frases pueden llegar a ser de horas, mientras yo fijo mi mirada al infinito, fingiendo no hacerle demasiado caso.

Yo cederé este testigo también, espero que algún día, cuando yo sea mucho más mayor alguien esté deseando recibir todo este cariño que yo he heredado, un cariño que no llega siempre cuando uno más quiere pero que es un cariño que no debe faltar.

Sirva este post como homenaje a mi padre en el día del padre, a quién felicitaré nuevamente por teléfono, como casi siempre, pero con la suerte de poder seguir celebrando esta festividad, una suerte que muchos no han tenido, ni tan siquiera por teléfono, una suerte que mi padre, como hijo ya no va a poder volver a celebrar.


lunes, 5 de marzo de 2012

Meme de la Amistad

Llega Parmenio, y como caído del cielo me regala un Meme, el Meme de la Amistad y a la vez me regala un post que me viene genial para dejaros un post hecho para este domingo de fiesta, en el que seguramente me haya levantado con resaca, en el que hemos estado pendientes del tiempo, porque ya es casualidad que apenas llueva en todo el año y que en el viaje que hago a mi tierra se ponga a diluviar, o al menos a caer unas gotas, y más siendo fiesta.


El Meme es muy Pooh, y por eso viene con una foto suya, algo muy cursi, pero que si lo pensamos bien, y viniendo de quien viene tiene un valor muy especial, que me lo envía Parmenio, el genial bloguero, por definirlo de una forma sencilla, el bloguero que arrrasó en los premios Pimpf de esta edición, y además, un meme de los sencillos que no obligan a casi nada, lo recibes, te quedas tan a gusto después de haber leído unas palabras bonitas de quién te lo concede. Parmenio, del blog Despertar Gay a los 40, me dedica este premio que ya luzco orgulloso en el blog por descubrirle una Galicia que le gustaría vivir. Y no está mal, pero debo decirle al bueno de Parmenio que más y más podría estar hablando de Galicia, que podría hacer un blog casi exclusivo de mi pueblo, con sus miles de anécdotas, con su precioso Skyline. Bueno, mi pueblo no tiene Skyline de esos, pero si es precioso, con cualquier historia política de allí, y podría y quizá me vaya animando y contando más cosas, porque él sabe que si no conoce Galicia es por que no quiere, que invitado está de siempre, otra cosa no, pero acogedores sí que somos.

El Meme dice que se debe endosar a otros ocho blogueros, y misión cumplida, vamos allá:

- Christian, por ser el primero que se interesa por uno, por estar ahí, aunque lejos, haciéndote creer que lo tienes al lado, nunca falla.
- Thiago, por gallego, por periodista, por su rabo grande ¿qué más se puede pedir? Y por tener la palabra justa en el momento adecuado.
- G-boy, por compartir -cuando coincidimos- momentos tan íntimos, por llorarnos un poco las penas y aguantarnos mutuamente.
- Melvin, por ser un bloguero de los que apoyan y de los que te animan también en momentos delicados, por buscar siempre algo positivo en un bloguero como yo.
- Damian, por representar unos valores en un lugar dónde estos no son como a la europea, y por llevar por bandera su ideología al blog.
- Observatorio Gay Granatense, por su sentido del humor y constante trabajo, por ser un apoyo en los momentos difíciles.
- Fran Frannao, por ser un luchador, un luchador común, alguien que se esfuerza día a día por lograr unas metas.
- Angelillo, por enervarme con cualquier tema político, y por hacerme pensar también que mi punto de vista socialista no es el único del mundo mundial, que siempre habrán más cosas que nos unan que la política y no me refiero al sexo, ni a la foto de Pimpfito saliendo desnudo del pantano con aquello desafiando la ley de la gravedad.

Y yastá.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Fin de Semana Casero

Hoy más que nunca, desde aquí en Galicia, estoy dándole vueltas a aquello que me dijo hace unos días Angel, me comentaba que parte del plan de ahorro podía consistir en viajar menos a Galicia, y hoy más que nunca también tengo que darle la razón.

Venir a pasar un fin de semana a Galicia para apenas salir de casa es digamos, un suicidio económico, vale que he disfrutado de mi familia, por decirlo de alguna manera, que he estado con mis abuelos, y poco más que resaltar de este fin de semana en el que he optado por salir muy poco y no aprovechar los pocos momentos de playa que ha habido.


Sorprende la nota negativa que se llevan todos mis amigos, que no son pocos ya lo digo ahora y de los que no he disfrutado apenas en todo el fin de semana. Ha sido uno de esos fines de semana donde todo el mundo tiene miles de cosas que hacer, bodas, conciertos, desapariciones misteriosas, miles de planes o ninguno y no aparece nadie, de bajar a tomar un café y leer el periódico sin que aparezca nadie por allí lo que te hace envolver en una capa nostálgica de años mejores, así que he decidido que yo por aquí no vuelvo en una temporada, en una larga temporada. Y lo digo muy rápido pero no me apetece malgastar ni mi dinero ni mi tiempo en fines de semana como este. No sé, quizá me tengan preparada una sorpresa de última hora (se escuchan risas enlatadas). Vamos, que en definitiva esto ha tomado unos derroteros que no me gustan nada, y es que la gente ya ni me echa de menos y a eso hay que ponerle una rápida solución, y drástica.

Me voy con la despensa llena, eso si, y cargado, como siempre y con una sensación de soledad que no recuerdo en tiempo, con muchísimas ganas de estar en Madrid, aunque parezca increíble que yo esté diciendo esto. ¿Torres que se derrumban?

Nos vemos en la capital.

viernes, 27 de mayo de 2011

Reflexionando en una boda

Entre las cosas que me he dejado en el tintero de la semana pasada, y aunque os lo había anunciado, estaba una boda, la boda de una de mis mejores amigas, tal es así que yo era el único chico invitado a su despedida, y es que en anteriores conversaciones siempre habíamos hablado que hay despedidas donde los chicos deben estar, y no en calidad de Boys. Esta era una de ellas, pero por cuestiones económicas tuve que quedarme en Madrid en su día. Bah, que os estoy hablando de mi vida privada y no era mi intención, hablemos de lo realmente importante, de la boda.

Amaneció el sábado, jornada de reflexión con algo de niebla que no consiguió levantar en todo el día. La culpa concluimos fue no llevar los huevos a Santa Clara, que dicen que te responde con un día de lo más soleado. Según la zona donde vivas, esta tradición es de una u otra forma, en algunos lugares la novia va directamente a Santa Clara, le lleva los huevos y listo, en otros lados tiene que ir la novia con huevos de sus amigas, y en otros sitios las amigas van con los huevos, bien de la novia o vaya usted a saber de quien, el caso es que ahí amanecí el sábado tras dormir menos de cuatro horas con unas ojeras del quince y un cansancio de aupa. Pero siempre hay quien me gane, y la novia se retrasó 20 minutos en llegar al altar.

Mi amiga es chiquitita, mide menos que Eva Longoria, que ya es decir. Pero iba muy guapa, apareció en un coche antiguo, de la mano de su padre, casi tan pequeño como ella. Y en una capilla del pueblo vecino se casaron. Como los novios son pequeños, la capilla era también del mismo tamaño, chiquitita y tuvimos que quedarnos más de dos tercios de los invitados en la calle.

Al terminar nos fuimos todos a un pazo cercano, con su palomar, sus escaleras, su capilla, su carpa, su piscina. Vamos que no le faltaba nada, y lo que más ilusión nos hizo, que direis vosotros que es una gilipollez, pero fue una alfombra roja. La pareja de recién casados son dos amigos de dos grupos distintos, con lo cual doble ilusión, y amigos compartidos por todos lados. Después las familias de ambos y gente mayor. Todos muy tranquilos y con más ganas de comer que de fiesta. El menú constaba de unos quince aperitivos distintos, pero no os vayais a pensar que eran solamente unas croquetas y unos calamares, o unos ganchitos, que va, cosas elaboradas para paladares finos, y el colofón un pulpo de Carballiño que a quien le guste, le habrá quitado el sentido. Mientras disfrutabamos de esas viandas un grupo de gaiteros amenizaba la velada. Y ahí fue donde tuvimos esa orgía de fotos que normalmente tenemos en el grupo de amigos.

Era jornada de reflexión, si, pero me senté al lado de esa amiga candidata (que salió elegida concejal) y que estaba nerviosísima. Así que, de reflexionar poco, y de relajarse, aunque lo intentamos, menos. Nos salía política por todos lados. Solo la mención de la palabra "mesa" nos evocaba a las mesas electorales. Pero no éramos los únicos, del pueblo vecino había el número 3 de los socialistas y otro que iba en los últimos de la lista de los populares y que ya había sido concejal. Todo perfecto para no olvidar los 15 días estos tan movidos. Entre las sorpresas que los novios tenían, un concurso de tocados. Y varios detalles con las chicas. Para los caballeros, un puro de regalo, que si uno no fuma, pues, a joderse toca.

Y si, como bien habeis adivinado, mi corbata arrasó, y es que a corbata elegante, creo que nadie me ha ganado en esta boda.

Ya casi al final de la noche, y muy cansado, pese a estar en lo mejor, disfrutando de los miles de "cotilleos" y de esa crónica de la vida social, decidí que era buena hora para irme, aunque, la noche no había hecho más que comenzar.

domingo, 22 de mayo de 2011

El Día D

Hoy es el día D, toca votar y por fin tendré claro que va a ocurrir en mi pueblo, y en concreto con mi persona. Por motivos personales, no voy a hacer un post extenso. Os pondré al día en breve, tengo mucho que contar, y mucha rabia contenida en un fin de semana que ha sido de los más movidos de mi vida y de los más tristes.


Bicos Ricos

sábado, 21 de mayo de 2011

Jornada de reflexión y boda

Ya me lo decía mi amiga ayer, mi amiga la que se casa hoy, que ella eligió este día de boda sabiendo que yo podría estar y relajarme. Ella no es política, pero cuando me dijo esto, hasta le creí, así que creo que tiene madera para ello. Yo le dejé caer que por esas casualidades de la vida, no le habían dado el restaurante para el domingo, que en ese caso, y sintiéndolo mucho no podría ir.

Anteayer estuve con mis amigas, estaban como locas con los detalles de la boda, que si regalos por aquí, depilaciones, morenos de piel, peluquerías, arreglos de vestidos y demás. Cincuenta mil detalles y se han pasado por el arco de Trajano toda mi campaña electoral, que digo yo, si hay alguien interesado en que vuelva a Galicia son mis amigos, pues, por lo que veo, prefieren tener una sucursal en Madrid, para lo que pudiera ser.

Así que hoy me he levantado, y cuando me leais, estaré ya arreglándome para la boda, con mi traje y esa corbata de la que me enamoré nada más la vi y que D. se la compró para la boda de su hermana. Esa es la que yo lleve, para ir a juego con mi mejor amiga.

La boda es a la una del medio día, eso impide que yo y otra amiga que estamos en la lista nos perdamos la reunión previa al día D, donde nos organizamos para que el día de las elecciones salga bien, que hay que cuidar unos cuantos detalles. Yo ya sé como son esas reuniones, pero mi amiga está en su primera campaña electoral. Cuando ellos se reunan, probablemente yo estaré disfrutando de un mero, o de unos percebes, no lo sé todavía, o de las miles de sorpresas que nos tienen preparados los novios. Yo ya he hecho llegar mi malestar a la novia, en lo que considero, una mesa parche, estamos parte del grupo de amigos y alguna gente de su trabajo (aunque nos pasemos el día donde ella trabaja), también una amiga de la novia que ya le ha dicho a ella "qué interesante es tu amigo, mmmm", si, ha añadido eso del mmm que suena así como "me espera una noche de jugar al gato y el ratón o de escápese por donde pueda". 

Espero pasarlo bien, espero bailar, espero desconectar, y comer a gusto, el menú es por todo lo alto, aunque no lo recuerdo tiene sus 6 platos de marisco, el mero, el solomillo y los cincuentamil postres que solemos poner en Galicia. Y a la noche, a bailar para bajar lo comido, sin olvidar que en el centro del pueblo, tenemos que hacer un poco de acto de presencia, y controlar que otros, de otros partidos aprovechan la noche para pedir esos últimos votos, porque, como sabeis, está prohibido en jornada de reflexión.

Bicos Ricos