Mostrando entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de marzo de 2014

La llamada de Enrique

No gano para disgustos, así os lo digo, y todo por la historia de Fabián, mi exnovio imaginario. Y que conste, que aunque lo he tenido en mente en muchas ocasiones estos días, en esta ocasión él no ha tenido nada que ver con mi pesadilla, es más, Fabián no sabe nada.
 
Volvía yo del gimnasio, cansado pero con adrenalina suficiente para ponerme a lavar a mano la ropa de deporte que estaba sudadísima, porque otra cosa no, pero yo lo de la operación bikini 2017 me la tomo muy en serio, y una dejadez en este sentido podría significar no recibir una invitación para subirme en una carroza del Orgullo de Madrid en 2017, año en el que coincidirán el Europride y el World Pride, vamos, el epicentro LGTB del planeta, y nos quedamos cortos, no habrá provinciana que no quiera estar aquí presente, y yo tengo que lucir mi torso sin camiseta, claro que, me queda mucho entrenamiento todavía. Eso si, volvamos al tema que nos trataba, que tenía a Pimpf frotando las prendas del gimnasio con detergente de lavar a mano. Ahí fue cuándo sonó mi teléfono.
 
Un número sin grabar en mi agenda, con la música horrible que les tengo yo a las llamadas entrantes que desconozco, así que como pude, me sequé las manos en un paño que tenía cerca y cogí el teléfono. Una voz masculina que yo no lograba distinguir al otro lado de la linea:
 
- ¿Hola? ¿Pimpf?- dijo no sin cierta desconfianza
- Si, soy yo, ¿quién eres? - contesté intrigado pues por el tono de voz había descartado que fuese un teleoperador de cualquier compañía que te intentan a veces hasta ofrecer un producto que ya tienes, de su misma compañía.
- Soy Enrique, el exchico de tu exnovio imaginario.
 
Enrique
Y me quedé un poco en blanco, pensando qué querría de mi el exnovio imaginario de mi exnovio imaginario, el desalmado que no hacía mucho lo había dejado plantado y con una pena que al contármelo se le caían los lagrimones (imaginarios, claro). También me intrigaba saber de dónde había sacado este Enrique mi teléfono, que no es el imaginario, es el real, así os lo digo. Que si podíamos tomarnos un café juntos, fue lo que concluyó en lo poco que hablamos. Le dije que no tenía nada que hablar con robahombres imaginarios, me despedí amablemente (y muy falsamente) y le colgué el teléfono. Claro, y esa noche ya no pude dormir tranquilo. Di cincuenta vueltas en la cama, se me pasaba la imagen de mi Fabián llorando como una magdalena sin saber muy bien por qué lo había dejado su chico imaginario turolense, y por otro lado, que a mi no me gusta nada hablar de mi vida privada, pero de la de los demás tampoco me importa mucho, y necesitaba encontrar respuestas para mi Fabián, y saber qué era lo que había motivado a Enrique a dejarlo. Al día siguiente llamé a Enrique, no había grabado su teléfono pero su número imaginario había quedado imaginariamente grabado en mi teléfono. Accedí a desayunar con él.
 
Y ahí estaba yo a las pocas horas, en el lugar convenido, un café para modernas de mierda. Y ahí estaba frente a frente con Enrique, el hombre que me había robado mi sueño en dos ocasiones, al llevarse a mi Fabián y esa noche. Él estaba muy elegante, unos vaqueros y camisa blanca, y ya se sabe que ese es el ideal de machombre que muchos buscamos, el clasicazo de camisa blanca. El camarero, me veía hablando solo en la cafetería y me estaba tomando por zumbado. La conversación con Enrique fue mejor de lo que yo pensaba, muy amable, como me lo había descrito Fabián. Hablamos de Fabián, de como se conocieron imaginariamente, de sus estudios de historia, incluso me enseñó un par de tatuajes que tenía, y me advirtió que tenía algunos más ocultos, hablamos sobre la existencia de Teruel, y le comenté que era un doblemente incomprendido, por ser turolense y por ser un ex imaginario de un ex imaginario, y por fin, sacando yo mi vena cotilla, centré la conversación en su ruptura, porque a fin de cuentas, estaba allí para sacarle información, para poder tranquilizar a mi Fabián,  y me explicó que no había muchos motivos detrás de la ruptura realmente, que eran dos mundos diametralmente opuestos, que mi Fabián no hacía más que tener congresos médicos y que él, pese a ser modelo y estar buscando trabajo en algo relacionado con la historia, lo que necesitaba era algo como él, super tranquilo. Y añadió que yo también era super tranquilo. En ese momento me pasó su mano por encima de la mía, rozándola levemente. Instintivamente la aparté, ante la atenta mirada del camarero con barba hipster que no me sacaba el ojo de encima.
 
Y ahí se desarrolló todo el drama mundial cuándo Enrique me confesó que yo, Pimpfito era realmente el hombre de su vida, que se había acercado a mi Fabián solo para tener más referencias mías. Se había enamorado desde siempre hasta las trancas y me había puesto a mi en el mayor de mis compromisos imaginarios de mi vida imaginaria.
 
PD.: Hoy se celebra el día mundial del teatro, y como veis, mi historia totalmente imaginaria no es más que eso, teatro, puro teatro.

martes, 17 de septiembre de 2013

Una Semana Nada Más

Recupero hoy un post que tenía en la recámara, un post teatral, que aunque se refiere a su estreno ya hace un par de meses, la obra sigue en cartelera. Y el mismo día del estreno de la obra teatral Una Semana Nada Más, en el teatro Maravillas, en pleno barrio de Malasaña, ahí estaba Pimpf para disfrutar con esta comedia protagonizada por Antonio Hortelano, María Castro y César Camino.
 
El teatro Maravillas tiene mucha fama, buenas funciones y unos precios caros, ya os lo digo y también unas butacas que no son precisamente las más cómodas de Madrid, pero teatro aparte, vinimos a hablar de Una Semana Nada Más y varias fueron las sorpresas, también os lo digo. La principal sorpresa, Kimi. Antonio Hortelano pasará a la historia de la memoria de los españoles por ser Kimi, al igual que Antonio Ferrandis fue más conocido durante toda su carrera por su papel de Chanquete. Encasillado, el que fuera un joven rebelde sorprende y mucho por su papel por sus distintos registros, por una bis cómica que yo personalmente no le conocía. Aparte queda ese momento en que luce pectoral, que también es de agradecer. Y otra de las sorpresas fue mi paisana María Castro, y no solo mi paisana, pues María veranea en mi pueblo desde que tengo uso de razón, y es que una joven pelirroja suele llamar la atención, si a esta joven comienzas a verla en la televisión autonómica, más y cuándo el Sin Tetas No Hay Paraíso, ahí si, deja de ser llamativa, e incluso viene con menos asiduidad al pueblo. Y si, María, en un papel inicialmente insulso también tiene cierta bis cómica pero esto sería adelantar acontecimientos en el argumento. Finalmente, el tercero en discordia, o concordia, según se vea, César Camino, el chico de Vaya Semanita, el que pedía "un cigarrito por favor", ese toque de masculinidad encubierta siempre en un papel como de distraído.
 
Una Semana Nada Más parte con la idea de Antonio Hortelano de romper su relación con María Castro, lo que era una relación perfecta, a los pocos meses de irse a vivir juntos termina siendo una pesadilla para el joven, y como en toda comedia española, recurre a su mejor amigo, César Camino quién será el encargado de aportar esa ayuda que Antonio necesita, y para ello idea un plan, César, deberá pasar una semana en casa de la pareja, con la excusa de que se le ha muerto su madre, la conviviencia entre los tres se pretende que sea un  auténtico infierno que lastre definitivamente la relación de la pareja, y sin embargo, como en todas las comedias de situación, las cosas no son lo que parecen, ni lo serán, ni la relación se tambalea por la visita, ni César tiene muy claro que quiera estar en esa casa muchos días. Y a partir de ahí la historia toma varios giros inesperados que liarán mucho más la situación. Cada nueva escena lleva una cuenta atrás que nos traerá la música de los mejores videojuegos de la historia, y si, entre ellos PacMan y Mario Bros.
 
Si os gusta el teatro, si os gusta una bonita decoración, si queréis descubrir a un Kimi que nada tiene que ver con el protagonista de Compañeros, si queréis ver a una dulce y no tan dulce María y si dejan de poner el aire acondicionado en la sala y queréis ver sudar a los actores de esta obra, yo no tengo más que deciros que no dejéis de ver Una Semana Nada Más. Si sois muy exigentes quizá no os guste, que también es otra opción, pero para pasar un buen rato, yo no lo dudaría.

lunes, 8 de abril de 2013

Tres

Siempre siempre, Pimpf está dispuesto a culturizaros, yo sé que el teatro os gusta, la música, la literatura, el cine, algo menos la pintura, pero para aquellos que no podáis acudir, bien porque en vuestras ciudades no tengáis ese acceso, bien porque el IVA es demasiado caro y la economía no está para bromas, bien porque no tenéis tiempo, aquí estoy yo para acercaros la cultura, que no se diga.
 
En esta ocasión he ido a uno de los teatros que tengo cerca de casa y que no había pisado, un teatro de estos modernos, de mesitas redondas dónde tomarte tu refresco mientras ves la función, el teatro Alfil, en la calle del Pez, en pleno barrio de Malasaña, y para ver básicamente a Vanesa Romero. Ya os lo digo, fui con esa intención, ante su debut como actriz de teatro, la vecina rubia de La Que se Avecina.
 
Tres cuenta la historia de tres amigas que se reencuentran muchos años después de su tierna infancia, cada una ha tenido su vida y el resultado de sus caminos ha sido tan poco fructífero que en el amor poco o nada han triunfado, o al menos se encuentran en ese momento en una situación de soledad. La idea peregrina que se les ocurre, es vivir juntas y quedarse embarazadas las tres a la vez y para rizar el rizo, a poder ser del mismo padre, ¿qué mejor candidato que uno de sus amores de infancia? Con este plan pretenden ser inseminadas por José Ramón, el que en sus tiempos de colegio ya les había arrancado un beso. ¿Aceptará José Ramón el reto? ¿Y si lo aceptase? ¿Saldría bien el plan? Su intención era obtener un poco de esperma del joven, pero, como en todas las comedias, las cosas no siempre salen como uno quiere. ¿o si?
 
Desconocía totalmente el reparto, con la excepción de Vanesa Romero, una mujer brutalmente guapa, y lo sabe, que una vez más hace papel de chica guapa y rubia, claro que una crítica teatral no debe basarse en la belleza de una actriz, ni en sus ojazos, sus pechotes, su altura, su pelo precioso o su cintura. Tengo que decir que aunque inexperta en teatro, la he visto mejor que en televisión. El resto del reparto correcto, la trama argumental, poco profunda, pero con toques por momentos graciosos. Y una reflexión en mitad de la obra que para mi ha sido la gran frase de la misma, cuándo el chico dice que la paternidad no es propiedad de nadie, que los niños no son un capricho con el que satisfacer los egos de los padres, lo fácil que es ser padre biológico y lo complejo que es serlo por otros medios.
 
Escrita por el actor, guionista de cine y teatro, Juan Carlos Rubio, nominado a los Goya por la película Retorno a Hansala de Chus Gutiérrez, que hace una obra entretenida, para pasar un buen rato pero que no llega a ser desternillante, con el claro mensaje de que la amistad es algo que está muy por encima de los intereses personales, que es algo que vale la pena y que la familia no tiene por qué ser un papá, una mamá y los niños, familia es la gente a la que quieres y con la que quieres compartir tu vida.
 
Ale, todo el mundo al teatro, y luego podéis hacer como yo, y aprovechar para tomar unas tapas por el centro de Madrid, que hay buenos sitios bien de precio para tomar cerveza y podéis terminar la velada con unas sangrías de estas que te alegran el alma.

Pd.: He visto que la obra ya se había representado con Kiti Manver, Nuria González y Aurora Sánchez, el esperma en esta ocasión era del guapísimo Octavi Pujades.
 

viernes, 5 de abril de 2013

Que no he muerto!

En mi afán de culturizaros, hoy traigo teatro, aunque anuncio que no será el único post del mes sobre teatro, y es que, también lo digo, el teatro es el sector que más está sufriendo los reveses de la subida del IVA, han puesto el precio de las entradas por las nubes, pasando a convertirse de repente cultura en un bien de lujo al que solo unos afortunados pueden ir. Por eso hoy os hablaré de "Que no he muerto", un tributo por la poesía de Lorca.

En el teatro Marquina, por la zona de Chueca, en un teatro de estos con luces que se encienden y apagan en el cartel de la entrada, lleva unos días interpretándose esta obra, que abre el espectáculo con un poema del poeta granadino:

Efectivamente, 77 años después de su asesinato en una cuneta de su Granada natal, llega esta obra que hace sentirnos con la obra poética de Lorca que está cerca, que cada nota de ese piano nos recuerde que, hace muchos años, La Argentinita, esa bailaora flamenca tenía un espectáculo con el que actuó en muchos escenarios de España, con el mismísimo Federico García Lorca al piano, con la voz de la bailaora y tonadillera, descubriéndonos el genio del poeta.


"Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que hay un establo de oro en mis labios;
que soy el pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas."



En un escenario austero, dónde juegan un papel primordial las iluminaciones, la actriz Lucía Espín recita, interpreta, parafrasea y lee opiniones de otros autores conocidos sobre Lorca, a su derecha, en la otra esquina del escenario, un piano, un bajo, dos guitarras y la percusión acompañan a la cantaora flamenca Gema Caballero con una espléndida voz nos acerca su cancionero popular. Temas muy conocidos, sin ser un gran experto en Lorca como la Tarara, el Anda Jaleo, un par de sevillanas y mucho arte hacen que el público permanezca casi toda la representación en el más pulcro y religioso silencio, solamente interrumpido de vez en cuándo, por la pasión de algún "olé".

Yo soy gallego, siempre lo digo, y los gallegos y el flamenco llevamos casi toda la vida peleados, en general, y eso que el flamenco no nos ha hecho nada, pertenecemos a culturas totalmente distintas. Y sin embargo, en esta ocasión, ambas se funden por una cosa que todos tenemos en común, la genial poesía, fría, metafórica, alegre o desgarradora del autor en un repaso a su poesía desde el principio más alegre del autor, al repaso de sus últimos años, cada vez más grises y lúgubres.

Yo no os quiero dar una charla sobre Lorca, su obra, esta obra, el Marquina y su variopinto público, la perfecta dicción de Lucía Espín, sobre las guitarras y las sevillanas. La recomiendo sin más, porque recordar a Lorca, es demostrarnos a nosotros mismos que Lorca está más vivo que nunca, que Lorca no ha muerto.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Dos hombres y un solo destino

Que os pensábais que hoy os iba a traer un post sobre David Bustamante, su posible crisis matrimonial o una crítica a Operación Triunfo, pero no, el de hoy es otro post multicultural, en estos en los que demuestro lo muy gafapasta que soy, y una moderna, claro. Pimpf ha vuelto al teatro.
 
La obra elegida ha sido "Dos hombres solos sin punto com, ni na.." en el Teatro Amaya. La función se representa los lunes y martes, en el teatro situado en el Paseo del General Martínez Campos, y se puede resumir en dos palabras, des ternillante, como diría Jesulín de Ubrique, si supiera lo que es desternillarse, claro.
 
El gaditano Manolo Medina y Rodrigo Ponce de León hacen que pases más de dos horas de risas continuadas en las que te olvidas de todo lo demás. Puede asustar su duración, pero se pasan volando, sinceramente. Dos hombres solos sin punto com ni na cuenta la historia de Manolo y Rodrigo, dos compañeros de piso, ambos heterosexuales, aunque uno, Manolo con muchísima pluma que literalmente te invitan al salón de su casa en el que discuten, conviven. Rodrigo supuestamente es el que lleva dinero a casa y Manolo, el que se dedica a las labores de la casa. Y todo lo demás son risas, porque ni la obra sigue una trama argumental ni lógica ni apasionante. Dos hombres solos sin punto com ni na tiene un poco de todo, una puesta en escena por parte de Manolo, con su pluma, su teléfono, su delantal, su casa, sus adornos y su floritura, hasta que llega Rodrigo. Empiezan con un clásico papel de clown y augusto. Sí, todos tenemos un poco de tirria al clown, ese personaje serio, formal, hetero, el papel de plasta, generalmente, y que resalta la actuación del augusto que sería Manolo, alegre, desenfadado, mordaz, gracioso. Claro que Rodrigo poco a poco, se va haciendo con el escenario hasta un impecable y largo monólogo sobre la lucha de sexos, hombres y mujeres, parejas y la sexualidad. ¿No habéis visto un monólogo y a medida que iban desarrollándolo íbais diciéndoos a vosotros mismos aquello de "eso es verdad"? Pues esto ocurre en este monólogo. Ahí Rodrigo comienza a ser Rodrigo y a ganarse al público. Pero vuelve Manolo, con su delantal de lunares que realmente se come el escenario, o lo que le pongan por delante, y no digo esto por sus kilos. No falta en los últimos minutos de la obra, la interacción con el público y una cantinela que hace que te pases un par de días repitiéndola. Márketing del humor que le llaman, y que no deja de ser otra forma curiosa de atraer al público.
 
Pero Manolo y Rodrigo no son nuevos compañeros de piso, realmente llevan ya con esta obra más de diez años triunfando por toda la geografía española, provocando las risas con ese arte andaluz que destilan y su humor tan particular sobre la homosexualidad, amistad, las mujeres, los hombres y viceversa. Sorprende que una obra que lleva tanto tiempo en escena se vaya regenerando, combinando sus clásicos gags con temas muy actuales, y lo que no sorprende es la agilidad y espontaneidad de los actores en muchas de sus disparatadas situaciones.
 
Yo lo recomiendo, claro, siempre recomiendo el teatro, pero cuidado con las patas de gallo, porque la risa está asegurada.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Enrique VIII

Y Pimpf volvió a Madrid arrancando la temporada con una obra de teatro, por todo lo alto, en los teatros de Canal para ver representado Enrique VIII, de Shakespeare en la primera vez que se representaba esta obra del autor inglés en España. ¿Y qué queréis que os diga? Pues que era una obra de Shakespeare.

Y solo a mi se me ocurre ir a ver una obra del que dicen es el mejor autor teatral de la historia, pero yo que soy muy cervantino no le encuentro la lógica al autor inglés, lo siento, pero ni ser o no ser ni nada, a mi Shakespeare no me gusta. Sin embargo si fui, fue por la historia del monarca inglés que me parece uno de los personajes de la historia más impresionantes.

La obra dirigida por Ernesto Arias da cierta importancia al papel de Catalina de Aragón, la despechada y que a las primeras de cambio, no sin ciertas dificultades, Enrique VIII abandonó para desposarse con Ana Bolena. Enrique VIII se centra en esa época (aunque podría haberlo hecho en cualquier arista sobre su historia), cuando el Cardenal Wolsey manejaba todo el poder de la monarquía de los Tudor y su caída en desgracia, cuando se solicita al papa Clemente VII el divorcio, dando siempre una imagen de Catalina de mujer sola abandonada en un reino alejado de su tierra y sin el cariño de la gente. Obvia la obra de teatro que, Catalina dió a Enrique VIII a su primera heredera y que con el tiempo llegaría a ser reina de Inglaterra, su última reina católica, María Tudor, aunque quedaría embarazada en seis ocasiones más. Ana Bolena le daría a Enrique VIII a su segunda hija, la que luego se convirtió en la reina Elizabeth I. De las intrigas palaciegas por mantener cuotas de poder de los señores feudales de la época, de los movimientos de la iglesia católica y de la escisión provocada por el divorcio, de estos temas trata Enrique VIII.

Con un buen reparto, encabezado por el guapo guapisimo y alto altisimo Fernando Gil, con un vestuario entre práctico y austero muy bien logrado, incluyendo alguna que otra pieza musical por el medio en un escenario austero que tampoco necesita mucho mas para ambientar el Hampton Court Palace, uno de esos toques shakesperianos que los españoles jamás entenderemos muy bien, así cerca de dos horas que dura la representación que en momentos apasiona, conmueve y en otros aburre y con ese lenguaje rebuscado de los ingleses de la época, también te pierde un poco.

domingo, 17 de junio de 2012

Una tarde en el teatro

Pimpf sigue apostando por la cultura, porque Pimpf sigue siendo ese pequeño gafapasta multicultural al que todos conocísteis, y así fue como Pimpf, acompañado por D. fue al teatro a ver la obra Mis Padres No lo Saben, de Javier Corral en la Sala Triángulo en el barrio de Lavapiés.

Mis padres no lo saben es una obra de Javier Corral basado en la obra homónima de Marce Rodríguez y Mariola Cubells versioneada para teatro por el director. Partiendo de distintas frases hechas con topicazos sobre gays o lesbianas, ¿En la cama quién hace de hombre y quién de mujer? o mi madre me dijo que ya lo sabía, demuestra que la ley de matrimonio igualitario ha ayudado mucho pero que esta no ha sido sufiente, que la educación de la gente todavía va por otros caminos muy por detrás de la ley, que detrás siguen habiendo muchas historias de gays anónimos que siguen sufriendo en sus carnes, en sus mentes y en sus vidas las consecuencias de una sociedad que debe trabajar todavía mucho este tipo de aspectos.

A partir de las historias/monólogos de varios protagonistas nos acercan a esas realidades, a esos miedos y sufrimientos que siguen siendo los mismos que hace muchos años. Ayer vimos tres de estos monólogos en la sala Triángulo, unos monólogos que continuarán con otros de los personajes en las otras salas dónde tienen previsto actuar, la sala Microteatro Por dinero o el Espacio Utopic_US hasta completar las doce historias de esta obra.

Una breve introducción nos presenta los distintos personajes en un escenario muy sencillo, una chica, lesbiana que recuerda sus años de infancia, como supo que era lesbiana, sus primeros amores y su salida del armario frente a su madre que la apoyó siempre hasta el final de sus días; un hispanoamericano que jamás se atrevió a decir nada a sus padres pero que su madre siempre había tratado como si fuese gay, su padre tampoco le dijo nunca nada pero tácitamente y en silencio comprendía toda la situación y su deseo de tener hijos; y por último la historia de un hombre que siempre vivió en una gran teatro, el gran teatro de la mentira de su vida, desde que se enamoró de su mejor amigo, se casó, su mejor amigo se casó, compartieron su romance y mentiras, sus separaciones, su complicada convivencia juntos, su separación como pareja homosexual escondida del mundo y su actual momento de soledad.

La obra Mis padres no lo saben forma parte de la 8ª edición del Vivible Madrid, el Festival Internacional de cultura LGTB de COGAM FELGTB (no os perdáis con tantas siglas) y que se celebra entre el 6 de junio y el 8 de julio con cine, teatro, exposiciones o premios, todo un lujo al alcance de cualquier madrileño.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Dejadme la esperanza

Hoy se celebra el 70 aniversario de la muerte del gran poeta de Orihuela, Miguel Hernández. Yo le he rendido mi homenaje, a mi forma, yendo al teatro a ver la obra Miguel Hernández, de la compañía Teatro Meridional, en la sala Cuarta Pared, en el barrio de Embajadores, una obra que estuvo en cartel los pasados días 23 y 24.

A Miguel Hernández le visitan sus propios fantasmas en las últimas horas de vida en la prisión de Alicante donde fallecería un 28 de marzo de 1942, a la prematura edad de 31 años. Los fantasmas que se le aparecen son el de su esposa, Josefina que guardará su legado y sacará adelante a su único descendiente; su amigo de infancia José Marín "Ramón Sijé" al que en su día había dedicado una preciosa elegía a su muerte, Pablo Neruda por el que Hernández había sentido gran admiración como poeta y finalmente, una mujer de la cual no se desvela su identidad en toda la obra, con quién el poeta mantiene una apasionada relación, supuestamente la artista Maruja Mallo.

Miguel Hernández repasa y recompone de esta forma la vida del oriolano más internacional, desde su juventud como cabrero en el campo dónde escribía sus poemas a lápiz y dónde conoce a Ramón Sijé, el cortejo a la que terminaría siendo su esposa, Josefina Manresa en una tirante relación amor-odio que terminará por darles dos hijos y un matrimonio primero civil y finalmente, cuando el poeta está ya enfermo, por la iglesia en la enfermería de la prisión. Su primera visita a Madrid donde pasa hambre y vuelve con sus zapatillas gastadas de tanto caminar, la publicación de sus primeras obras en Orihuela en alguna revista local, su segundo viaje a Madrid decidido a comerse el mundo dónde conoce a Pablo Neruda y a Maruja Mallo con la que mantiene una relación más allá de lo profesional y cultural. El estallido del alzamiento militar que deriva en una Guerra Civil que hará cambiar el pensamiento de Hernández, desde una poesía más clásica hasta una obra mucho más comprometida y reivindicativa, y entre medias, las dualidades, entre una mujer y la otra, entre una poesía y la otra, entre unas decisiones y las otras. ¿Quedarse? ¿Conformarse? ¿Avanzar? Siembra dudas razonables sobre la vida, el amor o la misma muerte.

El montaje de la obra es impecable. Un escenario vacío y poco más que unas maletas raídas por el paso del tiempo y la libreta dónde Hernández escribe sus poemas. Cinco maravillosos y entregados actores que dan vida a unos personajes a los que, curiosamente sacan cierto parecido. Una forma, la de presentar los fantasmas de vivos y muertos, muy original para hilvanar la corta pero intensa vida del poeta, resaltando aquellos momentos más interesantes de la vida de Hernández y todo ello aderezado con su genial poesía. ¿Se puede pedir más? Drama y comedia, todo en uno, y una obra que no deja indiferente a ningún espectador. El sentimiento al finalizar la obra es de cierta congoja, y no lo digo yo, lo intuyo cuando al encender las luces del teatro se escucha a muchos de los espectadores moquear.

Y para muestra os dejo un fragmento de la obra que he encontrado en el Youtube, en una de sus representaciones en Ourense, en el 2010.



PD.: Con esto, aprovecho también a hacer un pequeño homenaje al día internacional del teatro, que se me ha pasado totalmente.

jueves, 22 de marzo de 2012

Silenciados

Si, lo sé, hoy os traigo un post que debería haber colgado hace unos días, de algo que tuve la suerte de disfrutar el pasado fin de semana, sin embargo, ser un gafapasta multicultural y aún por encima, multidisciplinar hace que me escasee el tiempo. No tengo cien manos, y no puedo hacer post, leer blogs, atender a mis fans del facebook, a mil whatsapps, mi curso de inglés, trabajar algo, limpiar en la cocina cualquier utensilio que utilice antes y después de utilizarlos, hacer ejercicio y demás. Como diríamos en Galicia, no doy hecho o mejor dicho "non dou feito".

Lo importante es que aunque tarde, siempre es bueno que os hable un poco de teatro, porque aquí el único que va al teatro y a la ópera no es Thiago. Bueno, a la ópera si es el único. Y para que os hablen de musicales, cualquier marica puede hacerlo pues es de manual que cualquier marica que se precie tiene que ser fan de los musicales y del festival de Eurovisión. Pues yo no soy tan multidisciplinar, mis queridos blogueros. Así que, hablemos de teatro.

El pasado viernes fui con D. a ver Silenciados, en el DT Espacio Escénico de Madrid, mucho nombre pero es un centro chiquitín que hay en Chueca, en la calle Reina, muy modernito con una pequeña exposición de fotos preciosas. Silenciados, una obra de la compañía Sudhum cerró su campaña en dicho centro con la representación del pasado viernes, sin embargo, y con toda seguridad es muy probable volver a disfrutar con ellos pues la obra se estrenó en 2009 y si no es en el DT esta temporada, puede ser en cualquier otra ciudad o en algún otro centro. Vale la pena.

Silenciados trata cinco historias, de cinco personas asesinadas por homofobia, desde el prisionero 1895 en un campo de concentración nazi con su triángulo rosa hasta Mateo Rodríguez, un joven que sufre acoso escolar en Madrid, pasando por un activista mexicano asesinado en 2004, un gay cristiano que sufre toda la hipocresía de una iglesia católica represora o Paulina, una transexual guatemalteca que es asesinada por la policía de aquel país. Cinco historias crudas y violentas que te hacen reflexionar sobre el abuso del poder, las injusticias, la falta de libertad y en consecuencia, la homofóbia. Con un decorado de lo más sencillo, y una puesta en escena increíble. Presientes nada más comenzar con el tema Butterflies and Hurricanes de Muse que te vas a encontrar con algo que te va a sobrecoger, y esto en la primera y angustiosa escena en la que los cinco silenciados vuelven a la vida, una claustrofóbica vuelta al mundo para rememorar escenas todavía más terroríficas que sufrieron en sus propias carnes. El resto de temas que acompañan la obra son sencillamente geniales y enfatizan en cada momento los sentimientos del espectador, pasando por momentos de tristeza, alegría desmesurada y fiesta, reflexión o angustia.

Y finalmente los actores, cinco jóvenes actores que lo dan todo en el espectáculo, y cuando digo todo, hablo de jugársela en el escenario, dejándose la piel en cada una de las escenas violentas y haciéndote partícipe de sus momentos más felices o sexualmente salvajes. Todo expuesto de forma muy moderna que necesita de cierta reflexión, abstenerse fashions porque la obra da mucho que pensar. Os dejo con unas imágenes que he encontrado por ahí de la obra y de su director y también actor de la misma, Gustavo del Río.


Yo no sé a qué estáis esperando, a buscar por internet cuando va a ser su próxima obra de teatro y dónde, y qué corráis la voz, ya lo digo, ser un gafapasta requiere cierto interés, y vosotros también podréis llegar a serlo, aunque seáis de ciencias puras.

lunes, 5 de septiembre de 2011

La Gran Depresión

La gran depresión me entró a mi ayer al salir del Teatro Infanta Isabel, ubicado en el barrio de Chueca tras ver la representación de "La Gran Depresión", obra protagonizada por Loles León y Bibiana Fernández a la sazón, Bibi Andersen.

Yo no debería ser quien de destripar su argumento, si es que tiene alguno, y que podríamos resumir en algo así como: Marta tras un intento de suicidio llama a su amiga Elena, a la cual no veía desde hacía ocho años para que acuda en su ayuda. Juntas, repasan sus últimos años separadas, se hacen la una a la otra un exámen emocional y comparten sus penas, porque alegrías, como víboras que son, las alegrías más bien las comparten poco utilizándolas como armas arrojadizas contra su amiga-enemiga. Problemas de ego normalmente, algo muy común en las relaciones humanas.

Siendo sinceros, lo más emocionante es ver en escena a dos Chicas Almodóvar, a una actriz de estas históricas de la época del destape y la revista como fue Bibiana Fernández, si, aquella que cantaba aquello de "Sálvame", y a la magnífica Loles León, que tanto nos ha divertido a lo largo de su carrera, en especial con la serie "Aquí no hay quién viva". Decir que Bibiana está impresionante a sus 57 años, con permiso de una dama, es poco, alta, altísima, flaca, flaquísima, con unas piernas que cumplen perfectamente con un papel hecho casi a medida y que marcan la diferencia física con Loles León de constitución más rechoncha, lo que les viene de perlas al guión. Ambas están estupendas, y destilan gracia a patadas. Yo las he visto disfrutar del papel, y sobre todo, a una Loles muy Loles. Sin embargo, la obra es poco más que eso.

Pasaban los minutos de diálogos entre ambas, y la gente se reía. Yo me levanté ayer domingo con muy buen pie, pero me mantuve serio casi toda la función. Esperaba un detalle super gracioso que me hiciera desternillar y no lo hubo. Alguna sonrisa por mi parte, alguna risa suelta, muy suelta, pero le he encontrado la gracia de fondo a la obra, quizá, porque el tema tampoco era de lo más hilariante. Quizá lo más simpático de toda la obra fueron aquellos momentos "fuera de papel", donde la risa natural en cualquiera que representa una obra arrancan el aplauso del respetable y las risas más naturales y auténticas de toda la representación.

¿Que si la recomiendo? Claro, siempre recomiendo ir al teatro, y más si eres de risa fácil, o más todavía si te gusta ver a dos grandes artistas en escena, aunque por algo más que ese precio (que no es caro tampoco) también puedo recomendar ir al fútbol, que te puede coincidir en un partido flojo y sin goles, pero, por ejemplo sabes ya de antemano a las estrellas que vas a ver, y también puedes salir del estadio con La Gran Depresión.

Bicos Ricos

lunes, 28 de marzo de 2011

Día mundial del teatro

Como bien sabeis, ayer, día 27, se celebró el día mundial del teatro, desde que en 1961 así lo crease el Instituto Internacional de Teatro, ahí es nada. Desde esa fecha, todos los años se acerca el teatro a la gente, y se da lectura a un manifiesto de alguna personalidad del teatro, este año le ha tocado a la dramaturaga ugandesa Jessica A. Kaahwa. En Madrid, con tal motivo se celebra la noche de los teatros con múltiples actuaciones no solo en los teatros, sino en la calle o mismamente en el metro. Además, se rinde homenaje a la figura de Max Estrella, luciendo esa noche la escultura de Ramón M. del Valle-Inclán sita en el Paseo de Recoletos, su autor una bufanda blanca, que yo espero que no tenga nada que ver con el Real Madrid, con posteriores visitas a los lugares por los que discurre su esperpéntica obra.

Tras esta parrafada que os acabo de soltar viene lo bonito del asunto. ¿Qué mejor forma de celebrar el día internacional del teatro que ver teatro con mi D.? Pues a mi no se me habría ocurrido nada mejor, de hecho, no se me habría ocurrido nada, pero de él partió la idea de que nos fuésemos hasta Alcorcón, al Centro Cívico Viñagrande, a ver la obra "Como todos los días", un encuentro teatral a partir de escenas de varios autores llevado a cabo por el Taller de Iniciación a la Interpretación de la Escuela Municipal de Teatro de Alcorcón, con la colaboración de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alcorcón.

No era ni el Teatro Lara, ni el Alcazar, el Alfil o el de la Zarzuela, ni el Maravillas, el Príncipe o el Marquina. Tampoco los actores eran ni José María Pou, la Espert, Conchita Velasco, ni Albert Boadella, pero disfrutamos de esta obra hecha a base de pequeños retazos de otras obras, "Ivanov, el hombre perdido" de Chejov, otro tuberculoso de esos que suele mencionar Thiago, "La Casa de Bernarda Alba" de este poeta trucha de Granada, el tal Federico García Lorca, otra obra más fruto de algún novel, que no nóbel autor y finalmente, un monólogo. Yo tengo que decir que lo que más me gustó fue el monólogo final, y a mi D. también, por su cara lo supe, y por la forma de agarrarme la mano a medida que la chica, iba relatando con cierto humor como conoció a un hombre el más guapo del lugar, con unos ojazos que ya quisiera para si mi Fabián, ella que se las tenía como la bomba, como poco a poco comenzó su relación con él, y como, con el paso del tiempo fueron llegando los desprecios y finalmente los golpes. No quiero destripar más esta obra, no vaya a ser que algún día la veais representada por ahí y os estropee la función.

Quizá lo que más me ha gustado ha sido la ilusión con que estos jovencísimos actores han representado la obra, actores con los que terminamos tomándonos una caña, y que llevaban consigo bolsas con parte del vestuario que habían llevado para actuar, mientras disfrutaban con el subidón al terminar la obra con las felicicitaciones de sus amigos y familiares. No son profesionales, y eso se nota, y quizá le dé más valor a lo bien que lo han hecho, a los nervios que han pasado antes del estreno y al buen rato que nos han hecho pasar a los demás.

Sirva este post para animar a aquellos que todavía creemos en la fuerza del teatro, que lejos de grandes escenarios, con ingentes presupuestos, exorbitantes precios en las taquillas, intereses comerciales, divismos, premios, subvenciones importantes y demás, aquellos que en alguna ocasión hemos intepretado alguna pieza teatral solo por el hecho de disfrutar del teatro, para que mantengamos el espíritu de este género literario minoritario que mezcla la literatura con la interpretación. ¿y tú? ¿has interpretado algo a lo largo de tu vida? ¿o solamente has representado como medianamente has podido el papel de tu vida?

Bicos Ricos