Ha comenzado la semana, fuerte, muy fuerte y con muchos ánimos generalizados entre toda la agrupación. Por primera vez se escucha, de fuentes fiables que las encuestas no dan la mayoría al actual alcalde, hemos respirado aliviados tras esta noticia y cada vez tenemos más ilusión.
Comienza el lunes temprano, un desayuno rápido y nos dirigimos un pequeño grupo al mercado del pueblo que se celebra los lunes por la mañana, un mercado por otra parte muy concurrido por vecinos de los ayuntamientos vecinos y el nuestro. Un segundo desayuno, con la gente del partido y recorrido con propaganda electoral, información que le llamamos nosotros. Al encuentro nos salen varios vecinos, charlamos con ellos. A veces, escuchar testimonios de gente a la que conoces de siempre pero que te paran para contarte algún problema serio mientras se les escapan las lágrimas te hace humedecer los ojos, respiras hondo, les agradeces su atención contigo y continuas. Hay mucho trabajo. En la plaza de abastos hay varios comerciantes descontentos, curiosamente aquellos que simpatizan con otros partidos que no son el PP, el trato es muy discriminatorio, con fondos públicos, aún así, te piden que no menciones a nadie en público, no vayan a haber represalias. Nos encontramos varias veces con los del BNG.
Termina el mercadillo y nos vamos al centro del pueblo, a reunirnos con algunos de la agrupación que se habían dispersado. Entre vinos, que así la política se hace siempre más llevadera. Nos avisan de un pequeño acto vandálico, que, presuponen que hemos cometido nosotros. Nada de importancia, pero aún así no hemos sido nosotros. Y comenzamos a charlar. El tema es uno habitual, el cacique del pueblo que amenaza a gente con que si no votan a su partido pues, quizá mucha gente que tiene empleada en sus empresas, no pueda seguir trabajando, o que, empresas auxiliares que dependen de sus empresas se queden sin ciertos pedidos. Tengo todavía la imagen de este hombe hace dos años en la puerta del colegio intimidando saludando a los vecinos que llegaban a votar.
Como en mi casa, tarde, como siempre, cuando el resto ha terminado ya de comer y me echo una pequeña siesta. Suena el teléfono, me están esperando ya para irme a esa parroquia, la que yo menos he transitado en mi vida, la más grande del pueblo y a la vez, la más desconocida para la gran mayoría. Aún así, conozco ya a mucha gente. El puerta a puerta comienza en casa de una tía de una candidata, o más bien el centro de reunión, allí tomamos el café acompañado con un poco de orujo y licor de café. El primo de esta compañera es jovencito, mono y brutote, me lleva con él a enseñarme unos cachorros que tienen apenas cuatro días y que están siendo amamantadas por su madre. Partimos finalmente a pasear por la aldea. Como tenemos el tiempo algo escaso vamos a tiro fijo, a casas de militantes, simpatizantes y algunos vecinos que nos vamos encontrando a nuestro paso. También a nuestro paso aparecen, curiosamente personas del resto de partidos haciendo también por allí el puerta a puerta además de tres coches con megafonía, excepto los del PP, que sospechosamente no están haciendo mucha campaña, o que van con calma creyéndose ya ganadores. Llega la hora, el mitin previsto en la parroquia, en el colegio.
En la entrada hay ya gente esperándonos, muchos son de casa, pero la mayoría son vecinos de allí, curiosos por la presentación de nuestro programa. A los mítines suele ir gente convencida ya de su voto, por lo que te hacen las cosas muy fáciles. Aún así, siempre los hay que van a informarse, o bien a informar a otros, entre ellos un joven de allí, guapo, simpático, con mucha labia. No está en las listas del PP pero es de los próximos a ellos, de los que les ayudan con la campaña, e imaginamos que está de topo. Pese a ello, como nos conocemos, charlamos mucho con él. Nuestra candidata y él se llevan muy bien desde hace tiempo y el chico este no deja de hablar mil maravillas de nuestra candidata, dice que solo le queda la pena que no haya sido del PP. Aún así charlamos la bronca que el alcalde les echó a este joven y dos de sus amigos por pararse a hablar con nosotros diez minutos antes de la pegada de carteles. Estamos sorprendidos, pero él dice que una cosa es la política y otra muy distinta la amistad y que eso no va a cambiar por mucho que esteé donde está. Terminamos el mitin, un éxito, mucha gente en un espacio bastante reducido. Al final unos pinchos y unos refrescos, y casi a las once de la noche llego a mi casa, a escribir miles de noticias que tenía pendientes para la página del partido.
Claro que, mañana será otro día, un día duro supongo, que comenzará con un debate televisado en un canal de la zona. Me ha pedido la candidata que la acompañe. Supongo que para darle ánimos y que le centre un par de ideas sobre donde debe atacar y la línea a seguir del debate, pero como diría G-boy, eso es historia ya de otro post.
Bicos Ricos







































