Y ya vamos por la cabecera número quince, aunque en realidad deberían ser cerca de veinte.
Esta quincena, y para alivio de Observatorio Gay Granatense, hemos quitado esas hojas otoñales, ese torso photoshopeado (que todo hay que decirlo), y colocamos "el paquetazo", no por que sea un paquete de esos que te digas a ti mismo que "tremendo paquete", no, más bien por su tamaño, que ocupa toda la cabecera. Explicaciones merece pocas, un paquete que lo ocupa todo dentro de un calzoncillo que, por otra parte es super original y que ni que decirlo tiene pero a mi me sentaría genial. Bueno, y complementa también la cabecera con una puesta de sol de una foto mía, que también dicho sea de paso, supongo que ni os habríais fijado en ella y finalizando este conjunto el título del blog tatuado, porque, yo si no fuese por estas cuestiones de armario y anonimato, iría con el título del blog en un brazo, como si fuese un amor de madre, o de hijo en este caso, claro que, teniendo en cuenta lo cutre que es este blog mejor no me tatúo nada, no vaya a ser.
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| Cabecera de la segunda quincena de octubre |
Realmente hay que explicarlo todo. Pero vayamos por partes. Por un lado está lo del tatuaje, que no merece explicación alguna, pequeños detalles artísticos, una de estas perlas cultivadas que os dejo de vez en cuando. Pero lo que si merece explicación es el paquetón. Si, lo he puesto por alegrar la vista, y para que aquellos que visitais el blog en horario de trabajo lo paséis mal, por un lado, por ese miedo comprensible a que os pillen viendo fotos de paquetones y por otro lado, esa sensación de que se os endurezca mientras lo veis. Si, en las chicas también he pensado, no solo para que alegren la vista, si no que podáis presumir de que conocéis al chico del paquete, vale, será solo una mentirijilla, pero al bloguero que escribe si lo conocéis, que no es poco. Y por último, ya, como detalle anecdótico, lo de la puesta de sol, pues esto viene por aquello de que los días cada vez se están haciendo más cortos, las puestas de sol del principio del otoño suelen ser impresionantes, aunque tempranas, y aquí, en Madrid entre las ocho y las ocho y media ya está anocheciendo. Ya está, ya el post no da para mucho más.
Que no, tontorrones, que también tengo que decir que es un homenaje que me he hecho a mi mismo, por aquello de mi cumpleaños que está próximo, en esta quincena concretamente, aunque supongo que, tendré que decirlo para recibir esas miles de felicitaciones que me merezco, pero eso es cuestión de otro post, como diría aquel.
Bicos Ricos



























