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lunes, 2 de junio de 2014

Los lunes día del espectador. La Partida

¡Ay! ¡Que me he enamorado! Ala, ya lo he dicho, y no de la película precisamente. De uno de sus protagonistas, el cubano Milton García, ay, qué mulatez, qué ojazos, madre mía, y qué bien lo hace, claro, que a ver si os pensáis que yo soy de los que se enamoran así rápida y visualmente, qué también, lo que hasta me hace ver al chico con mejores ojos quizá.
 
Esta semana he visto La Partida, dirigida por el cordobés Antonio Hens, que ya había abordado la temática homosexual en sus anteriores cintas. Parece que Antonio Hens es el nuevo Eloy de la Iglesia, por aquello de rodar con jóvenes y guapos actores, en momentos conflictivos de sus vidas, así fue con el corto En Malas Compañías y la película Clandestinos. Pero La Huida es mucho mejor que todo lo anterior que había rodado, ya os lo digo.
 
 
 
 
Ambientada en La Habana, ya tiene todos los puntos ganados para ser un peliculón gayer. ¿Qué más se puede pedir para una película que se haya rodado en Cuba? ¿Que sus protagonistas sean jovencitos cubanos con buenos cuerpos y guapos? ¿Que te engatusen desde el primer minuto con ese acento meloso? ¿Que no aparezca Toni Cantó? Bueno, alguna pega tenía que tener la película, ya os lo digo, porque en general no ha gustado la actuación del chico de UPyD, que siempre tuvo que huir toda su vida de esos rumores que le querían obligar a salir del armario, pues para sus antifans y marujas ha hecho este papel, de español en busca de chaperos. Pero ya es mucho descubrir sin que sepáis de qué va la película. Esperad que os lo cuento por encima. Y espero no espoilear nada, mi especialidad.
 
Reinier es el protagonista interpretado por Reinier Díaz, se trata de un joven que vive con su novia y su hijo con la abuela de la chica, por las noches se dedica a vender su cuerpo a turistas y es con lo que va sacando a su familia adelante, por el día apuesta en los juegos de trileros y juega al fútbol en el barrio. Juega con el otro protagonista, Yosvani (Milton García), que vive con una chica mucho mayor que él con la que pretende casarse y con Silvano (Luis Alberto García, que me ha gustado mucho su papel), el padre de la chica, un extraperlista y prestamista. Ambos son inicialmente heterosexuales, pero no tarda en surgir la atracción entre ambos, y de la atracción a la cama hay muy poco, ya os lo digo, y de la cama al amor un paso muy ligero, al menos aquí. Los chicos inician una relación, clarostá a escondidas del mundo, pero una relación ya os lo digo, muy bonita, llena de imágenes tiernas. El papel de Toni Cantó es importante, y tanto, contrata a Reinier como chapero, eso que da la vida a tantos cubanos, le permite sacar un dinero con el que llenar la nevera y mejorar su nivel de vida, también acudir a Silvano, así como es un poco la vida en Cuba, un "búscate la vida como puedas para sobrevivir". Toni Cantó no solo da dinero a Reinier, también le acerca un poco al camino del fútbol profesional. Pero ahí queda la cosa, tampoco va mucho más allá, pese a que el chico tiene como objetivo venirse a España para casarse con el entrenador. Pero la vida está llena de problemas para lo que son unos chicos de barrio armarizados, ya os lo digo, y que mejor no lo seáis, problemas de dinero sobre todo, para subsistir, la amenaza de ser descubiertos, las pocas posibilidades de progresar en un mundo tan hostil. Yo no he estado en Cuba, pero también os digo que siempre me la había imaginado algo así.
 
 
 
Con unas imágenes de Milton García muy bien tratado en cámara, un chico muy pensativo que a mi me ha enamorado enseguida, con esos ojazos y todo el amor que desprende por Reinier, que le llevan desde ser un personaje reflexivo a dejarse llevar totalmente por su amigo y compañero. Y un Reinier que, ya más curtido en viejas batallas con la vida ve como nada de lo que haga le hará progresar. Resalta sobre el resto de chicos por sus zapatillas Puma, dónde se ve los que se dedican a los hombres y los que no, en este caso, con el consentimiento de su mujer y su suegra.
 
 
Me sorprende que hayan rodado la película en Cuba, para que luego digan. Algo está cambiando, por suerte en el país caribeño. No solo por la temática, porque no creo que ser gay en Cuba esté bien visto, por la imagen que da de La Habana, tan pobre, tan feliz con tan poco y tan de subsistencia.

jueves, 13 de marzo de 2014

Marchando una ruptura

Me ha llegado un whatsapp más o menos urgente de Fabián. Si chuchis, ese exnovio imaginario que tenía hasta hace unos meses, que dejó de ser novio imaginario para irse a pendonear en las Islas Canarias. El mensaje era escueto "Lo he dejado con Enrique" y acto seguido un emoticono de esos que le caen los lagrimones.
 
El mensaje llegó mientras dormía la siesta, y aunque tú, mi querido lector no lo sepas, la siesta es sagrada. Al menos eso sí lo sabía mi Fabián. Pero me ha despertado, claro, y lo ha hecho a propósito. Que no digo yo que lo hiciese con mala intención, no, pero vamos, que siendo consciente de que es mi ex imaginario, también podía pasársele por la imaginación no despertarme en el momento más placentero del día. Le dio igual, claro que a los ex imaginarios estas cosas reales les dan un poco igual, viven como en otro mundo. Ya con las legañas en los ojos le he preguntado qué qué había pasado, me dijo que mejor me llamaba, y que si era mal momento me llamaba más tarde. ¡Qué cabrón si sabía de sobra que ya me había despertado!
 
Resulta que ese "lo he dejado con Enrique" se ha convertido en un "Enrique me ha dejado". Y aunque mi Fabián no es periodista si no radiólogo de gran prestigio, sabe hacer titulares vistosos que ya quisieran para si muchos periódicos de provincias. El caso es que su Enrique, su querido novio turolense que le ha durado más bien pocos telediarios, ese chico de familia modesta que era modelo le ha dejado, y no es que se haya ido con nadie, qué va, que le ha dicho que son carácteres totalmente incompatibles, que él está buscando otra cosa, un chico tranquilote, con bastante tiempo libre y que no esté todo el tiempo en congresos médicos, alguien majo, divertido, culto y ya si es guapo y con barba, mejor que mejor. Claro que mi Fabián también tiene barba, al menos la tenía la última vez que lo vi. Enrique también le ha dicho que le quiere mucho, pero como amigo, claro, porque esa frase en una ruptura no puede fallar, y ya, para colmo de todos los males ha recurrido al topicazo por excelencia, y le ha empezado la charla con un "no eres tú, soy yo".
 
A mi la verdad, si os soy sincero, escuchar a mi ex novio imaginario llorándome al teléfono me ha enternecido un poco. Que conste que soy tan tonto que sería capaz de darle una oportunidad imaginaria, pero mi Fabián tampoco se ha atrevido a pedírmela, quizá por miedo al rechazo, miedo a una respuesta dura por mi parte. ¡Parece mentira que no me conozca, si soy todo corazón! A mi que haya tenido un conato de relación con su modelo turolense me da igual, a fin de cuentas yo también he creado imaginariamente a su novio (por deshacerme un poco de Fabián), y a estas alturas ya le he perdonado los cuernos imaginarios que seguramente me haya puesto en las Canarias. Así de tonto y misericordioso soy, por ponerme flores.
 
Fabián quiere tomar un café conmigo, eso sí que lo ha sugerido, le he dado un poco de largas imaginarias, le he dicho que una tarde de estas, aunque realmente sí me apetece verlo. Como Enrique me ha salido díscolo y lo ha dejado, tampoco he sabido muy bien como consolar a Fabián, así os lo digo, así que, me plantearé en los próximos días crear un nuevo novio imaginario para mi ex imaginario. Pero efectivamente, quedaré con él, al menos para un cafelillo, una charla imaginaria y para darle un abrazo imaginario. Tendréis más noticias de Fabián, claro que si. Lo único que me pregunto yo ahora son los oscuros motivos que han llevado a Enrique a dejar a Fabián, que es el novio imaginario ideal para eso lo he creado yo.

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Por qué?

¿Por qué me encuentro un lunes por la mañana escribiendo un post haciéndome miles de preguntas como cuándo era un niño? ¿Por qué no he parado de darle a la cabeza todo el fin de semana hasta casi pensar que bordeaba la locura? ¿Por qué dedicar un post a quién no lo merece?
 
¿Por qué tengo la sensación de haber sido engañado durante cuatro años? ¿Por qué he tenido la mala suerte de encontrarme con aquella persona a las seis de la madrugada? ¿Por qué me fui a casa de aquel desconocido? ¿Por qué di pie a una relación que no funcionó desde el principio? ¿Por qué pienso que he sido examinado uno y cada uno de los días de aquella relación? ¿Por qué he sido observado por sus amigos día si y día también? ¿Por qué me dejé llevar con palabrería? ¿Por qué consentí tener una pareja a la que me abrí desde el principio cuándo ella no me consideraba realmente su pareja? ¿Por qué fui engañado los seis primeros meses de relación? ¿Por qué tuve que ganarme a pulso un cariño mínimo?
 
¿Por qué dejé de vivir mi vida para vivir la suya? ¿Por qué me he sentido más el chico de las fotocopias que otra cosa? ¿Por qué confié todo mi tiempo a su vida? ¿Por qué estoy ahora solo? ¿Por qué tras cada crisis caía para mi alguien de su círculo? ¿Por qué no tenía yo más vida que su vida? (melancolía)
 
¿Por qué no me he ido a Cuenca? ¿Por qué en cuatro años no hemos sido capaces de ir a Salamanca que está a dos horas en bus?¿Por qué tuve que ir solo a hacer fotografías? ¿Por qué he ido con él dos veces al cine en cuatro años? ¿Por qué he tenido que ver sus películas? ¿Por qué aceptar que un paseo por el campo son 15 minutos de paseo al lado de su casa? ¿Por qué no conozco Alcalá de Henares? ¿Por qué no conozco Sigüenza? ¿Por qué no conozco Aranjuez? ¿Por qué sus grandes viajes los ha hecho sin mi? ¿Por qué sabiendo que lo del armario venía de serie cada día hacía algo para hacerse más visible sin contar conmigo? ¿Por qué forzaba la situación y sin embargo jamás hacía nada por tener contento a "su cari"? ¿Por qué formalizar una relación que no arrancaba? ¿Por qué estamos en momentos diferentes? ¿Por qué acepté la insatisfacción sexual? ¿Por qué no he tenido una disculpa por su parte? ¿Por qué después de cada crisis me ha hecho sentirme culpable por sus meteduras de pata? ¿Por qué jamás entendió que no hace más el que se acerca para pedir disculpas que el que acepta las disculpas? ¿Por qué esa agresividad con los que dieron todo por él? ¿Por qué la tomó conmigo cuándo yo estaba apoyándolo el día de autos? ¿Por qué esos ataques gratuitos? ¿Por qué me merezco estar solo pudriéndome en Madrid? ¿Por qué soy una marica mala según su punto de vista? ¿Por qué hay gente que apenas se ha preocupado de mi situación y sin embargo lo ha hecho quién menos tenía que haberlo hecho? ¿Por qué esta sensación de pérdida de tiempo?
 
¿Por qué después de hacerme tantas preguntas no tengo respuestas ni las he tenido ni las tendré? ¿Por qué pese a creerme poseedor de mi razón no encuentro razones para dejar de pensar en él? ¿Por qué él? ¿Por qué yo? ¿Por qué?

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La última entrega

Hoy ha sido un día triste para mi, ya os lo anticipo. Hoy he hecho la última entrega de las cosas de D. en mi poder, una gabardina que le había llevado yo al tinte para lavar aprovechando un ofertón y las llaves de su casa que tenía yo guardadas por si algún día se quedaba de puerta afuera, y con ello se han ido los últimos recuerdos.

El pasado lunes recibía un whatsapp de alguien cercano a D., un colaborador de Cáscara Amarga, en el que me decía "me ha pedido D. si puedo quedar contigo para que me des su gabardina y las llaves de su casa para poder devolvérselas. Dime cuándo podemos quedar". Frío y con intermediarios. Casi mejor así. Me he evitado volver a verle la cara, y dada mi fragilidad, volver a tener algún acto de sumisión-perdón-vuelta a lo mismo. Con lo de las oposiciones he estado liado y hasta hoy no he podido devolvérselo.

Así que hoy he estado dudando, parte del día, si contestarle para que su amigo viniese a recoger sus cosas, en qué momento, si hoy sería el día adecuado, si mejor el viernes, o en fin de semana. No lo tenía muy claro, y aunque me molestaban esas cosas en mi habitación, sobre todo la gabardina, algo hacía que interiormente me costase desprenderme de ellas, sobre todo de las llaves. El adiós definitivo y ha llegado.

He quedado definitivamente con este chico, le he dicho que se acercase a casa y le he bajado las cosas. He olido por última vez la gabardina, que olía a productos de la lavandería, no tenía nada impregnado de él, y metí las llaves en un bolsillo. Abrí la puerta del portal, y sujetándolo con una mano, le di la gabardina, en una percha de alambre que trajo de la tintorería y cubierta en un plástico inmenso. Le he preguntado qué qué tal y me deshice de ese último recuerdo en mi posesión. Se quedó con cara de circunspecto, y me preguntó por las llaves. Le dije que estaban dentro del bolsillo de la gabardina. Asintió con un OK. Y volvió a poner cara de situación, como esperando por mi parte un par de besos, que le diese la mano, o que tuviese un mínimo gesto. No lo tuve. Me despedí con un "chao chao".

Cerré el portal del edificio, suspiré y sentí realmente lo lejos que estaba ya de mi D., se había acabado con ese gesto el último capítulo de una relación para mi traumática de cuatro años y pico, toda mi estancia en Madrid.

Obviamente, entiendo que esas llaves en mi poder no pintaban nada, pero no deja de sorprenderme la obsesión del ritual que tanto le gusta a D. de tener todas sus cosas controladas. Claro, no era lo único que yo tenía de él. Me quedo con dos libros de Cáscara Amarga que dos editoriales le dieron en su momento y que tenía yo para leerlos. Esos me los cobro por los servicios prestados para la página web del niño que jamás agradeció con un simple "gracias". Realmente salgo bastante barato como trabajador.

En su casa yo he dejado poca cosa. No era muy dado a dejar cosas allí, una porque cada vez me gustaba menos estar en su casa, muy pequeña hasta el punto de hacérseme incómoda la estancia, y en segundo lugar, porque no era mi casa, no era nuestra casa, no era ni fue nunca el hogar que ambos queríamos tener para estar juntos, era su hogar, su casa, su rincón que yo en el supuesto de que la relación fuese bien, compartiría con él, pero allí no tendría nada. Otro de mis aciertos por mi desconfianza innata como gallego. Solamente ha quedado en su piso un cepillo de dientes, un pantalón de andar cómodo por casa, y dos camisetas, una que yo utilizaba para cocinar y la otra para estar por allí. Jamás le voy a reclamar esas cosas, me daría un poco de vergüenza, sinceramente. Aunque conociéndolo, se los regalará a algún amigo suyo algo grande y con una gran sonrisa le dirá "¿Pero cómo puedo ser tan nice?" Y luego se dirá a si mismo "qué detallista soy, le he dado un pantalón de andar por casa y dos camisetas, algún día me lo agradecerá".

He terminado por echarme a llorar.

jueves, 29 de agosto de 2013

Se me olvidó que te olvidé

Resuenan en mi mente los compases del piano de Bebo Valdés y la voz de Diego el Cigala, haciendo una mezcla imposible de la música cubana y flamenca que suena a gloria, momento que aprovecho para que disfrutéis de su disco, si no lo conocéis y os dejéis envolver por el maravilloso sonido, y os teletransporte a inmensidad de lugares de paz y gloria, porque dicho álbum suena a eso, a gloria.

Yo te recuerdo cariño,
mucho fuiste para mi,
siempre te regalé mi encanto,
siempre te lleve mi vida,
hoy tu nombre se me olvida.
 
Se me olvidó que te olvidé,
se me olvidó que te dejé,
lejos mu lejos de mi vida,
se me olvidó que ya no estás,
que ya ni me recordarás,
y me volvió a sangrar la herida.
 
 
Como anuncié en alguna ocasión, D. vino a pasar unos días a Galicia, y quiera el destino que nos tenía reservada una ruptura, que yo creo que fue un poco por acumulación de circunstancias. En primer lugar, esa visita no debió ser, siempre lo pensé así. Su visita del año pasado a casa dejó en él un mal sabor de boca pues los suegros no lo aceptaron como a él le hubiese gustado, y pese a haber venido como "amigo", la gente no es tonta, y D. no gustó, pero no gustó como "esa persona que está con mi hijo",no,  no gustó como persona en general y mi familia tampoco me vio feliz. Dada la situación, se me hacía insostenible presentarlo otro año más en mi casa. D. insistió en que pasásemos las vacaciones juntos y tuve/tuvimos que buscarle lugar dónde dormir, en casa de una amiga. Con este vicio llegó la visita de D., y aunque yo suelo tener fijación por mis vacaciones en mi pueblo, lo suyo habría sido que disfrutase un par de semanas de mi pueblo en soledad y el resto de las vacaciones en algún lado con D., en pareja y felices. A él no se le debió ni pasar por la mente, y solo le rondaba un objetivo, el de los últimos años, la lucha contra el armario, venir a Galicia y que yo diese algún paso que, por mis principios jamás hubo. También os lo digo.
 
Tras casi una semana de mucha fiesta, poco descanso, mucha playa, sol, cenas, comidas, la visita de La Buscona, de muchos kilómetros en coche y de estas cosas que hace la gente en vacaciones. La penúltima noche suya en Galicia, a él todo parecía disgustarle, supongo que el cansancio acumulado (aunque fue la persona que más descansó, para variar), las horas, las copas o vaya a saber Vd. qué, provocaron en D. una reacción violenta contra esta amiga que lo acogió en su casa, unas malas contestaciones y un empujón hacia ella me bastaron para saber que yo no quería a alguien agresivo a mi lado, que estaba más que claro que él jamás sería el amor de mi vida. Y así se lo hice saber prácticamente a lo pocos minutos por un sencillo whatsapp, si, un whattsapp y de pedo, pero que aún a día de hoy sigo pensando exactamente igual. No, no lo dije a la cara, pero quita, no me fuese a llevar yo también un empujón sin motivo. Kinkis. El whatsapp era sencillo, también os lo digo, y aunque no lo mandaba a tomar por culo, le dejaba claro que yo hay cosas por las que no paso. "No quiero a alguien agresivo a mi lado". Su reacción fue la esperada. No os vayáis a pensar que se disculpó por lo que hizo, aunque conmigo no tenía que disculparse (pese a dejarme en una situación fatal con gente de mi confianza), me hubiera bastado con un simple arrepentimiento, pero aún así, insisto en que no me gusta la gente violenta, y yo a D., a lo largo de este tiempo le he visto muchas reacciones violentas, malas contestaciones (no solamente a mi), una pelea sin sentido, y siempre que ha estado calentito ha respondido como gato panza arriba en lugar de enfriarse un poco. Como lo suyo es calentarse todavía más, si es que es posible, en uno de sus whatsapps ya soltó la perla que me dió definitivamente el empujoncito para dar por terminada la relación (y que él también había dado por terminada), un simple "te tengo olvidado desde noviembre". Y a mi, si hay algo que no me gusta es que me hagan perder el tiempo y que me mientan (entre otras cosas).
 
Así pues, esta última etapa no ha tenido mucho sentido, aunque yo me aventuraría a decir que desde el principio esta relación no tenía ya mucho sentido. Formas de ser tan diametralmente opuestas en la vida jamás deben juntarse, las divas de provincias que se creen de la capital y las divas de provincias a secas.
 
Si en su mente flota la idea de que estar con un chico armarizado y el discurso de siempre, bla bla bla, que si tener que llevar una doble vida por mi culpa, etcétera etcétera, y yo con mi discurso de que no soy feliz con él, por mucho que él lo intente, me parece muy bien, y aunque la cosa pareciese una serpiente que se muerde la cola, a su planteamiento, que yo respeto, veo que le falta desarrollo. Él quería, para que fuésemos felices y una pareja estable, que yo lo diese a conocer como mi pareja, o dicho en otras palabras, que saliese del armario. Creo entender que esa era su mayor reivindicación. La mía es, y sigue siendo, ser feliz con una persona a mi lado para poder hacer pública la relación. Planteamientos diametralmente opuestos.
 
Ahora bien, analicemos detenidamente. Supuesto 1: Pimpf presenta a D. como su pareja ante los ojos de su familia, amigos, etc; D. es feliz con ello, tiene lo que quiere, no tiene que llevar una doble vida con su pareja, genial. ¿Pimpf es feliz? ¿Le ha importado a él mi felicidad? ¿Ha conseguido arrancarme una sonrisa? ¿Ha tenido un gesto romántico? No, Pimpf sigue anhelando lo que anhelaba antes, ser feliz con una persona a su lado, con lo cual, Pimpf ha dado un paso importante con D. a su lado que no le ha servido de nada, en meses, días, semanas, Pimpf estaría fuera del armario y soltero nuevamente. Supuesto 2: D. da muestras de ser una buena pareja, de hacer feliz a Pimpf, con lo cual Pimpf también da un paso adelante, por que está seguro de que esa persona es importante en su vida, que vale la pena dar el paso por él, lo presenta en sociedad. Final feliz (o quién sabe, que todos nos equivocamos).
 
Lo que jamás he querido ha sido presentar a un impresentable en mi familia, ya os lo digo, que un día sea capaz de dar un empujón, de insultar o de lo que sea a la gente a la que quiero. No, por alguien así yo no paso un trago que es innecesario, porque siempre lo he dicho, mi vida privada es mía y ya hice en su momento el ridículo más espantoso presentando a mi Angelines en familia para que todo el mundo le cogiese cariño y no llegasen a entender que Angelines me complicaba la existencia. No, no vuelvo a pasar un trago similar hasta que esté seguro de tener a mi lado a una persona que valga la pena. Y D. no valía la pena, creedme.
 
Continuará....

miércoles, 27 de junio de 2012

Si no estás feliz...

Si no estás feliz, pues qué le vamos a hacer, coge la puerta y vete, no vamos a discutirlo más, decía el mulato de casi dos metros al teléfono.

Eso fue lo que escuchó Pimpf aquella noche excesivamente calurosa, con el balcón abierto de par en par. No era ni tan siquiera medianoche, pero en la calle apenas se veía un alma, una leve brisa intentaba por momentos desestancar la sensación de calor en la capital. Pimpf, sudoroso y sin camiseta estaba apoyado en el balcón, con un libro abierto entre sus manos, disfrutando aquellas mínimas ráfagas de aire de casi 30ª.

- Si no estás feliz lo dejamos, Martín, lo que no podemos es seguir si no vas a disfrutar, si no tienes ninguna ilusión en esta relación.

Pimpf, al que apenas le gusta cotillear, ni la vida privada de las personas, ni hablar mal de nadie, ni nada de estas cosas, como es habitual en él, puso la antena, mientras levantaba la vista del libro y se fijaba en aquel armario de casi dos metros, un mulato musculado que llevaba un bolso de esos tan maricas de Adidas. El mulato alza la vista y ve a Pimpf mientras escucha la voz al otro lado del hilo telefónico (¿Se puede decir todavía hilo telefónico cuando todo va por ondas?). Pimpf disimula, agacha la mirada y la posa sobre el libro, en una línea cualquiera, en la hoja par, o en la impar, intentando buscar lo último que había leído, mientras comienza a elevarse detrás de sus orejas, la puntiaguda antena casi invisible a la vista, receptora de todos los cotilleos de barrio, y de más allá del barrio.

- Pero Martín, si yo ya sé que no soy yo, que eres tú, que eres tú el que no está feliz, el que no está bien, el que necesita otras cosas en este momento, no me hables de tiempo, ni tiempo ni nada, no necesitamos tiempo, necesitas tenerlo claro tú, y por el momento lo tienes muy claro, solo la duda es suficiente para que tú te vayas por un lado y yo por el otro.

Se interrumpe su voz, Martín, al otro lado del teléfono es el que habla ahora. El mulato posa su bolso en el suelo, malhumorado, alza todavía más la voz que casi retumba entre los edificios, mientras gesticulaba con los brazos, mostrando unos bíceps como jamones de jabugo.

- Pues te vas Martín, haz lo que te de la gana, pero deja de putear, ya está bien. Necesitas otras cosas para ser feliz, pues ojalá las tengas, y tú por un lado y yo por el otro, y tan amigos pero no me intentes convencer de que no eres feliz por mi culpa. - se hizo una pausa - ¿Cómo? ¿Que estás diciendo que yo? Venga ya hombre, amargado, que eres un amargado, anda y que te den por culo, que es lo que te gusta.

Recogió su bolso y continuó caminando, llenando a todos los hogares del barrio con aquella historia de amor o desamor recientemente terminada por vía telefónica. No, si no eres tú, soy yo, o mejor dicho, si no soy yo, eres tú.

martes, 14 de febrero de 2012

Mira qué día de los enamorados

Y resulta que un año más está entre nosotros San Valentín, el santo de los enamorados que allá por el siglo III d.c. casaba en secreto a muchas parejas de jóvenes ante la prohibición de Claudio II de la celebración de matrimonios entre jóvenes. Algo similar a lo que podría ocurrír en caso de que prosperase el recurso sobre la ley de matrimonio homosexual, con algunas diferencias, claro, pero se dejarían de celebrar dichos matrimonios. Desde luego, los fieles, por mucha peineta que lleve a las procesiones de Corpus Christi la reaccionaria María Dolores de Cospedal no podríamos canonizarla, ni seguir una tradición ancestral aunque modificada con ella, que ayer mismo desautorizaba las palabras del ministro de justicia.

En cualquier caso, hoy he bajado como de costumbre a tomar mi cafelín, allí donde está Minoviescu, guapo y chulesco como siempre. Por la calle se veían auténticas estampas de amor. Parejas románticas muy pocas y es que con la que está cayendo de frío a las parejas no les da por salir a la calle. Sin embargo, algunos enamorados sí que pululan por la zona, Chicos con ramos de flores, cestos con orquídeas, rosas e incluso libros con rosas, menús especiales en muchos restaurantes para la noche de San Valentín. Yo nunca he celebrado este día de forma especial, y de ninguna forma. Y hasta que no entré en la blogosfera el día pasó totalmente desapercibido. Entonces he releído mis correos, y los comentarios de los post, he visto mi facebook, mi whatsapp, pero ni rastro de San Valentín.

Y no os penséis que no soy un romántico empedernido, que soy de los que le gusta cenar con una vela, aunque sea una cena de comida rápida un jueves, de dedicar una tarde a cocinar para tu pareja, de dar un paseo romántico por el Retiro, o de tirarme en un sofá con mi pareja a leer. Y claro, Fabián está encantado conmigo. Si, Fabián, mi novio imaginario. Cuando estamos a punto de cumplir casi un año juntos nuestra relación imaginaria no puede ir mejor, y yo pensaba sorprenderle hoy con algo especial, quizá una dedicatoria en algún programa de radio de alguna canción de esas románticas románticas, de las de toda la vida, un Adamo, un Nino Bravo, o ahora que está tan de moda, de una Whitney Houston, el I Will Always Love You, por ejemplo, por que no se me ocurre ahora nada más pastel. Prepararle una tarta de fresas con forma de corazón y cubrirla con nata, o mismo irnos juntos a tomar unas tortitas a cualquier lado, y finalizar todo con una cena romántica en su casa, el menú encargado, claro que yo también estoy enamorado y no es plan de pasarme el día trabajando para él, que muy enamorado si, todo lo que queráis, pero vago, sigo siendo igual de vago. Me llama minutos antes de preparar un post no político sobre el cristo que se ha montado en el PSOE andaluz, o más detalles sobre la Reforma del mercado laboral para facilitar el envío de personas al paro, para decirme que esta tarde mismo coge un avión después de comer para irse a Murcia a un curso de esos de médicos importantes como mi Fabi. Hoy, precisamente hoy, día de los enamorados lo tengo fuera.

No lo sé, pero ni con pareja ni sin pareja, creo que no celebraré nunca el día de los enamorados, y bien pensado, con la que está cayendo, casi mejor para mi bolsillo.

Bicos Ricos

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Los amores imaginarios

No os lo había dicho, pero uno de mis propósitos para esta nueva temporada es hacerme un intelectual, un gafapasta aunque no utilice lentes, por el momento, un bloguero que retomará la senda dejada meses ha nuestro querido Adrianos, convirtiendo estas Pimpfiadas en un blog cultural donde no se hable nunca ni de política, y mucho menos de la vida privada de este autor, un blog donde se den cabida la literatura, el cine, el teatro, y la fotografía, sin dejar atrás ninguna de las artes escénicas, bueno, tampoco me tomeis mucho la palabra, que de musicales no pienso hablar, por ahí no paso.


Hoy quería hablaros de un pequeño descubrimiento cinematográfico de este que veo por internet, que descubrí casualmente, como se hacen los grandes descubrimientos, buscando una canción para ese rincón musical de los viernes, siguiendo un tema en distintos idiomas llegué hasta una de las canciones de la banda sonora de esta película, Les Amours Imaginaires, si, para los que no tengais gafapasta, Los Amores Imaginarios, un film del  Xavier Dolan ese joven director canadiense que con tan solo 22 años realiza su segunda película. 

Dolan en esta cinta hace las veces de guionista, director, productor y actor, entre otras cosas de una pequeña joya del cine gay franco parlante. Eso si, una prueba más de lo intelectual que estoy hecho, que la he visto subtitulada. Francis y Marie son dos amigos que conocen a Nicolas en una fiesta, a partir de aquí surge una amistad a tres mal entendida por sus protagonistas, Francis y Marie se enamoran de Nicolas por el que compiten de forma encarnizada, en ocasiones surrealista y de una forma dolorosa para ambos por el amor del "adonis". No quiero, como es costumbre contar lo que les sucede a los tres a lo largo de la película, prefiero que os hagais también gafapastas, por eso la recomiendo. 


Cuando digo que Dolan hace de actor en el film es porque el suyo es el de uno de los protagonistas, a mi entender, el más guapo y el más interesante, el chico gay del peinado a lo James Dean. No es cuestión de moda lo de su peinado, ni un comentario que suelto a la limón, aunque este sea su aspecto normalmente, pero todo forma parte de un cine que muchos podrán aborrecer y a otros, como a mi, los enamorará, con muchos toques vintage, con muchísimos planos que yo, que soy gafapasta principiante no sabría definir, planos muy cercanos, con movimiento de cámara y en ocasiones zoom, y muchísimos planos ralentizados. Dicen que su estética es muy almodovariana, y la forma de reflejar sus personajes, yo no lo creo, pero para eso hay gente que entienda más de cine que yo.  Destaca también su banda sonora, que yo ya me la he escuchado, porque cada vez la música francesa me apasiona más, mezclando música clásica, sesentera y actual, y sobre todo el Bang Bang en versión italiana de Dalida.

Os podría desgranar más detalles sobre esta película que va más allá de ese supuesto "Bizarre Love Triangle", un film que abiertamente habla sobre los amores imaginarios, los amores platónicos y nuestra obsesión por los mismos, que nos llevan en ocasiones a no ver la realidad como es.

Bicos Ricos

jueves, 7 de julio de 2011

BILLY VS D.

En este Orgullo yo me marqué ir un paso más allá de lo que habían sido los Orgullos anteriores, aunque prometo que en de 2012 será mucho más tranquilo, a pasear que me iré por la Pradera de San Isidro. Eso si, el reto de este año era complicado, complicado de cojones, hablando en plata, juntar a D. y Billy, y para más Inri, mezclar las cosas con un testigo bloguero y subirme a la carroza.

El post de hoy va sobre ese encuentro entre Billy y D., nada agradable, porque cuando están uno frente al otro normalmente se terminan comportando como críos, y quien la paga al final soy yo.
 
Billy llegó a la hora de comer, un saludo sin más, sin un abrazo ni un beso después de estar casi un año sin vernos y más de medio año sin contacto alguno. Yo me quedé un poco flasheado pero tampoco dije nada, y nos pusimos a comer, con un calor agobiante. En ese momento conoció a Gordi, congeniaron muy bien, y es que Gordi en todo el fin de semana, y sabiendo que venían chicas a casa estaba todo contento. Nos fuimos de compras y por la noche recibimos a las chicas. A las chicas Billy no es que les caiga muy bien, y lo dejaron claro desde el principio. Billy puede llegar a ser cansino, las cosas hay que reconocerlas, e incluso yo me canso, claro que lo llevo mejor que el resto.

Por la noche llegó el primer asalto. Todos llevábamos unos cuantos cubatas encima, todos excepto Billy, que bebe muy poco o casi nada. Su primer asalto podría decirse que fue hasta cordial, en la puerta de mi casa, con un D. actuando como Angela Channing cuando dio la bienvenida al valle de Tuscany a Chase Gioberti, y un "¿que tal estás Billy?". No tuvieron apenas oportunidad de volver al cuadrilátero hasta la plaza de Vázquez de Mella. Allí un D. mucho más suelto ya le estampó a Billy un "Hay que cuidar la alimentación que luego se nos pone el culo así de fofo". No sé si las palabras exactas fueron esas, pero lo que quería decir si, porque Billy le respondió con un "Yo no quiero estar así, escuchimizado". Y acto seguido me lo cuenta uno, y al momento me lo cuenta el otro. Y hubo coña todo el fin de semana con lo del culo fofo, que al pobre Billy yo ya lo había puteado en ese sentido nada más llegar a Madrid, pero luego, era ya la coletilla para casi todo.

Tampoco es que tuviesen mucho más contacto en lo que restó de fin de semana, a Dios gracias, aunque volvieron a coincidir el sábado, con un D. muy subido y sobrado con el que terminé discutiendo la noche del sábado, que me hizo llorar una vez más y ello propició el primer abrazo de Billy. Yo sinceramente debo reconocer que los puntos los ganó definitivamente D. en este combate sin sentido de bichas. Lo que no sé es como todavía. Al día siguiente, con lo del robo todo fueron cariños del uno y del otro. Billy se despidió tras haberme ayudado muchísimo la mañana del domingo, y esa misma mañana recibí una llamada de D. y sus abrazos por la tarde.

Bicos Ricos

jueves, 2 de junio de 2011

El Plan B

He decidido darle una oportunidad a Fabián, ese novio imaginario que tenía medio abandonado. Creo que Fabián hasta el día de hoy se ha portado de maravilla conmigo, además de ser un gran fichaje y la opción más clara de futuro.

Ejercer de novio imaginario no debe ser nada fácil, porque tienes que estar a disposición de lo que piense alguien que probablemente no esté muy bien de la cabeza, en este caso de Pimpf, y para cuando él quiera, porque un novio imaginario no tiene margen para decidir. Esto aparentemente, que luego bien que me discute que a ver por qué él no es mi novio principal. Pues lo será.

Anoche decidí que le iba a dar esa oportunidad que siempre me había pedido, ser mi chico, único, aunque imaginario, y decidí llamarlo por la noche para decírselo. No me cogió el teléfono, y me dice al día siguiente que la vida de un médico no es la de un funcionario de estos de oficina y que termina su jornada cansadísimo, al punto de no tener ganas ni de levantar el teléfono. Pues ya me ha tenido que oir, y eso que es imaginario. Aún así he pensado que es cierto y que después de menospreciarlo como he hecho yo hasta ahora, un error de estos los puede tener cualquiera, pero que la próxima vez me coja el teléfono, que vete tú a saber si es una urgencia.

Fabián es por lo tanto ya, mi novio imaginario oficial, y le ha hecho tanta ilusión que le dijese eso, que acto seguido ha decidido ir al mercado de los Mostenses a comprar algo de pescado para asármelo, y es que mi Fabián no tiene reparo alguno a la hora de intentar sorprender a su cari. Ayer tuvimos una cena íntima en su casa, pues en mi casa eso sería complicado, porque estar cenando y ver la barriga de gordi al aire como si nada, hace que se te quiten las ganas de cenar y de sexo. En la cena estaba alborotadísimo, haciendo planes en su cabeza. Me comentó que sería buena oportunidad para irnos a vivir juntos mientras yo lo veía con cara de incredulidad, pensando que iba demasiado deprisa, aunque también empezó a esbozar sus planes para las vacaciones de verano, en agosto, si en su trabajo se lo permiten, y nada de masificados lugares del Mediterráneo, dice que me merezco lo mejor, así que me llevará al norte, pero no a Galicia, a Asturias, que sabe que me hace mucha ilusión, si, dice que va a alquilar una casita rural cerca de Avilés, y es que no sabeis cuanto tira la tierra. Porque, supongo que ya os lo había contado, pero mi novio imaginario es asturiano, como Fernando Alonso, Clarín, Carrillo o la mismísima Corín Tellado, ahí es nada.

No he podido resistirlo, y al ver su cara de ilusión he tenido que besarle y decirle cuanto le quería, que para ser imaginario no es poco, ¿y sabeis que me ha dicho? Que soy lo más importante que le ha pasado en su vida, y no me tomeis por un orate, que soy consciente de que es imaginario.

Bicos Ricos

martes, 26 de abril de 2011

Dos años, dos

Si, se dice muy rápido, un número de tres letras, tres, y son dos años de relación con mi D., que ayer me llamaba para recordarme, entre otras cosas que estábamos de aniversario. He tenido que decirle que ambos no tenemos muy claro si fue el 25 o el 26, fue la noche del 25 al 26, y prefiero marcar en el calendario el 26. El año pasado, por estas fechas estábamos de vacaciones D. y yo, vacaciones sentimentales y se quedó sin su post, en su lugar puse uno homenaje a mi abuelo, en el día que falleció, por eso prefiero marcar el día 26, que además es el cumpleaños de mi padre, una fecha más bonita para recordar.

Como dice el título son dos años, desde que, aquella noche me lo encontré en la calle, o él me encontró a mi y decidí que la compañía era grata y la conversación agradable, él decidió que sería perfecto para esas tardes de domingo que uno no tiene nada mejor que hacer y yo, pensé que me vendría bien también para estar entretenido. Desde aquel día hemos pasado muchas tardes de domingo juntos y hemos compartido lo bueno y lo malo, las risas y las lágrimas, las vacaciones y los reencuentros apasionados, las vacaciones juntos y las vacaciones separadas, los viajes románticos, desplantes, feos. En dos años hemos hecho muchas cosas, y yo sé que todavía nos quedan muchas más, aunque a ambos nos revoloteen a veces en la mente pensamientos del tipo "nos queremos muchos pero no podemos estar juntos".

En dos años he conocido a su familia, y él a parte de la mía, yo en calidad de novio, y él en calidad de amigo, aunque, el que quiera entender, que entienda, tampoco me gusta dar explicaciones de mi vida privada, como sabeis, y mucho menos de política. En dos años ha estado tres veces en Galicia, y yo dos en su Extremadura, aunque innumerables momentos con su familia. Este tiempo ha servido para que también, muchos de mis amigos le cogiesen cariño a él, y para que muchos de sus amigos me lo cogiesen a mi.

Dos años creo que han sido suficientes para perfilarnos el uno al otro, para conocernos, para saber de nuestros errores y para prometernos una paz y tranquilidad necesaria para poder hacer el próximo año, el post del número tres y que hasta ahora nos ha faltado siempre. Para que yo le transmitiese a él gran parte de mi tranquilidad y él a mi parte de sus inquietudes, que no son pocas. Aunque no se trata de cambiarnos el uno al otro, el caso es que nos hemos influenciado mutuamente y es algo visible desde fuera, y para mejor, porque creo que hemos sabido coger lo mejor de cada uno.

Yo creo, y él es una frase que repite mucho últimamente, "hace más el que quiere que el que puede" por la relación, y por lo mal que lo hemos pasado podríamos haber puesto fin a esto hace tiempo, sin embargo, tengo claro que ambos hemos querido, y por eso estamos juntos.

No voy a decir más, que tampoco soy un romántico empedernido, solo voy a decirle una cosa, que no es la primera vez que nos la decimos mutuamente: "Quiero estar contigo siempre".

lunes, 14 de febrero de 2011

Parábola del bambú de la suerte

Pedro era un joven alegre a quien su pareja, Martín, le había regalado un par de tallos de bambú de la suerte. Martín consideraba que no necesitaba esas plantas, ni tenía espacio para ellas, ni le gustaban ya. Pero para Pedro las plantas se habían convertido en un símbolo.

Cuando Pedro las vio se alegró, era la primera vez que alguien le regalaba algoasí, en sus manos caían unas plantas y sin saber si tendría mano para la botánica aunque no necesitasen grandes cuidados, las tomó con mucho cariño. Venían en una bolsa algo mustias tras pasar varios días sin agua alguna. Y Pedro las colocó en un lugar vistoso, para observarlas día a día, al llegar a casa, para que la gente cuando pasase por allí le preguntase por ellas. Les buscó un frasco amplio, lo llenó con agua y unos pequeños guijarros que venían en el kit de la esperanza. Pronto, las plantas volvieron a recuperar el aspecto que seguramente habían lucido antaño, cuando las compraron por primera vez, cuando las regalaron por primera vez, nada que ver con su aspecto días atrás.

Sin embargo, su tallo comenzó a amarillear, y las primeras hojas, verdes no hacía mucho, comenzaron a secar. Pedro dedició que era el momento o bien de actuar sobre ellas o de tirarlas definitivamente. Ambas necesitaron una cura de urgencia, le fueron arrancadas las hojas muertas, un cambio de agua, un poco de fertilizante líquido y un cambio de lugar, ahora, en zona mucho menos vistosa pero con más cercanía de la luz del día. Las que antes había estado entrelazadas, se veían ahora separadas momentaneamente. Una de ellas comenzó a marchitarse del todo, su tronco comenzó a debilitarse y a ennegrecer, la otra, de más o menos la misma altura, aunque con algunas hojas secas, se mantuvo primero, después recuperó el color verde de antaño. y de una de sus espirales apareció un pequeño brote, muy verde y llamativo, unas pequeñas hojas querían despuntar. Pasaron los días y el brote verde se convirtió en una rama fuerte. La planta que se había ido marchitando, terminó de morir del todo y pasó a servir de abono para la planta que se había quedado sola.

Pedro aprendió que las plantas solo salen adelante si tienen unos cuidados mínimos, con ellas y que mejoran si los cuidados son más atentos, si les hablas, si las escuchas, pese a esa idea inicial que tenía de que las plantas no hablasen. Que su cuenco no era quizá el más apropiado para esos dos tallos y que las plantas al sol, ganan en vida y sus brotes salen más fuertes. Pedro intuyó que aquello que decían de que la energía ni se crea ni se destruye, que se transforma, es totalmente cierto, lo que tras de si dejó la planta mustia sirvió a su planta para crecer, permaneciendo para siempre con esta.  

En verdad, en verdad os digo que no tengais plantas si no les vais a prestar atención.