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sábado, 13 de abril de 2013

No puedo con... los abandonaperros

Dedicaba ayer su post Brekiaz a los animales, a sus ganas de tener un animal en casa y la pena que le daba no poder tenerlo, añadía un video de una señora abandonando un perro en una carretera, y a mi esto me dio un vuelco en el corazón.
 
En casa siempre hemos tenido animales, a los que hemos querido mucho, y a todos hemos procurado tenerlos en casa hasta su último día, con excepción de un pato. Bueno, lo del pato fue algo distinto, fue hasta su último día, pero murió decapitado, y no voy a hablar más sobre este trauma infantil y drama familiar que supuso en el momento.  Una vez tuvimos una mezcla de perro lobo y pastor alemán, una auténtica bestia parda que era más grande que yo y que me tenía muchísimo cariño. El perro era tirando a agresivo con los de fuera, con las ovejas que el vecino tenía pastando y pasearlo era un auténtico suplicio, pues nos llevaba a dos personas arrastro. Tras la agresión a un primo, decidimos que no éramos capaces de sacrificarlo, pero que tampoco lo podíamos tener en casa, y le buscamos una familia adoptiva. Así fue como un vecino del pueblo se hizo cargo del perro, que vivió muchos años cuidando una casita con una buena cerca, allí íbamos mi hermano y yo a hacerle una visita de vez en cuándo.
 
Sin embargo, la gente cuándo quiere un perro se encapricha, en la mayoría de los casos. Se ven tan bonitos de pequeños, tan mansos, tan indefensos que a cualquiera le entran ganas de tener uno en casa. Lo suyo, para aquellos que quieren un perro es saber antes qué tipo de perro quieren, si grande, si pequeño, si de una raza o de otra, pues el comportamiento del animal es uno u otro según sea este, y de ello, en muchos casos depende su futuro. Y el perro crece, y la gente se cansa del perro, y muchos malnacidos, esos a los que yo odio, y con los que no puedo, los dejan abandonados a su suerte. Yo creo que una de las cosas que no tienen precio es llegar a casa y que el perro te reciba con todo tipo de fiestas, por eso me cuesta entender como alguien es capaz de dejar a un animal que te tiene tanto cariño, y que cuándo lo abandonas te sigue buscando.
 
Buscan excusas de todo tipo, si falta de dinero, falta de espacio, falta de tiempo para sacarlo de paseo, agresividad, enfermedad. Excusas baratas y malas. Siempre hay soluciones, soluciones que no lleven a la muerte al animal, y que no sean peligrosas para el resto de ciudadanos. ¿Qué tal buscarles una familia adoptiva? ¿Qué tal la obligación de insertar el dichoso chip a los perros? ¿Qué tal multar a los que abandonan a los animales?
 
Claro que así como critico a los abandona perros, también critico a los que tratan a los perros mejor que a sus hijos, que hay muchos casos. Los fifi, los perritos vestidos, a aquellos que suben a su mesa, a su cama, que les dan de comer con cubiertos, que los visten (como putas caninas), que les hablan, pero qué les hablan en serio. Pues si, de esos colgados he visto yo también y con ellos no puedo.

sábado, 12 de enero de 2013

No puedo con... Steve Jobs

Ya he mencionado aquí en una ocasión que a mi lo del fallecimiento de Steve Jobs me superó en su momento, y no porque este hombre falleciese en si mismo, que si os digo la verdad, hasta que se supo que el cofundador de Apple estaba luchando contra un cáncer, jamás había escuchado hablar de él, y una pérdida es una pérdida, pero vamos, de ahí a lo que ha venido después hay un mundo.
 
Steve Jobs fue el californiano que cofundó Apple y al término de su vida se hizo con la mayoría de las acciones de la Disney, que como logros empresariales no están nada mal. El pobre hombre falleció en octubre de 2011, tras padecer un cáncer de páncreas, como la más grande. Y esto es algo normal, y yo, aunque en el titular diga que no puedo con Steve Jobs, no es que no pueda con él, no puedo con todo esto que trajo su fallecimiento.
 
Viendo ese gran programa cultural "Hijos de Papá", me quedé un poco a cuadros cuando uno de los hijos de papá protagonista del programa, contaba su reacción ante el fallecimiento del magnate informático. Su primera reacción, como buen niño de papá consentido, fue cogerse un par de billetes de avión para él y su madre, para asistir al funeral, para mostrar sus condolencias a la familia, para poner un cirio rojo en la fachada del edificio de Apple, o en la puerta de su casa, vaya usted a saber. Y esta reacción no ha sido nada, por que a fin de cuentas, un niño de papá, fan de la tecnología puede permitirse hacer esta gilipollez. Pero es que a la muerte de Jobs el planeta cambió por completo. Miles de noticias sobre su fallecimiento, sobre su enfermedad, sobre su testamento, sobre sus gustos culinarios, sobre sus amigos, sobre sus últimas palabras, sobre su agonía. Y la cosa no quedó aquí, comenzaba la filosofía Steve Jobs, y enmarcadas están en su tumba sus últimas palabras "OH WOW, OH WOW, OH WOW", quizá algún tipo de quejido ante el dolor, o una exclamación al ver la famosa luz del túnel, que no es una gran frase con la que terminar tu vida, pero que estos nos están haciendo creer que es la mejor frase del mundo, y yo por ahí no paso.
 
Pronto aparecieron en todas las librerías su biografía, su libro con su ideología, su manual sobre cómo triunfar en el mundo empresarial, sobre como comportarse en la vida, sobre cómo comer un langostino utilizando los cubiertos. ¿Hola? ¿Se nos ha ido la pinza? Y porque España estaba ya sumida también en esta crisi, que si no, si nos llega a pillar en una buena época, mismo le ponen su nombre a una universidad privada y hay ayudas oficiales de urgencia para visitar su tumba. ¿No se da cuenta la gente que Steve Jobs no era nadie más que un hombre dedicado a su familia y sus negocios? ¿Nos ha aportado algo importante en nuestra vida? Que una cosa es cofundar Apple, y otra muy distinta diseñar el Iphone, que ni eso. Pues yo no recuerdo un revuelo tal desde el fallecimiento de Lady Di, la que había sido esposa del príncipe Carlos de Inglaterra, una tipa de clase alta que había tonteado con la realeza, vivido como una reina, una ególatra que vivía a costa de las revistas del corazón de todo el mundo y de la prensa amarilla británica, y que con su muerte (próxima a la beatificación) trajo a una persona humilde, sencilla y que colaboraba con ONGs y los niños pobres del mundo, esos sucios niños del mundo. ¿Hola? Alguien que me explique como podemos hacer tanto el ridículo. Pues con el Steve Jobs otro tanto de lo mismo, vamos, no me jodáis, si a este paso, cuando muera Baltar terminaremos siendo también fans de su obra y vida. Lo nunca visto, chuchis.

domingo, 14 de octubre de 2012

¡Esta Pastora bien vale un imperio!

¡Esta Pastora bien vale un imperio! exclamaba el escritor Jacinto Benavente al ver actuar a la bailaora sevillana, y de ahí le quedó el nombre artístico de Pastora Imperio.
 
Hija de un sastre de toreros y de la bailaora gitana, Rosario Monje, La Mejorana, nace en Sevilla en 1889. Se dedica desde muy pequeña al baile, a los diez años, y con doce, y su familia trasladada ya a Madrid, acompañaba a su hermano, guitarra para actuaciones en distintos cafés de la época haciéndose llamar primero Pastora Monje y después, Pastora Rojas. Pronto debutó en el Salón El Japonés de la Calle Alcalá, junto con Margarita la Roteña, haciéndose llamar Las Hermanas Imperio.
 
Su peculiar e increíble forma de bailar le hicieron ganarse la fama, y ya tras adoptar el nombre de Pastora Imperio, triunfa por diversos teatros de Madrid como los teatros Romea, La Latina, Maravillas o el Madrid Cinema, coincidiendo con otras divas del canto y el baile como La Fornarina o La Bella Chelito. Pero la vida de Pastora Imperio, esta morena de unos increíbles ojos verdes y una belleza de la época tuvo varios episodios que la marcarían para siempre. Su primer y gran amor, cuando ella era ya una diva de época con el que dicen fue el mejor torero de la historia, Rafael Gómez "El Gallo" en 1911, en la iglesia de San Sebastián de Madrid, la perfecta unión entre un torero y una bailaora. Sin embargo, este matrimonio duraría muy poco, tan solo unos meses, siendo Pastora Imperio la primera divorciada de España. Las razones, el machismo imperante en la época, el gran problema de egos de las dos estrellas mediáticas del momento, él el mejor torero y ella la mejor bailaora flamenca. Sin embargo, ella siempre aseguró que El Gallo sería el amor de su vida.
 
Tras su divorcio, continuó su meteórico ascenso, poniéndose en contacto con Manuel de Falla quién compuso el amor brujo inspirándose en ella y que poco después estrenaría Imperio. Admirada por la generación del 98 y venerada por la del 27, se retiró unos años de los escenarios.
 
Interesada en conocer al entonces rey de España, Alfonso XIII, con quién se rumoreó que había tenido algún romance, dato desmentido tiempo después, conoce al que sería el padre de su única hija, Fernando de Borbón, quién no reconoció a su hija, que crecería con su madre, una madre soltera. No sería la única madre soltera de la época, pero si, como bien sabéis, algo muy mal visto en la época y más teniendo en cuenta que era un personaje muy popular. Volvió a los escenarios en 1935, con un reestreno de El Amor Brujo, actuando con La Argentinita otra vez.
 
Tras la guerra civil regentó junto a un yerno suyo y torero, El Gitanillo una venta "La capitana" de Madrid, lugar de reunión de numerosos artistas de la época. Compaginando su labor de empresaria con distintas actuaciones, hasta su retirada definitiva de los escenarios en 1959.
 
Celosa de su intimidad, no hay mucha información sobre ella, aunque aparece en al menos 7 películas de cine, empresa que le dió ciertos beneficios pero que ella siempre que podía rechazaba.
 
Pastora Imperio, de una saga de bailaoras, siguió esta tradición familiar, y es bisabuela de la conocida actriz Pastora Vega. Lo que son las cosas, ¿no? A lo mejor van en la genética de cada saga familiar, quién sabe.

lunes, 1 de octubre de 2012

La Princesa de Kapurthala

Anita Delgado Briones, con origen en una familia de clase media malagueña venida a menos que se desplaza a Madrid. Trabaja en el Kursal, un frontón que por las noches se convertía en espectáculo de variedades donde actuaban La Matahari, o cupletistas como La Fornarina. Entre acto y acto, aparecen entre los telones las hermanas Delgado, siempre acompañadas por su madre haciendo un baile, las Camelias se hacían llamar.
 
En 1906 se iba a celebrar la boda del monarca español, Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg. De entre los invitados, destaca el maharajá de Kapurthala, de la India que acude al frontón del Kursal y descubre a la joven bailarina. Las hermanas Camelias ni siquiera destacaban por ser unas grandes bailarinas, sin embargo, la belleza de la joven llamó la atención del maharajá. Las hermanas Delgado habían estudiado las cosas que estudiaban las chicas de la época, sin embargo, las letras no eran en fuerte de Anita, siendo para ella la ortografía una de sus bestias negras. Anita también tartamudeaba un poco, problema que fue corrigiendo con el tiempo. El maharajá se encaprichó de ella y buscó la forma de llegar a ella, trayéndola a ella y a su familia entre palmitas, mientras las bailarinas del Kursal morían de la envidia, siendo la familia Delgado invitada a los esponsales del rey.
 
La boda de Alfonso XII terminó repentinamente con el atentado anarquista que intentó acabar con la vida del monarca. El maharajá se fue a París, y mantuvo el contacto con Anita por correo. Cayó en manos de algunos intelectuales de la época una carta en la que por fin, Anita decidía dejar de dar negativas al indio, en esa misiva, aceptaba la propuesta de matrimonio. Valle-Inclán y otros intelectuales retoman la escritura de la carta a la que incluso falsifican la firma haciéndola toda una misiva de amor, cosa que encandiló todavía más al maharajá, mientras, los intelectuales soñaban con un hijo de la Delgado que liberase la India del opresor inglés y vengase la afrenta española de Trafalgar. Anita y su familia se trasladan a París un tiempo, dónde se casan civilmente y poco después, se va la pareja a la India para celebrar la boda por el rito hindú. Anita decidió seguir adelante con su aventura, decidió ser princesa, decidió querer al maharajá.
 

Comenzó la vida de princesa, rodeada de todo lujo, joyas, personal a su servicio y empezó a aprender las costumbres del principado, vestuario, protocolo, alimentación y otros muchos aspectos, entre ellos, a convivir con las otras esposas de su marido, sus otros hijos y a acostumbrarse al harén al que ella nunca entró. En 1909 nace su hijo con el maharajá al que se le encomendó una educación a la europea con una única condición puesta por su padre de la religión sij. Su vida afortunada en la India contrasta con la melancolía que siente por su tierra, por su Málaga, por su familia, manteniendo mucha correspondencia con nuestro país. Su matrimonio es claramente por interés, sin llegar a estar nunca enamorada, su relación con el maharajá se enfría alrededor de 1918, tras la muerte de la hermana de Anita y un aborto que casi le cuesta la vida. La aparición de nuevas favoritas del maharajá y la relación con su amante, uno de los hijos del maharajá. Anita Delgado deja la corte de Kapurthala a dónde ya no volverá.
 
En 1922 Anita se traslada a París, y en 1925 llega a un acuerdo de separación con su marido que le pasará una pensión vitalicia y le mantendrá la nacionalidad hindú con la condición de que Anita no se vuelva a casar. Anita, en París continúa su relación de amor con el hijo del maharajá, y tiempo después tiene varios novios, o amantes (según se vea). Su último amor fue el marido de una prima segunda suya, a quién conoció el día antes de la boda con la prima. Poco después se divorciarían y viviría con Anita Delgado. En 1962 Anita fallece en Madrid por problemas coronorios y sus restos fueron enterrados en el Cementerio Sacramental de San Justo.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Ni puta idea de Cuenca

Salgo de trabajar, ansioso por llegar a casa como cada día, pensando que se han pasado más o menos rápidas las horas de tortura y aburrimiento en el trabajo, jueves fuera y ya nos queda solo el viernes. Conecto el móvil y empiezo a leer vuestros comentarios (pocos por cierto) a los post. Veo hacia atrás, en una costumbre muy buena que tengo que evita que me roben el bolso en plan tirón, aunque si lo pienso bien, yo no utilizo bolso; y veo aproximarse a dos jóvenes en edad casi universitaria, los chicos del Preu, que le llamarían en tiempos de Franco.
 
El más alto, alto, altísimo, era un joven muy moreno, con gafas y pelo rizado. Y su altura era directamente proporcional a su delgadez, muy muy delgado, más que mi D., más que una prima mía que dice que no engorda porque en el trabajo no se lo permiten para desfilar en la Pasarela Cibeles, un chandal de colegial, y una cazadora vaquera ¿cazadora vaquera con chandal? (haré como que no he visto ese detalle, o eso, o pensaré que no soy lo suficiente moderno), los brazos estirados por delante, portando una carpeta que tapaba sus partes pudendas, como mostrando timidez, como joven enamorado. Y claro, era un joven enamorado. Su nacionalidad, pakistaní o india.  A su lado otro joven quizá un año mayor que él, bajito, en chandal también, pero un chandal de estos bien puestos, su actitud al caminar, chulesca, piernas arqueadas, mochila en la espalda, un aro en una oreja y ese toque macarrilla que a muchos nos gusta en cualquier momento, fumaba.
 
El chico alto le comentaba algo que yo no podía escuchar bien, el otro respondía. Las voces fueron aproximándose, Si, Cuenca, y por la noche vamos a tal sitio, y luego nos juntamos en el otro, vamos a la discoteca tal, lo pasamos muy bien, ¿sabes? El otro respondía, hacía algún comentario, y el último comentario antes de despedirse a la llegada del paso de cebra fue "Pues yo, de la marcha en Cuenca ni puta idea, que no he ido nunca, así que, no sé". El semáforo se puso en verde y el chico indio comenzó a cruzar sin separar su carpeta de delante. El macarrilla se paró en un paso de cebra al lado. Llevaban caminos distintos, y ese había sido el momento de separarse.
 
Yo pensaba, mientras atendía a los comentarios del blog y de los chicos. Este chico, el indio, que a mi me ha parecido algo amanerado, está enamorado del macarrilla, se lo he notado, vaya que si se lo he notado, se lo intenta camelar con lo marchoso que es, con llevárselo algún día a Cuenca y dejarse sodomizar por él. Giré la cabeza, para ver al chico indio y cerciorarme de lo que pensaba, no sé, alguna última pista que se me pasase por alto en mi radar. El chico indio giró también su cabeza fijándose en su amigo macarrilla mientras esbozaba una sonrisa de enamorado que hacía mucho tiempo que no veía. Vi al macarrilla, pendiente de su paso de cebra, a lo suyo. Y pensé, en el indio. Vaya si está enamorado, lo he clavado, pues anda que no le queda nada a este de sufrimientos por amor, porque lo que se dice este, el macarra, ni está enamorado, ni es gay, ni se le ha pasado por la cabeza nada relacionado con el indio.
 
¿A que le doy un montón de vueltas a la cabeza?
 
PD.: Angelillo, que conste, que cuando mencionó Cuenca, esa maravillosa ciudad manchega que tampoco he visitado, en una fracción de segundo pensé en ti.

miércoles, 11 de julio de 2012

¡Santa Bárbara!

Muchos hablan de las grandes entradas triunfales en Madrid, desde la llegada de Ana de Austria, cuarta esposa de Felipe II o aquella de Fernándo VII el deseado tras la invasión francesa, la entrada triunfal de Alfonso XII reinstaurando la monarquía, y más recientemente ya en el ámbito deportivo, la llegada de la Selección Española tras conseguir el Mundial de fútbol o la semana pasada, la Eurocopa. Anoche yo he tenido la suerte de ver otra entrada triunfal, la de los mineros españoles del carbón, la marcha negra que llegó anoche al corazón de Madrid, otra entrada de estas que se recordarán en el tiempo.

La tranquilidad de la noche, solo interrumpida por el sonido de un lejano helicóptero no hacía presagiar el apoyo que los poco más de 200 mineros que llevaban caminando desde el 22 de junio desde los distintos lugares dónde están los pozos mineros afectados por el cierre de la minería del carbón, en representación de los cientos de mineros que permanecen encerrados en las minas. Los propios mineros esperaban cierto apoyo en su entrada en la capital, de hecho, el último día de esta marcha estuvo marcado por el acogimiento que tuvieron en Aravaca y la bienvenida a la Universidad Complutense, mientras, en los tribunales se dirimía la petición de la Delegación de Gobierno de Madrid de impedir que esta marcha negra discurriese por la A6, la Autovía de la Coruña. Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dio la razón a los mineros permitiéndoles el paso frente al Palacio de la Moncloa. Seguían aunando apoyos, y pese a todas las previsiones, se vieron sus expectativas ampliamente superadas.

Al igual que sucediera una semana atrás la Plaza de España se encontraba cortada al tráfico, unos cuantos agentes controlando los cruces y un par de grilleras eran la primera señal de lo que venía un par de kilómetros atrás. Escoltados por seis furgonetas policiales, algo similar a lo que le ocurriera a la selección española, y protegidos por un cordón literal custodiado por los bomberos de Madrid, venían los más de 200 mineros, acompañados por una furgoneta desde dónde se cantaba el Santa Bárbara, el himno minero. En el medio de la comitiva, los mineros, con las banderas de las Comunidades de las que provenían e iluminando la marcha con los focos de sus cascos mineros. Detrás de ellos una multitud que se había sumado con pancartas apoyándolos.

Pero la calle Princesa en Madrid es solo una pequeña muestra de lo que más adelante se encontrarían. Allí, en esa calle, una pequeña sentada, vitoreados por toda la gente que esperaba a los mineros a los gritos de "Vosotros sois nuestros campeones". "Si se puede, si se puede".

Gestos emocionados de los mineros y del público que los esperaba, lágrimas en ambos bandos, puños en alto y la sensación de que algo importante estaba ocurriendo esa noche en Madrid, el germen de un pueblo que parecía estar adormecido y que cansado del pitorreo que el gobierno se trae con los españoles en general, cansados de crisis, primas de riesgo, banqueros corruptos, deudas públicas, recortes. Sin embargo, esta marcha no era una marcha anti sistema, no era una nueva oportunidad para que los del movimiento del 15M saliesen a la calle, se trata de una reivindicación de los mineros para que se mantenga durante el tiempo que el gobierno socialista y sindicatos pactaron para mantener las ayudas al sector del carbón que en 2018 tendrá que cerrar definitivamente sus puertas por decisión de la Comunidad Europea. El gobierno del PP, en su austera política, entre sus recortes recortó esas ayudas al sector minero que enviarán irrevocablemente a más de 8.000 familias al desamparo del desempleo.

Y la marcha que debía haber durado una hora y media se prolongó en 4 horas. Los mineros, mucho más cercanos al público que los jugadores de la selección española, dando muestras de agradecimiento a todos aquellos que los esperaban no pudieron ocultar su satisfacción y su sorpresa al descubrir una Plaza de España abarrotada y una Gran Vía, cortada al tráfico, también llena de gente esperándolos en un ambiente festivo que discurrió sin ningún incidente. Por la calle de Alcalá entraron los héroes y llegaron a una Puerta del Sol abarrotada donde se leyó el manifiesto en el que se agradecía a todos la compañía, el apoyo de las poblaciones por las que hicieron ese largo recorrido hasta la capital y el cariño, y dónde anunciaban el apoyo de los mineros a los maestros, a los bomberos, a los médicos, a los funcionarios, a los parados en general.

Lo de anoche no fue un sueño, lo de anoche fue algo más que un germen, la llamada marcha negra que tras 19 días de caminata llegó a Madrid despertando las voces de muchos españoles que, hartos, indignados, cansados de tanto silencio, solo necesitaron la chispa adecuada para hacer saltar a la gente a reivindicar los derechos que le son propios, los que se han ganado con el tiempo, los que se necesitan para poder vivir, ahora la pelota está del lado del gobierno.



























miércoles, 27 de junio de 2012

Si no estás feliz...

Si no estás feliz, pues qué le vamos a hacer, coge la puerta y vete, no vamos a discutirlo más, decía el mulato de casi dos metros al teléfono.

Eso fue lo que escuchó Pimpf aquella noche excesivamente calurosa, con el balcón abierto de par en par. No era ni tan siquiera medianoche, pero en la calle apenas se veía un alma, una leve brisa intentaba por momentos desestancar la sensación de calor en la capital. Pimpf, sudoroso y sin camiseta estaba apoyado en el balcón, con un libro abierto entre sus manos, disfrutando aquellas mínimas ráfagas de aire de casi 30ª.

- Si no estás feliz lo dejamos, Martín, lo que no podemos es seguir si no vas a disfrutar, si no tienes ninguna ilusión en esta relación.

Pimpf, al que apenas le gusta cotillear, ni la vida privada de las personas, ni hablar mal de nadie, ni nada de estas cosas, como es habitual en él, puso la antena, mientras levantaba la vista del libro y se fijaba en aquel armario de casi dos metros, un mulato musculado que llevaba un bolso de esos tan maricas de Adidas. El mulato alza la vista y ve a Pimpf mientras escucha la voz al otro lado del hilo telefónico (¿Se puede decir todavía hilo telefónico cuando todo va por ondas?). Pimpf disimula, agacha la mirada y la posa sobre el libro, en una línea cualquiera, en la hoja par, o en la impar, intentando buscar lo último que había leído, mientras comienza a elevarse detrás de sus orejas, la puntiaguda antena casi invisible a la vista, receptora de todos los cotilleos de barrio, y de más allá del barrio.

- Pero Martín, si yo ya sé que no soy yo, que eres tú, que eres tú el que no está feliz, el que no está bien, el que necesita otras cosas en este momento, no me hables de tiempo, ni tiempo ni nada, no necesitamos tiempo, necesitas tenerlo claro tú, y por el momento lo tienes muy claro, solo la duda es suficiente para que tú te vayas por un lado y yo por el otro.

Se interrumpe su voz, Martín, al otro lado del teléfono es el que habla ahora. El mulato posa su bolso en el suelo, malhumorado, alza todavía más la voz que casi retumba entre los edificios, mientras gesticulaba con los brazos, mostrando unos bíceps como jamones de jabugo.

- Pues te vas Martín, haz lo que te de la gana, pero deja de putear, ya está bien. Necesitas otras cosas para ser feliz, pues ojalá las tengas, y tú por un lado y yo por el otro, y tan amigos pero no me intentes convencer de que no eres feliz por mi culpa. - se hizo una pausa - ¿Cómo? ¿Que estás diciendo que yo? Venga ya hombre, amargado, que eres un amargado, anda y que te den por culo, que es lo que te gusta.

Recogió su bolso y continuó caminando, llenando a todos los hogares del barrio con aquella historia de amor o desamor recientemente terminada por vía telefónica. No, si no eres tú, soy yo, o mejor dicho, si no soy yo, eres tú.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Los madrileños y/o los coches de choque

Vaya, no sé si es apreciación mía, aunque me consta que alguna amiga mía le ha dado vueltas también al tema de que en Madrid, ya no digo los madrileños, pero en Madrid son todos unos maleducados por la calle.

Esta teoría mía viene a decir algo así como que "los madrileños siempre caminan en linea recta" y son muy simples, fijan su objetivo, ponen en su GPS mental el lugar al que van y no se separan ni un milímetro de esa línea imaginaria que han creado. Pensaréis que me está dando un ataque de fobia hacia los madrileños, no, si no es eso, es una apreciación que yo sin embargo no he visto en ningún otro lugar de nuestra geografía. El que vive aquí se cree centro de su propio universo, por ende, Madrid gira alrededor de ellos y todas las provincias son satélites de Madrid, así mismo, la Unión Europea gira alrededor de Madrid y el resto de planeta y las estrellas del firmamento, todos al unísono sobre nuestro madrileño de a pie. Tampoco es un problema de egos, es un poco educación y yo me he puesto ya a la defensiva en este asunto, y los gallegos somos muy empecinados.

Resulta que aunque Madrid tiene grandes avenidas, aceras que en ciudades de provincias ni podríamos imaginar, también tiene callejuelas muy estrechas con el inconveniente de que aquí, cualquier calle está siempre muy concurrida, es casi imposible tirarse un cuesco sin que a nadie le llegue su edor, pero ese es tema de otro post. Con la calles estrechas y ellos en su mente la ruta creada con esa delgada línea roja, te los encuentras frente a frente y aquí el problema. Que no se apartan, que ni de coña, ni aunque te vean. Uno, normalmente recién llegado de provincias, educado y cateto al encontrarse a alguien de frente por una acera estrecha normalmente gira un poco el cuerpo para que ambas personas pasen, se baja de la acera si es necesario. El madrileño NUNCA lo hace, y quizá hagan alguna excepción si eres invidente o discapacitado, no lo he comprobado.

Así que como ya he dicho he empezado a tomar medidas de choque, nunca mejor dicho. Me he planteado dos opciones, seguir en línea recta al igual que ellos, cuyo resultado es un encontronazo a velocidad, un auténtico choque de trenes y más teniendo en cuenta que soy de caminar ligero, todo se soluciona con un "perdón" o "disculpe" que otra cosa no, pero así como te dan el golpe, en Madrid, generalmente también se disculpan y yo para estas cosas también soy educado. O segunda opción, quedarme quieto, esta opción jode mucho más y el golpe te lo llevas tú solo, pero te conviertes en un obstáculo difícil de salvar, y esperar que ellos se disculpen.

Os parecerá una chorrada de post, de teoría, y de todo, pero estoy hasta las narices de tener que apartarme porque otros no varíen su dirección. A tales efectos, una amiga mía creó hace tiempo la táctica de "camino todo recto" y que ponía en práctica bien en Madrid o en cualquier ciudad, y como los coches estos que tienen los niños pequeños que hasta que no chocan con algo no varían su dirección, pues, así creo, creemos, que funcionan los madrileños. Los gallegos, que a veces somos sabios teníamos una canción de Os Resentidos que decía su letra algo así como "quero bailar, quero bailar nos coches de choque", y ya de paso os dejo el video, que no tiene desperdicio:


Bicos Ricos

viernes, 12 de agosto de 2011

A vueltas con el armario

Para mi la gran noticia del día ha sido que los creadores de Barrio Sésamo han desmentido que Epi y Blas sean homosexuales como apuntaban todos los rumores según la noticia publicada en la Cadena Ser.

Si bien es cierto que cuando el río suena, agua lleva, como ocurrió en su día con Ricky Martin, el famoso cantante portoriqueño del que se mencionaba su homosexualidad, o mejor dicho, se le arrastró hasta la puerta del armario hasta que un buen día decidió asomar las patitas y salir. También es cierto que muchos otros son los que están en el punto de mira de la prensa rosa por el mismo motivo. Dicho sea de paso, yo si hablo de estas cosas es por puro cotilleo y porque no estamos hablando de mi vida privada, claro que en este caso, lo de Epi y Blas trasciende ya el mero cotilleo y pasa a niveles como el pedagógico o estrictamente, lo que supone una tomadura de pelo hacia los que hemos apostado siempre por esa relación entre marionetas.

Cuando crecimos, a la par que íbamos descubriendo nuestra sexualidad, íbamos dándonos cuenta de pequeños detalles que te hacían pensar que Epi y Blas, dos tipos que duermen en una habitación, con camitas gemelas, y uno además con forma de plátano (o limón),con un Epi que no deja de dar por culo toda la noche a Blas. Pues bien, la página change.org ha reunido firmas para que esta peculiar pareja de títeres salga del armario oficialmente y que se casen. Yo no creo que fuese necesaria la boda, que eso depende además del país en el que estén, en Chile podrían llegar a ser pareja de hecho, en España matrimonio, como Dios manda, bueno, como Dios manda no, como la ley permite, pero lo de salir del armario si, que nos aclarasen un poco. Pues nos lo han aclarado y lo que han dicho no ha satisfecho a nadie, sus creadores dicen que no son homosexuales, que esta peculiar pareja son solamente "Mejores amigos".

Yo me voy a dar un paseillo en barco con mi "mejor amigo" Darío, a ver si ponemos las pelotillas al sol... que eso es lo realmente importante, que disfrutemos el momento sin que nadie nos intente casar.

Bicos ricos

jueves, 14 de julio de 2011

Pobre de mi

Terminan esta noche las fiestas en honor a San Fermín en Pamplona cuando los pamplonicas entonen ya recién entrado el día 15, el clásico "Pobre de mi, pobre de mi, que se han acabado las fiestas de San Fermín", toda una tradición e institución en unos de los festejos más importantes en España y sin lugar a dudas, los que mayor proyección tienen de cara al extranjero, y más allá.
 
Yo nunca he ido a los Sanfermines, pero son algo que tengo anotado en la agenda de "cosas que me quedan por hacer antes de irme al otro barrio" (y no es que tenga en mente marcharme pronto, pero por si las moscas), además del clásico plantar un arbol, leer un libro o hacérmelo en un baño de un avión, aunque estas tres últimas cosas ya las he hecho, o volver a vivir un ascenso del Celta a Primera División, pero esto lo veo por el momento más improbable que lo de las fiestas pamplonicas.

El año pasado ya hice en su día un post sobre el San Fermín, sobre mi pasión por ver cada mañana esos encierros con esos seis astados que salen como diablos hacia la plaza de toros corneando e infundiendo respeto a los miles de corredores que año tras año se dan cita en estas fiestas, soy amante del "A San Fermín venimos por ser nuestro patron, nos guíe en este encierro, dándonos su bendición" (por un momento pensé que era Observatorio Gay Granatense), y sobre todo, porque soy amante de las tradiciones, de las buenas tradiciones, de los trajes blancos con pañuelo rojo anudado al cuello, del buen vino, de los gigantes y cabezudos, a los que ya les dediqué un post también el verano pasado. Por ello los Sanfermines están en esa agenda que me he creado mentalmente porque aunan ese sabor tradicional que tanto me gusta con otra de mis pasiones, la fiesta en general. Y aunque no me gustan nada las aglomeraciones, hay algunas que vale la pena vivirlas al menos una vez en la vida. A lo mejor el próximo año me guardo un par de días para gastar en San Fermín, claro que, en esa agenda también tengo anotado el Festival de los Monegros, o visitar Granada, y lo de Granada lo llevo prometiendo desde hace ya más de diez años, y todavía seguimos aquí.

Pero relacionado con todo esto del sabor tradicional, y no me refiero a los espárragos de Navarra que tanto anuncian estos días por televisión en horario de los encierros, era algo que quería tratar en este post también. Internet, las nuevas tecnologías llegan también a estas fiestas, los encierros pueden seguirse casi en directo a través de internet, e incluso se retransmiten para el extranjero otros muchos de los actos del programa. Y yo no veo mal que la tradición se mezcle así con eso tan etéreo que conocemos como la Red. Lo que si creo que ha perdido mucho son los encierros con esto de aplicar antideslizante en el recorrido, estas cosas de la técnica moderna. Los encierros han ganado por lo general en velocidad, y el número de caídas se ha reducido, con lo cual desciende el número de atendidos por emergencias sanitarias, hasta ahí bien. Sin embargo, los encierros pierden en tensión (con la salvedad del encierro de ayer, rápido y tenso), se pierde esa curva de Estafeta donde los morlacos se empotraban literalmente contra la pared desperdigándose a partir de ahí la manada, con esos Cebada Gago, Miura o Dolores Aguirre dispuestos a encogernos el corazón cada vez que sus cornamentas apuntaban hacia algún corredor. Hasta en eso hemos perdido, claro que, más se perdió en Cuba y allí no utilizaron antideslizante.

domingo, 20 de febrero de 2011

La Solitaria Ciudad

No es la primera vez que afirmamos que en las ciudades en general, aunque sea de provincias, cada uno va a su aire, y esto en la capital es todavía más visible. Uno acostumbra a llevar puestos los auriculares, caminar como si se tuviese debajo de los pies una cinta andadora y tener vista nada más que para los semáforos, ya ni tan siquiera para los coches.

También nos llevamos las manos a la cabeza ante la poca solidaridad de la gente en general. Un ejemplo de ello puede ser el de ver como están atracando a alguien en la calle, a nuestro lado y seguir caminando como si nada ocurriese, o lo mismo si en lugar de un atraco le están dando una paliza a un chico por ser gay o el marido borracho a su esposa. Pasamos normalmente de todo, quizá por no meternos en líos, o porque nos la trae al fresco. Semos unos insolidarios.

Pero llegamos a puntos que rizan el rizo por esperpénticos, y si no atención a la pequeña anécdota que presencié hace un par de días. Con un día lluvioso y la noche ya caída, salí a mi pequeño balcón a disfrutar de ese aire puro y limpio de Madrid, a una temperatura más que agradable de un cigarro como es habitual por aquello del mono absurdo que tenemos algunos fumadores, independientemente de las condiciones atmosféricas o del estado físico. Y allí estaba yo en el balcón fumando cuando por la acera de enfrente pasó una chica, correteando mientras hablaba con el buldog francés que llevaba de la correa, y que tras adelantarla saltaba a su regazo. Dada la velocidad que llevaban dejé de seguirla con la vista y me puse a ver el cielo, entre estrellado y nublado en aquel momento. Al instante escucho un grito:

- ¡¡Socorro, ayuda por favor, me he caído, mi espalda, ayuda, ayuda, socorro!!

Al momento giré la vista hacia el lugar de donde provenían los gritos, unos metros más allá de donde había dejado de seguir a la chica con la vista, yacía ahora esta boca arriba sobre unos cartones empapados en los que probablemente se resbalase. Sobre ella el perrito lamiéndole la cara a la chica. Me quedé con mi cigarrillo en la mano pensando unos segundos que hacer, tirarlo, calzarme y bajar en pijama a socorrerla. Cuando iba a entrar en casa para calzarme se abrió la ventana de la cocina de la señora que vive en la acera de enfrente, ella llevaba una bata y un gorro de plástico como los que a veces se utilizan en las peluquerías. Veía a la chica, y probablemente pensaba qué hacer. Y en esas décimas de segundo que mediarion entre la caída de la chica y mi reacción y la de la vecina, salió de un coche aparcado justo al lado de donde la chica había caído salió un señor que se iba a acercar a ella, lo que me daba un tiempo a mi para reaccionar. La chica que yacía boca arriba se levantó como pudo exclamando ¡Ay, mi espalda! Apoyó una mano en su espalda y sin soltar la correa del perro empezó a caminar. El señor se le acercó más y le preguntó si le hacía falta ayuda, que no se moviese. Ella continuó caminando y quejándose de su espalda, maldiciendo su mala suerte y pidiendo auxilio mientras caminaba. El auxiliador, lógicamente la dejó a su aire. Y lo peor que no parecía desorientada.

La reflexión sobre esta absurda situación es que ya ni tan siquiera los que piden ayuda la aceptan. ¿Para qué la piden? ¿Somos extremistas en cuanto a ir a nuestro aire en las grandes ciudades?

jueves, 10 de febrero de 2011

Teleconfesiones

A finales del pasado año, Adrianos nos hablaba de una aplicación para Iphone que recogía firmas contra el matrimonio homosexual de la llamada Declaración de Manhattan, días después nos informaba, para nuestro alivio de que dicha aplicación había sido retirada del funcionamiento.

Ahora, a comienzos de este 2011, llegamos a la conclusión de que entre Apple y la Iglesia Católica hay una unión de hecho, y no lo digo yo, lo dice la nueva aplicación para Iphone que han aprobado los obispos y arzobispos norteamericanos para poder uno cumplir con el sagrado sacramento de la penitencia. Aunque yo no tengo muy claro si a los ojos de "Noso Señor Jesucristo", como diría mi abuela, esta unión sería bien vista, una simple unión civil o una relación extramatrimonial. Que conste, que yo una vez pregunté a un amigo sacerdote si mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio eran pecado, y me dijo que no, que si la idea futura era de crear una familia y era una pareja estable con la que se pensaba formar esta, se consideraba algo "necesario" aunque apañese usted después con el método ogino o como se llame para no fecundar a la muchacha en cuestión, claro que mi amigo tampoco contaba con la idea de que yo me fuese a trajinar a algún feligrés suyo masculino.

El caso es que con esta nueva aplicación y por el módico precio de 1,99 dólares (cantidad redondeada en estrategia de márketing) que utilizará la iglesia católica apostólica romana norteamericana para realizar confesiones vía teléfono móvil, no sé si detrás estará un sacerdote que te escuche, o si habrá una teleoperadora que te indicará los números que debes teclear, en caso de un pecado venial, uno mortal, probable excomunión, o sencillamente por incumplir alguno de los mandatos enviados en su día a Moisés a las tablas en el Monte Sinaí. "Si usted ha cometido actos impuros, pulse 6, espere la señal  sin pecado concebida y cuéntenos su pecadillo, enseguida le atenderá un sacerdote que le dará la absolución. Su absolución está siendo procesada, por favor, espere..... Su absolución, tres padrenuestros y tres avemarías. Encantados de servirle. Puede Usted ir en paz".

Que luego no digan que los curas son unos carcas y que no se van modernizando con el tiempo, yo voy a ir corriendo a bajarme la aplicación, no vaya a ser que tenga intención de casarme y no me lo vayan a permitir por ir a la ceremonia sin confesar. ¡Venga, que nos las quitan de la manos! Y no me seais polémicos con vuestros comentarios... total, por una hostia... o dos... no nos vamos a matar.

PD.: Al cierre de esta edición el Vaticano ha advertido que la confesión vía Iphone o Ipad no es válida.

Bicos Ricos