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jueves, 29 de mayo de 2014

El vecinito

Hace tiempo escribía sobre mi vecinito, un joven de veintipico años que vive por y para el gimnasio. Algunos de vosotros apuntábais que se presentaba por fin un nuevo personaje, real a la par que interesante, nada más lejos de la realidad, así he pensado siempre, hasta este fin de semana en que todo ha cambiado.
 
Efectivamente, mi vecinito, Guillermo es un soso de tomo y lomo, como os lo cuento, lo que tiene de cuerpazo se lo ha trabajado en la que es hasta ahora la única actividad que le conozco, ir al gimnasio. El joven sale con su mochila del gimnasio, se echa unas horas fuera y vuelve más musculado, si cabe. Ni que decir tiene que en su momento mencioné también sus piernas, más blancas imposible, a su lado, la blancura de cualquier detergente se quedaría corta. ¿Pero cómo se puede tener un bronceado -5 en general y que llegue a niveles de -35 en las piernas? Debo reconocer que sus piernas me han llegado incluso a dar grima. Pero mi vecino apenas ha sido nunca fuente de post, y mira que puse yo esperanzas en él en cuánto lo vi, así me imaginé yo escenas tórridas en el cuarto de contadores, subiendo a llevarle sal a su casa, recogiendo cualquier prenda suya interior que se le cayese del tendedero y en cada una de estas escenas, un final sexual. Pues nada, qué soserío. Eso si, le he seguido por igual la pista, por ver si me daba el ansiado post, que si con su mejor amigo, un chico sudamericano con ojos verdes y muy chiquitín, y yo esperando que hubiese tema entre ambos, que si abrirle la puerta del edificio cuándo coincidíamos, pues un truño. Claro que, el sábado ganó la Champions el Real Madrid, y nuestro vecinito favorito es del Real Madrid, pero que muy del Real Madrid, y ya se sabe, celebración al canto.
 
Y así estaba yo, asomado al balcón cual maruja en el atrio de una iglesia viendo a las parejas de novios entrar a casarse; escuchando el bullicio de madridistas y su ya más que aburrida cantinela de "como no te voy a querer....", cuándo se paró delante de casa el vecinito. Allí tenía aparcado su coche, abrió el maletero y sirvió a sus amigos unos cubatas, lo que se conoce como botellón en la puerta de casa. Pues eso hizo. Mientras cantaba sus cosas del Real Madrid, reparó en mi presencia en el balcón, y no pudo reprimir su alegría. ¡Vecinooooooo! ¡Vecinooooooo, vente a tomar una copa, que hoy invito yo, que somos campeones de Europa! ¡Vente vecino que así nos presentamos y nos conocemos! ¡Venga, vecino, que llevamos tiempo viviendo al lado, somos del barrio y no hemos hablado nunca! Y ahí me entró el pánico, porque mi vecino llevaba unas cuantas copas encima, y no me apetecía hacer botellón, así os lo digo, que tengo una edad. Insistió, insistió mucho, hasta que me armé de valor y bajé.
 
En mente estaba la imagen que tenía de él, machista, facha, homófobo, xenófobo, madridista e incluso violento, pero al enemigo, mejor tenerlo cerca, por lo que pudiera pasar. ¿Saldría del armario delante de él? ¿Le digo que soy maricón? o peor aún, ¿le digo que soy del Barcelona?
 
Allí estaba yo, con un grupo de diez jovenzuelos, de veintipocos años, tomándome un cubata de whisky con limón (que nunca lo bebo con limón), haciéndome el majo. Su presentación fue, cuánto menos peculiar, con un par de besos, y ante mi cara de no felicidad esa noche por la victoria madridista tuve que salir del armario. Me presenté, y le dije que era del Barcelona, admití que este no era nuestro año, que lo habíamos perdido todo, pero que a los de Vigo nos quedaba el consuelo de ser del Celta, que este año habíamos hecho una buena campaña, felicitar a los campeones. Y en mi apoyo tuve allí a un par de chicos del Atlético de Madrid, que habían sido puteados a lo largo de la noche, y lo que les quedaba.
 
En el poco tiempo que estuve con ellos, comprobé que era homófobo, hablaba de unos tipos como "los maricones aquellos del bar de maricones que nos querían entrar", machista, y con la efusividad de la fiesta tampoco tuvo reparos en besar a una chica del grupo delante de su novia, o la que era supusetamente su novia. Paró a varios coches que intentaban pasar por la calle, haciéndoles calvos a todos, obligándoles a cantar cualquier cosa del Madrid o a que al menos pitasen. Toreando coches, e insultando a aquellos que no le hacían mucho caso e intentaban seguir su camino. Lo más bonito ¡Puta! ¡Perroflauta de mierda! Incluso pasó por allí un negro africano, le dijimos que no se bajase los pantalones, que podría arrepentirse, a éste lo despidió de buen rollo pero cantándole que él era español y el otro no, que España para los españoles. Tampoco se cortó un pelo en orinar delante de los coches que intentaban pasar. Apuré mi copa, ni yo soy madridista, ni estaba de superfiesta, ni tengo veintipocos años. Me quería ir, aunque él me invitaba a más copas.
 
Lo gracioso, que uno de sus amigos, al abrir el móvil tenía su Bender abierto. Curioso el mundo de los amigos, amigos de amigos homófobos. En una de estas pasaron dos chicos por la calle acompañados con una chica, uno portaba una bufanda madridista. Mi vecino se la agarró y le gritó algo de la décima. Su amigo, que debía ser del Atlético le respondió poniéndose chulo. Y ya la tuvimos montada, como dos gallitos, peleando por el fútbol, enfrentados como machos cabríos, cabeza contra cabeza y yo, de triste testigo. Les faltó un pelo de coño para no pegarse, así os lo digo. Pero que así como el grupo de tres había doblado la esquina, ahí se fue detrás para pegarles. Me extraña que acabase la noche sin que nadie le pegase.
 
Un elemento, así os lo digo. A este tipo de personajes mejor tenerlos lejisimos, pero en el caso de que no puedas alejarlos del todo, mejor tenerlos de aliados, no vaya a ser que descubra que me acuesto con un hombre y le de por agredirme. Me fui con mis primos, con los que había quedado para celebrar la triste derrota atlética.

jueves, 24 de octubre de 2013

Ese Deseo irrefrenable imposible

¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre! Cada vez lo tengo más claro que los astros se han conjugado para hacerme malas pasadas en la vida en general. Si el lunes os sorprendía con un super post en el que os contaba mi deseo irrefrenable con mi vecino de enfrente, mocetón dónde los hayan, hoy tengo que decir que mi gozo en un pozo (My Pleasure In a Well, para los que sois más angloparlantes). Que mi vecino de enfrente se ha mudado. Fin de la cita.
 
¡Ay, chuchis! Casi me caen lagrimones al ver cómo mi vecinito de enfrente sacaba bolsas de su casa, con la ayuda de su padre. No podía ser. Me ha durado la alegría tan solo dos meses. Mi alegría visual, el protagonista del 70% de las fotos de mi nuevo teléfono. Se ha ido y no me ha dicho nada. ¿Qué hago yo ahora? ¿Me centro en el minillaverito de mi compañero de piso? Hombre, que es monillo, pero tampoco es de mi estilo, ni tiene los brazacos que tenía mi vecino de enfrente.
¿A los brazos de quién me lanzo yo ahora desde el balcón?
Tengo que decir, que en el anterior post sobre éste posible modelo de escultura griega, me planteaba que, dada la mala suerte con mis suposiciones, proponía imaginarme que no era gay, con el fin de acertar, que lo fuese, que me viese un día al salir de su casa, que me hiciese mandase un beso por el aire, y un gesto de un abrazo, que me llamase para que fuese a su casa, me arropase con sus brazacos y terminase la historia en un bonito romance entre alguien con pocas luces pero un cuerpazo y un chico guapo, inteligente, bloguero, con aspecto de dejado (y dejado realmente), moderno, gafapasta multicultural y multidisciplinar y todos los calificativos buenos que caben en mi persona. Es que vamos, le haría un favor, aunque mejor dicho, el favor me lo habría hecho él a mi. Pues no ha sido así. Ese final feliz no lo ha habido, y sin embargo, he acertado en algo. Mi vecino... mi vecino... mi vecino sí era gay.
 
Y ahí estaba yo con mi teléfono último grito última generación, y con la mosca detrás de la oreja. Cada vez que mi vecino llegaba a casa, y me coincidía con una de esas aplicaciones del demonio encendidas, se conectaba alguien que enseñaba parte de su cuerpazo sin mostrar la cara. Cuándo se iba, se alejaba su icono, en ocasiones desaparecía. Tenía que ser él, tenía que ser él. Ayer, cuándo con los ojos borrosos veía cómo abandonaba ese piso compartido con varios guiris, en un momento, mientras esperaba que lo fuese a recoger su padre, con todos sus enseres a sus pies, mientras con una mano seguía con su toc habitual en el remolino de la frente, con la otra mano encendía su teléfono, abría las aplicaciones, y una aplicación con fondo amarillo y letras negras fue lo que llamó mi atención, la pista definitiva, por fin había acertado en una de mis predicciones, había abierto el puto Grindr, que es inconfundible (a la par que discreto) a leguas.
 
¡Ay! ¿Y ahora qué hago? ¿Qué cotilleo yo? ¿A quién le hago robados? ¿A su excompañera de piso la loca que se beneficia a un cincuentón? ¡Hombre ya!

lunes, 21 de octubre de 2013

Ese deseo irrefrenable

Irrefrenable, según la RAE que no puede ser refrenado, contenido o reprimido. Luego, así es el deseo que siento yo en ocasiones, o concretamente, cada vez que veo a mi vecino de enfrente.
Chicos, es que no lo puedo remediar, que me vuelve cardíaco, porque así os lo digo, yo a un cuerpazo y una cara agradable no les digo que no así como así, pero es que lo de este chico no es solo eso (aunque creo que todavía no me ha ni siquiera visto) es un calentón interno cada vez que entra o sale de su casa.
A mi bien sabéis que no me gusta cotillear, mucho menos en este blog hablar de mi vida privada o de política, pero ¿qué queréis?. Tú estás en tu balcón, tan tranquilo una mañana de sábado tomando el sol, y de repente aparece un chico impresionante en el barrio y encima, descubres que vive en la casa de enfrente. Ahí yo con la pata quebrá, en mi balconcito, tal cual La Ventana Indiscreta de Hitchcoock. Aquella primera vez que lo vi me quedé maravillado. Enfrente vivían dos guiris chicos y dos chicas también guiris. Esa fue mi primera conclusión.
Empecé haciéndome internamente suposiciones. Dos chicos guiris con dos chicas guiris, dos parejas. Pues no, en el piso viven solo tres personas, los dos chicos y la chica, que es un poco caballuna, pese a hacer bastante deporte. Luego, quizá alguno de los miembros de ese piso sean pareja, segunda suposición. Solo los he visto juntos el primer día, luego nunca más. Ya no creo ni que haya parejas en esa vivienda.
Que son guiris no me cabe lugar a dudas, y por ello iba a hacer un post sobre este chico, iba a titularlo "Mi vecino Guiri". Tercera conclusión erronea. No es guiri, habla un castellano perfecto, con cierto acento madrileño, o castellano, ya no podría precisar. Vale, pues me ha dado por pensar que es de Carabanchel, Carabanchel Alto. Mi vecino es deportista de élite, de hecho, todos los del piso son deportistas de élite (y la chica seguro que es lanzadora de peso). Así es, que hacen todos mucho deporte, y yo creo que la vida de este chico gira entorno al deporte, salir a correr, bicicleta, gimnasio ¿Hola, cari, y de sexo cuándo hablamos? Que se te van las energías. Lo he visto, con una equipación deportiva de un equipo madrileño, he pensado que podría tratarse de una categoría inferior de un club de la capital, de un club modesto, no os vayáis a pensar. Que el club les había puesto el pisito para que compartiesen. Conclusión errónea. La chica hace poco deporte. Lo veía bajar de un coche, todos los días, a cierta hora de la tarde, o salir a esperar un coche que le traía comida y mucha agua, muchísima agua cada dos o tres días. Normal, no se me vaya a deshidratar este chicarrón. Ahí pensé que los del club les pagaban casi todo. Conclusión errónea, ayer llamó  "papá" al del coche.
Visto mi éxito de investigador, iba a decir que tenía la esperanza de que fuese gay y de que nos diésemos un repaso mutuo, pero tras los éxitos de mis suposiciones, mejor diré que mi siguiente teoría es que mi vecino no es gay. Espero equivocarme como ha ocurrido hasta ahora.
El caso es que verlo es sentir ese deseo irrefrenable, su cara de chico bueno, de no haber roto muchos platos, su timidez, palpable en ese TOC que tiene de tocarse un pequeño rizo de su flequillo con lo que tapa la cara, o se escabulle de mi objetivo, hacen de él un chico encantador a los ojos de un simple mortal. Yo solo le cambiaría una cosa, y no, no le cambiaría su gusto por los pantaloncitos cortos, o por las camisetas de asas. Le cambiaría el peinado. Chuchi, no sé, quizá raparte, pelo muy cortito, o un rebajado por los lados. Es casi la perfección, y pese a no ser perfecto, sigo teniendo fantasías eróticas con él, y autotocamientos varios, que yo eso no lo hago con casi nadie. Y todo por no lanzarme desde el balcón a sus brazos, entre otras cosas, por no rompérselos.
¡Ah! ¿que queréis foto de él? Pues por estas cuestiones de guardar el anonimato de los vecinos buenorros, para que no tengáis vosotros también un deseo irrefrenable de levantármelo, pues solo por eso no voy a subir foto suya, aunque ya os lo digo. ¡Tengo mil robados suyos!

miércoles, 27 de junio de 2012

Si no estás feliz...

Si no estás feliz, pues qué le vamos a hacer, coge la puerta y vete, no vamos a discutirlo más, decía el mulato de casi dos metros al teléfono.

Eso fue lo que escuchó Pimpf aquella noche excesivamente calurosa, con el balcón abierto de par en par. No era ni tan siquiera medianoche, pero en la calle apenas se veía un alma, una leve brisa intentaba por momentos desestancar la sensación de calor en la capital. Pimpf, sudoroso y sin camiseta estaba apoyado en el balcón, con un libro abierto entre sus manos, disfrutando aquellas mínimas ráfagas de aire de casi 30ª.

- Si no estás feliz lo dejamos, Martín, lo que no podemos es seguir si no vas a disfrutar, si no tienes ninguna ilusión en esta relación.

Pimpf, al que apenas le gusta cotillear, ni la vida privada de las personas, ni hablar mal de nadie, ni nada de estas cosas, como es habitual en él, puso la antena, mientras levantaba la vista del libro y se fijaba en aquel armario de casi dos metros, un mulato musculado que llevaba un bolso de esos tan maricas de Adidas. El mulato alza la vista y ve a Pimpf mientras escucha la voz al otro lado del hilo telefónico (¿Se puede decir todavía hilo telefónico cuando todo va por ondas?). Pimpf disimula, agacha la mirada y la posa sobre el libro, en una línea cualquiera, en la hoja par, o en la impar, intentando buscar lo último que había leído, mientras comienza a elevarse detrás de sus orejas, la puntiaguda antena casi invisible a la vista, receptora de todos los cotilleos de barrio, y de más allá del barrio.

- Pero Martín, si yo ya sé que no soy yo, que eres tú, que eres tú el que no está feliz, el que no está bien, el que necesita otras cosas en este momento, no me hables de tiempo, ni tiempo ni nada, no necesitamos tiempo, necesitas tenerlo claro tú, y por el momento lo tienes muy claro, solo la duda es suficiente para que tú te vayas por un lado y yo por el otro.

Se interrumpe su voz, Martín, al otro lado del teléfono es el que habla ahora. El mulato posa su bolso en el suelo, malhumorado, alza todavía más la voz que casi retumba entre los edificios, mientras gesticulaba con los brazos, mostrando unos bíceps como jamones de jabugo.

- Pues te vas Martín, haz lo que te de la gana, pero deja de putear, ya está bien. Necesitas otras cosas para ser feliz, pues ojalá las tengas, y tú por un lado y yo por el otro, y tan amigos pero no me intentes convencer de que no eres feliz por mi culpa. - se hizo una pausa - ¿Cómo? ¿Que estás diciendo que yo? Venga ya hombre, amargado, que eres un amargado, anda y que te den por culo, que es lo que te gusta.

Recogió su bolso y continuó caminando, llenando a todos los hogares del barrio con aquella historia de amor o desamor recientemente terminada por vía telefónica. No, si no eres tú, soy yo, o mejor dicho, si no soy yo, eres tú.

viernes, 18 de marzo de 2011

Nos vemos, tio!!

Creo que en mi persecución a Guillermo no habrá tregua y no dejaré escapar a mi vecino del quinto patio interior, está demasiado bueno como para dejarlo ir sin darle un repaso, he dicho.

Comenzaré esto con una mímesis, o mimesis, que para los que no lo sepan es una imitación del modo de hablar, gestos y ademanes de una persona. Si mi Guillerme vive por y para su gimnasio, o el deporte en general, que tantos datos no tengo, yo haré lo mismo que él. No lo haré, ya lo he empezado a hacer. Estando yo en mi balcón, volví a ver a Guillermo en una esquina de la calle, charlando con su amigo, el que supongo es su amigo de gimnasio, y aunque mi intención no era la de cotillear, si no buscar un buen ángulo para hacerle un robado en condiciones mientras lucía ese chandal con su sudadera de capucha gris, terminé por escuchar como decía a su amigo "nos vemos, tío". Anotada la frase.

Aunque tengo pendiente terminar aquellos posts que tenía de mi amigo Darío, que ni me recordais que la historia está sin terminar, tengo que decir que con él acostumbro a ir a correr por Madrid y es que yo por mi Darío, casi mato, pero por ver sus piernas con ese pantaloncillo corto de atleta hago lo que haga falta. Así, me he comprado unas mallas para ir a correr, ahí es nada, para salir con el frío a lucir paquete, que otra cosa no, pero las mallas llaman la atención, y lo he comprobado yendo a correr, que la gente no quita el ojo de la entrepierna. Hombre, a lo mejor no es la malla, y es lo que se intuye que hay dentro, que como sabeis, no es poco, y si no lo sabíais, lo intuís, como los transeuntes madrileños.

Así, en vista de que los días comienzan a ser más largos, y que mi Darío se aburre un montón cuando se pasa temporadas en la capital sin trabajar, hemos decidido retomar nuestro gusto por el deporte (que quien me lea se pensará que soy como Fermín Cacho) y a eso de nuestros minutos corriendo, con flexiones y abominables incluidas, que tanta falta me hacen.

Nuestra primera cita no podía empezar con mejor pie, justo al salir de casa, mientras intentaba abrir el portal aparece por allí Guillermo buscando sus llaves, cargado con dos mochilas, y yo estrenando mallas, a riesgo de sufrir cualquier percance con una erección indeseada. Un saludo de buenas tardes y ahí comienza Pimpf a hacerse el interesante, calentamiento, pero deportivo, no vayais a pensar mal. Darío me esperaba para ese recorrido que hacemos por el Templo de Debod y el Parque del Oeste, con su pantalón corto, llamando la atención de todo el mundo con su cuerpazo. Le aparecí a la hora convenida, eso si, cansadísimo solo de haber calentado. Hicimos parte de nuestro recorrido, y comenzó a llover. Mi falta de práctica en los últimos meses, la lluvia, las consecuencias de mis hábitos de "jumeteo jediondo", un retortijón que me traía por mal camino, y finalmente una granizada que cayó, hicieron que desistieramos de nuestro primer intento. Eso si, empapados. Decidimos quedar para el próximo lunes, si fuese posible, en mi despedida, comencé por imitar a mi Guillermo:

- Nos vemos, tio!! - dándole un toquecillo en la espalda.
- ¿tío?, ¿de dónde has sacado eso?- me respondió Darío.
- Lo de Madrid, que se me pega, y suerte que no te llamo tronco- por no darle más explicaciones.
Para que luego digais que no hago yo todo lo que está en mi mano para luchar contra mi propio mondongo, a mi el deporte, me transforma, me llena de vida e ilusión, y es más, de ilusiones, ya he pensado crear un club del deporte, y como no, mi primera invitación será para Guillermo. Nos vemos, tíos.

lunes, 7 de marzo de 2011

La Ratonera

La Ratonera es la obra de teatro de la escritora inglesa Agatha Christie que se estrenó en los años cincuenta y que cuenta la historia de 8 personas atrapadas en una casa de huéspedes relacionadas con un asesinato ocurrido en Londres. Pero yo ni la he leído ni la he visto, es más, este post no tiene nada que ver, excepto por el título.

¿Recordais el capítulo en el que me sentenciabais como una bicha por no avisar a mis vecinos de que la grúa les estaba llevando su coche por tenerlo mal aparcado? Pues bien, a ese sitio donde estos tenían su coche, he pasado a llamarle la ratonera. Se trata de un cruce, donde el microbus con el micro conductor con la micro polla debe girar, y las calles son tan estrechas que normalmente le requiere alguna que otra maniobra. El microbús es de tamaño reducido, para personas de movilidad reducida e impulsado por un motor eléctrico, con un impacto ambiental nulo, tanto en emisiones contaminantes como en generación de ruido, bueno, esto de la generación de ruido se podría discutir, no por el bus en si, si no por los coches que vienen detrás pitando. Sea como fuere, necesitan esa esquina para que el bus pueda girar bien. En dicha esquina hay pintadas en el suelo una serie líneas en zig-zag, amarillas y además dos señales indican que ahí hay un Vado Permanente. Pues yo no sé que pasa por la cabeza de algunos conductores, pero es raro que a la media hora de estar el coche ahí aparcado no se deje caer alguna patrulla de la policía local, los Agentes de Movilidad que terminen lllamando a la grúa y se monte allí el atasco padre. Con el consiguiente jaleo que montan los conductores que vienen por detrás (hasta que ven a los agentes).

Ayer mismo, a la hora de mi siesta llegó un Opel Corsa de los antiguos, con un señor que conducía de forma acelerada, muy apurado, solo habían dos huecos para aparcar, la ratonera y el que está justo delante, donde no hay ningún tipo de problema, con la excepción de que hay que meter el retrovisor hacia adentro, que te lo pueden llevar por delante, como en medio Madrid. Nuestro conductor pegó un frenazo, y de forma rápida y agresiva aparcó su coche, en el lugar correcto, y forzando la marcha atrás, con su agresividad al volante colocó el coche justo en la ratonera. Yo esbocé una sonrisa de bicha, y solo me faltó que me brillase el ojo a lo Transfer de Willy Fogg. Salió de él un señor entrado en los cincuenta con su pelo Koipe, se acercó a la máquina de pago del aparcamiento y se fue más feliz que una lombriz.

Me puse a dormir, y el jaleo primero del microbús intentando dar marcha atrás con su pitido tocapelotas, y después el jaleo de la grúa me despertaron. En ese momento me acordé de mis vecinos y los 144 euros que tuvieron que pagar de grúa, más los 90 de multa por aparcar en zona prohibida más el aparcamiento, que también te lo cobran, ahí es nada. Yo en este sentido me siento un poco cómplice de Gallardón y sus intentos de reducir la deuda de la Comunidad y es que reduciéndola de esta forma en unos meses lo conseguirán. Ya sé, ya no me considerais tan bicha ¿verdad? Ahora seguro que me considerais un pequeño hijoputa, y lo que es peor, un conspirador contra Zapatero, y es que ya lo decía Ángel, los mayores enemigos en política te los encontrarás dentro del partido, y que conste que yo ... hay de ciertas cosas de las que prefiero no hablar en este blog.

Bicos Ricos

jueves, 3 de marzo de 2011

El Vecino del Quinto

No me voy a andar con rodeos, Guillermo (no confundir con Guillerme) es el único chico que está de buen ver en mi edificio. Y ya no haría falta más post, con decir esto podría quedarme tan ancho en mi silla mientras con unas palomitas recreo en mi mente cada vez que lo veo entrar o salir de casa.

Suena el telefonillo, yo en mi balcón, fumándome un cigarrillo y aprovechando los débiles rayos de sol del invierno para tener un tono menos mortecino:

- Soy yo, Guillermo, que me he dejado la llave en casa, a ver si tú me puedes abrir.
- Si, sube que te dejo mi llave.


Guillermo, que interesante, así supe el nombre de mi vecino favorito de no más de 25 años,  el chico que supera el metro ochenta por escasos centímetros y al que hasta el momento no había visto más que ir y venir del gimnasio con su mochila a cuestas. El chico poco sale de casa y su ejercicio debe ser bajo techo, porque lo que se dice color tiene más bien poco, a mi me da un poco de grima en ese sentido, pero es que ni en verano consigue alcanzar un tono de piel medianamente aceptable.
Guillermo está parado frente al portal todavía, fumando también, esta vez sin mochila pero con uno de sus chándales, eleva su vista y coincide su mirada con la mía, nos sonreimos y me saluda con la mano. De rostro angelical y aspecto de no haber roto nunca un plato, aunque siendo más bicha podría traducir esto en un simple "de aire distraido". Yo no sé a que se dedica Guillermo, solamente lo veo con sus cosas de deporte, y no creo que trabaje en el gimnasio, solo sé que es hijo de una de Las Marquesas (momento que aprovecho para introducir una cuña para un próximo post). Vive por desgracia para mi en el bloque interior, yo en el exterior, en uno de los pisos altos, aunque a través del patio interior puedo cotillear su ropa interior cuando está en el tendedero. Como veis, soy todo un amo de mi habitación, y sé que el día que sea propietario estaré de lo más integrado con el vecindario.

Comencé a dudar sobre la sexualidad de Guillermo el día que también, parado en el portal de casa, y al teléfono decía "en una hora más o menos estoy ahí, cari, no te preocupes". ¿hola? ¿ha dicho "cari"? ¿Será otro "cari de los caris"? A mi aquello me desubicó por completo. Días después, salió del portal de casa con otro chico, ambos de chandal y bolsos de gimnasio. Comencé por aquel entonces a hacerme pajas, no solo mentales sobre el asunto, ¿Habrá enfrentado a ese pobre chico con La Marquesa? ¿Es solo un compañero de gimnasio? ¿Lo habrá presentado en casa en calidad de amigo? ¿Se ducharán juntos? Más pajas mentales.

En este sentido tengo varias misiones:

  1. Seguimiento exhaustivo para averiguar el gimnasio al que va, pues próximamente tendré que anotarme en alguno.
  2. Obtención de un robado en condiciones, hasta el momento no he podido iluminaros con una foto real suya, todo a su tiempo.
  3. Provocar de alguna forma un encuentro furtivo en el ascensor con él, claro que lo vamos a tener tremendamente complicado, vivimos en distinta escalera y para más Inri no tenemos ascensor, pero si El Escorial se construyó en 22 años ¿Qué puedo yo tardar en conquistar al joven deportista de mi edificio?
Y os preguntareis que para qué os he introducido a este nuevo personaje, si ya tengo suficiente con fijarme en Gordi y en mi Ginger, pues eso, para sacarme de la mente la pesadilla que supone haber visto al primero mietiéndose a gusto los dedos en la nariz y al segundo con sus incipientes michelines sudorosos al llegar de hacer un poco de footing.

Bicos Ricos

sábado, 26 de febrero de 2011

Mi primer Fotopost

Es la primera vez que hago un post-visivo que diría Thiago, o algo similar, yo le llamo fotopost, pero ante todo debo disculparme por las imágenes que he subido hoy, lo siento, pero no era mi intención herir las sensibilidades del respetable.

Método de secado al NO2
He decidido interrumpir por el momento mi misión "secuestro" del mono de peluche de los niños de mis vecinos. Hoy me solidarizo con los niños, y quizá comienzo a comprender ciertas cosas. Anoche mis vecinos celebraron una fiesta, supongo que su Open House, una fiesta que me tuvo con la música altísima hasta las dos de la madrugada, y que D. ya me había aconsejado que llamase a la policía. Pese a ello decidí ser un buen vecino y esperar a que parase la música. No fueron más allá de esa hora, por suerte para mi, claro que mientras cotilleé lo que quise y más, apoyado en mi balcón fumando, mientras desfilaban por su balcón algunos de los invitados a la fiesta de los vecinos. Ni que decir tiene que fue genial, que uno se entretuvo mucho con las conversaciones poco trascendentes de un grupo de cuarentones venidos a más.
"Delicioso" manjar preparado por mi vecina

Por la tarde, mientras estaba también en mi balcón me llevé una sorpresa, una desagradable sorpresa, las fotos que he querido compartir hoy con vosotros. En el balcón de mis vecinos habían un par de bandejas con platos cocinados por mi vecina. Si, eso que veis son los "manjares" con que esa misma noche iba a sorprender a los invitados a la fiesta. Pero el primer sorprendido fui yo, y en ese momento, al ver no solo la porquería que había cocinado esa señora, si no el método de "enfriado" al sol y a la contaminación de Madrid, y no me pude reprimir y tuve que hacer las fotos para vosotros.  Ahora, viendo como cocina esa señora entiendo a las pobres criaturitas de mis vecinos. Claro que los entiendo, ahora sé por qué los niños no toman más que Cola Cao, y se niegan en redondo a comer nada más. 

Yo creo que no habrá secuestro de ningún peluche, y mucho menos voy a llamar a las Marquesas, que seguramente habrán tomado ya nota del jaleo que hubo ayer en el edificio. El plan debe pasar por proteger a esos pequeños, y si, llamar a los servicios sociales y decirles que estos niños están mal alimentados, que esos platos son indefendibles. Solo se me ocurre decir una cosa ¡Puajjjjj!

Bicos Ricos

jueves, 24 de febrero de 2011

El Secuestro

Pensareis que soy mala persona, pero tengo en mente un sucio y desesperado plan para terminar con el "Tómate el colacao de una vez y para cama!" con el que mi vecina azuza a sus dos hijos.

Ayer, tras leerme un par de posts de Me, del blog I Like... me di cuenta lo importante que es el peluche para el propio Me, un muñeco de trapo con un par de ojos saltones, unas antenas, varios brazos y al que le da vida propia. sin lugar a dudas Peluchito es muy querido por su audiencia bloguera y aunque no le queramos mal a Peluchito en concreto, me hice la pregunta ¿y si los odiosos de mis vecinos tuviesen algún peluche? No tardé en obtener mi respuesta, a los cinco minutos llegaba un abuelo con sus dos nietos, mis vecinos, y el pequeño de ellos, el que tiene la voz más estridente, que venía comentando que le gustaba más su anterior casa porque le gustaba subirse a la litera de su hermano (¿serán unos síntomas primarios de que es trucha?) traía en brazos eso, precisamente un peluche, un peluche con forma de mono. ¿Monito? ¿Chita? ¿Chimpa? No lo sé, pero enseguida supe que mi plan de ataque tendría que venir por alguno de sus puntos débiles, y ese podría ser uno.

Esta mañana, hace escasos minutos después de aguantar el ruido del exprimidor de naranjas como es habitual, y tras el par de gritos "¡¡a terminar el colacao y al colegio!!" que bien podría ser un casette que ponen directamente para joderme, esperé un rato, y mientras veía el cielo azul de Madrid en mi balcón, con los primeros rayos de sol iluminando las fachadas de mi calle corroboré mi plan. La madre de los odiosos niños estaba en el balcón con el mono de peluche, abajo se paró su BMW y salió ese mini hombre que tiene por marido, ella le hizo un gesto de desaprobación por parar de golpe su coche y él le dijo "venga, joder, que es tarde", la mujer le lanzó el peluche y él arrancó el coche y se fue.

Pues bien, el plan es el siguiente. Intuyo que cuando la mujer apaga la radio por la mañana es porque se va a trabajar también, ese será el momento para coger unas tijeras de cortar papel o cartón y hacer un butrón en la pared de mi habitación, donde tengo la estantería, para disimular un poco el hueco después. Entrar y rebuscar para encontrar el mono de peluche, el día que el niño pequeño se olvide de su dichoso mono, y acto seguido secuestrarlo, o llevármelo a mi habitación. Esperar que pasen las horas y cuando lleguen del colegio con el abuelo, y desde mi balcón, amenazar al niño con cortarle el rabo de su mono, o bien ponerle las tijeras en el cuello al peluche y decirle que "¡O te tomas el puto colacao o reviento aquí mismo al peluche! tú eliges, pero no quiero escuchar ni un solo grito en todo el día ¿De acuerdo?". Creo que esas son las palabras más correctas, aunque podría soltar un "Todo el mundo al suelo, ¡se sienten coño!" que está muy de moda.

Y es que en la competición por ver quien es la más bicha del mundo mundial tendría un puesto reservado, un accesit por lo menos. Pero creedme, en caso de que este plan no funcione, siempre tengo un plan B, y puedo asegurar que este es mucho más cruel. Directamente le diría a "las rubis" que no son las Rubis a las que tanto echa de menos Thiago, si no el consejo de brujas de mi comunidad, y que en su día se merecerán un post, tres señoras entre los cincuenta y sesenta y algo años, cada cual más rubia que la otra, y que muchas veces gastan abrigos de bisonte. Y si yo tengo un accesit, es porque las rubis tienen ya el podio copado.

Bicos Ricos